Mostrando las entradas con la etiqueta problemas de traducción. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta problemas de traducción. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de abril de 2014

Sobre los malapropismos, por Scheherezade Surià

Hazte así, tienes un malapropismo

by enlalunadebabel

Publicado el 11 de febrero de 2014 en el blog En la luna de Babel de .
«Lo vemos cada día y lo de esta familia de empresarios no es ninguna excepción. Durante un tiempo nadaron en la ambulancia, pero ahora se han declarado disolventes y no tienen donde caerse muertos. Y el pobre abuelo, el fundador de la empresa, que tiene más años que Jerusalén y se dejó la piel en el pellejo para montar el chiringuito, se ve sin un duro. Normal que los trabajadores estén hechos unos obeliscos y los pongan a parir de un burro, con todas las nóminas que les deben».
¿Hay algo que os chirríe? Normal, el texto esta plagado de malapropismos. En realidad, nadamos en la abundancia, nos declaramos insolventes, tenemos más años que Matusalén, nos dejamos la piel (o nos ponemos en el pellejo de otra persona), estamos hechos unos basiliscos y ponemos a parir (o a caer de un burro) a los demás.

Algunos ejemplos en la portada del libro «Inculteces», de Toni Garrido y Xosé Castro
Espera un momento. ¿Mala… qué? ¡Eso tú!
Llamamos «malapropismo» (término recogido en diccionarios especializados en materias lingüísticas, pero no en los generales) a la deformación o el empleo equivocado de una palabra por su similitud semántica y fonética con otra. Normalmente se dan en las personas generalmente poco instruidas, aunque no siempre, y muchas veces es un fenómeno buscado para hacer gracia. Dependiendo de un caso u otro, estos errores pueden deberse a:
  • la ultracorrección («ostentóreo» en vez de «ostentoso» o «estentóreo»; «bacalado» en lugar de «bacalao»);
  • la etimología popular, muchas veces errores muy arraigados («balandronada» por «baladronada», «antena paranoica» por «antena parabólica» o «rintintín» en lugar de «retintín»;
  • una alolalia (afasia consistente en pronunciar una palabra por otra), si es un hecho recurrente;
  • otras causas: desconocimiento, prisas, etc. («estar entre la espalda y la pared», «rascarse las vestiduras»). ¡Soy muy fan de estas combinaciones en particular!
Lo único que tienen en común es que en todos los casos provocan efectos cómicos, ya sea a propósito o sin querer. En este último caso es cuando más gracia hacen, claro.
El término proviene de la señora Malaprop, un personaje de la comedia The Rivals escrita por el inglés Richard Brinsley Sheridan. El autor sacó el nombre del francés «Mal à propos» (hablar mal a propósito). La mujer retiene vagos recuerdos de palabras oídas a personas de clase elevada y por aparentar distinción las reutiliza, confundiéndolas con otras en base a su similitud. Este personaje adquirió tanta notoriedad que dio origen a la voz malapropism. 
Claro está, este lapsus léxico ya existía con anterioridad y el lexicólogo Bolinger lo define de esta manera: «Crudely stated, this has to do with a sign whose meaning is known but whose verbal form has been forgotten». Así pues, el análisis de este fenómeno (especialmente en obras literarias) se basará en el reconocimiento de una ausencia léxica y del mecanismo de asociación mental por el cual se ha producido una sustitución errónea por parte del emisor con el objetivo de dar continuidad a su discurso.

Qué dramatismo, por favor. ¿Y no será «se emborrona»?
Sin embargo, a pesar del hombrecito y la descripción pomposa, los malapropismos están a la orden del día y aparecen en el momento más insospechado. Seguramente el mejor ejemplo de esto (y el que conoceréis) es la metedura de pata de Sofía Mazagatos cuando dijo: «Me gustan los toreros que están en el candelabro», o bien la de Carmen Sevilla al reconocer: «Soy mayor, pero no tanto como para ser del Parque Jurídico» e incluso cuando Norma Duval exclamó: «Estoy que no salgo de mi apoteosis».
Sin embargo no hay que ir muy lejos para encontrar ejemplos de malapropismos. De hecho, una persona de mi entorno más cercano (cuyo nombre me reservo para respetar su intimidad) hace un tiempo me dijo que estuvo en Bilbao, que visitó el «Julengueim» y que «entre pito y Valdemoro» se dejó una fortuna en las vacaciones. No es viuda, pero ha «sustraído» matrimonio dos veces. Y aunque a su edad se conserva bien, quiere hacer ejercicios «abominables» para fortalecer los «muslos» del estómago.
Claro que el efecto gracioso puede no serlo tanto cuando se usa un término peliagudo, como el niño que entró a clase tarde y al preguntarle la profesora de dónde vení­a, soltó: «Nada, que he ido con mi hermano al pederasta» (en vez de al pediatra). O la hermana de un amigo que, a los diez años, entró al comedor con un mechero en la mano y anunció: «Mira, mamá, soy ninfómana» (pirómana, claro).

Tampoco hay que pasarse con las condenas
Calvo de cultivo
En general los términos médicos, técnicos y científicos son una mina para los malapropistas, básicamente porque suelen ser más extraños o más difíciles de pronunciar.
¿Quién no ha oído alguna vez estas palabrejas?
  • Cólico frenético
  • Gomitó la comida, porque se mareó en el avión (típico en niños pequeños)
  • Padecer diabetes les obliga a inyectarse ursulina (las monjas deben de obrar milagros)
  • Tiene un eslince de tobillo
  • Le hicieron una retumbancia magnífica (si te mueves mucho ahí dentro...)
  • La aspirina fluorescente va bien contra el dolor de cabeza (y es más fácil de encontrar por la noche)
  • Me recetó Paracetamol en cláusulas
  • Se toma Denubil en pollas (corramos un tupido velo)
  • Consume asteroides en el gimnasio para estar más cachas
  • Me dieron un jarabe expectante (normal, tienes grandes expectativas al tomarlo)
  • Me he quedado sin agua exagerada (si la quieres en cantidades industriales, seguro)
Hace unos años se publicó Anécdotas de farmacéuticos (Styria) en el que se recogían varios ejemplos de confusiones al pedir productos varios: en lugar de profilácticos, filatélicos, o mejor aún, profiteroles; pedir piedra Gómez y no piedra pómez o confundir locutorio y colutorio, delirio y colirio, pasta centrífuga y pasta dentífrica, o suero psicológico y suero fisiológico. Hay para todos los gustos.
Al fin y al cabo es normal que con tanta jerga uno se pierda, como sucede en la famosa historia del hombre que fue a la consulta de su médico de cabecera por un problema de fertilidad.

Hernia fiscal es lo que tenemos los autónomos cada cierto tiempo
Mezclando «churros con meninas»
Decía al principio que me encantan las mezclas de dichos y refranes, así que veremos algunos de los que se suelen oír más, aunque la inventiva de la gente no tiene límites. Parece que nos gusta esto de fabricar expresiones nuevas.
Julio Somoano recoge los siguientes en su libro Deslenguados:
  • González ha puesto el toro sobre la mesa (híbrido entre «poner el asunto sobre la mesa» y «coger el toro por los cuernos»)
  • Por aquel entonces me lo creía todo a pies puntillas («creerse todo a pies juntillas» e «ir de puntillas»)
  • Con los políticos todo se queda en agua de borrascas («borrasca» y «en agua de borrajas»)
  • ¡Desde luego! Que te haga pasar esto a ti, que te dejas la piel en el pellejo («dejarse la piel en algo» y «dejarse el pellejo»)
  • Es que lo veo y se me ponen los pelos de gallina («poner la piel de gallina» y «poner los pelos de punta»)
Algunas de estas combinaciones pueden parecer demasiado rebuscadas, pero seguro que estas las hemos oído más a menudo:
  • A ella le gusta el té. Yo, sin en cambio, prefiero café (mezcla de «sin embargo» y «en cambio»)
  • No sé en qué anda metido, ni falta que me importa
 (combinación de «ni me importa» y «ni falta que me hace»)
Spoonerismos
De un modo similar existen los llamados spoonerismos, errores lingüísticos basados en un cambio accidental o intencionado de sonidos parecidos, de una permutación de letras o sílabas (no palabras enteras), que da como resultado un texto cómico. Muchas veces la frontera entre el spoonerismo y el malapropismo es algo borrosa. 
El término se acuñó en honor a William Archibald Spooner, un clérigo anglicano, que al parecer hacía cruces inintencionados de palabras que resultaban la mar de cómicos. Su metedura de pata más célebre ocurrió cuando debía presentar a la reina victoria como «nuestra querida reina madre» (our dear old queen) y al final habló de «nuestro extravagante y viejo decano» (our queer old dean).
Spoonerismo
En inglés, lengua en la que este juego lingüístico es muy apreciado, es fácil encontrar multitud de ejemplos de spoonerismo. Uno muy conocido es este de Groucho Marx: Time wounds all heels (el tiempo envuelve todos los talones) en vez de Time heals all wounds (el tiempo cura todas las heridas).
Algunos ejemplos en castellano:
  • Salir el culo por la tirata (el tiro por la culata)
  • Que no panda el cúnico (que no cunda el pánico)
  • Corramos un estúpido velo (tupido velo)
  • Blancanita y los siete enanieves.
  • Que la traba se me lengua (que la lengua se me traba)
  • No todo el monte es orgasmo (contrarrefrán de «No todo el monte es orégano»)
  • Son japonudos estos cojoneses (son cojonudos estos japoneses)
Estrategias de traducción
Tanto los malapropismos como los spoonerismos están tan ligados a la fonética, tan arraigados a la palabra, que la estrategia que debemos seguir cuando nos enfrentamos a un original así es la de recrear. De nada sirve la literalidad en frases como:
  • He is the very pineapple of politeness (the pinnacle)
  • Having one wife is called monotony (monogamy)
  • My sister has extra-century perception (extrasensory)
  • He had to use a fire distinguisher (extinguisher)
En este caso habrá que analizar el contexto, la intención y el énfasis para decantarnos por una expresión u otra. Lo más seguro es que no haya nada parecido en nuestro idioma y tengamos que reescribir la frase con algo creíble.
John D. Sanderson, en su artículo Hacia una tipología del malapropismo shakespeareano y sus estrategias de traducción, explica que el proceso traductor habría de empezar por la adecuada identificación del lapsus léxico original antes de emprender la búsqueda de un equivalente en el nuevo contexto. El traductor debe apreciar las características fonéticas de los sonidos empleados por el autor; no se trata sólo de palabras con contenido semántico, sino que a menudo la forma fónica de las mismas resulta significativa.
Una vez localizados todos los malapropismos del texto origen y determinada su casuística, la adopción de una determinada estrategia traductora dará como resultado una mayor o menor caracterización del personaje dependiendo de la recurrencia de este tipo de lapsus en el texto meta.
Siguiendo con el tema de este lapsus en literatura, Offord realizó un estudio sobre la traducción del malapropismo shakespeareano al francés con la que obtuvo una catalogación de seis estrategias traductoras que, aunque van en la línea de lo de siempre, pueden ser útiles:
  • no tener en cuenta el juego de palabras;
  • priorizar el significado superficial;
  • priorizar el significado subyacente;
  • incluir los dos significados (sin producir un juego de palabras);
  • crear un juego de palabras distinto.
Por supuesto, y como siempre, todo dependerá del contexto.

¿Ortografiado equivale a autografiado con el orto?
En definitiva, usadlos si quereis, ¡pero que no valga la rebuznancia!
***
Para saber más:

lunes, 7 de abril de 2014

Seminario en línea: "Retos contemporáneos de la traducción literaria", del 5 de mayo al 29 de junio




Retos contemporáneos de la traducción literaria

Tomado de la página de 17, Instituto de Estudios Críticos
Seminario en línea (sobre el trabajo en línea)

5 de mayo al 29 de junio
Imparte Nicole Delgado Poueymirou

¿Cuál es el rol del traductor en la contemporaneidad?
¿Cómo afecta la velocidad del cambio cultural de nuestros tiempos al trabajo de traducción?
¿Con cuáles fortalezas y herramientas cuenta el traductor literario del siglo XXI?

En tiempos donde los adelantos tecnológicos en el campo de la traducción digital y las expectativas y mitos de un bilingüismo globalizado sacuden y cuestionan el oficio del traductor contemporáneo, este curso propone el análisis y la reinvención de estas problemáticas en favor del arte de la traducción literaria.

El curso está diseñado como un taller de práctica y teoría donde los participantes tienen la oportunidad de construir conocimiento nuevo a partir de lecturas, discusiones y producción de textos. Se debatirán conceptos relacionados a la pureza del lenguaje y la caducidad y el valor del contexto cultural de una traducción. Se estimulará el trabajo de traducción como un proceso más que como un producto, donde el resultado final está siempre a la merced de la cultura, la subjetividad y la creatividad tanto de los lectores como de los traductores.

Programa*:

1.    Los límites de la traducción: lenguaje, recepción y caducidad

2.    Textos contaminados: traducción y diferencia

3.    El arte de la traducción. Linderos teóricos sobre traducción literaria

4.    La traducción y la reescritura: las versiones del traductor

5.    Exclusiones de la traducción. Planificación y toma de decisiones

6.    El escritor vs. Google Translate. La competencia de la traducción digital

7.    Falsos amigos: bilingüismo, globalización y traducción

8.    Traducción colectiva. Ejercicios prácticos en grupos de trabajo

Bibliografía:
•    Bassnet, Susan, Translation Studies
•    Benjamin, Walter, La tarea del traductor
•    Derrida, Jacques, Des tours de Babel. Difference in translation
•    Rodríguez-García, José María, Introduction: Literary into Cultural Translation
•    Végso. Roland, The Parapraxis of Translation
•    Young, David, Theory Versus Practice: The Case for Pragmatic Translation
•    European Commission, Crowdsourcing Translation. Studies on Translation and Multilingualism

* Algunas de las lecturas se harán en inglés.

Dirigido a: traductores, escritores, críticos literarios, y personas interesadas en estudios de traducción.
Requisitos: llenar solicitud de inscripción aquí

Duración: 8 semanas, del 5 de mayo al 29 de junio (40 horas).

 
Donativos:
- antes del 20 de abril - 27 de abril al 3 de mayo - después del 5 de mayo
Inscripción $400MXN | 30USD $500MXN | 30USD $700MXN | 55USD
Público en general  Estudiantes y tercera edad* Fecha límite
1° donativo $1,000MXN | 80USD $900MXN | 70USD antes del 12 de mayo**
2° donativo $1,000MXN | 80USD $900MXN | 70USD antes del 7 de junio**

* Con credencial vigente, de la que deberán enviar una copia.
** Recargo del 10% en donativos extemporáneos

Descuentos:
Aplican sólo sobre la cuota para público en general.
•    50% a estudiantes, tutores y egresados del Posgrado en Teoría Crítica de 17.
•    20% al cubrir el total en una sola exhibición.

NOTAS:
•    La información para realizar el depósito correspondiente será proporcionada en la respuesta a la solicitud de inscripción del interesado.
•    Los donativos del extranjero se reciben a través del sistema PayPal.
•    El cupo es limitado. Sólo aseguraremos el lugar hasta que el interesado envíe copia del comprobante del donativo de inscripción.
•    Los donativos incluyen la antología de textos de la actividad y los inscritos la recibirán días  antes de iniciar la actividad.
•    17, Instituto de Estudios Críticos entregará constancia de participación a quienes hayan cumplido con los requisitos académicos determinados por el tutor de la actividad, y cuenten mínimo con el 80% de asistencia.
•    Nos reservamos el derecho de cancelar la actividad en la fecha de inicio, si no se cubre el cupo mínimo requerido. En caso de que esto suceda, reembolsaremos los donativos a quienes se hayan inscrito.