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sábado, 6 de diciembre de 2014

Noticias del lenguaje de Ricardo Soca





 Colegas:


Como saben, Ricardo Soca recopila en su Página del idioma español (elcastellano.org) noticias referentes al lenguaje, las lenguas, políticas lingüísticas, psicolingüística, etc., siempre muy interesantes. Va el último índice recopilado. La página del idioma español tiene la opción de suscribirse, para que todo este material les llegue continuamente. Saludos,

Lucrecia


04/12/2014
 
03/12/2014

miércoles, 9 de julio de 2014

"Good bye, RAE" de Miguel Molina Díaz y otras noticias del idioma español

Colegas:

Nos llega a través de Ricardo Soca de elcastellano.org la siguiente nota que publicó el pasado domingo 6 de julio Miguel Molina Díaz en La Hora de Ecuador.

Abajo de la nota aparecen las últimas noticias reunidas por Ricardo Soca, que siempre resultan muy interesantes. Saludos,

Lucrecia


'Good bye', RAE
Miguel Molina Díaz


La lengua castellana está viva. Habita y recorre 35 países, siendo en 20 de ellos el idioma oficial. Una enorme diversidad de acentos, pronunciaciones, localismos y palabras evolucionadas hay en cada uno. Esa es, justamente, su riqueza. El castellano nos pertenece íntimamente a los latinoamericanos. Ya lo dijo el polémico Fernando Vallejo al notar que España tiene algo más de 40 millones de habitantes, mientras la América Latina se habla en 19 naciones con más de 300 millones.

Por eso se vuelve impresentable depender de las directrices de la Real Academia de la Lengua. Incluso muchos españoles cuestionan la existencia del sistema monárquico, resulta una paradoja guiarnos por las verdades absolutas de la RAE, la más monárquica y colonialista de las instituciones.

El presidente de honor de la Academia es el rey Felipe VI y reglamentariamente es el encargado de presidir las sesiones de incorporación de los nuevos académicos. Sus miembros principales son los 46 académicos de número de nacionalidad española, incluyendo a Vargas Llosa que posee la doble nacionalidad. ¿Quién nos representa?

Nadie. Y no nos hace falta. El inglés no tiene una Academia que lo norme. Y sigue allí, limpio y poderoso como cuando Shakespeare lo utilizó para hacerlo más bello. Vallejo acertó al entender que en este punto ya no se puede hablar de ‘americanismos’. Nuestras palabras se han incorporado con absoluta naturalidad al castellano vivo que usamos. Lo que hay es ‘españolismos’. Y algunos muy bellos.

Guiarnos por la RAE implica sucumbir a ese pensamiento colonial que intenta abrirse paso en el mundo globalizado. El castellano, la maravillosa lengua de Cervantes, García Márquez y Borges, es un territorio libre y no requiere de anquilosadas instituciones para existir.

mmolina@lahora.com.ec
Tomado de:



Lista de noticias del último mes publicadas por Ricardo Soca en elcastellano.org:

07/07/2014 - Good bye, RAE
                     18/05/2014 - Retos para la corrección de textos en el siglo XXI


sábado, 26 de abril de 2014

Noticias del idioma reunidas por Ricardo Soca en abril


Colegas: va el índice de las "Noticias del idioma" recopiladas por Ricardo Soca en lo que va de abril, en su Página del idioma español. Además de las noticias, pueden consultar la sección "Artículos", que también contiene cantidad de material interesante. Como siempre, va la recomendación general de que conozcan este sitio, que, entre otras cosas, funciona como una catapulta que recoge y vuelve a lanzar las pedradas dirigidas a las instancias que se autodesignan como dueñas y defensoras de la lengua.

Titulares


                     02/04/2014 - Jornadas «Lenguando. Conectados por la lengua»

domingo, 2 de marzo de 2014

Novedades del lenguaje: enero y febrero de 2014


Como cada mes, envía Ricardo Soca un compilado de las noticias lingüísticas que publica en la Página del Idioma Español (elcastellano.org).

Aquí el índice de las noticias publicadas ahí en lo que va del año (éstas y las anteriores en http://elcastellano.org/noticias/):

miércoles, 14 de agosto de 2013

¿Por qué las academias de la lengua no citan fuentes?

Estimados colegas,

¿Sabían ustedes que las academias de la lengua no citan a sus fuentes? Aquí debajo un interesante artículo de Ricardo Soca, en lo referente a esta problemática que, de alguna manera, podría llegar a afectar nuestra labor como traductores.

Jorge Pérez

Ricardo Soca

 Citar las fuentes de una investigación científica es la primera obligación de un investigador, trátese de un individuo, un equipo o una corporación, como aprenden los estudiantes de primer año de cualquier universidad del mundo. La omisión de este requisito descalifica cualquier investigación, tornándola inaceptable para su consideración en el ámbito académico. Una tesis de doctorado o de maestría que no presente la lista de sus fuentes, elaborada de acuerdo con alguno de los formatos universalmente aceptados sería inapelablemente rechazada y su autor, considerado poco serio. 

Sin embargo, las academias de la lengua castellana no se consideran obligadas a cumplir este requisito. Consideran tal vez que el prestigio secular que en un tiempo se atribuyó a la «docta casa» madrileña, las exime de esa obligación que todos los demás estudiosos del mundo comparten.

Todos habrán por lo menos oído hablar del ambicioso Diccionario de americanismos publicado recientemente por la Asociación de las Academias de la Lengua (ASALE), una obra de más de 2 300 páginas publicada en 2010 por Santillana. El secretario de la ASALE, Humberto López Morales, ha reconocido personalmente que en el acopio de materiales los lexicógrafos acudieron «con frecuencia» a la web Jergas de Habla Hispana, confeccionada por Roxana Fitch, «y eso se ha debido a que es de lo mejor que existe en la bibliografía lexicográfica de Hispanoamérica». En una carta que envió a Fitch en 2008, López Morales declaró:

«Me complace decirle que todos sentimos un profundo respeto y una gran admiración por su estupendo trabajo sobre las jergas» y le agradeció «que haya elaborado materiales tan ricos y, en su mayoría, exactos, lo que sin duda ha ayudado no poco a nuestras tareas iniciales». Al final de la carta, López Morales le prometió a Fitch «dar a su trabajo los créditos necesarios en la publicación de nuestro DDA».

Sin embargo, el libro llegó a las librerías, por mano de la RAE y con el sello de la AAL, dos años después sin ningún crédito a la autora de una de las fuentes más importantes consultadas. Rosana Fitch se dirigió posteriormente a López Morales pero no obtuvo más respuesta.

El ortotipógrafo José Martínez de Sousa, autor del Manual de estilo de la lengua española, declaraba tras la presentación del Diccionario panhispánico de dudas:

 [...permítaseme lamentar que la Academia no se sienta obligada a proporcionar al lector la nómina de autores que han sido consultados para realizar la presente. Todos los autores serios de diccionarios de dudas como este añaden su correspondiente bibliografía [...]. No hacerlo así es hacerse merecedor de una mala nota, que es la que aquí queda explícita. 
Si la Real Academia Española diera a conocer sus fuentes podríamos saber, por ejemplo, en qué se basa el Diccionario panhispánico para recomendar el uso del plural 'fanes' para el vocablo de origen inglés 'fan' en lugar del habitual 'fans', recomendado desde el DRAE de 1984. Seguramente no se tomó como fuente el propio corpus académico, que incluye 422 casos de 'fans' y ni uno solo de la forma recomendada.

Esa falta de fuentes es la que hace que un traductor hispanoamericano pueda sentirse desamparado al traducir del inglés la palabra mouse, empleada en forma casi unánime en Latinoamérica para nombrar el aparato informático que España se conoce como 'ratón'. El DRAE ignora solemnemente 'mouse' y el Panhispánico recomienda no usarlo, aunque no explica por qué. Ni podemos saberlo, porque ni uno ni el otro citan sus fuentes.

Ricardo Soca

domingo, 11 de agosto de 2013

"El hombre que desafía al diccionario" (Ricardo Soca).

Estimados colegas,

aquí debajo un interesante artículo de Marco Tulio Castro, tomado de  http://diez4.com/diez4/?p=6846, en que se realiza una entrevista a Ricardo Soca, editor de "elcastellano.org", donde éste desafía a la Real Academia Española.

Jorge Pérez


La Academia es una entidad formada por españoles que nada saben de lingüística. 
Marco Tulio Castro | febrero 28, 2012



Se llama Ricardo Soca, y es el hombre que desafía a la Real Academia Española. Empeñado durante años a analizar el castellano y a mostrar definiciones parciales del máximo diccionario, hoy acusa a España de querer colonizar latinoamérica a través del lenguaje: «La Academia es una pequeña ruedita del engranaje geopolítico de España».

Soca dice que la RAE obedece a intereses económicos y no al cultivo de la lengua española. Y así comienza su diferencia con la Academia, que termina con lo que él llama, «mensajes amenazadores».

El asunto no es sencillo. Debemos saber que Soca, editor de elcastellano.org, escribió el año pasado un artículo en el que publicó adelantos de la edición 23 del diccionario (que en aquel momento ya aparecían en el sitio de la RAE) donde comparaba prácticamente todo los cambios en las definiciones.

Cuando Soca hizo lo suyo, pensó que la definición de palabras castellanas que utilizan más de 450 millones de personas en el mundo debían ser compartidas para sus hablantes.

Error. «Yo recibí mensajes amenazadores de la editorial Planeta, tal como está documentado mediante mensajes y grabaciones telefónicas, ‘en nombre de la Real Academia’, que nunca lo negó. Amigos vinculados con el director de la Academia, José María Blecua, me aseguraron que si yo pidiera autorización para usar los contenidos, sería concedida. El problema es que mi posición es, precisamente, que no debería ser necesario pedir autorización para usar, sin fines de lucro, los contenidos de la Academia».

Grabaciones telefónicas: 

—Usted ha dicho en entrevistas que si la Academia es financiada con el erario, debe poner sus contenidos con acceso para todos (al menos en su sitio de internet), ¿a qué cree que obedezca este retaceo de contenidos? ¿Algo más allá de los intereses económicos de las editoriales con las que trabajan? 
—No sé si habrá algo más que los intereses económicos de las editoriales. Basta recordar el tiempo que demoraron en poner en línea el Diccionario panhispánico de dudas, dando tiempo a que la versión en papel se vendiera. O el hecho vergonzoso de que una multinacional del ramo editorial (Grupo Planeta) pretenda dar órdenes a las colonias en nombre de la docta casa. 

«Espero que no me acusen por difundir errores». Las ganas de España de dominar el lenguaje no son poca cosa cuando el periodista uruguayo señala que en «documentos del Estado español, que están disponibles en línea, según los cuales España debe promover la venta de sus productos apoyándose en el carácter globalizador de la lengua española. La Academia es una pequeña ruedita del engranaje geopolítico de España, para poner sus empresas en primera línea en el lucrativo mercado hispanoamericano».

—He notado en su cuenta de Twitter que hace observaciones muy puntuales sobre los yerros de la RAE. Recuerdo, por ejemplo, uno donde cuestiona la definición de franquismo y además pregunta «¿miedo de la palabra dictadura?». Eso es adentrarse en terrenos pantanosos con la academia y con el propio gobierno derechista español, (ya ve usted cómo sentaron en el banquillo al juez Garzón). ¿A dónde piensa que puede llegar con esto y, sobretodo, cual es su objetivo? 
—Bueno, espero que no me sienten en ningún banquillo por difundir los errores de la RAE, sobre todo cuando en mi país (Uruguay)no rigen las leyes del Reino. Simplemente no entiendo cómo un diccionario que pretende ser un modelo de lexicografía, que es casi lo mismo que decir de imparcialidad, se abstenga de definir el franquismo como una dictadura. Hasta hace unos años, definía el marxismo como «la doctrina de Carlos Marx y sus secuaces». Hace poco tiempo publiqué un artículo en el que analizo el empleo de definiciones vergonzosamente parciales, como la que califica como «pérfido» «el que falta a la fe [católica] que debe» o se define el «temor de Dios» como el «miedo reverencial y respetuoso que se debe tener a Dios». No es que no puedan decirlo, puesto que mucha lo cree así, pero en Lexicografía se exige que en esos casos se diga algo como «según la Iglesia católica» para que el diccionario no se comprometa con una creencia que no es de todos. Al final, hay hablantes de español que son ateos, agnósticos, judíos, musulmanes; no hay por qué imponer el catolicismo como inherente a la lengua castellana (…) Lo único que pretendo es desenmascarar para la mayor cantidad de gente posible la farsa que representa el hecho de que la Academia se presente como «mero notario de los hablantes», cuando se prevén para el próximo diccionario vocablos inventados, que no aparecen siquiera en su propio corpus. La Academia inventa, manipula, distorsiona. Es una entidad formada por una pequeña minoría de lingüistas y una gran mayoría de españoles (escritores, actores, músicos, médicos, economistas) que están allí para dar brillo a sus nombres, sin poder contribuir con nada, porque nada saben de lingüística, como reconoció en su discurso de ingreso la académica escritora Soledad Puértolas.

No es la primera vez que alguien mete en aprietos a la Academia ni la llama falsa. Padres de niños con autismo sostienen un pleito lingüístico contra el diccionario, por la definición actual de autismo pues la consideran ofensiva y falsa: «Síndrome infantil caracterizado por la incapacidad congénita de establecer contacto verbal y afectivo con las personas y por la necesidad de mantener absolutamente estable su entorno».

La Academia ha salido a informar que se compromete a incluir una nueva definición del síntoma para el 2014, para quedar así: «trastorno del desarrollo que afecta a la comunicación y a la interacción social, caracterizado por patrones de comportamiento restringidos, repetitivos y estereotipados».

—Por último, ¿qué requiere la academia o cuál es su recomendación para la mejorar del lenguaje y su difusión? 
—La lengua es un producto de una capacidad del cerebro humano que se llama «función del lenguaje». No la crearon las academias ni los gramáticos, que solo tratan de apropiarse de ella. El niño que a los tres o cuatro años ya domina la lengua no estudió ninguna gramática, pero ya conoce y aplica intuitivamente sus normas, sin necesidad de ninguna academia. Podemos decir que la lingüística es una ciencia natural, puesto que estudia un objeto que surge en la naturaleza, en la biología humana y en el hombre en sociedad. Existe un mito cuidadosamente cultivado, según el cual las academias serían necesarias para preservar la unidad de la lengua. Sin embargo, observemos la lengua inglesa, que jamás tuvo academias ni ningún instituto normativo y es la misma en Estados Unidos, el Reino Unido, la India, Sudáfrica o Australia, más allá de variantes que pueden compararse con las del castellano. La necesidad de una institución para mantener la unidad de la lengua es una mentira divulgada para ganar dinero. Lingüistas como José María Blecua o Víctor García de la Concha deberían avergonzarse de prestarse a esas patrañas.

Marco Tulio Castro

¡Este texto tiene derechos reservados! Si usas esta información cita la fuente con su respectivo link http://diez4.com/diez4/?p=6846 igual que nosotros lo hacemos.

jueves, 9 de mayo de 2013

Definiciones de diccionario a medida de la ideología, cortesía de la RAE

Colegas,

Nos envía Silvia Senz Bueno la siguiente nota de Ricardo Soca, tomada de su blog elcastellano.org: http://www.elcastellano.org/ns/edicion/2013/mayo/drae23.html

La crisis europea y el español panhispánico



Por Ricardo Soca

Las dificultades por las que atraviesa actualmente España afectan también al español, por lo menos al estándar creado en Madrid por la Real Academia Española y sus subsidiarias agrupadas en la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale). En efecto, conviene al Estado español –que enfrenta apremiantes demandas sociales– que el diccionario excluya de sus definiciones las «deficiencias e injusticias de la economía de mercado», reconocidas en la vigésima segunda edición (2001):

estado de bienestar 1. m. Sistema social de organización en el que se procura compensar las deficiencias e injusticias de la economía de mercado con redistribuciones de renta y prestaciones sociales otorgadas a los menos favorecidos (subrayado mío).
En la 23.a edición, prevista para 2014, se excluye la mención a «las deficiencias e injusticias de la economía de mercado», que podría alentar a quienes buscan una justa compensación por el castigo que les imponen precisamente, esas «deficiencias» y esas «injusticias» que solo afectan a una parte de la sociedad.

En efecto, la definición de estado de bienestar prevista para la vigésima tercera edición ha cambiado de la siguiente forma:

estado de bienestar 1. m. Organización del Estado en la que este tiende a procurar una mejor redistribución de la renta y mayores prestaciones sociales para los más desfavorecidos.
Se pone así de manifiesto una vez más que el llamado «español panhispánico» es en realidad una lengua inexistente, no hablada en ninguna parte, creada en busca del mantenimiento del control de la lengua por parte de Madrid, de acuerdo con las conveniencias del reino de España. En cuanto a la participación de Asale en esta supuesta variedad del español, no es, en mi opinión, más que una tapadera para que se mantenga el control que la RAE ejerce desde hace trescientos años sobre la lengua y cuyas riendas no quiere soltar.

Si para muestra basta un botón, vale recordar que el titular del dominio web asale.org está registrado bajo el nombre Real Academia de la Lengua y que el DNS (domain name server) se hospeda en Madrid, en dos servidores de llamados crea.rae.es y ns4.rae.es. Dado el hecho de que cualquier individuo o entidad puede registrar un dominio en la web, cabe preguntarse por qué la Asale, si es una entidad realmente existente y no un mero sello de la RAE, no puede registrar el suyo. Cabe preguntarse también por qué, si es una reunión de iguales, cada una de sus reuniones debe ser presidida por el rey de España.

Con esto queda claro que, si abrazamos la ideología panhispánica, los 430 millones de hablantes deberíamos ajustar nuestro idioma a las necesidades y conveniencias de un estado que, en materia de lengua, no renuncia al antiguo poder colonial y no acepta, más que discursivamente, situarse en pie de igualdad ante sus excolonias. Tendremos que sujetarnos a una Asale hecha de súbditos del monarca que preside cada una de sus reuniones y que avala sin chistar cada una de las decisiones de la casa dieciochesca.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Noticias de elcastellano.org

Envió Ricardo Soca de elcastellano.org, la página del idioma español, un índice de las noticas que han publicado últimamente en su sitio, muchas de ellas relacionadas con el debate actual en torno a la lengua española. Reproducimos aquí el índice y aprovechamos la oportunidad para invitarlos a conocer este sitio excelente, laberíntico y siempre lleno de sorpresas para el pensamiento.

 
16/12/2011 - Planeta-RAE publica tercer tomo de su gramática 
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16/12/2011 - Seis mitos en los que la Academia Española basa su autoridad
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16/12/2011 - La Fonética de la RAE no incluye la diversidad de España
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16/12/2011 - Españoles creen que sus gobernantes deberían saber inglés
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15/12/2011 - Instituto Cervantes y NH Hoteles promoverán la «marca España»
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13/12/2011 - Fundador de Wikipedia amenaza con una "huelga" de protesta
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10/12/2011 - Telefónica: «El español, una multinacional»
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27/10/2011 - La escritura, una prótesis del cerebro
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09/12/2011 - Las actividades del Instituto Cervantes
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07/12/2011 - Los neologismos muestran que la lengua está viva
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07/12/2011 - Casa del Libro (Planeta) lanza lector electrónico con DRAE
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06/12/2011 - RAE, del verbo 'raer'
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05/12/2011 - José Luis Gómez: de cómico de la legua a cómico de la lengua
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02/12/2011 - Alberto Gómez Font presenta en Tenerife ‘Lavadora de textos’
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29/11/2011 - «Tuitear está en cuarentena» en obra de Seco
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26/11/2011 - Academias acuerdan aprovechar tecnología digital
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24/11/2011 - Academias buscarán tecnificar para ahorrar
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24/11/2011 - Panamá: Cervantes y RAE presentan próximo congreso de la lengua
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21/11/2011 - Academias de la lengua se reúnen en Panamá
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18/11/2011 - Secretario de la RAE: «Uso fraudulento del diccionario»
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16/11/2011 - La RAE envuelta en polémica por contenidos
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14/11/2011 - Villanueva: «El español goza de una unidad admirable»
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09/11/2011 - El verdadero sentido de la Real Academia Española
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lunes, 28 de noviembre de 2011

El dardo en la Academia


 
Envía Ricardo Soca de elcastellano.org un aviso sobre el libro El dardo en la Academia, que reproducimos aquí, y a continuación la nota respectiva en Addenda et Corrigenda.

Nota de Ricardo Soca
Solicito su colaboración para divulgar el libro El dardo en la Academia, de varios autores, entre ellos sus editoras, las filólogas Silvia Senz y Montse Alberte. Son casi 1.400 páginas sobre el papel de la Academia Española en el desarrollo de las glotopolíticas sobre nuestra lengua. Es la obra más completa publicada hasta el momento sobre este tema. Por favor, invite a sus amigos a divulgar esta dirección donde se encontrarán todos los detalles sobre esta importante obra, que habrá de ser, sin duda, un parteaguas en el estudio de las políticas lingüísticas españolas: http://addendaetcorrigenda.blogia.com/2011/112501-el-dardo-en-la-academia-melusina-descripcion-historia-y-guia-de-lectura.php.


Nota de Silvia Sens y Monserrat Alberte
(tomada de la dirección anotada arriba)
Ficha bibliográfica y contenido
Silvia Senz y Montserrat Alberte (eds.): El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española, 2 vols. (vol. I: 736 pp.; vol. II: 640 pp.), Barcelona: Melusina, 2011. ISBN: 978-84-96614-97-0; ISBN vol. 1: 978-84-96614-98-7; ISBN vol. 2: 978-84-96614-99-4.

Índice
Volumen I
Advertencia al lector
Màrius Serra: «¿A quién engaña la RAE?»
Silvia Senz y Montserrat Alberte: «El dardo en la Academia, un proyecto editorial de fondo. (A modo de introducción)»
1. Luis Carlos Díaz Salgado: «Historia crítica y rosa de la Real Academia Española»
2. Juan Carlos Moreno Cabrera: «“Unifica, limpia y fija.” La RAE y los mitos del nacionalismo lingüístico español»
3. Luis Fernando Lara: «El símbolo, el poder y la lengua»
4. Gianluigi Esposito: «Accademia della Crusca, Académie Française y Real Academia Española: paralelismos y divergencias»
5. Silvia Senz, Jordi Minguell y Montserrat Alberte: «Las academias de la lengua española, organismos de planificación lingüística»
6. José del Valle: «Política del lenguaje y geopolítica: España, la RAE y la población latina de Estados Unidos»
7. Graciela Barrios: «La regulación política de la diversidad: academias de lenguas y prescripción idiomática»
8. José Martínez de Sousa: «La obra académica a lo largo de tres siglos»
Notas

Volumen II
9. Silvia Senz: «Una, grande y (esencialmente) uniforme. La RAE en la conformación y expansión de la “lengua común”»
10. María Pozzi: «Terminología y normalización en las academias de la lengua española»
11. Montserrat Alberte: «La “laboriosa colmena”: los diccionarios hipotéticos de la RAE»
12. Esther Forgas: «El compromiso académico y su reflejo en el DRAE: los sesgos ideológicos (sexismo, racismo, moralismo) del Diccionario»
13. Susana Rodríguez Barcia: «Un mundo a su medida. La construcción de la realidad en los últimos diccionarios de la RAE»
14. Maria Antònia Martí y Mariona Taulé: «La Academia y la investigación universitaria en las tecnologías de la lengua»
15. Silvia Ramírez Gelbes: «Correctores, periodistas y la Academia Argentina de Letras: amores y desamores»
Notas
Nómina de autores

Historia y guía de lectura
La idea de El dardo en la Academia surgió de la manera más casual hace cinco años, en una conversación con José Pons, editor de Melusina, durante la que salió a colación un tema recurrente entre profesionales del sector editorial español con una cierta trayectoria: el bajo perfil de la Real Academia Española como organismo estandarizador. Partiendo de este juicio crítico previo, contribuir a explicar cómo una institución normalizadora semipública, con una producción menos abundante de lo que aparenta y mucho menos consistente, actualizada y disponible de lo que es exigible, puede haber llegado a ejercer una influencia social sostenida sobre los hablantes de español de ambos lados del Atlántico fue el reto que José Pons nos lanzó; un reto que decidimos asumir con esta obra y que trasladamos al resto de autores, algunos de ellos también miembros de esta bitácora.

La obra que hoy tenemos ya en nuestras manos es el fruto de cinco años de duro trabajo autoral y editorial, de la apuesta sostenida y arriesgada de un editor de fuste, y de una conciencia viva, compartida por todo el equipo de darderos, de la necesidad de ofrecer a la sociedad de habla castellana una imagen lo más fidedigna, completa y rigurosa posible de lo que son y representan las academias de la lengua para el hablante común, para los estudiantes y enseñantes, para los profesionales de los medios escritos, y para la comunidad de lingüistas, terminólogos, lexicógrafos y desarrolladores de tecnologías de la lengua, a fin de que cada cual pueda evaluar, a partir de los exhaustivos ensayos que El dardo en la Academia incluye, los perjuicios (mayoritarios) y beneficios (escasos) que se derivan de estas instituciones. Valga este adelanto como muestra de los análisis que la obra realiza y de las diversas conclusiones que de ellos pueden desprenderse:

Análisis de las diversas facetas académicas y de su interrelación 
Conclusiones
1. Institucional

• Estructura, histórica y actual (organigrama, recursos humanos, sistema de elección/exclusión de miembros, perfil de su membresía, composición, subestructuras...), de la RAE:
→ caps. 1, 4, 8, 9 y 11.

• Fines estatutarios (históricos y actuales) de la RAE y de diversas academias americanas:
→ caps. 1, 2, 4, 8, 9, 11, 15.

• Funcionamiento (reglamento interno y sistema y medios de trabajo) de la RAE:
→ caps. 1, 4, 5, 8, 9, 10 y 11.

• Naturaleza jurídico-administrativa y fiscal de la RAE:
→ caps. 1, 4, 9.

• Finanzas (recursos financieros, balance ingresos/gastos y control del Estado) de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española:
→ caps. 4, 9, 11.

• Inserción en estructuras del Estado (Consejo de Estado, Instituto de España, Ministerio de Educación, Casa de Su Majestad el Rey...) y grado de autonomía operativa de la RAE y de diversas academias americanas:
→ caps. 3, 4, 6, 7, 9, 15.

• Relaciones públicas (con prensa y usuarios) de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española:
→ caps. 1, 4, 5, 9, 11.

• Discurso público de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española:
→ caps. 1, 2, 3, 5, 6, 9, 11, 12.

• Política de publicaciones y relación con sus editoras:
→ caps. 5, 8, 9.

• Ideario: evolución y permanencia de rasgos ideológicos idiosincrásicos de la RAE y de algunas academias americanas:
→ caps. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 9, 12, 13, 15.

1. Del estudio de la dimensión institucional de la RAE, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, de diversas academias americanas y del perfil de sus integrantes se concluye que:

• La RAE es una entidad tradicionalmente endogámica, nepótica, machista, elitista, clasista, conservadora, hermética, nacionalista y católica, carente de transparencia, en exceso autónoma del control administrativo, en exceso supeditada a los intereses del poder político y económico, con un desmesurado afán de lucro, beneficiaria de una cantidad desproporcionada de caudales públicos y promotora de una imagen pública ilusoria.

• Las academias filipina y americanas son organismos de poca entidad y escasa autonomía, con un ideario parecido al de la RAE, en su mayoría supeditadas históricamente a la Academia Española por razones estatutarias y hoy subordinadas a ella por razones financieras, logísticas y tecnológicas.

• La Asale es un organismo financieramente dependiente del Gobierno de España y de los patronos privados de la RAE (benefactores corporativos de la Fundación pro RAE y la Fundación Carolina, como Repsol, Telefónica, Grupo Prisa, Grupo Planeta, Grupo Santander, etc.).









2. Agente de política lingüística

• Políticas del lenguaje en las que ha participado y participa la RAE, directamente o por medio de sus filiales:
→ caps. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 9.

• Caracterización y objetivos de la actual Política Lingüística Panhispánica (PLP) de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española:
→ caps. 2, 3, 4, 5, 6, 7, 9.

• Articulación de la PLP con políticas de continuidad en los gobiernos de la España democrática (comercio exterior, asuntos exteriores, política cultural exterior, orden constitucional...):
→ caps. 2, 5, 6, 7, 9.

• Articulación de la RAE con otras estructuras (públicas o no) españolas de política lingüística, y de fomento y proyección cultural (Agencia Efe, Instituto Cervantes, Seacex, Icex...):
→ caps. 5, 6, 7, 9.

• Articulación de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale) con estructuras políticas supranacionales (Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado):
→ caps. 6, 9.

2. Del estudio del papel de la RAE y de la Asale como agentes de política lingüística se concluye que:

• Ambas son entidades al servicio de la unidad normativa del español, objetivo que interesa y beneficia muy en particular a las estrategias geopolítica y económica de España.

• Ambas son entidades que promueven el mantenimiento de la hegemonía constitucional y social del español en los países donde es lengua de uso, así como su consideración como lengua internacional o como lengua de trabajo de organismos internacionales o de integraciones regionales, en detrimento de otras lenguas con las que convive.
3. Agente de planificación del español

• Objetivos principales de la RAE (y hoy también de la Asale) como agente de planificación: codificación y estandarización del español (elaboración de una ortografía, una gramática y un léxico normativos, según un determinado modelo ideal de lengua):
→ caps. 1, 2, 3, 4, 5, 8, 9, 11.

• Objetivos secundarios de planificación en los que participa la RAE y grado de implicación en ellos:
→ caps. 5, 9, 10.

• Articulación de la RAE con otras entidades de normalización del castellano (Fundéu, filiales de Fundéu, Aeterm, academias asociadas, otras reales academias de España...):
→ caps. 1, 3, 5, 6, 7, 9, 10, 15.

• Articulación de la RAE con investigadores de la lengua y desarrolladores de tecnologías lingüísticas:
→ caps. 2, 3, 5, 10, 14.

3. Del estudio de su labor como agente de planificación del castellano/español se concluye que la RAE tiene un espíritu omnipresente y hegemonista, dado que siempre se ha postulado y posicionado como la institución a la que corresponde dirigir, coordinar y controlar todos los procesos de planificación y normalización del castellano, incluso los que superan claramente sus competencias y la preparación de sus especialistas.

Del análisis de su relación actual con las academias asociadas se concluye que el sistema de colaboración interacadémica en la realización de la nueva norma panhispánica no es tan horizontal y equitativo como pretende el discurso oficial de la RAE.

Del análisis de su papel y labor en la mayor parte de los campos de planificación y normalización del castellano se concluye que la RAE:

• obstaculiza el desarrollo de la planificación y estandarización en el campo de la terminología y en el de la simplificación del lenguaje jurídico-administrativo;

• interviene, con poco acierto y conocimiento de causa, en la regulación de la escritura de exotopónimos, e intenta interferir en la legislación de la toponimia y la onomástica de aquellos territorios donde el castellano es oficial o cooficial, competencia que corresponde a otros organismos;

• interfiere en la regulación de la escritura científico-técnica, estableciendo normas contrarias a las promulgadas por organismos competentes;

• no promueve sinergias con los investigadores del mundo universitario y de las industrias de la lengua.

4. Organismo oficial de codificación y estandarización del español (función principal)

• Modelos normativos y criterios de corrección (características, valores y objetivos de la norma del español, histórica y presente):
→ caps. 1, 2, 3, 5, 7, 8, 15.

• Estilos normativos históricos y actuales:
→ caps. 2, 3, 5, 8, 9.

• Cientifismo y modernidad en la labor académica (ideas sobre el lenguaje, modelos teóricos de referencia, grado de conocimiento descriptivo de la diversidad lingüística, manejo y desarrollo de recursos tecnológicos, aplicación de metodologías adecuadas, rigor y ética científicos, y grado de arbitrariedad y subjetividad en la norma):
→ caps. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14.

• Productividad (histórica y actual) de obra normativa y de recursos lingüísticos:
→ caps. 1, 3, 4, 5, 9, 10, 11, 14.

• Calidad y fiabilidad de la norma (consistencia, compleción, transparencia, rigor) y de los recursos lingüísticos académicos:
→ caps. 2, 3, 5, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14.

• Disponibilidad de las obras normativas y de los recursos lingüísticos académicos:
→ caps. 5, 8, 9, 10, 11, 14.

• Difusión de la norma (a través de los medios escritos y de las instituciones educativas):
→ caps. 1, 3, 5, 9.

• Adecuación de la norma y del modelo de lengua a los objetivos y al ideario de la institución:
→ caps. 2, 3, 5, 7, 8, 9, 11, 12, 13.

• Adecuación de la norma a las necesidades de normalización del castellano y de los profesionales de la lengua:
→ caps. 1, 2, 3, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 15.

• Permeabilidad de la obra académica a la ideología característica de la institución (v. § 1):
→ caps. 1, 2, 3, 5, 6, 7, 9, 10, 11, 12, 13, 15.

4. Del análisis de los modelos de lengua, históricos y presente, que elabora, y de sus códigos normativos se concluye:

• que la RAE selecciona y privilegia en su modelo de lengua tres variedades de referencia: variedad social culta (en exclusiva) + variedades geográficas centro-norteñas de España (hoy sin exclusividad: se admiten algunas formas de las variedades americanas) + variedades funcionales escrita y literaria (hoy sin exclusividad: se admite la lengua de los medios de comunicación);

• que la RAE no ha acabado de fijar su actual modelo de lengua, que oscila entre el unitarismo, el monocentrismo y el polimorfismo, para desorientación del usuario;

• que la RAE mantiene su papel prescriptivo y proscriptivo, en una versión blanda en la actual norma panhispánica;

• que resulta imposible saber en qué conocimiento idiomático fundamenta sus obras;

• que las obras académicas actuales mantienen concepciones del lenguaje obsoletas;

• que, pese a los medios de que dispone, en la realización de las obras académicas actuales se siguen aplicando metodologías obsoletas;

• que mantiene un comportamiento antiético al omitir sistemáticamente sus fuentes teóricas, no tanto por tradición como por cultivar una imagen social de omnisciencia;

• que su capacidad productiva pasada y presente está en desproporción con los medios humanos y financieros de los que ha gozado y goza;

• que la mayor parte de su obra y de los recursos que produce son inconsistentes y tienen una calidad deficiente;

• que, debido a los errores, deficiencias e inconsistencias y arbitrariedades de su obra, da un mal servicio a los usuarios y particularmente desorienta a los profesionales del lenguaje;

• que la mayor parte de su obra y de los recursos que hoy produce no están disponibles para los usuarios de manera libre y gratuita, y los que lo están, no son accesibles y consultables en las debidas y factibles condiciones;

• que el ideario idiosincrásico de la institución (v. § 1) impregna buena parte de su obra, condicionando con ello en el usuario una determinada visión del mundo y de la sociedad;

• que la RAE siempre ha querido ejercer un poder directo sobre los medios de difusión de su obra normativa (medios escritos y medio escolar), cosa que logró por decreto en diversos momentos de su historia en lo que se refiere a la institución escolar, y que ha conseguido en el presente en lo relativo a los medios de comunicación, gracias a la colaboración de la Agencia Efe y de la Fundación del Español Urgente;

• que, a pesar de esto último, sus códigos normativos y las ideas sobre el lenguaje que emanan de ellos no congenian con las necesidades de las instituciones educativas ni de los medios escritos actuales.

5. Ascendiente (poder)

• Relación (histórica y presente) de la RAE y de algunas academias americanas con estructuras del poder político, social y económico:
→ caps. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 11, 15.

• La RAE como coartífice y símbolo de una determinada identidad de la lengua (responsabilidad en la conformación de las representaciones del castellano/español a lo largo de su historia y en el presente, en colaboración con otros agentes ideológicos):
→ caps. 1, 2, 3, 5, 6, 7, 9, 11, 12, 13, 15.

• La RAE como autoridad idiomática (grado de influencia, histórica y presente, en los países donde el castellano es lengua de uso o lengua hegemónica):
→ caps. 1, 2, 3, 5, 6, 7, 8, 9, 15.
5. Del análisis de su grado de autoridad e influencia concluimos que:

• La RAE tiene sobre la sociedad castellanohablante, en cualquier país, un ascendiente que no se corresponde con la eficacia de su labor normativa, y que más bien se deriva de su incrustación en las estructuras de poder político, social y, hoy, también económico.

• Dada su sostenida influencia en el mundo hispánico a lo largo del tiempo, favorecida por la subordinación histórica de las academias filiales filipina y americanas, la RAE es además responsable principal de la difusión social de una determinada visión del castellano, de las demás lenguas y del lenguaje, que margina visiones alternativas del español, que favorece la minorización de las lenguas con las que convive y que obstaculiza la difusión social de los avances de la lingüística moderna.

• En los momentos que goza de mayor autoridad, gracias al apoyo político, suele obstaculizar el desarrollo de aquellos trabajos normativos y producciones de obras de referencia sobre la lengua que podrían representar un reto a su doctrina y autoridad, aun cuando también supongan un estímulo para el trabajo académico.