Mostrando las entradas con la etiqueta testimonios. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta testimonios. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de agosto de 2017

Testimonios del taller de traducción literaria italiano-español

Queridos colegas,

Bárbara Bertoni nos comparte algunos testimonios que ha recogido de quienes participaron en emisiones anteriores del laboratorio de traducción literaria italiano-español.
Nos informa también que las inscripciones para la cuarta edición de este taller-laboratorio seguirán abiertas un par de semanas más.
En este enlace los detalles:
http://circulodetraductores.blogspot.mx/2017/08/nuevo-laboratorio-de-traduccion.html

Bárbara Bertoni y Tomás Serrano con uno de los grupos 

"Me integré al Laboratorio de traducción de italiano cuando comenzó el proyecto Scarpa, el tercero dentro de esta dinámica de traducción colectiva; me integré, por una parte, porque amo el idioma italiano sólo apenas un poco menos que el español y porque disfruto de la actividad traductora, pero también porque dos buenos amigos me aseguraron que sería una grata experiencia. Y así fue.Trabajar un mismo proyecto en equipo para mí ha sido la posibilidad de entablar un puente con gente que se ha formado en diferentes disciplinas, lo que no hacen sino sumar a la experiencia lectora. Creo que una de las cosas que más me gustó del laboratorio es que permite romper con la imagen de traductor ermitaño. Si bien no traducimos ahí juntos, sí nos enfrentamos juntos a la misma obra y la revisión, al ser colectiva, permite abrir los oídos a soluciones tan diversas que no es raro que se adopte la propuesta de otro compañero porque da un aire más auténtico o porque recrea de mucho mejor manera algún fragmento.

Alma Martínez Ibáñez

"Yo no soy traductora profesional, no estudié ni letras, ni filología, ni lingüística; soy cirujana dentista. Me apasionan los idiomas, la literatura, las palabras. Antes de este taller nunca había traducido nada, y de repente ya tenía en mis manos ¡¡la responsabilidad de traducir parte de un libro!! No sabía cómo empezar, ni si lo haría bien o mal… me dejé llevar por un poco de instinto, por el mucho o poco bagaje cultural y literario que tengo y sobre todo por el estudio y la investigación. Lo más importante es que no lo hice sola, lo más relevante de este trabajo es que cada capítulo está hecho de ideas, conocimientos y aportaciones de un grupo muy especial de personas que tenemos en común el amor por los idiomas y por la traducción; un grupo llevado de la mano por dos profesores que pudieron hacer que todas esas ideas confluyeran y dieran forma al producto final.
Como primera experiencia (no sólo traduciendo, sino tomando un taller de traducción) tuve buena suerte, porque no sólo tuve a dos profesores, sino a 15 maestros más. Aunque en el futuro tal vez no tenga a 17 personas que me ayuden o corrijan (como les encanta), no dudo que me vayan a venir a la mente. Como cuando quiera traducir una grosería y me diga: ¿Qué pondría Rafael aquí? O cuando me falte el sentido común y me acuerde de Sharbel.

Valeria Téllez


"El taller de traducción literaria italiano-español que imparten Barbara Bertoni y Tomás Serrano representa un admirable trabajo de coordinación lingüística y creativa de la voz y palabra expertas que se consolidan con el resultado de la traducción colectiva de una obra literaria. Mi participación en la modalidad a distancia en este taller, ha sido posible gracias a la visión de Barbara y Tomás que pudo romper las fronteras geográficas y desafíos de la distancia brindándome la oportunidad del acercamiento a la práctica de la traducción literaria colectiva desde Campeche, la ciudad en la que vivo".

Gabriela De la Cruz

"Estudié la Licenciatura en Lengua y Literaturas Modernas Italianas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Me he formado como traductor literario en los seminarios de especialización de la licenciatura así como en talleres organizados por el Círculo de Traductores y el Instituto Italiano de Cultura Ciudad de México; en este último he cursado tres talleres de traducción colectiva con los profesores Barbara Bertoni y Tomás Serrano. 
El primer taller de traducción colectiva en el que participé fue en el de la traducción de la novela de Pino Cacucci Demasiado Corazón, en el cual tuve la oportunidad de confrontar mi trabajo con el de otros traductores profesionales y personas que apenas estaban aprendiendo el arte de traducir. Fue una experiencia totalmente nueva, puesto que en los seminarios en la facultad estaba acostumbrado a comparar mis traducciones con las de mis compañeros: traducíamos el mismo texto pero las observaciones eran individuales y las revisiones, por cuestión de tiempo quizá, no eran tan minuciosas. En los talleres de traducción nos hemos dado a la tarea de revisar nuestras traducciones detalladamente, porque son talleres que tienen como finalidad la publicación de la traducción y por lo tanto no nos podemos permitir errores. En el caso de la novela de Pino Cacucci nos enfrentamos ante el reto de dar verosimilitud en los diálogos de los personajes, ya que era un texto ambientado en México y el autor, a su modo, tradujo muchos de nuestros modismos y expresiones. Por la misma razón de que éramos un grupo muy heterogéneo, tanto en experiencia como en edad, fueron nuestras diferencias las que hicieron que nuestro trabajo se enriqueciera, puesto que todos aprendimos un poco de los demás.
En el segundo taller de traducción tradujimos la novela Costellazione Familiare de Rosa Matteucci, un texto que implicó varios retos, ya que tenía diferentes variaciones de registro, hápax, referencias literarias escondidas y referencias culturales de ciertas regiones de Italia, además del uso de léxico italiano del siglo XIX. Fue una experiencia muy enriquecedora como traductor, ya que además de que pudimos superar en grupo los retos que el texto exigía, tuvimos la oportunidad de conocer personalmente a la autora de la novela y pudimos convivir con ella y conocerla más allá de esa barrera escritor/traductor, además de que aportó su ayuda para explicarnos los elementos que no quedaban del todo claros. Rosa Matteucci resultó ser una persona muy accesible. En el tercer taller, ya prácticamente todos nos conocíamos y la novedad fue trabajar con compañeras traductoras de Argentina y otros estados de México, las cuales hicieron que se ampliaran nuestras opciones a la hora de traducir y nos ayudaron a entender un poco más de su cultura, porque aparentemente hablamos el mismo idioma pero los matices son muy diferentes. En este taller tradujimos el libro de Tiziano Scarpa, Corpo.
En los talleres de traducción colectiva a pesar de conformar grupos muy heterogéneos, nos hemos encargado de que el fruto de nuestro trabajo sea lo más homogéneo posible, respetando la palabra, que es sagrada, si pensamos en la palabra como el principio de todo como dice el íncipit del evangelio de San Juan: “In principio erat Verbum et Verbum erat apud Deum et Deus erat Verbum”, nosotros tratamos de echar abajo la idea de traduttore traditore que tanta credibilidad le ha quitado a nuestro trabajo. Recomiendo ampliamente el taller de traducción colectiva en el Instituto Italiano de Cultura Ciudad de México".

Rafael Hernández Aguilar

jueves, 9 de febrero de 2017

Testimonio: Taller ViceVersa de traducción literaria

Queridos colegas,

Hoy Emma Julieta Barreiro y María Tellechea nos comparten este testimonio sobre su experiencia en el Taller ViceVersa de traducción literaria alemán-español que se llevó a cabo el pasado diciembre en el Goethe Institut de la Ciudad de México.



Del modo monológico a la interacción dialógica
 Por Emma Julieta Barreiro y María Tellechea

En diciembre de 2016 tuvo lugar en la Ciudad de México el taller ViceVersa de traducción literaria alemán-castellano organizado por el Instituto Goethe, con el apoyo de la Fundación Robert Bosch, del Fondo Alemán para la Traducción y del programa para América Latina de la Casa de Traductores Looren (Suiza).

Con la excelente coordinación y organización previa de Claudia Cabrera y Thomas Brovot, participamos de este taller Svenja Becker, Miriam Denger, Marianne Gareis, Magda Kotzurek y Susanne Lange de Alemania, así como Rocío Aguilar, Emma Julieta Barreiro y Gonzalo Vélez de México, Carmen Gómez García de España, y además, Carla Imbrogno, Carolina Previderé y María Tellechea de Argentina.

El taller reunió a doce traductores literarios, cinco que traducen del castellano al alemán y siete que lo hacen viceversa. No por nada el término que denomina a estos talleres tiene que ver con cierta reciprocidad, es decir, una misma actividad que se produce en sentidos opuestos. Y esta reciprocidad es precisamente la que caracteriza este tipo de talleres: es el conocimiento multidireccional, heterogéneo y atravesado por la experiencia individual en la traducción el que aparece en la voz de los propios colegas echando una luz crítica pero creativa y singular al propio trabajo. En el taller ViceVersa uno es crítico, experto y a la vez aprendiz, oyente, alumno. En este contexto, se da la oportunidad, única y poco frecuente en nuestra actividad, de formar parte de un foro de discusión intensivo en el que los participantes del taller, que en general ya cuentan con experiencia de publicación, dirimen sobre aquellas decisiones de traducción que siempre ocupan su cabeza en forma de monólogo, esta vez en forma de viva discusión que transforma ese pensamiento monocorde en un rico entramado de puntos de vista e interpretaciones variopintas. Es así que el habitual modo monológico propio de la traducción literaria se convierte en uno dialógico compuesto por múltiples voces expertas: aquí todas las voces son valiosas, las más experimentadas pero las más nóveles también. Al fin y al cabo, la mera experiencia de la traducción habilita a cualquier traductor a reflexionar sobre su propio trabajo y el encuentro con otros traductores posibilita que esa reflexión se proyecte en variados puntos de vista hacia el trabajo de otros.

Además, este tipo de intercambios promueve la formación de redes con colegas de otros países tanto de la lengua de partida como de la lengua de llegada. El éxito de este modelo ha sido tal que talleres de este tipo ahora se llevan a cabo en diversos lugares del planeta.

Fue así que las discusiones rondaron en torno a la representación que despertaba en cada uno de nosotros el término Cámara Gesell mientras debatíamos sobre la relación entre este concepto y la ciudad Villa Gesell, escenario narrativo elegido por Guillermo Saccomano en su novela Cámara Gesell. Los debates pasaron también por términos médicos, relativos a la percepción humana y acerca de cómo reflejar en castellano la contundencia de los famosos sustantivos compuestos en alemán que aparecen en la novela de David Wagner. Apareció ante nuestros ojos la estructura extraña pero fascinante de las notas de exploración del texto de Dorothee Elmiger y pensamos si explorar un terreno, un territorio y la tierra era lo mismo. También estuvimos tratando de encontrar el modo en el que la acción precipitada de la narrativa de Samanta Schweblin no se ralentara en alemán, así como buscando el modo de que la ironía y la sagacidad en los diálogos de la obra teatral de Anja Hilling se rescataran en castellano. Una vez nos encontramos rompiéndonos la cabeza para primero interpretar y luego encontrar correspondientes en alemán a los neologismos y las palabras inventadas en la novela de la joven autora mexicana Aura Xilonen; otra nos preguntamos cómo hallar en castellano las palabras apropiadas que condensaran el clima distópico en los versos de Kathrin Schmidt. También discutimos acerca de cómo se puede integrar de la mejor forma texto e imagen en la literatura infantil de Susanne Berner; pensamos en cómo no normalizar la sintaxis de Hans Jürgen von der Wense conservando las palabras desordenadas pero profundas de sus diarios; escuchamos el gran poema de Vicente Huidobro Altazor y buscamos que nos resonara su grandeza en alemán; discutimos sobre la interpretación de la poesía moderna de autores como Volker Braun, Richard Pietrass, Monika Rinck y Dieter M. Gräf y, finalmente, también nos imaginamos a los actores alemanes pronunciando los monólogos del joven dramaturgo cubano Rogelio Orizondo y dando cuenta de su crítica y al mismo tiempo valoración de su cultura.

Intercaladas entre las sesiones de trabajo, participamos de diversas actividades: una charla del Círculo de Traductores en la que fue presentada la Asociación Mexicana de Traductores Literarios por Claudia Cabrera, Arturo Vázquez Barrón; otra noche asistimos a la presentación de un libro en la Casa del Poeta “Ramón López Velarde”; otro día Lucrecia Orensanz del Círculo de Traductores nos enseñó “Cómo proponer un proyecto de traducción en el medio editorial”; también fueron discutidos algunos aspectos del proyecto de ley para la protección de la traducción autoral en Argentina; en una de las sesiones diurnas Thomas Brovot dirigió una interesante sesión sobre la diferencia de estilos en distintos tipos de textos, y Svenja Becker nos invitó a reflexionar sobre  “Las fortalezas de la lengua propia”.

Más allá del aprendizaje a nivel profesional, queremos subrayar que la interacción entre los miembros del grupo en este taller fue estupenda. Las horas de intenso trabajo, se intercalaron con animadas conversaciones y algunas actividades fuera del taller que contribuyeron a la integración de un grupo sumamente armonioso. Fue una verdadera semana de intenso trabajo donde predominó el respeto por el trabajo de los demás y el interés por conocer otras culturas en una atmósfera ideal para revisar y discutir las traducciones de todos los participantes. En forma recíproca y de manera continua se produjo una especie de retroalimentación que aporta una gran calidad y reconocimiento en lo profesional pero también en lo personal. De modo que también agradecemos sinceramente a las instituciones que apoyan estos talleres, los cuales tienen una indudable importancia para la formación y educación continua de los traductores, particularmente al Deutscher Übersetzerfonds (DÜF), al Goethe-Institut Mexiko y a Looren América Latina. Sólo nos resta agradecer también a Sven Mensing, por la hospitalidad del Goethe-Institut, y de nuevo a Thomas Brovot y Claudia Cabrera por la excelente organización.  Ojalá nos volvamos a ver pronto en otro de estos magníficos talleres para traductores literarios.

martes, 4 de octubre de 2016

Testimonio: Taller de Subtitulaje

Queridos colegas,

Nos comparte Rafael Hernández Aguilar* esta breve reseña que escribió luego de asistir a la emisión pasada del taller de subtitulaje impartido por Luis Rubén González.
En junio de este año, Rafael ganó el primer lugar del Concurso 1x1 de Traducción de Poesía de italiano y como parte del premio, el Círculo de Traductores le otorgó una beca para asistir a este taller.
En este enlace pueden leer los resultados de Fernando Ibarra, curador de la emisión italiano del concurso, así como la traducción de Rafael del poema de Carla Bellis:
http://circulodetraductores.blogspot.mx/2016/06/concurso-1x1-resultados-del-poema-en.html
No olviden que este sábado 8 de octubre está por empezar una siguiente emisión del taller. Mayores detalles en este enlace:
http://circulodetraductores.blogspot.mx/2016/09/proximo-taller-de-subtitulaje-del.html


Testimonio del Taller de Subtitulaje 

Tras haber ganado el Concurso de Traducción de Poesía 1x1 organizado por el Círculo de Traductores, fui premiado con una beca para estudiar el Taller básico de subtitulaje impartido por Luis Rubén González, del 2 al 23 de julio del año en curso.

A pesar de que ya había tomado un seminario de subtitulaje con la maestra Clara Ferri en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, el taller que impartió Luis me fue de gran ayuda para profundizar en el estudio del subtitulaje. La organización de los temas de dicho taller fue excelente, pude ampliar mis conocimientos en cuanto a otras formas de traducción audiovisual, como el subtitulaje para sordos, por ejemplo.

Además, mejoré mucho mi técnica para subtitular, ya que se nos explicó a detalle la manera en que se tienen que presentar los subtítulos; de igual manera, conocí otro tipo de software que facilita la labor del subtitulador. Recomiendo ampliamente este taller para todo aquel interesado en la traducción de medios audiovisuales, ya que, aparte de ampliar el campo de trabajo del traductor, se conoce un poco más el lenguaje cotidiano y la cultura del idioma a traducir.


*Rafael Hernández Aguilar (Ciudad de México, 1993) es estudiante de sexto semestre de la Licenciatura en Lengua y Literaturas Italianas en la FFyL, UNAM. Se ha formado principalmente como traductor de textos literarios tanto en seminarios de su Facultad como en talleres del Instituto Italiano de Cultura. Profesionalmente, ha sido asesor de italiano en la mediateca de la ENP 5 “José Vasconcelos”. Participó en la traducción de la exposición Milan a place to read que se presentó en el Instituto. Se interesa, además, en el subtitulaje.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Testimonio: Taller de cómic

Queridos colegas,

Nos comparte Josefina Pacheco esta reseña que escribió luego de asistir al Taller de Cómic que impartió Alfredo Villegas en el mes de julio.

Les recordamos que en este enlace permanente pueden consultar el catálogo de talleres del Círculo de Traductores:
http://circulodetraductores.blogspot.mx/2016/06/catalogo-de-talleres-del-circulo-de.html

Testimonio de participación en el Taller de cómic

impartido por Alfredo Villegas

   Josefina Pacheco

Entré al taller, lo confieso, más que nada por curiosidad, y por el deseo de conocer nuevos lenguajes, nuevas modalidades del ejercicio de la traducción; no tenía expectativas muy definidas, al menos conscientemente.

En las primeras sesiones, Alfredo nos hizo llegar materiales que me fueron haciendo más y más consciente de que sí, además de los libros, el cómic había tenido un papel importante en mi vida escolar y personal. Un papel no sólo importante, sino también entrañable.

Traducir cómic no es tan fácil como parecería a simple vista: no se trata de uno, sino de dos lenguajes que, de manera conjunta, conforman significados. El cómic, además, tiene convenciones y términos descriptivos cuyo conocimiento —además de formar la capacidad del traductor frente a este género— hacen aún más disfrutable su lectura.

Tres rasgos me parecieron notables y asombrosas en Alfredo, como traductor y como maestro: su amplio dominio de la teoría. En el curso, que duró apenas cinco sesiones, leímos desde textos clásicos de teoría de la traducción hasta, desde luego, la “biblia” para comprender los cómics: Understanding comics, de Scott McCloud; artículos sobre lingüística aplicada, y toda una lista que, confieso, aún debo leer con detenimiento y sin prisa, pero que sin duda será utilísima para seguir haciendo ejercicios y realizar primeros trabajos en esta área.

La segunda cosa que me sorprendió en nuestro maestro fue su pasión y experiencia en esta tarea que, como lo he dicho, es un trabajo muy especializado. Alfredo, además de administrar el blog “House of Ñ”, da charlas, es el traductor de cómics como Chew, y un difusor de aproximaciones académicas a este arte —tan presente en nuestra vida cotidiana pero poco tomado en serio por ámbitos universitarios—. Hubo antes una charla y un taller al respecto —cuya organización corrió a cargo del Círculo de traductores—, los cuales contaron con la presencia de la especialista María López Villalba, de la Universidad de Málaga.

El taller también me dio la oportunidad de conocer cómics en inglés e italiano que constituyeron las propuestas de traducción de mis compañeros, además de recordarme un cómic que tiene una lamentable relación con la historia alemana —pero está realizado con maestría y es ya un clásico: Maus de Art Spiegelman.

La tercera cualidad que me sorprendió de Alfredo fue su generosidad, su apertura para compartir sus materiales, que son todo un tesoro. Desde luego, como todo buen maestro, Alfredo nos compartió también sus conocimientos y experiencia con igual apertura.

Y fue así que recordé que Mafalda fue la primera lectura que disfruté y me acompañó toda mi infancia y adolescencia (no puedo creer que ya sea casi imposible encontrar a sus pequeños personajes, agudeza y sentido del humor en forma de libro: ¡qué pérdida tan grande para los pequeños que empiezan a leer!).

También recordé los bellos rostros de Muerte y Sueño en Sandmann, Amphigorey y sus bellas ilustraciones… y eso que no tenía gran relación con el cómic.

Gracias, Alfredo, por revelarme mi ñoñez, que en adelante será un gozo más vivo y consciente. Y espero, también activo, pues ya me tocará traducir algo con trazos más amplios. Será emocionante sin duda.


lunes, 29 de agosto de 2016

Testimonio del Diplomado en Traducción de Textos Especializados de la UNAM

Queridos colegas:

Compartimos a continuación las palabras que nuestro compañero César Ambriz* leyó en la clausura de la generación 2015 del Diplomado en Traducción de Textos Especializados (DTTE) que ofrece el Departamento de Traducción e Interpretación (DTI) de la UNAM, cuya convocatoria está abierta en este momento y cierra el 30 de septiembre. 

Aquí el enlace a la convocatoria
Aquí el enlace al registro en línea





Diplomado en Traducción de Textos Especializados: un testimonio

Por: César Ambriz


Emocionado, dispuesto y confiado, decidí entrar al Diplomado en Traducción de Textos Especializados que ofrecía el CELE. Confiado, digo, porque había cursado ya algunos años de español en la licenciatura y porque, según yo, dominaba el inglés. Estaba ansioso por empezar a traducir. Pero de repente me percate, a la segunda semana, de que estábamos en medio de un acalorado debate para dilucidar si las ballenas tenían lenguaje o no. Y después de las primeras semanas aprendí también una dura lección: que saber una segunda lengua no te hace traductor.


Las primeras semanas fueron un poco confusas, veíamos mucha gramática, lingüística y no traducía tanto como había pensado y además no lo hacía tan bien como yo sentía que podía hacerlo. Sin embargo, a pesar de que mi confianza se nublaba, me di cuenta de que debía recorrer el diplomado como se sube por una escalera de caracol: aunque parezca que damos vueltas en círculo, nos acercamos a nuestro objetivo: aprender a zurcir una lengua en otra.

Fue muy sano darme cuenta de que aprender a empalmar y separar ambas lenguas, a trabajar con ellas y entender cómo opera cada uno de sus planos cuando se lleva un contenido de una lengua a otra. Empezaba mi paranoia por preguntarme qué era ese contenido y empezaba a desconfiar de mi propia lengua. Parece que ese es el pase de entrada al mundo de la traducción. Empezar a dudar de los pasos naturales con los que camina la lengua, de su deslizarse con seguridad sobre las cosas que nombra y hasta de las preposiciones que atornillan esas cosas en un discurso. Empecé a dudar de si en realidad sabía inglés e incluso, de si en realidad sabía español. Afortunadamente, me di cuenta de que también mis compañeros sentían la misma paranoia, y mientras los profesores traban de inculcarnos la paciencia necesaria para ejercer este oficio. Es una labor ardua pero bien ejecutada la que realizan los profesores de este diplomado: no nos enseñan la solución al problema, nos enseñan cómo resolverlo y dónde buscar las posibles soluciones. Y sin embargo, creo que todos podemos decir que aquí sí aprendimos a traducir. Estoy seguro de que ese es el objetivo que han tenido los profesores que imparten clases en el diplomado y debo decirles: han logrado que subamos esa escalera de caracol.

Por supuesto, el camino fue muy disfrutable porque conocí a muchos amigos que, afortunadamente, eran tipos raros que podían pasar horas buscando una preposición que atornillara bien las palabras como si se les fuera la vida en ello. Y una lección valiosa que aprendí con ellos y con todos los profesores fue la de la humildad. Esa humildad de saberse detrás de un texto que no es suyo, a pesar de que uno lo talle con su propia lengua hasta que le quede áspera. Aprendí también a renunciar a la perfección y a adoptar el sano ejercicio de mis habilidades hasta donde sea posible y reconociendo mis límites. Creo que es natural y deseable que todo traductor aspire a la perfección, pero siempre sabiendo que es imposible, y haciendo las pases con eso.

Y claro, aprendí muchísimo sobre gramática y lingüística. Pero, por fortuna, los maestros no nos inculcaron ese conocimiento con el fin de limpiar, fijar y dar esplendor, sino para percibir que esa piel de las palabras que llamamos estilo no es meramente decorativo y que las palabras no son inocentes. Ese conocimiento que, por ejemplo, Octavio Paz resume en unos versos que arrojan mucha luz:

la forma que se ajusta al movimiento
no es prisión, sino piel del pensamiento.

Me he esforzado en encontrar una imagen desde la que pueda pensar la traducción de la forma en la que la aprendí en este diplomado. Y creo haber encontrado una: el traductor es como un explorador que trae frutos de otras tierras y que busca cultivarlos en su propio suelo. ¿Cómo lograr que las naranjas redondas del español crezcan en la lengua italiana que es más fértil para los olivos?


Porque traducir es parte de la cultura, del cultivo. En ese sentido que le da Gabriel Zaid: la cultura es una conversación. Decía que saber una segunda lengua no te hace traductor. Tampoco una credencial o un diploma son suficientes. Hay que entender que el traductor es uno de quienes abre la puerta para que entren más voces a esa conversación, para que no se cierre sobre sí misma ni se convierta en nada más que estatuas. Y a veces implica luchar en guerras en que, aunque parezcan perdidas, hay que plantar cara. Esa lucha que busca defender la visibilidad de nuestro oficio y los derechos inherentes a todo trabajo.

Podría seguir hablando, hay muchos temas de nuestra labor que es importante mencionar, pero, si creo haber aprendido algo bien durante el diplomado, es saber hasta dónde dejar de intervenir. Así que sólo me queda decirles que el día de mañana salgan ahí, a defender el pan y la alegría, para que sepan que esa boca es suya.



*César E. Ambriz Aguilar cursó la carrera en Lengua y Literaturas Hispánicas así como el Diplomado en Traducción de Textos Especializados, ambos en la UNAM. Sus lenguas de trabajo son inglés y español y trabaja traduciendo para el sector financiero y empresarial. También está interesado en la comprensión de lectura, la docencia, la edición y el periodismo cultural. Ha dado talleres de gestión de proyectos de traducción y ha publicado textos de crítica literaria en revistas en España y México. En el Círculo se encarga de administrar la página de Facebook y colabora esporádicamente con el blog. Tiene proyectos a mediano plazo de iniciar una editorial que publique principalmente obras literarias del inglés, así como un blog dedicado a traducir y comentar traducciones.