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miércoles, 6 de febrero de 2019

"No dispare(mos) al traductor" por Scheherezade Surià


¿Quién no ha caído en la tentación de exhibir algún error de traducción olvidándose que detrás de ese error existen personas y un contexto que desconocemos?

Les compartimos la nueva entrada de Scheherezade Surià, recién publicada en el blog En la luna de Babel, donde  nos invita a reflexionar -antes de exhibir colectivamente, sin piedad, algún error de traducción de algún colega- acerca de diversos factores, de los cuales no todos dependen del traductor, que pudieron haber influido en los errores de traducción que encontramos en textos publicados o en películas subtituladas y que, al exhibirlos incansablemente, contribuimos al descrédito de nuestro propio gremio. Dicho de otra madera, el gremio acaba disparándose en su propio pie.

Visiten la entrada completa y escriban sus comentarios para Scheherezade en el enlace: https://enlalunadebabel.com/2019/02/04/no-disparemos-al-traductor/



No dispare(mos) al traductor

por enlalunadebabel



Reconócelo. Tú también lo has hecho alguna vez. Yo lo he hecho varias veces y en público.
No, no me refiero a eso. Hablo de criticar una traducción. Sea por demostrar el estupor ante algo que creemos obvio o porque pensamos que se puede sacar una enseñanza, el caso es que terminamos criticando la traducción de un compañero. Pensamos más en el error y no en la persona —al menos esa ha sido la intención que he tenido yo siempre cuando he hablado de alguna traducción— y el objetivo en teoría no es ridiculizar al traductor ni proclamar que tú o yo lo haríamos mejor. Pero lo que termina pasando es que sí ponemos el dedo en la llaga del traductor sin conocer el contexto en que se ha producido dicho error.
Os preguntaréis a qué viene esta entrada ahora. Bueno, es algo que llevo pensando desde este verano y, sobre todo, al ver lo que ha pasado con la polémica de Roma (Alfonso Cuarón, 2018). En este último caso, he visto a compañeros cebarse con algunas elecciones léxicas de la traductora, yendo mucho más allá de la crítica por el hecho de subtitular la película a nuestro español y que, en cualquier caso, es algo que no la incumbía a ella.
Este verano compartí una foto que había colgado un compañero en un foro de traducción de Facebook. En esa foto había un error muy llamativo, habían bautizado Nueva Suéter a Nueva Jersey. Es un error de los que llaman poderosamente la atención y que muchos supusieron que había sido cosa de la traductora. A mí me pareció curioso y lo compartí en mis redes sin ir más allá, sin pensar en la autora de esa traducción y en cómo se podría sentir al ver cómo degeneraban muchos de esos comentarios. Evidentemente, el gazapo estaba ahí y muy seguramente habían sido los duendes de la edición.
Resulta que esa novela se había vendido en Latinoamérica y al querer acercarla más a los lectores de allí, habían hecho un buscar y reemplazar sin cerciorarse bien de los cambios. Y así se distribuyó, sin que la traductora lo supiera. ¿Cómo lo sé? Pues porque la propia traductora lo comentó en la publicación original en Facebook, aportando incluso pruebas del texto que había entregado a la editorial. Por mi parte, me sentí fatal, eliminé esa publicación de todas las redes donde la había colgado, hablé públicamente de eso en Twitter y me disculpé personalmente con la traductora. Algunos pensaron que no pasaba nada, que tampoco había que hacer una montaña de un grano de arena, pero me puse en su piel y supe que me dolería si pasara algo así.
Muchas otras traducciones se han vilipendiado en foros y perfiles diversos sin pensar, creo, en que incluso es una manera de tirarnos piedras contra nuestro propio tejado (algo así como poner en tu web la imagen del teclado con la tecla de traducir, como si fuera algo tan fácil). Sin querer, muchas veces nosotros mismos contribuimos a esa parte del oficio que tan poco nos gusta ver: la visibilidad para mal, el fracaso de la traducción como tal. Y yendo más allá de la traducción como disciplina: todos nos equivocamos y a todos nos pueden pillar en un renuncio. Dudo mucho que nos gustara vernos en esa situación.
Y, aun así, esto mismo sigue siendo la tónica habitual en muchos trabajos universitarios, en los que, al final, el análisis de una obra se acaba convirtiendo en una crítica a la traducción de un libro, una serie o una película sin conocer los detalles que ha habido en su producción y sin tener en cuenta a los demás eslabones de la cadena. También sucede en los trabajos comparativos entre las versiones doblada y subtitulada de un mismo producto, como comenta Stavroula Sokoli en este hilo. Si no lo ha traducido la misma persona es normal que haya inconsistencias, por ejemplo, y como seguramente no tengamos acceso al traductor, no conoceremos el contexto: si el traductor disponía del guion final, si tuvo que sacar cosas de oído, si tuvo mucho o poco tiempo para documentarse habida cuenta del plazo de entrega y muchos otros factores. Ojo, no hablo de limitar la libertad de expresión, cada uno es libre de quejarse de lo que quiera, pero hay formas y formas.
Por suerte, empiezo a ver en redes cada vez más elogios a las traducciones y eso es lo que deberíamos fomentar: el intercambio de buenas soluciones. Porque de los errores se aprende, sí, pero alabar una buena traducción y aplaudir lo bueno que encontremos en ella es mucho más saludable y productivo para todos. Por mi parte ya he empezado a aplicarme el cuento.
Y tú, ¿qué opinas?




viernes, 6 de julio de 2018

¿Cómo traduces “said”?


En los diálogos suelen utilizarse los llamados “verbos de lengua” (decir, agregar, aseverar, responder, etc.) para introducir comentarios del narrador a lo dicho por los interlocutores.

¿Cómo calificar la repetición del verbo to say en un diálogo como el siguiente?

      Good evening, I say. May I serve you? I say.
      […]
      Good evening, he says. Hello. Yes, he says. I think we´re ready to order now, he says.

En “Fat”, un cuento de 1666 palabras que alterna narración y diálogos, y al que pertence el fragmento anterior, Raymond Carver —su autor— utiliza 74 veces el verbo to say, cifra que equivale a casi 4.5% del total de las palabas de su texto.

¿Sería conveniente que un traductor utilizara en ese cuento otros verbos distintos a decir para darle variedad a su versión al español?

Al respecto, recomendamos la lectura de la más reciente entrada del blog En la luna de Babel, de Scherezade Surià: Donde dije “dijo”, y la entrada de Pablo Ingberg que publicamos anteriormente sobre el mismo asunto: Elogio de la repetición.

miércoles, 26 de julio de 2017

Entrevista a Carlos Fortea sobre el Informe del valor económico de la traducción editorial

Queridos colegas,

El 30 de junio ACE Traductores presentó el Informe del valor económico de la traducción editorial. Con motivo de la publicación del informe, la televisión española realizó una interesante entrevista a Carlos Fortea, presidente de ACE Traductores. 

Les compartimos esta entrada del blog "En la luna de Babel" que explica los antecedentes del informe y recoge la entrevista completa: lectura obligada para todos los traductores.


Carlos Fortea, presidente de ACE Traductores
Foto tomada de En la luna de Babel
Se pregunta Carlos:

"Si las personas que nos dedicamos al proceso del libro, a producir un producto cultural, realmente somos conscientes de que se trata de un producto cultural, ¿cómo es posible que se esté tratando así a los profesionales que lo hacen llegar desde otras lenguas al español? A un colectivo que, como digo, representa un 35% de las ventas del mercado, mucho más en el sector de la literatura infantil y juvenil, y que es capital para la circulación de las ideas. ¿Con quién estamos hablando? O sea, ¿realmente estamos hablando de personas que se dedican al sector del libro exclusivamente para generar un beneficio económico o de gente que se dedica al sector del libro como lo hacemos nosotros para generar un producto cultural?"



jueves, 25 de mayo de 2017

Errores más frecuentes al traducir

Queridos colegas,

Hoy compartimos con ustedes la nota "Errores en traducción editorial y cómo erradicarlos" que apareció hace algunos días en uno de nuestros blogs consentidos, "En la luna de Babel".

La entrada reúne y resume de manera muy clara los errores más frecuentes que se cometen en esta profesión nuestra, desde formato y ortotipografía, pasando por posesivos, nombres propios, falsos amigos, errores de gramática y sintaxis, hasta fraseología y referencias culturales, todos ilustrados con ejemplos reales.


En un fragmento de la nota, leemos:

"Elvira Cámara, en Hacia una traducción de calidad, dice: «De poco o nada sirve toda la teoría escrita o por escribir sobre traducción [y para establecer qué es y en qué consiste una buena traducción] si nos olvidamos de lo que, quizá por demasiado evidente, es fácil dejarse atrás: el fin último de la traducción es trasladar el texto a aquellos que no pueden acceder a él en su forma original». Y al final eso es a lo que debemos aspirar, a que nuestro texto sea bueno, correcto y que el lector meta lo reciba de la misma forma que el lector origen".

Aquí el enlace para que sigan leyendo:
https://enlalunadebabel.com/2017/05/22/errores-en-traduccion-editorial-y-como-erradicarlos/

¡Ojalá les resulte útil!

Imagen de Gabriel Latas, tomada de:
https://aimdanismanlik.wordpress.com/2012/06/24/common-grammar-mistakes-in-translation/