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miércoles, 16 de agosto de 2017

Conferencia: El control de calidad editorial como valor distintivo de la edición profesional

Queridos colegas,

Silvia Senz Bueno nos comparte el video de la conferencia "El control de calidad editorial como valor distintivo de la edición profesional" que dictó en el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz, hace un par de meses. Como ella misma dice, los traductores nos encontraremos directa o indirectamente mencionados, pero todos concernidos.
¡Que la disfruten!


lunes, 28 de noviembre de 2011

El dardo en la Academia


 
Envía Ricardo Soca de elcastellano.org un aviso sobre el libro El dardo en la Academia, que reproducimos aquí, y a continuación la nota respectiva en Addenda et Corrigenda.

Nota de Ricardo Soca
Solicito su colaboración para divulgar el libro El dardo en la Academia, de varios autores, entre ellos sus editoras, las filólogas Silvia Senz y Montse Alberte. Son casi 1.400 páginas sobre el papel de la Academia Española en el desarrollo de las glotopolíticas sobre nuestra lengua. Es la obra más completa publicada hasta el momento sobre este tema. Por favor, invite a sus amigos a divulgar esta dirección donde se encontrarán todos los detalles sobre esta importante obra, que habrá de ser, sin duda, un parteaguas en el estudio de las políticas lingüísticas españolas: http://addendaetcorrigenda.blogia.com/2011/112501-el-dardo-en-la-academia-melusina-descripcion-historia-y-guia-de-lectura.php.


Nota de Silvia Sens y Monserrat Alberte
(tomada de la dirección anotada arriba)
Ficha bibliográfica y contenido
Silvia Senz y Montserrat Alberte (eds.): El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española, 2 vols. (vol. I: 736 pp.; vol. II: 640 pp.), Barcelona: Melusina, 2011. ISBN: 978-84-96614-97-0; ISBN vol. 1: 978-84-96614-98-7; ISBN vol. 2: 978-84-96614-99-4.

Índice
Volumen I
Advertencia al lector
Màrius Serra: «¿A quién engaña la RAE?»
Silvia Senz y Montserrat Alberte: «El dardo en la Academia, un proyecto editorial de fondo. (A modo de introducción)»
1. Luis Carlos Díaz Salgado: «Historia crítica y rosa de la Real Academia Española»
2. Juan Carlos Moreno Cabrera: «“Unifica, limpia y fija.” La RAE y los mitos del nacionalismo lingüístico español»
3. Luis Fernando Lara: «El símbolo, el poder y la lengua»
4. Gianluigi Esposito: «Accademia della Crusca, Académie Française y Real Academia Española: paralelismos y divergencias»
5. Silvia Senz, Jordi Minguell y Montserrat Alberte: «Las academias de la lengua española, organismos de planificación lingüística»
6. José del Valle: «Política del lenguaje y geopolítica: España, la RAE y la población latina de Estados Unidos»
7. Graciela Barrios: «La regulación política de la diversidad: academias de lenguas y prescripción idiomática»
8. José Martínez de Sousa: «La obra académica a lo largo de tres siglos»
Notas

Volumen II
9. Silvia Senz: «Una, grande y (esencialmente) uniforme. La RAE en la conformación y expansión de la “lengua común”»
10. María Pozzi: «Terminología y normalización en las academias de la lengua española»
11. Montserrat Alberte: «La “laboriosa colmena”: los diccionarios hipotéticos de la RAE»
12. Esther Forgas: «El compromiso académico y su reflejo en el DRAE: los sesgos ideológicos (sexismo, racismo, moralismo) del Diccionario»
13. Susana Rodríguez Barcia: «Un mundo a su medida. La construcción de la realidad en los últimos diccionarios de la RAE»
14. Maria Antònia Martí y Mariona Taulé: «La Academia y la investigación universitaria en las tecnologías de la lengua»
15. Silvia Ramírez Gelbes: «Correctores, periodistas y la Academia Argentina de Letras: amores y desamores»
Notas
Nómina de autores

Historia y guía de lectura
La idea de El dardo en la Academia surgió de la manera más casual hace cinco años, en una conversación con José Pons, editor de Melusina, durante la que salió a colación un tema recurrente entre profesionales del sector editorial español con una cierta trayectoria: el bajo perfil de la Real Academia Española como organismo estandarizador. Partiendo de este juicio crítico previo, contribuir a explicar cómo una institución normalizadora semipública, con una producción menos abundante de lo que aparenta y mucho menos consistente, actualizada y disponible de lo que es exigible, puede haber llegado a ejercer una influencia social sostenida sobre los hablantes de español de ambos lados del Atlántico fue el reto que José Pons nos lanzó; un reto que decidimos asumir con esta obra y que trasladamos al resto de autores, algunos de ellos también miembros de esta bitácora.

La obra que hoy tenemos ya en nuestras manos es el fruto de cinco años de duro trabajo autoral y editorial, de la apuesta sostenida y arriesgada de un editor de fuste, y de una conciencia viva, compartida por todo el equipo de darderos, de la necesidad de ofrecer a la sociedad de habla castellana una imagen lo más fidedigna, completa y rigurosa posible de lo que son y representan las academias de la lengua para el hablante común, para los estudiantes y enseñantes, para los profesionales de los medios escritos, y para la comunidad de lingüistas, terminólogos, lexicógrafos y desarrolladores de tecnologías de la lengua, a fin de que cada cual pueda evaluar, a partir de los exhaustivos ensayos que El dardo en la Academia incluye, los perjuicios (mayoritarios) y beneficios (escasos) que se derivan de estas instituciones. Valga este adelanto como muestra de los análisis que la obra realiza y de las diversas conclusiones que de ellos pueden desprenderse:

Análisis de las diversas facetas académicas y de su interrelación 
Conclusiones
1. Institucional

• Estructura, histórica y actual (organigrama, recursos humanos, sistema de elección/exclusión de miembros, perfil de su membresía, composición, subestructuras...), de la RAE:
→ caps. 1, 4, 8, 9 y 11.

• Fines estatutarios (históricos y actuales) de la RAE y de diversas academias americanas:
→ caps. 1, 2, 4, 8, 9, 11, 15.

• Funcionamiento (reglamento interno y sistema y medios de trabajo) de la RAE:
→ caps. 1, 4, 5, 8, 9, 10 y 11.

• Naturaleza jurídico-administrativa y fiscal de la RAE:
→ caps. 1, 4, 9.

• Finanzas (recursos financieros, balance ingresos/gastos y control del Estado) de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española:
→ caps. 4, 9, 11.

• Inserción en estructuras del Estado (Consejo de Estado, Instituto de España, Ministerio de Educación, Casa de Su Majestad el Rey...) y grado de autonomía operativa de la RAE y de diversas academias americanas:
→ caps. 3, 4, 6, 7, 9, 15.

• Relaciones públicas (con prensa y usuarios) de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española:
→ caps. 1, 4, 5, 9, 11.

• Discurso público de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española:
→ caps. 1, 2, 3, 5, 6, 9, 11, 12.

• Política de publicaciones y relación con sus editoras:
→ caps. 5, 8, 9.

• Ideario: evolución y permanencia de rasgos ideológicos idiosincrásicos de la RAE y de algunas academias americanas:
→ caps. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 9, 12, 13, 15.

1. Del estudio de la dimensión institucional de la RAE, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, de diversas academias americanas y del perfil de sus integrantes se concluye que:

• La RAE es una entidad tradicionalmente endogámica, nepótica, machista, elitista, clasista, conservadora, hermética, nacionalista y católica, carente de transparencia, en exceso autónoma del control administrativo, en exceso supeditada a los intereses del poder político y económico, con un desmesurado afán de lucro, beneficiaria de una cantidad desproporcionada de caudales públicos y promotora de una imagen pública ilusoria.

• Las academias filipina y americanas son organismos de poca entidad y escasa autonomía, con un ideario parecido al de la RAE, en su mayoría supeditadas históricamente a la Academia Española por razones estatutarias y hoy subordinadas a ella por razones financieras, logísticas y tecnológicas.

• La Asale es un organismo financieramente dependiente del Gobierno de España y de los patronos privados de la RAE (benefactores corporativos de la Fundación pro RAE y la Fundación Carolina, como Repsol, Telefónica, Grupo Prisa, Grupo Planeta, Grupo Santander, etc.).









2. Agente de política lingüística

• Políticas del lenguaje en las que ha participado y participa la RAE, directamente o por medio de sus filiales:
→ caps. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 9.

• Caracterización y objetivos de la actual Política Lingüística Panhispánica (PLP) de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española:
→ caps. 2, 3, 4, 5, 6, 7, 9.

• Articulación de la PLP con políticas de continuidad en los gobiernos de la España democrática (comercio exterior, asuntos exteriores, política cultural exterior, orden constitucional...):
→ caps. 2, 5, 6, 7, 9.

• Articulación de la RAE con otras estructuras (públicas o no) españolas de política lingüística, y de fomento y proyección cultural (Agencia Efe, Instituto Cervantes, Seacex, Icex...):
→ caps. 5, 6, 7, 9.

• Articulación de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale) con estructuras políticas supranacionales (Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado):
→ caps. 6, 9.

2. Del estudio del papel de la RAE y de la Asale como agentes de política lingüística se concluye que:

• Ambas son entidades al servicio de la unidad normativa del español, objetivo que interesa y beneficia muy en particular a las estrategias geopolítica y económica de España.

• Ambas son entidades que promueven el mantenimiento de la hegemonía constitucional y social del español en los países donde es lengua de uso, así como su consideración como lengua internacional o como lengua de trabajo de organismos internacionales o de integraciones regionales, en detrimento de otras lenguas con las que convive.
3. Agente de planificación del español

• Objetivos principales de la RAE (y hoy también de la Asale) como agente de planificación: codificación y estandarización del español (elaboración de una ortografía, una gramática y un léxico normativos, según un determinado modelo ideal de lengua):
→ caps. 1, 2, 3, 4, 5, 8, 9, 11.

• Objetivos secundarios de planificación en los que participa la RAE y grado de implicación en ellos:
→ caps. 5, 9, 10.

• Articulación de la RAE con otras entidades de normalización del castellano (Fundéu, filiales de Fundéu, Aeterm, academias asociadas, otras reales academias de España...):
→ caps. 1, 3, 5, 6, 7, 9, 10, 15.

• Articulación de la RAE con investigadores de la lengua y desarrolladores de tecnologías lingüísticas:
→ caps. 2, 3, 5, 10, 14.

3. Del estudio de su labor como agente de planificación del castellano/español se concluye que la RAE tiene un espíritu omnipresente y hegemonista, dado que siempre se ha postulado y posicionado como la institución a la que corresponde dirigir, coordinar y controlar todos los procesos de planificación y normalización del castellano, incluso los que superan claramente sus competencias y la preparación de sus especialistas.

Del análisis de su relación actual con las academias asociadas se concluye que el sistema de colaboración interacadémica en la realización de la nueva norma panhispánica no es tan horizontal y equitativo como pretende el discurso oficial de la RAE.

Del análisis de su papel y labor en la mayor parte de los campos de planificación y normalización del castellano se concluye que la RAE:

• obstaculiza el desarrollo de la planificación y estandarización en el campo de la terminología y en el de la simplificación del lenguaje jurídico-administrativo;

• interviene, con poco acierto y conocimiento de causa, en la regulación de la escritura de exotopónimos, e intenta interferir en la legislación de la toponimia y la onomástica de aquellos territorios donde el castellano es oficial o cooficial, competencia que corresponde a otros organismos;

• interfiere en la regulación de la escritura científico-técnica, estableciendo normas contrarias a las promulgadas por organismos competentes;

• no promueve sinergias con los investigadores del mundo universitario y de las industrias de la lengua.

4. Organismo oficial de codificación y estandarización del español (función principal)

• Modelos normativos y criterios de corrección (características, valores y objetivos de la norma del español, histórica y presente):
→ caps. 1, 2, 3, 5, 7, 8, 15.

• Estilos normativos históricos y actuales:
→ caps. 2, 3, 5, 8, 9.

• Cientifismo y modernidad en la labor académica (ideas sobre el lenguaje, modelos teóricos de referencia, grado de conocimiento descriptivo de la diversidad lingüística, manejo y desarrollo de recursos tecnológicos, aplicación de metodologías adecuadas, rigor y ética científicos, y grado de arbitrariedad y subjetividad en la norma):
→ caps. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14.

• Productividad (histórica y actual) de obra normativa y de recursos lingüísticos:
→ caps. 1, 3, 4, 5, 9, 10, 11, 14.

• Calidad y fiabilidad de la norma (consistencia, compleción, transparencia, rigor) y de los recursos lingüísticos académicos:
→ caps. 2, 3, 5, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14.

• Disponibilidad de las obras normativas y de los recursos lingüísticos académicos:
→ caps. 5, 8, 9, 10, 11, 14.

• Difusión de la norma (a través de los medios escritos y de las instituciones educativas):
→ caps. 1, 3, 5, 9.

• Adecuación de la norma y del modelo de lengua a los objetivos y al ideario de la institución:
→ caps. 2, 3, 5, 7, 8, 9, 11, 12, 13.

• Adecuación de la norma a las necesidades de normalización del castellano y de los profesionales de la lengua:
→ caps. 1, 2, 3, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 15.

• Permeabilidad de la obra académica a la ideología característica de la institución (v. § 1):
→ caps. 1, 2, 3, 5, 6, 7, 9, 10, 11, 12, 13, 15.

4. Del análisis de los modelos de lengua, históricos y presente, que elabora, y de sus códigos normativos se concluye:

• que la RAE selecciona y privilegia en su modelo de lengua tres variedades de referencia: variedad social culta (en exclusiva) + variedades geográficas centro-norteñas de España (hoy sin exclusividad: se admiten algunas formas de las variedades americanas) + variedades funcionales escrita y literaria (hoy sin exclusividad: se admite la lengua de los medios de comunicación);

• que la RAE no ha acabado de fijar su actual modelo de lengua, que oscila entre el unitarismo, el monocentrismo y el polimorfismo, para desorientación del usuario;

• que la RAE mantiene su papel prescriptivo y proscriptivo, en una versión blanda en la actual norma panhispánica;

• que resulta imposible saber en qué conocimiento idiomático fundamenta sus obras;

• que las obras académicas actuales mantienen concepciones del lenguaje obsoletas;

• que, pese a los medios de que dispone, en la realización de las obras académicas actuales se siguen aplicando metodologías obsoletas;

• que mantiene un comportamiento antiético al omitir sistemáticamente sus fuentes teóricas, no tanto por tradición como por cultivar una imagen social de omnisciencia;

• que su capacidad productiva pasada y presente está en desproporción con los medios humanos y financieros de los que ha gozado y goza;

• que la mayor parte de su obra y de los recursos que produce son inconsistentes y tienen una calidad deficiente;

• que, debido a los errores, deficiencias e inconsistencias y arbitrariedades de su obra, da un mal servicio a los usuarios y particularmente desorienta a los profesionales del lenguaje;

• que la mayor parte de su obra y de los recursos que hoy produce no están disponibles para los usuarios de manera libre y gratuita, y los que lo están, no son accesibles y consultables en las debidas y factibles condiciones;

• que el ideario idiosincrásico de la institución (v. § 1) impregna buena parte de su obra, condicionando con ello en el usuario una determinada visión del mundo y de la sociedad;

• que la RAE siempre ha querido ejercer un poder directo sobre los medios de difusión de su obra normativa (medios escritos y medio escolar), cosa que logró por decreto en diversos momentos de su historia en lo que se refiere a la institución escolar, y que ha conseguido en el presente en lo relativo a los medios de comunicación, gracias a la colaboración de la Agencia Efe y de la Fundación del Español Urgente;

• que, a pesar de esto último, sus códigos normativos y las ideas sobre el lenguaje que emanan de ellos no congenian con las necesidades de las instituciones educativas ni de los medios escritos actuales.

5. Ascendiente (poder)

• Relación (histórica y presente) de la RAE y de algunas academias americanas con estructuras del poder político, social y económico:
→ caps. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 11, 15.

• La RAE como coartífice y símbolo de una determinada identidad de la lengua (responsabilidad en la conformación de las representaciones del castellano/español a lo largo de su historia y en el presente, en colaboración con otros agentes ideológicos):
→ caps. 1, 2, 3, 5, 6, 7, 9, 11, 12, 13, 15.

• La RAE como autoridad idiomática (grado de influencia, histórica y presente, en los países donde el castellano es lengua de uso o lengua hegemónica):
→ caps. 1, 2, 3, 5, 6, 7, 8, 9, 15.
5. Del análisis de su grado de autoridad e influencia concluimos que:

• La RAE tiene sobre la sociedad castellanohablante, en cualquier país, un ascendiente que no se corresponde con la eficacia de su labor normativa, y que más bien se deriva de su incrustación en las estructuras de poder político, social y, hoy, también económico.

• Dada su sostenida influencia en el mundo hispánico a lo largo del tiempo, favorecida por la subordinación histórica de las academias filiales filipina y americanas, la RAE es además responsable principal de la difusión social de una determinada visión del castellano, de las demás lenguas y del lenguaje, que margina visiones alternativas del español, que favorece la minorización de las lenguas con las que convive y que obstaculiza la difusión social de los avances de la lingüística moderna.

• En los momentos que goza de mayor autoridad, gracias al apoyo político, suele obstaculizar el desarrollo de aquellos trabajos normativos y producciones de obras de referencia sobre la lengua que podrían representar un reto a su doctrina y autoridad, aun cuando también supongan un estímulo para el trabajo académico.

martes, 22 de noviembre de 2011

Y sigue la mata dando...

Agradecemos a Silvia Senz Bueno el envío de las últimas noticas sobre el duelo entre la RAE y Ricardo Soca de elcastellano.org. La noticia viene en dos partes:

1. Las declaraciones de la RAE presentadas en la página de Fundéu-BBVA (nótese el vínculo empresarial).

2. La respuesta de Ricardo Soca, presentada en su página elcastellano.org junto con una petición que los invitamos a firmar: "La lengua es de todos, no de las corporaciones".

Acá el texto de Ricardo Soca, con sus respectivos enlaces:

"Nuevo ataque de la RAE a elcastellano.org"

Por Ricardo Soca

El secretario general de la Real Academia Española (RAE), Darío Villanueva Prieto, atribuyó a este humilde escriba, en una reciente entrevista a la agencia EFE, el dudoso mérito de haber contribuido a que la «docta casa» haya llegado en octubre a los cincuenta millones de visitas. Tal milagro, que le puede hacer crecer la nariz como a Pinocho a este imaginativo académico, se habría debido, según él, al apoyo masivo que obtuvimos en la internet tras el ataque sufrido en septiembre por parte de la RAE. Como se sabe, la entidad financiada por los contribuyentes españoles y por multinacionales con sede en Madrid y Barcelona nos envió amenazas de procesos civiles y penales mediante un mensaje electrónico (y no una carta, como dice Villanueva) procedente del servicio jurídico de Grupo Planeta, por haber puesto material de la Academia a disposición de los hispanohablantes en nuestro portal elcastellano.org 

El procedimiento de este filólogo galaico-asturiano resulta indigno de su ciencia y parece más propio de otras profesiones: primero mandar a los matones y después distorsionar la verdad ante la prensa. En efecto, Villanueva intenta vincular nuestra denuncia del ataque perpetrado por el consorcio RAE-Planeta, con las elecciones argentinas, algo que cree fundamentar en el fuerte apoyo que recibimos por parte de la prensa del Cono Sur, a la que su institución y las academias filiales se negaron reiteradamente a dar declaraciones. Nos parece un tanto delirante que el académico haga esa relación entre las candidaturas a las elecciones en la Argentina y el hecho de que se prestara atención a nuestro caso en los medios del Cono Sur. Al parecer, la RAE no entiende que los hablantes, sean de donde sean, puedan tener un criterio autónomo y una conciencia nítida de que la lengua es de todos, y no de las corporaciones, y de que intenten defender esa propiedad común de intentos de monopolización como el que la corporación española ha protagonizado a instancias de sus patrocinadores. Y quizá en la RAE estén tan habituados a que los medios españoles omitan todo lo que puede perjudicar a la «docta casa», que les resulta ahora extraño que el periodismo latinoamericano no tenga una actitud tan sumisa y reverencial, y se limite a cumplir con su deber, que es informar al ciudadano de lo que le incumbe. En una versión más digna de un guionista de teleteatro que de un académico que debería comportarse en forma de merecer respeto, Villanueva nos acusa de «haber manipulado el diccionario [...] cambiando algunas cuestiones en función de sus [nuestros] criterios». 

Como todos saben, lo que hicimos no fue publicar un diccionario pirata, como el entrevistado sugiere, sino presentar en nuestra web información sobre los cambios previstos por la Academia para la edición de 2014 mostrándolos todos juntos, un servicio que la RAE siempre ha negado y sigue negando a sus visitantes. El respetado lingüista mexicano Luis Fernando Lara había afirmado el mes pasado que «el conflicto que ha creado el emisario de Planeta —otro vicario de la Academia— con Ricardo Soca más bien parece el intento de impedir algo que a la Academia le habría gustado hacer antes que Soca». En su papel de mandadero del Grupo Planeta, Villanueva afirmó que los portales que incluían material de la RAE hacían «uso fraudulento del diccionario» (?), aunque no explicó en qué consistiría el delito de fraude de que los acusa irresponsablemente. Por otra parte, mintió como un beduino al afirmar que todos esos sitios web retiraron los contenidos cuestionados, algo que hasta él sabe que no es verdad y esperamos que nunca llegue a serlo.
El lingüista español José del Valle, de la City University de Nueva York, calificó estos hechos como «un ataque obsceno de la RAE por medio de sus matones corporativos» en defensa de un mito ideológico y acientífico fomentado por la Academia y sus subsidiarias: la existencia de un supuesto español panhispánico, una lengua que nadie habla pero que sirve a los intereses de las corporaciones, según estudios económicos patrocinados por la Fundación Telefónica.

Decir una verdad para introducir subrepticiamente falsedades en un argumento es un método muy utilizado por políticos inescrupulosos para engañar a su electorado. Villanueva acude a este recurso al afirmar que las consultas al Diccionario Panhispánico de Dudas son «abiertas y gratuitas», lo que es verdadero, aunque no dice que la versión en línea de este diccionario no ofrece ni siquiera un lemario de todas sus entradas, lo que facilitaría mucho las búsquedas al usuario; y omite el hecho de que para acceder a algunas funciones del Diccionario de la Lengua Española es preciso comprar un DVD que no es barato, porque en la web de la Academia no se ofrecen. Y que para consultar todos los diccionarios incluidos en el Nuevo Tesoro Lexicográfico hay que comprar dos DVD muy caros vendidos por Espasa (Planeta), porque en la web solo se presentan algunos. Un procedimiento de mercadeo que tal vez sea apropiado para supermercados y centros comerciales pero que resulta inadecuado y poco digno para una academia que debería velar por sus casi tres siglos de historia.

Las filólogas catalanas Silvia Senz y Montse Alberte, coeditoras y coautoras del libro El dardo en la Academia, que se publica por estos días en España, destacaron en conversaciones con elcastellano.org que «la RAE no ofrece todos sus contenidos en abierto ni mucho menos, y los que ofrece no son nada amigables y se dan en malas condiciones de usabilidad. Para empezar —nos indicó Alberte—, la propia web no cumple siete recomendaciones de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 (WCAG 1.0), entre ellas proporcionar atajos de teclado e indicar el idioma principal del documento (resulta paradójico que justamente la RAE no indique el idioma). Las posibilidades de consulta de su principal diccionario, el DRAE, se reducen a una: buscar una entrada por el lema y visualizarla; no se ofrecen hiperenlaces a las distintas palabras que forman la entrada; no se permiten búsquedas por marcas técnicas, ni por uso lingüístico, ni por ámbito geográfico ni cronológico, ni por categorías gramaticales, etc. La web de la RAE no permite tampoco conocer el lemario que conforma el DRAE ni el del DPD, ni visualizar los avances de la próxima edición del DRAE en paralelo a la edición actual, lo cual dificulta mucho las consultas. Todas estas prestaciones, en cambio, sí podemos obtenerlas en la red gracias a otros portales, mantenidos por particulares que han desarrollado desinteresadamente aplicaciones y presentaciones que mejoran en mucho las académicas; portales que son precisamente los que ellos han decidido perseguir y quieren cerrar, porque ponen en evidencia las deficiencias de sus servicios y suponen un menoscabo de su imagen pública y su autoridad.

Especialmente lamentable es la interfaz de consulta del Nuevo Tesoro Lexicográfico, que en lugar de favorecer la navegación por sus contenidos digitalizados, la impide. Algo tan simple como pretender visualizar el prólogo de cualquiera de los diccionarios que lo componen se convierte en una aventura; ¡basta hacer la prueba! En cuanto a los corpus, otro de los recursos del portal de la RAE que son básicos para los profesionales de la lengua y los investigadores, cabe destacar que la versión en internet no está lematizada, por lo que solo pueden realizarse búsquedas por formas concretas, es decir, el modo más primitivo de consulta; además, su capacidad de procesamiento de búsquedas con comodines es ínfima, lo que se traduce en una respuesta de error. Y, por supuesto, los usuarios no pueden descargárselo, algo que sí permite, por ejemplo, el corpus del inglés (BNC)». Senz, que calificó como «vergonzosas» las declaraciones de Villanueva, observó además que el entrevistado «tampoco dice ni mu de las restrictivas condiciones de reproducción que la RAE impone en su 'Aviso legal' según las cuales no se permiten siquiera enlaces directos a páginas de su portal», algo que, obviamente, es inaceptable en una internet transparente, sinérgica y democrática.

Por nuestra parte, suscribimos la tesis de los estudiosos de las políticas de la lengua española y de sus dimensiones geoestratégica y en el sentido de que lo que está en juego en este lamentable episodio no es sólo el acceso a los recursos de la lengua a la que la Academia debería servir, ni la protección de lo que considera su propiedad intelectual, ni tampoco la atracción de usuarios a su sitio web. La razón que guía a la RAE en su forma de actuar responde sobre todo al guión geopolítico del Estado español y de las trasnacionales españolas, que apunta a asociar internacionalmente la lengua española a lo que llaman «marca España», una estrategia de imagen-país —recogida en documentos oficiales disponibles en la red— que favorece la explotación económica y geopolítica por parte de España del carácter globalizador de la lengua española y de sus puentes históricos y culturales con América Latina.

Una estrategia en la cual la RAE y sus paniaguados desempeñan un papel diplomático, al crear una norma «panhispánica» que dice —aunque no sea así— admitir la diversidad de las hablas cultas americanas, para lograr con ello que su posición de autoridad idiomática siga prevaleciendo en toda América; que se mantenga vivo un sentimiento de comunidad hispánica que haga admisible la presencia de empresas españolas en América Latina, y, finalmente, que las industrias de la lengua y la industria editorial —que sobre todo están desarrolladas en España— puedan operar en todos los países hispanohablantes sin atender realmente a la variedad del idioma de cada país ni contribuir a su crecimiento.

Comprendemos que el Grupo Planeta actúe como lo hace movido por el afán de lucro y la obtención de mayores beneficios, puesto que se trata de una empresa y ese es su papel en la sociedad, pero este proceder resulta indigno en una academia que debería estar dedicada a generar conocimiento y ponerlo a disposición de todos los hablantes. En efecto, para una entidad financiada en parte con el dinero de los contribuyentes españoles, se trata de métodos espurios que manchan su tradición y arrojan dudas sobre sus fines verdaderos.

Y nos referimos no solo al retaceo del uso de sus contenidos y a las amenazas a quienes trabajamos desinteresadamente por la lengua —las acusaciones de afán de lucro que nos hace Villanueva son falaces y calumniosas— sino también a su papel político al servicio de los intereses de España y su actitud de prepotencia hacia una América Latina que se independizó hace ya mucho de la metrópoli y que ni debería admitir controles exteriores de sus políticas del lenguaje, ni debería seguir los dictados culturales de la otrora Madre Patria.

Sería de desear que los miembros de la Academia cumplieran su función, actuando como generadores y portadores de conocimiento y no como mandaderos del gran capital y de quienes añoran las glorias imperiales.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sobre la política española de apropiación lingüística

Acá algunos enlaces para irle siguiendo la pista al proceso de privatización de la lengua española emprendido por la RAE junto con empresas privadas como Telefónica y grupo Planeta y otros aliados. Detrás de esto hay por supuesto un negocio millonario con la lengua española, que es un bien que nos pertenece a los hablantes porque lo construimos cada día. Colegas en distintas partes del mundo están haciendo visibles las poleas que sostienen todo este aparato abusivo, es importante escucharlos, difundir sus hallazgos y seguir rascando.

Sobre la presión que pretendieron ejercer la RAE y Planeta sobre Ricardo Soca de elcastellano.org, está la nota publicada el 26 de septiembre pasado en el blog Addenda et Corrigenda de Silvia Senz Bueno (más allá de este asunto en particular, es un sitio excelente para consultar cuestiones relacionadas con edición, corrección y el mundo del libro). Su nota se llama "La RAE contra El Castellano.org o la máquina de hacer dinero del grupo Planeta":

Sobre el negocio millonario que representa la privatización de la lengua y los accionistas en este proceso, está el resumen muy claro presentado el 30 de septiembre pasado por Jorge Fondebrider en el blog del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires:

Y un eco de esta exposición que llegó desde Guadalajara el 5 de octubre a través de la nota "SdeH54 La Lengua Española: ¿nueva propiedad neoliberal?" de Emilio Vega Martín en el blog Pase a la Red... Virtual, vinculado a la Radio de la Universidad de Guadalajara:

Y de última hora, reenvía Silvia Senz Bueno la nota "La lengua española, envuelta en polémica por contenidos en Internet" de Gabriela Mayer, publicada hoy en elpais.cr, que comienza así: "La discusión tiene como protagonista a la lengua y se ambienta en el espacio de la red virtual, pero promete ir mucho más lejos. La Real Academia Española (RAE) busca controlar el uso de sus contenidos en Internet, lo que genera polémica en y fuera de la web. La mecha se encendió hace algunas semanas con la exigencia al portal elcastellano.org de que retirara los avances de la vigésima tercera edición del Diccionario de la RAE, que se publicará en papel en 2014."
La nota completa en:

Esta historia continúa y continuará...