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miércoles, 10 de diciembre de 2014

El dardo en la Academia

Queridos colegas:

Como saben, en 2011 salió el libro El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española (Barcelona: Melusina) compilado por Silvia Senz y Monserrat Alberte, con un prólogo de Màrius Serra.

A lo largo de los últimos meses, Silvia, que es una máquina imparable de compartir material interesante e importante, fue enviando enlaces a las versiones escaneadas de varios de los capítulos, que reúno un poco más abajo. Todo esto y mucho más también lo pueden encontrar en su blog Eddenda & Corrigenda, en este enlace: http://addenda-et-corrigenda.blogspot.mx/

Ahora sí, va primero el epígrafe del Dardo, para que quienes no conozcan el libro se den una idea de por dónde va, luego el índice de los dos volúmenes, luego los enlaces a algunos de los capítulos y por último algunos enlaces a otros materiales que ha ido enviando Silvia y que completan el panorama de una mirada crítica a la lengua y su sistema de autoridades.

Hasta donde sé, en el DF tenemos tres ejemplares de esta gran obra: uno en el CELE de la UNAM, uno en El Colegio de México y otro en el Círculo de Traductores, que Silvia muy generosamente nos envió por correo hace un par de años y que está a disposición de quien lo quiera consultar. Saludos y que disfruten estos materiales,

Lucrecia





Enlaces a algunos capítulos del libro
(avísenme por favor si algún enlace deja de funcionar)

Volumen I

Capítulo 2
Juan Carlos Moreno Cabrera: «“Unifica, Limpia y Fija.” LA RAE y los mitos del nacionalismo lingüístico español», en Silvia Senz y M. Alberte (eds.) El Dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española. Barcelona: Melusina, 2011, vol I, pp. 157-314.
https://www.academia.edu/attachments/32408683/download_file

Capítulo 3
Enviado con permiso del autor. Puede bajarse y difundirse:
L.F.LARA_El dardo en la Academia PRENSA2.pdf - https://drive.google.com/file/d/0B6N0v65RwfFSdmF0Q1hKNldJTFE/edit?usp=sharing

Capítulo 5
Silvia Senz, Jordi Minguell y Montserrat Alberte: «Las academias de la lengua española, organismos de planificación lingüística», en: Senz, Silvia/Alberte, Montserrat: El dardo en la Academia. Barcelona: Melusina, 2011, vol. 1, 371-550.
https://www.academia.edu/5980648/Silvia_Senz_Jordi_Minguell_y_Montserrat_Alberte_Las_academias_de_la_lengua_espanola_organismos_de_planificacion_linguistica_en_Senz_Silvia_Alberte_Montserrat_El_dardo_en_la_Academia._Barcelona_Melusina_2011_vol._1_371-550

Capítulo 7
Capítulo especialmente centrado en la ideologías lingüísticas y entidades de PL en Uruguay, con una destacable sección dedicada a las prácticas monopolísticas del Instituto Cervantes. Enviado con permiso de la autora. Puede bajarse y difundirse:

Capítulo 8
José Martínez de Sousa, "La obra académica a lo largo de tres siglos", El dardo en la Academia PRENSA2.pdf - https://drive.google.com/file/d/0B6N0v65RwfFSUF84Ulg5eXNEbTQ/edit?usp=sharing

Volumen II

Capítulo 9
Silvia Senz, "Una, grande y (esencialmente) uniforme. La RAE en la conformación y expensión de la 'lengua común'". Descargable aquí:
http://www.scribd.com/doc/192339175/Silvia-Senz-%C2%ABUna-grande-y-esencialmente-uniforme-La-RAE-en-la-conformacion-y-expansion-de-la-%E2%80%9Clengua-comun%E2%80%9D%C2%BB-en-Senz-Silvia-Alberte-Montserra


Capítulo 11
Revisión histórica de la inoperatividad de la RAE (especialmente respecto a su obra lexicográfica), con notas sobre el disparatado perfil de su membresía:
M.ALBERTE_El dardo en la Academia PRENSA2.pdf - https://drive.google.com/file/d/0B6N0v65RwfFSd0RsLUdnTGM0czg/edit?usp=sharing

Capítulo 13
S. Rodríguez Barcia:  «Un mundo a su medida. La construcción de la realidad en los últimos diccionarios de la RAE», en Silvia Senz y Montserrat Alberte (eds.): El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española, Barcelona: Melusina, 2011, vol. II, pp. 459-510. PDF

Capítulo 15
Capítulo dedicado al disparejo ascendiente de la RAE y la Academia Argentina de Letras sobre los profesionales de la lengua en Argentina.
Enviado con permiso de la autora. Puede bajarse y difundirse.

Enlaces a otros artículos

Jorge Lemus (2006): «El mito del español amenazado», en:
Científica, n.º 7, Universidad Don Bosco, San Salvador, págs. 54-73.
http://hispanismo.cervantes.es/documentos/11773-Mito%20del%20espa%C3%B1ol%20amenazado.pdf

Los tópicos del supremacismo lingüístico español, en preguntas y respuestas
En esta entrevista al profesor Juan Carlos Moreno Cabrera en La2 de TVE:
http://addenda-et-corrigenda.blogspot.com/2014/02/los-topicos-del-supremacismo.html


J. C. Moreno Cabrera: «“De la cuna a la cuña. Brevísima relación del nacionalismo lingüístico español”». Actas del primer Simposi Internacional sobre Situació i perspectives del plurilingüisme a Europa, València, 2008. Academia Valenciana de la Llengua, 2011 
https://www.academia.edu/3205548/79._De_la_cuna_a_la_cuna._Brevisima_relacion_del_nacionalismo_linguistico_espanol_Actas_del_primer_Simposi_Internacional_sobre_Situacio_i_perspectives_del_plurilinguisme_a_Europa_Valencia_2008._Academia_Valenciana_de_la_Llengua_2011

Silvia Senz: «La edición impresa, una cuestión de estilo», Páginas de Guarda (revista de lenguaje, edición y cultura escrita), núm. 2, nov. 2006, pp. 80-95; Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires (Argentina).
http://www.scribd.com/doc/185741779/Silvia-Senz-%C2%ABLa-edicion-impresa-una-cuestion-de-estilo%C2%BB-Paginas-de-Guarda-revista-de-lenguaje-edicion-y-cultura-escrita-num-2-nov-2006-pp

En el capítulo 7 de la obra en línea compilada por Milagros Aleza (Universitat de València), La lengua española en América. Normas y usos actuales (2010), véase lo que se dice de los diccionarios integrales americanos:
http://www.uv.es/aleza/Cap.%207.%20EA%20Lexicog%20prim%20part.pdf


miércoles, 17 de septiembre de 2014

¿Ahora también la Wikipedia?, ¡qué voracidad!



Colegas:

Nos invita Jorge Fondebrider del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, a sumarnos a la campaña para impedir que la Wikipedia en español se españolice o se marcaespañice.

Copio abajo las dos entradas sobre este asunto subidos a su blog en los últimos días (mismos días en que en México tenemos ley seca porque estamos celebrando 204 años de que inició la guerra de independencia). ¿Qué dicen nuestros wikipedistas latinoamericanos sobre este "I Editatón" de la Wikipedia en español, a cargo de la RAE, el Instituto Cervantes y la Biblioteca Nacional de España?,  ¿qué decimos al respecto los traductores latinoamericanos?

Los traductores estamos constantemente consultando la Wikipedia y muchísimos otros sitios de Internet, sitios construidos colectivamente desde todas partes del mundo, ¿a poco estamos de acuerdo en que la Marca España ahora se encargue de editar a su gusto este patrimonio colectivo?

Saludos,

Lucrecia


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Lunes, 15 de septiembre
"Un llamado a corregir y editar los contenidos torpemente españolizados de la Wikipedia"

El 11 de septiembre pasado, en el portal Cibersur se publicóla siguiente noticia: “La sede de la Biblioteca Nacional de España en Madrid acogerá el próximo 27 de septiembre la I Editatón de Wikipedia que se organiza en España, un acto en el que "wikipedistas" expertos y noveles editarán artículos sobre la lengua y la literatura en español publicados en esta web”. Traducido, esto quiere decir que nuevamente las tres instituciones van a intentar copar esta herramienta de consulta, ensuciándola con los contenidos de la RAE y con informaciones meramente peninsulares, como muy fácilmente se puede comprobar en muchas entradas. Desde este blog, entonces, se llama modestamente a los wikipedistas latinoamericanos a que corrijan muchos de esos contenidos claramente hispánicos. Por caso, en las entradas referidas a escritores, suelen señalarse nada más las traducciones españolas, aun cuando muchas veces éstas fueron realizadas primero por latinoamericanos. Para no hablar de las definiciones de las palabras o de las malas traducciones de artículos escritos originariamente en inglés.
Los directores de la Biblioteca Nacional de España, Ana Santos Aramburo; del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha; y la Real Academia Española, José Manuel Blecua, darán la bienvenida a los participantes de esta convocatoria que busca "crear y actualizar" contenidos sobre el español y en castellano, en la "mayor enciclopedia de Internet", según informa una nota la BNE.

En este "maratón de la edición", que estará patrocinado por Telefónica, las tres instituciones colaborarán proporcionando documentación bibliográfica in situ y virtual a los participantes.

Los contenidos a editar, que elegirán libremente los participantes, irán desde artículos sobre "el español en el mundo" o "el turismo idiomático", a la creación o ampliación de documentos sobre los escritores que han obtenido el Premio Cervantes. Además, se actualizarán los artículos propios de cada una de las tres instituciones.

Antes de dar comienzo a la I Editatón se realizará una breve introducción sobre cómo incorporar y modificar contenidos en Wikipedia y otros proyectos Wikimedia.

Los participantes, que podrán ser hasta 140, tendrán que llevar un ordenador portátil y contarán con la ayuda de "wikipedistas veteranos", que servirán de apoyo a los asistentes al acto.
 
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Y comenta Susana Campano:
Todo el mundo sabe que la wikipedia en español está mal escrita, con errores de ortografía y no tiene nireferencias ni bibliografía. Vamos, de vergüenza. Marca España a tope, Los artículos como imperio español, panhispanismo o hispano son flipantes, todo el mundo fue españistán en algún momento de la vida. SI alquien quiere saber algo que busque en inglés. Y a Españistan lo que es de Españistán: paro y buscarse un curro en otro país. Eso sí es "español en el mundo".y "turismo idiomático" del bueno....


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16 de septiembre
"Tomemos acciones concretas contra las entradas españolizadas de Wikipedia"

En la entrada de ayer se hacía un llamamiento a corregir las entradas de Wikipedia redactadas por españoles. 
A quien esto parezca excesivo, se le recomienda investigar las siguientes palabras de uso cotidiano en la Argentina, Uruguay y otros países de Latinoamérica: "diagramación", "manteca", "medias","torta", "banana", "pollera", "medialuna", "bife", "birome", "arquero", "basquet". La lista, por supuesto, podría ser mucho más larga, así como también la manera de nombrar en otras partes del continente americano a lo que aluden estos sustantivos. La pregunta es simple: ¿qué autoridad se arrogan los idiotas de la RAE y sus adláteres para condicionar los contenidos de Wikipedia al mero punto de vista español?
Como señalábamos ayer en este blog, sería interesante que se hiciera correr la voz por toda Latinoamérica para que espontáneamente los usuarios del continente tomemos cartas en el asunto y comencemos a corregir las entradas españolizadas poniendo en pie de igualdad la información. Y, claro, no se trata sólo del vocabulario. Como decíamos ayer, libros publicados en nuestros países que no figuran en la información, títulos de películas y de series, y todo lo que los usuarios consideremos necesario mejorar.

Y para que las cosas sean todavía más equilibradas, ¿qué tal si se empezara a juntar firmas en toda Latinoamérica para advertir a los administradores de Wikipedia sobre la tramposa actitud de la tan cacareada "marca España" y su adulteración de la realidad de la lengua?

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Y comenta Susana Campano:
Insisto, como dicen ahora en los doblajes de la televisón. No sólo en Latinoamérica se tiene que protestar contra esta burla. Que los temas de la reunioncilla sean "el español en el mundo" y el "turismo idiomático" me parece un escándalo.
 
 

martes, 24 de septiembre de 2013

Manifiesto por una soberanía idiomática de Argentina y América Latina

Nos llega desde Argentina, vía Silvia Senz Bueno, el siguiente Manifiesto por una soberanía idiomática de Argentina y América Latina, publicado en Página 12, en el que se repasan y explican mecanismos y personajes de la apropiación de nuestra lengua por parte de instancias españolas.

Como hemos visto por muchos artículos, en Argentina hay una actitud militante contra estas posturas colonialistas mediante la lengua. Pueden encontrar muchísimas notas al respecto en el blog del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, a cargo de Jorge Fondebrider (http://clubdetraductoresliterariosdebaires.blogspot.mx/), así como en el de Eduardo Kragelund (http://kragelundonlinerae.blogspot.com.ar/), que tiene una sección llamada "Me tenés podrido, me tenés", dedicada a sacarle los trapitos al sol a la RAE.

¿Qué posturas o actitudes tenemos en México acerca de este asunto?

Por una soberanía idiomática

Tomado de Página 12 en línea, 17 de septiembre de 2013

Escritores, intelectuales y académicos, entre otros, plantean “la necesidad perentoria de establecer una corriente de acción latinoamericana que recoja la pregunta por la soberanía lingüística como pregunta crucial de la época”. Proponen la creación de un Instituto Borges y la apertura de un foro de debate en el Museo del Libro y de la Lengua.

I

El lema actual de la Real Academia Española (RAE) es “Unidad en la diversidad”. Lejos del purista “Limpia, fija y da esplendor”, el de hoy anuncia la mirada globalizadora sobre el conjunto del área idiomática. Podría entenderse como enunciado referido al carácter pluricéntrico del español, pero como al mismo tiempo la RAE define políticas explícitas en la conformación de diccionarios, gramáticas y ortografías, el matiz de “diversidad” que propone termina perdiéndose en el marco de decisiones normativas y reguladoras que responden a su tradicional espíritu centralista. Las instituciones de la lengua son globalizadoras cuando piensan el mercado y monárquicas cuando tratan la norma. La noción pluricéntrica, entendida en sentido estricto (diversos centros no sometidos a autoridad hegemónica), queda cabalmente desmentida entre otros ejemplos por el Diccionario Panhispánico de Dudas (2005), en el que el 70 por ciento de los “errores” que se sancionan corresponde a usos americanos. El mito de que el español es una lengua en peligro cuya unidad debe ser preservada ha venido justificando la ideología estandarizadora, que supone una única opción legítima entre las que ofrece el mundo hispanohablante.

En la tradición del pensamiento argentino esto se ha debatido profusamente. Desde la intervención de Sarmiento sobre la necesaria reforma ortográfica hasta la afirmación del matiz en Borges, la condición americana de nuestra lengua no estuvo exenta de querellas. Para los hombres del siglo XIX, se trataba de sacudir la condición colonial de esa herencia y por ello emprendieron la búsqueda de formas atravesadas por otros idiomas. Pero si coquetearon con el francés, se asustaron con el cocoliche, y aún más con la idea de que la diferencia provenía de los diversos mestizajes y contactos con el mundo indígena. Las discusiones sobre la lengua fueron discusiones sobre la nación. Durante el siglo XX, los debates sobre la lengua también fueron en gran medida debates sobre las instituciones y sobre el papel del Estado nacional. La emergencia de voces que propugnaban por una “soberanía idiomática” tuvo un momento de condensación cuando el gobierno peronista enunció, en 1952, el objetivo de crear una Academia Nacional de la Lengua para que produjera instrumentos lingüísticos propios. Cuestionaba, así, a las academias normativas existentes, en particular a la Real Academia Española.

Son y no son nuestros debates. En este momento, la crítica a España no debería abrir posiciones de retorno a esos énfasis nacionales. Que por un lado creían en las nuevas amalgamas y por otro tendían a borrar toda diferencia interna, negando, para ser nacionales, la heterogeneidad étnica y cultural de las poblaciones habitantes del territorio. Nuestra contemporaneidad, signada por intentos novedosos de integración sudamericana, en la que por primera vez la región se ha dado instituciones políticas de articulación (el Mercosur, la Unasur, el ALBA) abre una perspectiva fundamental: la de considerar la cuestión de la lengua a nivel regional, como dimensión de esos procesos en los que frente a la globalización mercantil se forja una alianza entre los países de la región.

Una región en la que hay dos lenguas mayoritarias, el portugués y el español, y lenguas indígenas que trascienden las fronteras nacionales, como el quechua, el mapuche, el guaraní, merece políticas de integración y comunicación, apostando al bilingüismo y al reconocimiento de lo plural y cambiante en los idiomas. La lengua es el campo de una experiencia y la condición para la constitución de sujetos políticos y, a la vez, una fuerza productiva.

II

Valoración política de la heterogeneidad más que festejo mercantil de la diversidad. Eso reclamamos. No sólo en lo que hace a territorios nacionales en los que coexisten lenguas indígenas y lenguas migratorias. También afirmación de la heterogeneidad en los usos literarios y expresivos. La idea de un “castellano neutro”, usada en los medios de comunicación y en algunos tramos de la legislación, termina situando una variedad –en general la culta de las ciudades– en ese lugar sin comprender su propia condición relativa y arbitraria. En la oralidad borra las diferencias regionales y en la escritura funciona como llamado a un aplanamiento de la capacidad expresiva en nombre de la comunicación instrumental.

Allí funciona, como es posible ver en las industrias editoriales y en los medios de comunicación, una estrategia de mercado que no supone menos homogeneización y supresión de las diferencias que las viejas instituciones estatales y sus controles disciplinarios. La integración latinoamericana, como horizonte necesario de las políticas nacionales, supone una conjunción de esas heterogeneidades y no su olvido en nombre de una globalización sin asperezas ni rugosidades.

Así como hay discusiones en curso sobre los medios y sobre la Justicia, creemos necesario constituir un foro sobre las cuestiones que hacen a las políticas de la lengua. No es necesario abundar sobre esa dimensión, pero sí enunciar algunos ejemplos: las industrias audiovisuales no pueden pensarse, tal como se hace visible con la ley del doblaje, sin decisiones sobre la lengua o sólo con la idea de trabajo nacional o desarrollo propio; las estrategias educativas centradas en la distribución de herramientas tecnológicas no pueden completar su tarea sin la consideración de los contextos lingüísticos de su aplicación; la literatura no puede desligarse de la consideración social de la lengua que hablamos y tampoco de la situación del mundo editorial, ligado de múltiples modos con los mercados internacionales. Todos estos fenómenos tienen varias dimensiones: la material, económica, empresarial, laboral y la que hace a la fundación cultural. No pueden verse como disyuntivas tenaces, a elegir entre cosmopolitismos entreguistas y defensas soberanistas, sino como la oportunidad única, para América latina, de recrear sus modos de integrarse y diferenciarse.

III

En marzo de 1991, el gobierno de Felipe González, con explícito auspicio de la corona española, creó el Instituto Cervantes, situándolo en principio como dependencia del Ministerio de Asuntos Exteriores. La fecha y la iniciativa de gobierno no son en nada ajenas al proceso político de rápida integración europea en el que en ese período, entre mediados de la década del ’80 y la década del ’90, se encontraba España, obligada entonces a poner en línea con la Unión no sólo los índices de regulación fiscal y un conjunto de estrategias económicas para ingresar plenamente al mercado común europeo, sino también sus políticas de administración pública, educativas y culturales. Es en el marco general de esas reformas que el gobierno español asume la determinación de proyectar institucionalmente la lengua, entendiéndola como bien estratégico. Se inscribe así en una larga tradición europea que arranca en Francia en el siglo XIX. La Alliance Française, que según las mediciones estadísticas de la Unión, se promociona actualmente como la organización cultural más grande del mundo, fue creada en 1883, por un comité de notables entre los que se encontraban Louis Pasteur, Ernest Renan, Jules Verne, el ingeniero Ferdinand Lesseps y el editor Armand Colin. El propósito de la institución, equivalente del tardío Instituto Cervantes, fue también el de difundir la lengua y la cultura francesas en el mundo. Hacia fines del siglo XIX, este objetivo enlaza evidentemente con las políticas de expansión y reparto de zonas de influencia de las potencias imperiales europeas. A cuenta del ingeniero Lesseps no sólo hay que poner esa iniciativa “cultural”, también la construcción del canal de Panamá y del canal de Suez (el uno indispensable conexión oceánica para las nuevas configuraciones del mercado mundial y el otro pieza fundamental de la política imperial francesa); y de su discípulo Alfred Ebélot, la construcción argentina de la zanja de Alsina, foso fronterizo con el mundo indio. La Società Dante Ali-ghieri se funda en 1889, su primera zona fuerte de influencia se sitúa en el norte de Africa. Y ya en el siglo XX, el British Council y las asociaciones de cultura inglesa y en la reconstrucción alemana de posguerra (1951) el Goethe Institut. En los últimos años, en un contexto bien diferente, se fundaron el Instituto Confucio (China) y el Camoes (Portugal), al tiempo que Brasil proyecta su Instituto Machado.

Esta brevísima descripción de los organismos europeos creados para la difusión de sus lenguas centrales, vinculados en general con perspectivas diplomáticas y de política exterior, apunta a señalar que fueron inicialmente concebidos como instrumentos de asociación entre el valor “comunicacional” de la lengua y el sistema de expansión y aclimatación de la economía mundial en el período. La lengua queda así principalmente comprometida en su rasgo instrumental, como dispositivo técnico de penetración económica por una parte, y a la vez como fórmula de colonización y propagación cultural. No muy distinto es el caso del Instituto Cervantes. Adaptado a las exigencias de la integración española a Europa en el auge de la globalización, se propuso sin embargo y desde el comienzo como apéndice de una articulación mayor y específica con la vieja institución reguladora de la lengua, la Real Academia, y sus sedes y correspondientes americanas. El Cervantes se define así en un doble escenario funcional: instrumento de promoción de la enseñanza del español y de divulgación cultural en países y regiones no hispanohablantes, e institución de apoyo a las políticas reguladoras y normativas de la lengua en países de habla hispana. Esta doble función la distingue del resto de los organismos europeos equivalentes. La Academia Francesa o la italiana (Accademia della Crusca) no buscan imponer significativamente formas normativas a través de la Alliance o la Dante; y en el contexto anglófono, como se sabe, no hay institución que rija las mutaciones y variedades de la lengua inglesa. En esos años, los ’90, el Cervantes se asume como correlato y “avanzada” del intenso crecimiento de los negocios españoles en Sudamérica (privatización de las comunicaciones, de la energía y del transporte, fuerte penetración de la banca, etc.). Por su parte, y ya a partir de la década anterior, las industrias culturales españolas comienzan a proyectarse como un campo de profuso rendimiento. La industria editorial, entonces fuertemente subsidiada por el Estado español, fue esbozándose como cifra hegemónica en la región idiomática y beneficiaria de los bruscos procesos de concentración del sector. Desde entonces, el Instituto Cervantes ha sido y es una pieza decisiva en la construcción de la “marca” España. La palabra “marca”, con la que el Instituto Cervantes y sus organismos satélites tienden a identificarse, y referida para nombrar los desplazamientos de mercado, las astucias y fetichismos de la publicidad, constituye una huella histórica evidente del papel que viene asignándose a la lengua.

IV

La lengua no es un negocio, pero a menudo se la trata como tal, y entre algunas corporaciones españolas, por ejemplo, cunde la metáfora de compararla con el petróleo. España no tiene crudo, se dice, pero perforando en sus yacimientos brotó a borbotones el idioma español, que terminó por arrojar más y mejores réditos. Pero las perforaciones no se hacían sólo en Madrid, también en Medellín, en Lima, en Santiago, en Buenos Aires; en materia idiomática, España siempre sintió que se trataba de “sus” yacimientos, pues no se cansa de decir que se trata de un “bien común” e “invaluable”, y que por eso es ella la que se encarga de comercializarlo en el resto del mundo. El patrimonio es compartido, pero la destilación es extranjera.

Para dimensionar la realidad petrolífera de la lengua citaremos sólo algunos datos que surgen del Informe 2012 del Instituto Cervantes: más de 495 millones de personas hablan español. Es la segunda lengua del mundo por número de hablantes y el segundo idioma de comunicación internacional. En 2030, el 7,5 por ciento de la población mundial será hispanohablante (un total de 535 millones de personas). Para entonces, sólo el chino superará al español como lengua con un mayor número de hablantes nativos. Dentro de tres o cuatro generaciones, el 10 por ciento de la población mundial se entenderá en español. En 2050, Estados Unidos será el primer país hispanohablante del mundo. Unos 18 millones de alumnos estudian español como lengua extranjera. Las empresas editoriales españolas tienen 162 filiales en el mundo repartidas en 28 países, más del 80 por ciento en Iberoamérica, lo que demuestra la importancia de la lengua común a la hora de invertir en terceros países. Norteamérica (México, Estados Unidos y Canadá) y España suman el 78 por ciento del poder de compra de los hispanohablantes. El español es la tercera lengua más utilizada en la red. La penetración de Internet en la Argentina es la mayor entre los países hispanohablantes y ha superado por primera vez a la de España. La demanda de documentos en español es la cuarta en importancia entre las lenguas del mundo.

Otro dato final, que no consta en el Informe: el 90 por ciento del idioma español se habla en América, pero ese 90 acata, con más o menos resistencia, las directivas que se articulan en España, donde lo habla menos del 10 por ciento restante. Estos números bastan para comprender el interés en discutir los destinos de la lengua: sus usos, su comercialización, su forma de ser enseñada en el mundo. Si fuera sólo un asunto económico no tendría relevancia el tema, pero afecta a las democracias, a la integración regional, a la soberanía cultural de las naciones.

Pretendemos evidenciar esta realidad, no para crear un frente común contra España, a la que no consideramos nuestra enemiga. El problema es el monopolio, la utilización mercantil de la lengua y la consiguiente amenaza cultural que supone imponer el dominio de una variedad idiomática. España no es el enemigo, pero no solapamos la necesaria polémica que debemos establecer con sus órganos de difusión y comercialización de la lengua. Cuando el rey Juan Carlos le dice al nuevo director del Instituto Cervantes y ex presidente de la Real Academia: “¡Ocúpese de América!”, nosotros conocemos bien la naturaleza profunda de esa ocupación.

España, por lo demás, tiene todo el derecho del mundo a tener una política de Estado en relación con la lengua; lo insólito es que nuestro país no la tenga, cediéndole el “derecho a disfrutar bienes ajenos con la obligación de conservarlos, salvo que la ley autorice otra cosa”, según define “usufructo” el Diccionario de la RAE, al que le rendimos este pequeño tributo, apelando a sus propias definiciones.

V

El Cervantes, organismos como Fundéu (Fundación para el Español Urgente), y las expresiones y acuerdos de colaboración con las Academias Nacionales de la lengua, suelen indicar explícitamente el patrocinio de empresas e instituciones que las promueven: Iberia, BBVA, Banco Santander, Repsol, RTV, Agencia EFE, CNN en español, etc. Los efectos de esta ofensiva de dominio sobre la lengua son vastísimos y de compleja delimitación. Nos interesa destacar aquí, preliminarmente, el modo en que se han ido obstaculizando las vías de comunicación, encuentro e intercambio latinoamericano. Las corporaciones de medios y los monopolios editoriales en combinación con las instituciones y organismos de control de la lengua produjeron un creciente aislamiento cultural entre nuestros países, sólo revisado en el plano político, social y económico por los proyectos de integración regional (Unasur, Mercosur, ALBA), pero no suficientemente interrogado en el plano cultural. Hasta la década del ’70, en el período inmediatamente anterior a la generalización de modelos dictatoriales de gobierno en la región, la literatura latinoamericana produjo, al margen del llamado “boom”, acontecimientos relevantes de cruce e interrelación. Acontecimientos cuya medida no atañe meramente a los mecanismos editoriales de distribución o comercialización del libro, sino al campo de la lengua misma, a sus procedimientos y construcciones poéticas. Los lectores argentinos, no requeridos de esa abstracción de mercado que se presenta bajo la fórmula “español neutro”, incorporaron sin dificultad el conjunto de variedades de la lengua e inversamente el idioma de los argentinos fue asimismo recibido y conjugado por lectores mexicanos, cubanos, peruanos, chilenos o colombianos.

Aunque se trata de una especulación no del todo comprobable, si es cierto que la neutralidad que ahora persiguen las grandes corporaciones editoriales reporta mayores ganancias, es a la vez indudable que pone en funcionamiento un mecanismo de abierto empobrecimiento de la lengua. El programa de uniformización que está en curso es el correlato concluyente de la naturaleza general normativa y de las corrientes totalizadoras de esta etapa del capitalismo. Aun a pesar de sus pronunciamientos y sermones democratistas, el espíritu neoliberal procede de una difusa raíz totalitaria. Si conocimos sobradamente la bestialización económica del programa, sus efectos destructivos de vaciamiento político institucional y los daños generales causados sobre el tejido social, no menos preocupante, aunque de verificación más opaca, resulta el impacto que esa lógica impuso e impone sobre la lengua. Como en la parábola de la “carta robada”: sus alcances están a la vista y a la vez ocultos.

Lo que es cierto respecto del control corporativo de los medios de comunicación lo es también en el campo de la producción cultural, en el sector editorial, en el audiovisual, en la historia literaria reciente, en la traducción, en la enseñanza del español como lengua extranjera o en el amplísimo terreno de la educación pública. Por una parte enfrentamos la tarea de nombrar los efectos de estas políticas de la lengua, pero también, y sobre todo en condiciones de amenaza latente de restauración neoliberal, la necesidad perentoria de establecer una corriente de acción latinoamericana que recoja la pregunta por la soberanía lingüística como pregunta crucial de la época.

VI

Es tiempo, creemos, de sostener el camino de una lengua cosmopolita, a la vez, nacional y regional. Nuestro español, pleno de variedades, modificado en tierras americanas por el contacto con las lenguas indígenas, africanas y de las migraciones europeas, nunca fue un localismo provinciano. Fue lenguaraz y no custodio, es experiencia del contacto y no afirmación purista. Al menos, el que sostenemos como propio. En América latina se han macerado grandes escrituras al amparo de esa búsqueda: desde el ensayismo del peruano José Carlos Mariátegui, que pensaba que una cultura nacional surgía de la doble apelación al cosmopolitismo y al indigenismo, hasta la antropología del brasileño Gilberto Freyre, que vio en el portugués del Brasil una creación de los esclavos africanos. Pero también desde la lengua mixta y tensa de José María Arguedas, lengua que problematiza la herencia colonial, o el barroco americano de Lezama, definido como lengua de contraconquista, hasta la precisa intervención borgeana. Porque Borges, cuyo peso y búsquedas en estas discusiones son innegables, fue quien marcó el camino de una inscripción profundamente argentina de la lengua literaria y a la vez la desplegó como español universal.

Borges es el Cervantes del siglo XX: ésto es, el renovador mayor de la lengua, no sólo para su país natal sino para el conjunto de los hispanohablantes. Si en los años veinte buscó en la sonoridad de la criolledá la expresión idiomática propia, una década después descubría que no se trata de color local: que la lengua estaba en un tono, una respiración, una andadura. Lo hizo de modos polémicos y no poco cuestionables, como su carácter antiplebeyo y sus derivas conservadoras. Pero es el momento de recuperar, con su nombre, una apuesta que toma la suya como inspiración y al mismo tiempo debe modificarla.

Una apuesta, dijimos, a generar un estado de sensibilidad respecto de la lengua, que no se restrinja a una reflexión académica sino que enfatice sobre su dimensión política y cultural, y que se proyecte sobre las grandes batallas contemporáneas alrededor de las hegemonías comunicacionales y la democratización de la palabra. Una apuesta que por ahora imaginamos doble: la constitución de un foro de debates en el Museo del Libro y de la Lengua de la Biblioteca Nacional y el impulso a la creación de un Instituto Borges: un ámbito desde el cual producir una composición latinoamericana de estas cuestiones. Una institución que lleve este nombre, como episodio argentino de una política encaminada a la creación de una Asociación Latinoamericana de la lengua, forzosamente deberá considerar su acto de fundación también como un acontecimiento de la lengua, portador de su memoria viva, de su pasado escurridizo y de las adquisiciones que obtiene y puede perder en su camino. Un Instituto Borges puede ser una institución con sus actos de reunión y reconocimiento, pero también una inflexión para mantener la vida propia del horizonte lenguaraz en el que vivimos.


* Irene Agoff / Susana Aguad / Jorge Alemán / Fernando Alfón / Germán Alvarez / María Teresa Andruetto / Julián Axat / Martín Baigorria / Cristina Banegas / Silvia Battle / Diana Bellessi / Gabriel Bellomo / Carlos Bernatek / Emilio Bernini / Esteban Bértola / María del Carmen Bianchi / Alejandra Birgin / Esteban Bitesnik / Jorge Boccanera / Martín Bonavetti / Karina Bonifatti / José Luis Brés Palacio / Cecilia Calandria / Marcelo Campagno / Arturo Carrera / Albertina Carri / José Castorina / Gisela Catanzaro / Diego Caramés / Carlos Catuogno / Sara Cohen / Vanina Colagiovanni / Hugo Correa Luna / Américo Cristófalo / Sergio Chejfec / Gloria Chicote / Luis Chitarroni / Guillermo David / Oscar del Barco / Silvia Delfino / José del Valle / Marta Dillon / Ariel Dilon / Gabriel D’Iorio / Angela Di Tullio / Nora Domínguez / Víctor Ducrot / Juan Bautista Duizeide / María Encabo / Andrés Erenhaus / Vanina Escales / Ximena Espeche / Liria Evangelista / José Pablo Feinmann / Javier Fernández Míguez / Alejandro Fernández Moujan / Christian Ferrer / Gustavo Ferreyra / Ricardo Forster / Daniel Freidemberg / Silvina Friera / Mariana Gainza / Leila Gándara / Germán García / Gabriela García Cedro / Marieta Gargatagli / Laura Gavilán / Juan Gelman / Juan Giani / Horacio González / Mara Glozman / Ezequiel Grimson / Luis Gusmán / Liliana Heer / Sebastián Hernáiz / Liliana Herrero / Flora Hillert / Walter Ianelli / Cecilia Incarnato / Pablo Ingberg / Ezequiel Ipar / María Iribarren / Estela Jajam / Noé Jitrik / Mario Juliano / Lisandro Kahan / Tamara Kamenszain / Pedro Karczmarcyck / Mauricio Kartun / Alejandro Kaufman / Guillermo Korn / Laura Kornfeld / Daniel Krupa / Inés Kuguel / Gabriela Krickeberg / Juan Manuel Lacalle / Alicia Lamas / Ernesto Lamas / Daniela Lauría / Juan Laxagueborde / Daniel Link / Miguel Loeb / María Pía López / Javier Lorca / Federico Lorenz / Silvia Llomovate / Jorge Lovizolo / Silvia Maldonado / Ricardo Maliandi / Anahí Mallol / Margarita Martínez / Silvio Mattoni / Nora Maziotti / Ana Mazzoni / Juan Molina y Vedia / Graciela Morgade / Mariana Moyano / Vicente Muleiro / Daniel Mundo / Carolina Muzi / Gustavo Nahmías / Viviana Norman / Celia Nusimovich / Dante Palma / Cecilia Palmeiro / Fernando Peirone / Quique Pesoa / Ricardo Piglia / Pablo Pineau / Agustín Prestifilippo / Nicolás Prividera / Mercedes Pujalte / Alejandro Raiter / Carolina Ramallo / Gabriel Reches / Roberto Retamoso / Eduardo Rinesi / Matías Rodeiro / Martín Rodríguez / Emilio Rollié / Laura Rosato / Eduardo Rubinschik / Alejandro Rubio / Andrés Saab / Guillermo Saavedra / Florencia Saintout / Juan Sasturain / Silvia Scharzböck / Silvia Senz Bueno / Perla Sneh / Ricardo Soca / Isabel Steimberg / Eduardo Stupía / Daniel Suárez / Ximena Talento / Diego Tatián / Marcelo Topuzian / Javier Trímboli / Hugo Trinchero / Washington Uranga / Lía Varela / María Celia Vázquez / Miguel Vedda / Aníbal Viguera / Miguel Vitagliano / Adriana Yoel / Patricio Zunini.

domingo, 11 de agosto de 2013

"El hombre que desafía al diccionario" (Ricardo Soca).

Estimados colegas,

aquí debajo un interesante artículo de Marco Tulio Castro, tomado de  http://diez4.com/diez4/?p=6846, en que se realiza una entrevista a Ricardo Soca, editor de "elcastellano.org", donde éste desafía a la Real Academia Española.

Jorge Pérez


La Academia es una entidad formada por españoles que nada saben de lingüística. 
Marco Tulio Castro | febrero 28, 2012



Se llama Ricardo Soca, y es el hombre que desafía a la Real Academia Española. Empeñado durante años a analizar el castellano y a mostrar definiciones parciales del máximo diccionario, hoy acusa a España de querer colonizar latinoamérica a través del lenguaje: «La Academia es una pequeña ruedita del engranaje geopolítico de España».

Soca dice que la RAE obedece a intereses económicos y no al cultivo de la lengua española. Y así comienza su diferencia con la Academia, que termina con lo que él llama, «mensajes amenazadores».

El asunto no es sencillo. Debemos saber que Soca, editor de elcastellano.org, escribió el año pasado un artículo en el que publicó adelantos de la edición 23 del diccionario (que en aquel momento ya aparecían en el sitio de la RAE) donde comparaba prácticamente todo los cambios en las definiciones.

Cuando Soca hizo lo suyo, pensó que la definición de palabras castellanas que utilizan más de 450 millones de personas en el mundo debían ser compartidas para sus hablantes.

Error. «Yo recibí mensajes amenazadores de la editorial Planeta, tal como está documentado mediante mensajes y grabaciones telefónicas, ‘en nombre de la Real Academia’, que nunca lo negó. Amigos vinculados con el director de la Academia, José María Blecua, me aseguraron que si yo pidiera autorización para usar los contenidos, sería concedida. El problema es que mi posición es, precisamente, que no debería ser necesario pedir autorización para usar, sin fines de lucro, los contenidos de la Academia».

Grabaciones telefónicas: 

—Usted ha dicho en entrevistas que si la Academia es financiada con el erario, debe poner sus contenidos con acceso para todos (al menos en su sitio de internet), ¿a qué cree que obedezca este retaceo de contenidos? ¿Algo más allá de los intereses económicos de las editoriales con las que trabajan? 
—No sé si habrá algo más que los intereses económicos de las editoriales. Basta recordar el tiempo que demoraron en poner en línea el Diccionario panhispánico de dudas, dando tiempo a que la versión en papel se vendiera. O el hecho vergonzoso de que una multinacional del ramo editorial (Grupo Planeta) pretenda dar órdenes a las colonias en nombre de la docta casa. 

«Espero que no me acusen por difundir errores». Las ganas de España de dominar el lenguaje no son poca cosa cuando el periodista uruguayo señala que en «documentos del Estado español, que están disponibles en línea, según los cuales España debe promover la venta de sus productos apoyándose en el carácter globalizador de la lengua española. La Academia es una pequeña ruedita del engranaje geopolítico de España, para poner sus empresas en primera línea en el lucrativo mercado hispanoamericano».

—He notado en su cuenta de Twitter que hace observaciones muy puntuales sobre los yerros de la RAE. Recuerdo, por ejemplo, uno donde cuestiona la definición de franquismo y además pregunta «¿miedo de la palabra dictadura?». Eso es adentrarse en terrenos pantanosos con la academia y con el propio gobierno derechista español, (ya ve usted cómo sentaron en el banquillo al juez Garzón). ¿A dónde piensa que puede llegar con esto y, sobretodo, cual es su objetivo? 
—Bueno, espero que no me sienten en ningún banquillo por difundir los errores de la RAE, sobre todo cuando en mi país (Uruguay)no rigen las leyes del Reino. Simplemente no entiendo cómo un diccionario que pretende ser un modelo de lexicografía, que es casi lo mismo que decir de imparcialidad, se abstenga de definir el franquismo como una dictadura. Hasta hace unos años, definía el marxismo como «la doctrina de Carlos Marx y sus secuaces». Hace poco tiempo publiqué un artículo en el que analizo el empleo de definiciones vergonzosamente parciales, como la que califica como «pérfido» «el que falta a la fe [católica] que debe» o se define el «temor de Dios» como el «miedo reverencial y respetuoso que se debe tener a Dios». No es que no puedan decirlo, puesto que mucha lo cree así, pero en Lexicografía se exige que en esos casos se diga algo como «según la Iglesia católica» para que el diccionario no se comprometa con una creencia que no es de todos. Al final, hay hablantes de español que son ateos, agnósticos, judíos, musulmanes; no hay por qué imponer el catolicismo como inherente a la lengua castellana (…) Lo único que pretendo es desenmascarar para la mayor cantidad de gente posible la farsa que representa el hecho de que la Academia se presente como «mero notario de los hablantes», cuando se prevén para el próximo diccionario vocablos inventados, que no aparecen siquiera en su propio corpus. La Academia inventa, manipula, distorsiona. Es una entidad formada por una pequeña minoría de lingüistas y una gran mayoría de españoles (escritores, actores, músicos, médicos, economistas) que están allí para dar brillo a sus nombres, sin poder contribuir con nada, porque nada saben de lingüística, como reconoció en su discurso de ingreso la académica escritora Soledad Puértolas.

No es la primera vez que alguien mete en aprietos a la Academia ni la llama falsa. Padres de niños con autismo sostienen un pleito lingüístico contra el diccionario, por la definición actual de autismo pues la consideran ofensiva y falsa: «Síndrome infantil caracterizado por la incapacidad congénita de establecer contacto verbal y afectivo con las personas y por la necesidad de mantener absolutamente estable su entorno».

La Academia ha salido a informar que se compromete a incluir una nueva definición del síntoma para el 2014, para quedar así: «trastorno del desarrollo que afecta a la comunicación y a la interacción social, caracterizado por patrones de comportamiento restringidos, repetitivos y estereotipados».

—Por último, ¿qué requiere la academia o cuál es su recomendación para la mejorar del lenguaje y su difusión? 
—La lengua es un producto de una capacidad del cerebro humano que se llama «función del lenguaje». No la crearon las academias ni los gramáticos, que solo tratan de apropiarse de ella. El niño que a los tres o cuatro años ya domina la lengua no estudió ninguna gramática, pero ya conoce y aplica intuitivamente sus normas, sin necesidad de ninguna academia. Podemos decir que la lingüística es una ciencia natural, puesto que estudia un objeto que surge en la naturaleza, en la biología humana y en el hombre en sociedad. Existe un mito cuidadosamente cultivado, según el cual las academias serían necesarias para preservar la unidad de la lengua. Sin embargo, observemos la lengua inglesa, que jamás tuvo academias ni ningún instituto normativo y es la misma en Estados Unidos, el Reino Unido, la India, Sudáfrica o Australia, más allá de variantes que pueden compararse con las del castellano. La necesidad de una institución para mantener la unidad de la lengua es una mentira divulgada para ganar dinero. Lingüistas como José María Blecua o Víctor García de la Concha deberían avergonzarse de prestarse a esas patrañas.

Marco Tulio Castro

¡Este texto tiene derechos reservados! Si usas esta información cita la fuente con su respectivo link http://diez4.com/diez4/?p=6846 igual que nosotros lo hacemos.

jueves, 9 de mayo de 2013

Definiciones de diccionario a medida de la ideología, cortesía de la RAE

Colegas,

Nos envía Silvia Senz Bueno la siguiente nota de Ricardo Soca, tomada de su blog elcastellano.org: http://www.elcastellano.org/ns/edicion/2013/mayo/drae23.html

La crisis europea y el español panhispánico



Por Ricardo Soca

Las dificultades por las que atraviesa actualmente España afectan también al español, por lo menos al estándar creado en Madrid por la Real Academia Española y sus subsidiarias agrupadas en la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale). En efecto, conviene al Estado español –que enfrenta apremiantes demandas sociales– que el diccionario excluya de sus definiciones las «deficiencias e injusticias de la economía de mercado», reconocidas en la vigésima segunda edición (2001):

estado de bienestar 1. m. Sistema social de organización en el que se procura compensar las deficiencias e injusticias de la economía de mercado con redistribuciones de renta y prestaciones sociales otorgadas a los menos favorecidos (subrayado mío).
En la 23.a edición, prevista para 2014, se excluye la mención a «las deficiencias e injusticias de la economía de mercado», que podría alentar a quienes buscan una justa compensación por el castigo que les imponen precisamente, esas «deficiencias» y esas «injusticias» que solo afectan a una parte de la sociedad.

En efecto, la definición de estado de bienestar prevista para la vigésima tercera edición ha cambiado de la siguiente forma:

estado de bienestar 1. m. Organización del Estado en la que este tiende a procurar una mejor redistribución de la renta y mayores prestaciones sociales para los más desfavorecidos.
Se pone así de manifiesto una vez más que el llamado «español panhispánico» es en realidad una lengua inexistente, no hablada en ninguna parte, creada en busca del mantenimiento del control de la lengua por parte de Madrid, de acuerdo con las conveniencias del reino de España. En cuanto a la participación de Asale en esta supuesta variedad del español, no es, en mi opinión, más que una tapadera para que se mantenga el control que la RAE ejerce desde hace trescientos años sobre la lengua y cuyas riendas no quiere soltar.

Si para muestra basta un botón, vale recordar que el titular del dominio web asale.org está registrado bajo el nombre Real Academia de la Lengua y que el DNS (domain name server) se hospeda en Madrid, en dos servidores de llamados crea.rae.es y ns4.rae.es. Dado el hecho de que cualquier individuo o entidad puede registrar un dominio en la web, cabe preguntarse por qué la Asale, si es una entidad realmente existente y no un mero sello de la RAE, no puede registrar el suyo. Cabe preguntarse también por qué, si es una reunión de iguales, cada una de sus reuniones debe ser presidida por el rey de España.

Con esto queda claro que, si abrazamos la ideología panhispánica, los 430 millones de hablantes deberíamos ajustar nuestro idioma a las necesidades y conveniencias de un estado que, en materia de lengua, no renuncia al antiguo poder colonial y no acepta, más que discursivamente, situarse en pie de igualdad ante sus excolonias. Tendremos que sujetarnos a una Asale hecha de súbditos del monarca que preside cada una de sus reuniones y que avala sin chistar cada una de las decisiones de la casa dieciochesca.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

El valor económico del español


 
Siguiendo el ejemplo del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, reproducimos esta nota aparecida el 6 de diciembre en la sección de economía del diario ABC de España, que explica con palitos y bolitas lo que está en juego en el negocio de la lengua española y por qué el consorcio RAE-BBVA-Fundeu-Telefónica-Planeta está tan ansioso por quedarse con el pastelote. Mientras los hablantes (traductores afanosamente incluidos) seguimos trabajando día a día la lengua en los surcos de la vida cotidiana, algunos empresarios están cosechando y patentando este "capital intangible", para luego vendérnoslo a los mismos hablantes ya seleccionado, procesado y empaquetado en diccionarios, gramáticas y ortografías. Esta historia ya se está volviendo un clásico, pero continúa y continuará...


El español genera el 16 % del valor económico del PIB,
según un nuevo estudio

Agencia EFE

Nueva York, 5 dic (EFE).- El español genera en la actualidad el 16% del valor económico del Producto Interior Bruto y el "factor ñ" de los contenidos en ese idioma provenientes de las industrias culturales aporta el 3% del PIB en España, según un nuevo estudio de la Fundación Telefónica presentado hoy en Nueva York.

El informe, titulado "El valor económico del español: una empresa multinacional", revela que ese idioma es el activo intangible más valioso que posee la economía, y destaca que es la única de las grandes lenguas internacionales que hoy tiene un diccionario, una ortografía y una gramática comunes.

Entre otras conclusiones del estudio, dirigido por los profesores José Luis García Delgado, José Antonio Alonso y Juan Carlos Jiménez, la capacidad de compra de los 450 millones de hispanohablantes representa el 9% del PIB mundial y el dominio del español en EE.UU. supone para el hablante un "premio salarial" del 30%.

El gran reto del español, según el informe, es seguir ganando espacios en EE.UU., donde ya es segunda lengua; en Brasil, donde su enseñanza en el sistema educativo cuenta con apoyo oficial; en Europa, donde se sitúa ya como segunda lengua extranjera; y en Asia, a través del rápido incremento de la demanda de español en China.

Otra de las conclusiones a la que llega el estudio es que compartir el español supone un factor de multiplicación cercano al 190 % para los intercambios comerciales de los países que comparten ese idioma, que permite incrementar de media un 300 % el comercio bilateral, más incluso que el inglés entre los países anglosajones.

Con cerca de 450 millones de hablantes, el español es el tercer idioma más hablado del mundo con una mayoritaria presencia en América, donde reside algo más del 85 % de los hispanohablantes (en concreto, el 59 % de los hablantes del mundo hispánico se concentra en México, Colombia, España y Argentina).

Mientras, el mayor contingente de hablantes nativos de español fuera del dominio hispánico es EE.UU., que no sólo supone el 90 % del total, sino que convierte a este país en el cuarto del mundo por número de hispanohablantes, detrás de México, Colombia y España, con cerca de 50 millones de personas, más del 16 % de su población.

El estudio fue presentado en la sede del Instituto Cervantes de Nueva York durante un acto que contó con la presencia, entre otros, del director del centro, Javier Rioyo; el profesor investigador de la Universidad de Columbia Rodolfo de la Garza; y el catedrático de Lingüística Hispánica José del Valle.

lunes, 28 de noviembre de 2011

El dardo en la Academia


 
Envía Ricardo Soca de elcastellano.org un aviso sobre el libro El dardo en la Academia, que reproducimos aquí, y a continuación la nota respectiva en Addenda et Corrigenda.

Nota de Ricardo Soca
Solicito su colaboración para divulgar el libro El dardo en la Academia, de varios autores, entre ellos sus editoras, las filólogas Silvia Senz y Montse Alberte. Son casi 1.400 páginas sobre el papel de la Academia Española en el desarrollo de las glotopolíticas sobre nuestra lengua. Es la obra más completa publicada hasta el momento sobre este tema. Por favor, invite a sus amigos a divulgar esta dirección donde se encontrarán todos los detalles sobre esta importante obra, que habrá de ser, sin duda, un parteaguas en el estudio de las políticas lingüísticas españolas: http://addendaetcorrigenda.blogia.com/2011/112501-el-dardo-en-la-academia-melusina-descripcion-historia-y-guia-de-lectura.php.


Nota de Silvia Sens y Monserrat Alberte
(tomada de la dirección anotada arriba)
Ficha bibliográfica y contenido
Silvia Senz y Montserrat Alberte (eds.): El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española, 2 vols. (vol. I: 736 pp.; vol. II: 640 pp.), Barcelona: Melusina, 2011. ISBN: 978-84-96614-97-0; ISBN vol. 1: 978-84-96614-98-7; ISBN vol. 2: 978-84-96614-99-4.

Índice
Volumen I
Advertencia al lector
Màrius Serra: «¿A quién engaña la RAE?»
Silvia Senz y Montserrat Alberte: «El dardo en la Academia, un proyecto editorial de fondo. (A modo de introducción)»
1. Luis Carlos Díaz Salgado: «Historia crítica y rosa de la Real Academia Española»
2. Juan Carlos Moreno Cabrera: «“Unifica, limpia y fija.” La RAE y los mitos del nacionalismo lingüístico español»
3. Luis Fernando Lara: «El símbolo, el poder y la lengua»
4. Gianluigi Esposito: «Accademia della Crusca, Académie Française y Real Academia Española: paralelismos y divergencias»
5. Silvia Senz, Jordi Minguell y Montserrat Alberte: «Las academias de la lengua española, organismos de planificación lingüística»
6. José del Valle: «Política del lenguaje y geopolítica: España, la RAE y la población latina de Estados Unidos»
7. Graciela Barrios: «La regulación política de la diversidad: academias de lenguas y prescripción idiomática»
8. José Martínez de Sousa: «La obra académica a lo largo de tres siglos»
Notas

Volumen II
9. Silvia Senz: «Una, grande y (esencialmente) uniforme. La RAE en la conformación y expansión de la “lengua común”»
10. María Pozzi: «Terminología y normalización en las academias de la lengua española»
11. Montserrat Alberte: «La “laboriosa colmena”: los diccionarios hipotéticos de la RAE»
12. Esther Forgas: «El compromiso académico y su reflejo en el DRAE: los sesgos ideológicos (sexismo, racismo, moralismo) del Diccionario»
13. Susana Rodríguez Barcia: «Un mundo a su medida. La construcción de la realidad en los últimos diccionarios de la RAE»
14. Maria Antònia Martí y Mariona Taulé: «La Academia y la investigación universitaria en las tecnologías de la lengua»
15. Silvia Ramírez Gelbes: «Correctores, periodistas y la Academia Argentina de Letras: amores y desamores»
Notas
Nómina de autores

Historia y guía de lectura
La idea de El dardo en la Academia surgió de la manera más casual hace cinco años, en una conversación con José Pons, editor de Melusina, durante la que salió a colación un tema recurrente entre profesionales del sector editorial español con una cierta trayectoria: el bajo perfil de la Real Academia Española como organismo estandarizador. Partiendo de este juicio crítico previo, contribuir a explicar cómo una institución normalizadora semipública, con una producción menos abundante de lo que aparenta y mucho menos consistente, actualizada y disponible de lo que es exigible, puede haber llegado a ejercer una influencia social sostenida sobre los hablantes de español de ambos lados del Atlántico fue el reto que José Pons nos lanzó; un reto que decidimos asumir con esta obra y que trasladamos al resto de autores, algunos de ellos también miembros de esta bitácora.

La obra que hoy tenemos ya en nuestras manos es el fruto de cinco años de duro trabajo autoral y editorial, de la apuesta sostenida y arriesgada de un editor de fuste, y de una conciencia viva, compartida por todo el equipo de darderos, de la necesidad de ofrecer a la sociedad de habla castellana una imagen lo más fidedigna, completa y rigurosa posible de lo que son y representan las academias de la lengua para el hablante común, para los estudiantes y enseñantes, para los profesionales de los medios escritos, y para la comunidad de lingüistas, terminólogos, lexicógrafos y desarrolladores de tecnologías de la lengua, a fin de que cada cual pueda evaluar, a partir de los exhaustivos ensayos que El dardo en la Academia incluye, los perjuicios (mayoritarios) y beneficios (escasos) que se derivan de estas instituciones. Valga este adelanto como muestra de los análisis que la obra realiza y de las diversas conclusiones que de ellos pueden desprenderse:

Análisis de las diversas facetas académicas y de su interrelación 
Conclusiones
1. Institucional

• Estructura, histórica y actual (organigrama, recursos humanos, sistema de elección/exclusión de miembros, perfil de su membresía, composición, subestructuras...), de la RAE:
→ caps. 1, 4, 8, 9 y 11.

• Fines estatutarios (históricos y actuales) de la RAE y de diversas academias americanas:
→ caps. 1, 2, 4, 8, 9, 11, 15.

• Funcionamiento (reglamento interno y sistema y medios de trabajo) de la RAE:
→ caps. 1, 4, 5, 8, 9, 10 y 11.

• Naturaleza jurídico-administrativa y fiscal de la RAE:
→ caps. 1, 4, 9.

• Finanzas (recursos financieros, balance ingresos/gastos y control del Estado) de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española:
→ caps. 4, 9, 11.

• Inserción en estructuras del Estado (Consejo de Estado, Instituto de España, Ministerio de Educación, Casa de Su Majestad el Rey...) y grado de autonomía operativa de la RAE y de diversas academias americanas:
→ caps. 3, 4, 6, 7, 9, 15.

• Relaciones públicas (con prensa y usuarios) de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española:
→ caps. 1, 4, 5, 9, 11.

• Discurso público de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española:
→ caps. 1, 2, 3, 5, 6, 9, 11, 12.

• Política de publicaciones y relación con sus editoras:
→ caps. 5, 8, 9.

• Ideario: evolución y permanencia de rasgos ideológicos idiosincrásicos de la RAE y de algunas academias americanas:
→ caps. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 9, 12, 13, 15.

1. Del estudio de la dimensión institucional de la RAE, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, de diversas academias americanas y del perfil de sus integrantes se concluye que:

• La RAE es una entidad tradicionalmente endogámica, nepótica, machista, elitista, clasista, conservadora, hermética, nacionalista y católica, carente de transparencia, en exceso autónoma del control administrativo, en exceso supeditada a los intereses del poder político y económico, con un desmesurado afán de lucro, beneficiaria de una cantidad desproporcionada de caudales públicos y promotora de una imagen pública ilusoria.

• Las academias filipina y americanas son organismos de poca entidad y escasa autonomía, con un ideario parecido al de la RAE, en su mayoría supeditadas históricamente a la Academia Española por razones estatutarias y hoy subordinadas a ella por razones financieras, logísticas y tecnológicas.

• La Asale es un organismo financieramente dependiente del Gobierno de España y de los patronos privados de la RAE (benefactores corporativos de la Fundación pro RAE y la Fundación Carolina, como Repsol, Telefónica, Grupo Prisa, Grupo Planeta, Grupo Santander, etc.).









2. Agente de política lingüística

• Políticas del lenguaje en las que ha participado y participa la RAE, directamente o por medio de sus filiales:
→ caps. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 9.

• Caracterización y objetivos de la actual Política Lingüística Panhispánica (PLP) de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española:
→ caps. 2, 3, 4, 5, 6, 7, 9.

• Articulación de la PLP con políticas de continuidad en los gobiernos de la España democrática (comercio exterior, asuntos exteriores, política cultural exterior, orden constitucional...):
→ caps. 2, 5, 6, 7, 9.

• Articulación de la RAE con otras estructuras (públicas o no) españolas de política lingüística, y de fomento y proyección cultural (Agencia Efe, Instituto Cervantes, Seacex, Icex...):
→ caps. 5, 6, 7, 9.

• Articulación de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale) con estructuras políticas supranacionales (Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado):
→ caps. 6, 9.

2. Del estudio del papel de la RAE y de la Asale como agentes de política lingüística se concluye que:

• Ambas son entidades al servicio de la unidad normativa del español, objetivo que interesa y beneficia muy en particular a las estrategias geopolítica y económica de España.

• Ambas son entidades que promueven el mantenimiento de la hegemonía constitucional y social del español en los países donde es lengua de uso, así como su consideración como lengua internacional o como lengua de trabajo de organismos internacionales o de integraciones regionales, en detrimento de otras lenguas con las que convive.
3. Agente de planificación del español

• Objetivos principales de la RAE (y hoy también de la Asale) como agente de planificación: codificación y estandarización del español (elaboración de una ortografía, una gramática y un léxico normativos, según un determinado modelo ideal de lengua):
→ caps. 1, 2, 3, 4, 5, 8, 9, 11.

• Objetivos secundarios de planificación en los que participa la RAE y grado de implicación en ellos:
→ caps. 5, 9, 10.

• Articulación de la RAE con otras entidades de normalización del castellano (Fundéu, filiales de Fundéu, Aeterm, academias asociadas, otras reales academias de España...):
→ caps. 1, 3, 5, 6, 7, 9, 10, 15.

• Articulación de la RAE con investigadores de la lengua y desarrolladores de tecnologías lingüísticas:
→ caps. 2, 3, 5, 10, 14.

3. Del estudio de su labor como agente de planificación del castellano/español se concluye que la RAE tiene un espíritu omnipresente y hegemonista, dado que siempre se ha postulado y posicionado como la institución a la que corresponde dirigir, coordinar y controlar todos los procesos de planificación y normalización del castellano, incluso los que superan claramente sus competencias y la preparación de sus especialistas.

Del análisis de su relación actual con las academias asociadas se concluye que el sistema de colaboración interacadémica en la realización de la nueva norma panhispánica no es tan horizontal y equitativo como pretende el discurso oficial de la RAE.

Del análisis de su papel y labor en la mayor parte de los campos de planificación y normalización del castellano se concluye que la RAE:

• obstaculiza el desarrollo de la planificación y estandarización en el campo de la terminología y en el de la simplificación del lenguaje jurídico-administrativo;

• interviene, con poco acierto y conocimiento de causa, en la regulación de la escritura de exotopónimos, e intenta interferir en la legislación de la toponimia y la onomástica de aquellos territorios donde el castellano es oficial o cooficial, competencia que corresponde a otros organismos;

• interfiere en la regulación de la escritura científico-técnica, estableciendo normas contrarias a las promulgadas por organismos competentes;

• no promueve sinergias con los investigadores del mundo universitario y de las industrias de la lengua.

4. Organismo oficial de codificación y estandarización del español (función principal)

• Modelos normativos y criterios de corrección (características, valores y objetivos de la norma del español, histórica y presente):
→ caps. 1, 2, 3, 5, 7, 8, 15.

• Estilos normativos históricos y actuales:
→ caps. 2, 3, 5, 8, 9.

• Cientifismo y modernidad en la labor académica (ideas sobre el lenguaje, modelos teóricos de referencia, grado de conocimiento descriptivo de la diversidad lingüística, manejo y desarrollo de recursos tecnológicos, aplicación de metodologías adecuadas, rigor y ética científicos, y grado de arbitrariedad y subjetividad en la norma):
→ caps. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14.

• Productividad (histórica y actual) de obra normativa y de recursos lingüísticos:
→ caps. 1, 3, 4, 5, 9, 10, 11, 14.

• Calidad y fiabilidad de la norma (consistencia, compleción, transparencia, rigor) y de los recursos lingüísticos académicos:
→ caps. 2, 3, 5, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14.

• Disponibilidad de las obras normativas y de los recursos lingüísticos académicos:
→ caps. 5, 8, 9, 10, 11, 14.

• Difusión de la norma (a través de los medios escritos y de las instituciones educativas):
→ caps. 1, 3, 5, 9.

• Adecuación de la norma y del modelo de lengua a los objetivos y al ideario de la institución:
→ caps. 2, 3, 5, 7, 8, 9, 11, 12, 13.

• Adecuación de la norma a las necesidades de normalización del castellano y de los profesionales de la lengua:
→ caps. 1, 2, 3, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 15.

• Permeabilidad de la obra académica a la ideología característica de la institución (v. § 1):
→ caps. 1, 2, 3, 5, 6, 7, 9, 10, 11, 12, 13, 15.

4. Del análisis de los modelos de lengua, históricos y presente, que elabora, y de sus códigos normativos se concluye:

• que la RAE selecciona y privilegia en su modelo de lengua tres variedades de referencia: variedad social culta (en exclusiva) + variedades geográficas centro-norteñas de España (hoy sin exclusividad: se admiten algunas formas de las variedades americanas) + variedades funcionales escrita y literaria (hoy sin exclusividad: se admite la lengua de los medios de comunicación);

• que la RAE no ha acabado de fijar su actual modelo de lengua, que oscila entre el unitarismo, el monocentrismo y el polimorfismo, para desorientación del usuario;

• que la RAE mantiene su papel prescriptivo y proscriptivo, en una versión blanda en la actual norma panhispánica;

• que resulta imposible saber en qué conocimiento idiomático fundamenta sus obras;

• que las obras académicas actuales mantienen concepciones del lenguaje obsoletas;

• que, pese a los medios de que dispone, en la realización de las obras académicas actuales se siguen aplicando metodologías obsoletas;

• que mantiene un comportamiento antiético al omitir sistemáticamente sus fuentes teóricas, no tanto por tradición como por cultivar una imagen social de omnisciencia;

• que su capacidad productiva pasada y presente está en desproporción con los medios humanos y financieros de los que ha gozado y goza;

• que la mayor parte de su obra y de los recursos que produce son inconsistentes y tienen una calidad deficiente;

• que, debido a los errores, deficiencias e inconsistencias y arbitrariedades de su obra, da un mal servicio a los usuarios y particularmente desorienta a los profesionales del lenguaje;

• que la mayor parte de su obra y de los recursos que hoy produce no están disponibles para los usuarios de manera libre y gratuita, y los que lo están, no son accesibles y consultables en las debidas y factibles condiciones;

• que el ideario idiosincrásico de la institución (v. § 1) impregna buena parte de su obra, condicionando con ello en el usuario una determinada visión del mundo y de la sociedad;

• que la RAE siempre ha querido ejercer un poder directo sobre los medios de difusión de su obra normativa (medios escritos y medio escolar), cosa que logró por decreto en diversos momentos de su historia en lo que se refiere a la institución escolar, y que ha conseguido en el presente en lo relativo a los medios de comunicación, gracias a la colaboración de la Agencia Efe y de la Fundación del Español Urgente;

• que, a pesar de esto último, sus códigos normativos y las ideas sobre el lenguaje que emanan de ellos no congenian con las necesidades de las instituciones educativas ni de los medios escritos actuales.

5. Ascendiente (poder)

• Relación (histórica y presente) de la RAE y de algunas academias americanas con estructuras del poder político, social y económico:
→ caps. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 11, 15.

• La RAE como coartífice y símbolo de una determinada identidad de la lengua (responsabilidad en la conformación de las representaciones del castellano/español a lo largo de su historia y en el presente, en colaboración con otros agentes ideológicos):
→ caps. 1, 2, 3, 5, 6, 7, 9, 11, 12, 13, 15.

• La RAE como autoridad idiomática (grado de influencia, histórica y presente, en los países donde el castellano es lengua de uso o lengua hegemónica):
→ caps. 1, 2, 3, 5, 6, 7, 8, 9, 15.
5. Del análisis de su grado de autoridad e influencia concluimos que:

• La RAE tiene sobre la sociedad castellanohablante, en cualquier país, un ascendiente que no se corresponde con la eficacia de su labor normativa, y que más bien se deriva de su incrustación en las estructuras de poder político, social y, hoy, también económico.

• Dada su sostenida influencia en el mundo hispánico a lo largo del tiempo, favorecida por la subordinación histórica de las academias filiales filipina y americanas, la RAE es además responsable principal de la difusión social de una determinada visión del castellano, de las demás lenguas y del lenguaje, que margina visiones alternativas del español, que favorece la minorización de las lenguas con las que convive y que obstaculiza la difusión social de los avances de la lingüística moderna.

• En los momentos que goza de mayor autoridad, gracias al apoyo político, suele obstaculizar el desarrollo de aquellos trabajos normativos y producciones de obras de referencia sobre la lengua que podrían representar un reto a su doctrina y autoridad, aun cuando también supongan un estímulo para el trabajo académico.