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jueves, 18 de agosto de 2016

Dos traductores de ciencia en la venta nocturna del FCE

Queridos colegas:

Nos comparte Yenny Enríquez que este jueves 25 de agosto será la famosa venta nocturna en todas las librerías del Fondo de Cultura Económica de México.

Pero no sólo eso, sino que en esta ocasión, al editor de ciencia Heriberto Sánchez se le ocurrió la gran idea de invitar a dos de sus traductores a conversar con el público sobre su trabajo.

Se trata de Guillermina Cuevas, traductora de Firmamentos perdidos, que estará a las 19:30 hrs., y de Mariano Sánchez-Ventura, traductor de La esencia de la vida, que estará a las 18:30 hrs.

La cita es entonces el jueves 25 de agosto a las 18:30 hrs. en la Librería Juan José Arreola, ubicada sobre Eje Central, en el Centro Histórico de la ciudad de México.

Para que vayan ubicando a los traductores invitados, les compartimos los detalles de los últimos libros que tradujeron:





La esencia de la vida. Enfoques clásicos y contemporáneos de filosofía y ciencia
compilación de Mark A. Bedau y Carol Cleland
traducción del inglés de Mariano Sánchez-Ventura
FCE, 2016.

Más detalles en este enlace.










Firmamentos perdidos. Arqueoastrnomía: las estrellas de los pueblos antiguos
de Guido Cossard
Traducción del italiano de Guillermina Cuevas
FCE, 2015.

Más detalles en este enlace.









Además, hay un libro en cuya traducción participó Guillermina Cuevas y que se convirtió en todo un éxito editorial, así que esta velada es una oportunidad de platicar con una de las artífices del fenómeno:





El capital en el siglo XXI
de Thomas Piketty
traducción de Eliane Cazanave Tapie Isoard y Guillermina Cuevas
FCE,2015, 2da. ed.

Más detalles en este enlace.


martes, 24 de noviembre de 2015

Dos presentaciones para el 26 de noviembre

Hola a todos:

Nos invita la traductora Alicia Gerena a esta presentación:

Invitación a la presentación de COMME DES FLÈCHES / COMO FLECHAS en la UACM, de Koulsy Lamko, dramaturgo chadiano, radicado en México. La cita es el 26 de noviembre a las 5.30pm, en el auditorio Mariano García Viveros (Fray Servando Teresa de Mier 99, cerca del metro Isabel la Católica). Presencia del autor y la traductora. ¡Los esperamos!


Y ya que andan de ronda, pásense después a Los Insurgentes, a la presentación del segundo número de Calibán, revista de antropofagia cultural, el mismo 26 de noviembre a las20:00 horas



miércoles, 19 de noviembre de 2014

Mi madre y la música: lectura dramatizada y musicalizada

Queridos colegas:

Nos comparten Selma Ancira y Pancho Segovia la invitación a escuchar la lectura dramatizada y musicalizada del libro de Marina Trvietáieva, Mi madre y la música, en traducción de Selma. Este sábado 22 de noviembre a las 19:00 horas en el Centro Nacional de las Artes, entrada gratuita.

Y nos comparte Jorge Pérez la noticia de que Selma está presentando también sus traducciones de Tólstoi, ayer en Guadalajara, en el marco de la FIL, y hoy en Ciudad Guzmán. Pueden ver la nota en este enlace: http://www.informador.com.mx/cultura/2014/560297/6/selma-ancira-presentara-un-tolstoi-vivo-y-poco-conocido.htm

Quienes anden por allá, no se pierdan la oportunidad de escucharla hablar de su trabajo. Y quienes anden por el DF este sábado, no se pierdan la lectura de Mi madre y la música, es hermoso. Por allá nos vemos,

Lucrecia




sábado, 12 de abril de 2014

Nueva traducción de la Odisea a cargo de Pedro C. Tapia Zúñiga

Colegas: el pasado lunes 7 apareció en El Universal la siguiente nota de Yanet Aguilar, acerca de la más reciente traducción de la Odisea, realizada por el filólogo Pedro C. Tapia Zúñiga y publicada por la UNAM. Junto con la nota pueden encontrar el video de la entrevista: La aventura de traducir La Odisea a la mexicana.


La aventura de traducir la "Odisea"

La UNAM publicó recientemente una edición en español que fue realizada por el investigador Pedro C. Tapia Zúñiga

yanet.aguilar@eluniversal.com.mx

A Pedro C. Tapia Zúñiga nunca se le había pasado por la cabeza, ni por equivocación, hacer la traducción directa del griego de la Odisea de Homero, no sólo por la aventura tan grande del proyecto, sino también porque México no tenía su propia edición. Por eso, el día en que Rubén Bonifaz Nuño le impuso esa misión la acometió con tal pasión que ha leído todas las versiones no sólo en español, sino también en inglés, alemán y por supuesto griego. Dedicó 12 años de su vida a llevar a cabo esta tarea.

La odisea de traducir este magno poema épico de Homero fue titánica y absorbente porque “quise lo mejor en español, a partir del texto griego que me pareció el mejor. Por lo ‘mejor en español’ me refiero a un texto coherente, con ritmo y fiel al texto griego”, señala en el prólogo del libro, el profesor de griego en la UNAM desde hace más de 35 años e investigador del Centro de Estudios Clásicos del Instituto de Investigaciones Filológicas de la misma universidad.

La traducción bilingüe de Tapia Zúñiga —griego/español— es con base en el texto griego Homeri Odyssea, de Peter von der Muehll, la cual cuenta con una introducción del filólogo alemán Albrecht Dihle; paralelamente cuenta con un libro de apoyo que el investigador fue escribiendo a la par de la traducción: Vocabulario y formas verbales de la Odisea, útil para estudiantes e investigadores dedicados al tema.

El ritmo que impuso el investigador a la Odisea que ha sido publicada por la UNAM en la Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana, tiene el interés, de algún modo, de acercar al oído del lector moderno algo del ritmo del canto de Homero, ese poeta y relator al que se le atribuyen dos obras fundamentales de la literatura la Iliada y la Odisea.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Tapia Zúñiga asegura: “Hay y hubo muchos Homeros”. Cuenta que la tradición dice que hacia el siglo VI antes de Cristo, un tirano benévolo y culto, Pisístrato, fue el primero que mandó publicar los libros de Homero, la Ilíada y la Odisea, tal como hoy los tenemos, tal como lo contó Cicerón, a mediados del siglo I.



“Desde entonces, hasta el siglo XIX siempre se tuvo a Homero como autor de dichos libros. Sin embargo, ya desde antes de Cristo no se sabía a ciencia cierta quién era ese Homero, ni de dónde era: muchas ciudades, incluyendo a Atenas, se jactaban de ser la patria de ese hombre. Curiosamente, hoy se duda incluso de su existencia y de su autoría de esos poemas; es decir, por ejemplo, estamos seguros de que hubo un Octavio Paz que escribió El laberinto de la soledad y El arco y la lira, pero no existe la certeza de que haya existido un Homero que escribió la Ilíada y la Odisea. Hablar de Homero y de sus obras es un problema tan difícil, que ha sido bautizado con un nombre propio: ‘La cuestión homérica’”.

El mayor de los poetas
 

El investigador y autor de Georgias. Fragmentos, Calímaco. Himnos y epigramas y Fenómenos, dice que más allá de la llamada cuestión homérica, de si existió o no existió Homero, de si escribió los dos poemas, la Ilíada y la Odisea, de si es un Homero el autor de la Ilíada y otro, el de la Odisea, de si fueron varios autores y un solo Homero el que hizo la redacción definitiva, etcétera, etcétera, el hecho es que la Ilíada y la Odisea estuvieron y están indisolublemente unidas al nombre de Homero que fue, ya desde la antigüedad, “el máximo poeta y el primero de los trágicos”.

“Lo importante es el hecho de que tenemos esos poemas; en concreto, lo importante es que tenemos la Odisea, un gran poema, relevante en muchísimos aspectos, igual que la Ilíada: se dice que Homero fue el gran educador de los griegos, y, pues, bien o mal, los griegos nos educaron”, afirma el académico universitario.

Pedro C. Tapia Zúñiga celebra los personajes de Homero: mujeres, hombres, dioses y semidioses “muchos de sus personajes son arquetípicos, como los llama Jung: piénsese en la fiel Penélope, en la simpática Circe, en el paciente y noble Odiseo, en el cruel Cíclope, en las seductoras Sirenas, etcétera”; pero también celebra la mitología o la teología de Homero; y en particular la concepción homérica del ser humano grandiosa y realista: “Homero nos declaró libres del destino y responsables de nuestros actos, sin dejar de advertirnos, bella y literalmente: ‘La tierra no nutre más frágil que el hombre a ninguno / de todos los seres que viven’”.

Pero también está contenida en la Odisea, la filosofía, la ética de Homero. Tapia Zúñiga señala: “El gran lírico romano, Horacio, confiesa que más que los filósofos Crisipo y Crántor, es Homero el que nos enseña más fácilmente, y mejor, qué es lo bello, qué es lo torpe, qué es útil y qué no es útil”. A todos estos elementos se suman cuestiones de historia.

“Más bien me gustaría mencionar otros aspectos, también concretos, pero más simples; por ejemplo, la belleza de los poemas: Homero sabe mezclar lo útil con lo dulce, y presentar todo eso en una forma impecable. Ojalá que mi traducción refleje algo de esas cualidades”, afirma el investigador.

Para Pedro C. Tapia Zúñiga la Odisea sigue siendo una de las obras más hermosas: “Entre más la leas, más te gusta, y en cada lectura notas otros detalles”. Su traducción intenta mostrar lo qué piensa de ese libro y cómo lo siente, también qué pasajes le parecen los más bellos de esa obra.

“Es difícil recomendar algunos pasajes concretos o algún libro en particular. Precisamente eso me preguntó un niño en la pasada presentación de la Odisea en la Feria internacional del Libro. Debí decirle que, para empezar, le recomendaba la lectura del Cíclope, el libro IX”, comenta el investigador.

Sabe que no es bueno forzar la lectura de algún libro pero cualquier persona bien podría leer la Odisea, porque le va a gustar más allá de en cuál de las traducciones la lea.

“Hay traducciones en todos los idiomas; hay varias en español, todas muy buenas; podría decirse que hay traducciones para todos los gustos; la mía, mi traducción, es una traducción más; puede gustar o no gustar, no tiene que gustarte, hay de gustos a gustos. Aunque, bueno, no sería malo que volviéramos a pensar en la educación del gusto, en la pregunta de ‘¿Por qué me gusta?’ ”, señala el académico.

Doce años después de que Bonifaz Nuño le externara que quería una traducción de la Odisea para la Biblioteca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana, que dirigía Bonifaz y que era la colección bilingüe más completa en el ámbito de habla hispana, Tapia Zúñiga concluyó el ambicioso proyecto. Esta edición mexicana de la Odisea, a decir de Albrecht Dihle, autor del estudio introductorio, “aviva el vicio de leer, o de volver a leer, estas dos epopeyas, que, por otra parte, son fuente sempiterna para nutrir la imaginación aun de las mentes más reacias al mundo de la creación”. 

miércoles, 5 de marzo de 2014

Pacheco y Eliot: versión anotada del tercero de los Cuatro cuartetos

A un mes y días de su desaparición física, es buen momento para retomar esta"aproximación" y notas de José Emilio Pacheco al tercero de Four Quartets:


The Dry Salvages de T. S. Eliot: versión y notas de José Emilio Pacheco

José Emilio Pacheco emprendió en 1985 una versión de los 'Four quartets' de T. S. Eliot. El FCE publicó en 1989 una primera tentativa. Octavio Paz la consideró “la mejor traducción de los 'Cuatro cuartetos' que ha aparecido en ningún idioma”. A pesar de este gran reconocimiento, Pacheco prosiguió su trabajo. Un cuarto de siglo después, al fin la ha terminado. La versión anotada que hoy publicamos de 'The Dry Salvages', el tercero de los 'Cuatro cuartetos', nunca se había impreso hasta hoy.

Octubre 2011



I
No sé mucho de dioses, pero creo que el río1
Es un dios pardo y fuerte,
Hosco, intratable, indómito,
Paciente hasta cierto punto,
Al principio reconocido como frontera;
Útil, poco de fiar como transportador del            comercio.
Después solo un problema para los constructores de puentes.2
Ya resuelto el problema
Queda casi olvidado el gran dios pardo
Por quienes viven en ciudades
–Sin embargo, es implacable siempre,
Fiel a sus estaciones y sus cóleras,
Destructor que recuerda
Cuanto prefieren olvidar los humanos.
No es objeto de culto ni actos propiciatorios
Por los adoradores de las máquinas;
Se halla siempre al acecho, a la espera, velando.
En el cuarto del niño su ritmo estuvo presente,
En el frondoso ailanto3 del jardín en abril,
El olor de las uvas en la mesa otoñal
Y el círculo nocturno ante la luz de gas en invierno.4
El río está dentro de nosotros,
El mar en torno nuestro.5
El mar es también el borde de la tierra,
La mole de granito que acometen las olas,
Las playas donde arroja
Indicios de una creación anterior y distinta:
El límulo,6 la estrella de mar,
El espinazo de la ballena;
Las pozas en que ofrece a nuestra curiosidad
La anémona de mar y las algas más delicadas.
Arroja nuestras pérdidas:
El remo quebrado, la jábega rota, la nasa de langostas maltrecha,7
Y los arreos de extranjeros muertos.8


El mar tiene muchas voces.
Muchos dioses y muchas voces.
                  La sal está en la rosa silvestre.
La niebla en los abetos.
                                El aullido del mar y su gañido
Son voces diferentes
Que a menudo se escuchan juntas.
El gemir en los aparejos, la amenaza y caricia
De la ola que rompe sobre el agua,
El rumor del oleaje contra los dientes de granito
Y el lamento que avisa
Del promontorio que se acerca,
Son las voces del mar
Y la boya silbante9
Al girar hacia tierra, y la gaviota.
Y bajo la opresión de la niebla silenciosa
El redoble de la campana,
Que la marejada10
Tañe sin prisa,
Mide el tiempo, no nuestro tiempo
Sino un tiempo más antiguo
Que el tiempo de los cronómetros,
Más antiguo que el tiempo
Medido por las mujeres angustiadas y en vela
Que calculan el porvenir,
Tratan de destejer, devanar, desenredar
Y remendar pasado y futuro
Entre la medianoche y el amanecer,
Cuando es engaño ya todo el pasado,
El futuro no tiene porvenir,
Antes de aquel amanecer que ansiaron
Más que los centinelas la mañana,11
Cuando el tiempo se detiene
Y el tiempo no acaba nunca;
Y la marejada, que es y era desde el principio,12
Hace sonar la campana.


II
¿En dónde acaba esto,13 aquel mudo gemido
Cuando muere marchita una flor otoñal
Y al derramar sus pétalos queda inmovilizada?
¿Tendrá fin la deriva de restos naufragados
Y la oración del hueso, su plegaria irrezable,
Musitada en la playa ante la Anunciación?

No hay fin, todo se añade. Solo hay el desmedido
Resultado de días y de horas sin final,
Mientras la emoción piensa, remota,             ensimismada
En los años ya inertes bajo los oxidados
Restos de lo que supusimos era firme y confiable
Y propicio por ello a la renunciación.

Llega la última suma, se apaga el desvaído
Orgullo que resiente su declive fatal.
La devoción sin vínculo ya parece negada
En la nave al garete o en buques zozobrados.
Y en silencio se escucha tañer la inexorable
Campana que te invoca, última Anunciación.


¿En dónde encontrarán su fin temido
Quienes sufren el viento y la niebla letal?
No se concibe un tiempo sin la mar encrespada
Ni un océano ya libre de restos destrozados
Ni un futuro no expuesto, como el irretornable
Pasado sin destino, a la desolación.

Los pescadores drenan el gran barco roído
Y recogen las velas ante el viento brutal.
La paga se recibe en muelles desolados.
No zarpan hacia un viaje ya del todo impensable:
Sería vana la pesca y honda la frustración.

No tiene fin, no acaba aquel mudo gemido.14
Tampoco el marchitarse encuentra su final.
El dolor indoloro queda resuelto en nada.
Flotan a la deriva los restos naufragados.
Y a su deidad, la muerte, implora la irrezable
Plegaria de los huesos, única Anunciación.


A medida que envejecemos parece
Que el pasado tiene otro diseño
Y deja de ser una mera secuencia
O incluso un desarrollo.
Esto es una falacia parcial,
Estimulada por nociones superficiales de             evolución
Que se vuelven en la mentalidad popular
Medios para el rechazo del pasado.
En los momentos de felicidad
–No en la sensación de bienestar,
Plenitud, fruición, seguridad o afecto,
O hasta una excelente cena;
No en nada de esto sino en la iluminación repentina–
Tuvimos la experiencia aunque no captamos el significado.
Y acercarse al significado restaura la experiencia
En forma diferente, sea cual fuere
El significado que asignemos a la felicidad.
Antes he dicho
Que la experiencia, al revivir en el significado,
No es la experiencia de una sola vida
Sino de muchas generaciones
–Sin olvidar
Algo indecible acaso:
La mirada hacia atrás,
Más allá de la seguridad de la historia escrita,
El atisbo furtivo hacia el terror primigenio.

Entonces descubrimos que los momentos de dolor
(No se discute si se deben o no a un                         malentendido
Porque esperamos lo que no debía esperarse
O porque temimos lo que no debía temerse)
Son también permanentes
Y tienen permanencia igual a la del tiempo.
Mejor que en el nuestro lo apreciamos
En el sufrimiento de los demás,
Ya casi compartido
Al implicarnos a nosotros mismos.
Y es que nuestro pasado
Está cubierto por las corrientes de la acción.
En cambio el sufrimiento ajeno sigue siendo una experiencia
Indefinible, intocada por la erosión posterior.
La gente cambia y sonríe
Pero el sufrimiento permanece.
El tiempo destructor15 es el tiempo preservador,
Como el río con su carga de negros muertos,
Gallineros y reses muertas,16
La manzana amarga y el mordisco en la             manzana.17
Y el peñasco escarpado en las aguas sin calma,
Las olas que lo cubren, la niebla que lo oculta,
En un día sereno es nada más un monumento,
En tiempo navegable es siempre una señal
Para fijar el rumbo.
Pero en la estación sombría
O bajo la repentina furia del mar
Es lo que siempre ha sido.


III
A veces me pregunto
Si es esto lo que Krishna intentó decir18
–Entre otras cosas–
O una manera de expresar lo mismo:
El futuro es una canción desvanecida,
Una rosa real19 o un ramo de lavanda,
Un ansioso lamento
Por los que aún no están aquí para lamentarse,
Prensado entre las hojas amarillas
De un libro nunca abierto.
Y el camino que sube es el que baja,20
El camino de ida es el de vuelta.
No podemos enfrentarlo sin vacilar,
Aunque sin duda
El tiempo no cura a nadie:
El paciente ya no está aquí.

Cuando arranca el tren y los pasajeros ya se instalaron
Con sus frutas, periódicos y cartas de negocios
(Y han dejado el andén quienes fueron a despedirlos),
Sus caras se relajan y su aflicción se alivia
Al ritmo soñoliento de cien horas.
¡Adelante, viajeros! No escapan del pasado
Hacia vidas distintas ni hacia ningún futuro.
Ustedes no son los mismos
Que partieron de la estación
Ni los que llegarán a terminal alguna.
Mientras las vías convergentes
Se deslizan a sus espaldas
Y en la cubierta del palpitante trasatlántico,
Al observar la estela que tras ustedes se             ensancha,
No pensarán: “Ya terminó el pasado.”
Ni: “El futuro está ante nosotros.”
Cuando la noche cae en las antenas y en las jarcias
Hay una voz que contrapuntea (aunque no al                         oído,
La caracola del rumor del tiempo,
Ni tampoco en ninguna lengua):
“Adelante, ustedes que suponen estar viajando
No son los mismos que vieron alejarse el puerto
Ni los que desembarcarán.
Aquí, entre la orilla próxima y la orilla lejana,
Mientras el tiempo se retira, consideren ecuánimes21
Porvenir y pasado.
En ese instante que no es de acción ni de             inacción
Pueden aceptar esto: ‘En toda esfera del ser22
La mente humana debe estar concentrada
En la hora de la muerte.’
(Y la hora de la muerte es cada momento.23)
Esta es la única acción
Que fructificará en las vidas del prójimo.
Y no piensen en el fruto de la acción.24
Adelante.
               Oh viajeros, oh gente de mar:
Ustedes que llegarán a puerto
Y ustedes cuyos cuerpos
Sufrirán el proceso y sentencia del océano
O algún otro acontecimiento,
Este es su verdadero destino”
–Dijo Krishna, como cuando amonestó a             Arjuna
Al principio de la batalla.
                                          No adiós
Sino adelante, viajeros.


IV
Señora, en tu santuario que está en el promontorio,25
Ruega por todos los navegantes,
Los dedicados a la pesca y aquellos
Que se ocupan en lícito comercio
Y quienes los dirigen.

Reza también por las mujeres que han visto
Zarpar y no volver a sus maridos o a sus hijos,
Figlia del tuo figlio,26
Reina del Cielo.

Ora asimismo por cuantos navegaban
Y terminaron su viaje en la arena,
En los labios del mar
O en la sombría garganta que no los devolverá
O allí donde no puede ya alcanzarlos
El tañido de la campana del mar,
Su ángelus perpetuo.27


V
Comunicarse con Marte,28
Dialogar con espíritus,29
Informar sobre la conducta del monstruo
            marino,30
Describir el horóscopo,
Leer en bolas de cristal o en las entrañas de las aves,31
Diagnosticar enfermedades por la firma,32
Deducir la biografía por las líneas de la mano
Y la tragedia por los dedos,
Vaticinar gracias a sortilegios u hojas de té,
Adivinar lo inevitable mediante la baraja,33
Jugar con barbitúricos o estrellas de
            cinco puntas,34
Convertir en terror preconsciente
La imagen que recurre,35
Explorar el útero o el féretro36 o los sueños:
Todos estos son habituales pasatiempos y drogas
Y secciones de prensa, y siempre lo serán,
Sobre todo algunos de ellos,
Cuando exista aflicción en las naciones,37
Perplejidad en las costas del Asia
O en la Edgware Road.38
La curiosidad humana indaga pasado y futuro
Y se aferra a esta dimensión.
Pero aprehender
El punto en que la eternidad y el tiempo se intersectan
Es tarea del santo
–O más que tarea
Algo que se le da y quita
A una vida entera de muerte por amor
Y fervor, abnegación y entrega.

Para la mayoría de nosotros solo existe el             momento
Desatendido, el momento dentro y fuera del tiempo,39
El acceso de distracción
Que se pierde en un rayo de sol,
El tomillo silvestre no visto
O los relámpagos de invierno
O la catarata o la música tan profundamente escuchada
Que no se escucha en lo absoluto.
Pero somos la música mientras dura la música.
Estas son nada más sugerencias y conjeturas,
Sugerencias que engendran conjeturas; lo demás
Es plegaria, reverencia, disciplina, pensamiento y acción.


La sugerencia medio adivinada, el don semientendido,
Es la Encarnación.
Aquí se vuelve real la mezcla imposible
De las esferas de existencia.
Aquí pasado y futuro se conquistan y reconcilian
Donde la acción sería de otra manera movimiento
De lo que solo es movido
Pero no tiene fuente propia de movimiento

Sino que es impulsado
Por los poderes demoníacos del inframundo.40
Y la acción justa es libertad
Respecto al pasado y el futuro.
Para la mayoría de nosotros este es el objetivo
Que aquí jamás alcanzaremos.
Solo estamos invictos porque seguimos intentando;
Nosotros, los finalmente satisfechos
Si nuestra reversión temporal nutre41
(A no mucha distancia del ciprés)42
La existencia de un suelo en que hay sentido. ~


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Notas

“The Dry Salvages –acaso originalmente Les Trois Sauvages– es un pequeño conjunto de rocas en las que se levanta un faro. Se encuentra en la costa noreste de Cape Ann, Masachusets. Salvages se pronuncia de manera que rime con assuages.” (Nota de T. S. Eliot.)

En el habla marinera de Nueva Inglaterra se llaman dry a las rocas que sobresalen aun bajo la marea alta. Por el peligro que representan, los navegantes llamaron “salvajes” a este conjunto porque las piedras evocaban el peligro que para ellos significaban los pieles rojas. George Williamson apunta que, gracias a su faro, “los tres salvajes” (sauvages) se convierten en salvages: medios de salvación contra el naufragio.

I
1. El río. El Misisipi es el río más importante de los Estados Unidos y de Norteamérica toda. Llega a alcanzar más de mil metros de anchura. Hernando de Soto fue  el primer europeo que lo exploró en 1541. El Misisipi nace en Minesota, se une al río Misuri cerca de San Luis y desemboca en el Golfo de México. A pesar de toda la ingeniería hidráulica, el deshielo, las lluvias y los ciclones provocan grandes catástrofes como la que arrasó a Nueva Orleans en 2005. Durante la infancia de Eliot hubo tres desbordamientos desastrosos: 1892, 1897 y 1903.

Helen Gardner observa que la métrica de este poema es la misma de Evangeline, a tale of Acadie, de Henry Wadsworth Longfellow (1807-1882), el más popular de los poetas norteamericanos en su tiempo, un tío abuelo de Ezra Pound y lectura infantil de Eliot:


This is the forest primeval. The murmuring pines and
            the hemlocks,
Bearded with moss, and in garments green, indistinct
            in the twilight,
Stand like Druids of eld, with voices sad and prophetic.
Stand like harpers hoar, with beards that rest on their
bosoms...

(Este es el bosque primordial. Los pinos murmurantes y
            los abetos,
Con sus barbas de musgo y sus vestidos verdes,
                                                [imprecisos
            bajo el crepúsculo,
Se yerguen con voces tristes y proféticas, como druidas de antaño.)


La estancia inicial de The Dry Salvages es un soneto sin rima. Como tal lo incluye Phillis Levin en The Penguin book of the sonnet (2001).

2. Solo un problema para los constructores de puentes. El Eads Bridge (1867-1874), hecho totalmente de hierro, fue considerado en su inauguración una de las nuevas maravillas del mundo. Cuando Eliot era niño se erigió el Merchants Bridge (1887-1889), solo para ferrocarriles. San Luis Misuri era uno de los principales nudos ferroviarios de los Estados Unidos. Por él pasaban quince líneas, sobre todo los trenes Baltimore and Ohio Southwestern, el Illinois Central y el Missouri, Kansas & Texas.
San Luis Misuri fue llamado así en honor de Luis XV. Lo ocuparon los franceses y después los españoles. En 1803 Napoleón lo vendió a los Estados Unidos como parte de la compra de la Luisiana que duplicó el territorio inicial del nuevo país. Cuando nació Eliot, San Luis Misuri –frontera entre el mundo anglosajón y el “salvaje oeste” de los indios y los mexicanos– ya tenía 450,000 habitantes. Era la cuarta ciudad de los Estados Unidos, un gran puerto fluvial, la puerta del Oeste y el valle del Misuri.

3. El frondoso ailanto (rank ailantus en el original). Rank quiere decir al mismo tiempo “frondoso” y “fétido”. Según Ragenda Veda, el ailanto es “el maloliente árbol del cielo”. Los ejemplares femeninos de la especie –nativa del Asia– producen flores masculinas que despiden un olor nauseabundo. A pesar de este inconveniente, el ailanto es muy decorativo y resiste a la contaminación vehicular e industrial.

4. El círculo nocturno ante la luz de gas en invierno. Thomas Alva Edison (1847-1931) ya había puesto en circulación la bombilla eléctrica (1879) y en funcionamiento la primera planta de luz y energía en Nueva York (1882). Sin embargo, en los primeros años de Eliot aún seguían en uso las lámparas de gas, quizá como una forma de preservar la intimidad familiar.

5. El río está dentro de nosotros, / El mar en torno nuestro. El mar es la vida, el movimiento y la eternidad, pero también la muerte y la destrucción. El río, imagen del tiempo humano, percibido como la “duración” bergsoniana, se mueve a ritmo e inexorablemente acaba en las fauces del mar que, según Jorge Manrique, “es el morir”.

6. El límulo. Eliot había escrito originalmente hermit crab, cangrejo ermitaño, es decir el Pagurus longicarpus que vive en las conchas de otros moluscos para proteger su delicado abdomen. Eliot tenía en mente, y por eso rectificó, al límulo, horseshoe crab (Limulus polyphemus), también llamado king crab.

Fósil viviente, semejante a los trilobitos del Paleozoico, el límulo es un animal prehistórico que ha sobrevivido hasta el siglo XXI. Por eso le sugiere a Eliot “una creación anterior y distinta”. Los científicos lo consideran, más que un cangrejo, un pariente de las arañas. Habita la costa atlántica de Norteamérica desde Maine hasta Yucatán. En primavera cada hembra deposita hasta trescientos huevecillos para que los machos los fertilicen. Sirven de alimento a las aves que vuelven de hibernar en el sur. La sobreexplotación del límulo como carnada ha puesto en peligro este ciclo vital. Brian Nissen ha hecho en 2005 una serie de dibujos sobre el límulo, publicados con un ensayo de Alberto Ruy Sánchez.

7. La jábega rota, / la nasa... La jábega es tradicionalmente la red que se arroja desde la costa por medio de cabos muy largos. En el sentido en que Eliot usa la palabra, no se trata de la jábega tradicional (ya aludida en un soneto criollo de la Nueva España en el siglo XVI contra el padre español que se enriquece en el nuevo mundo pero antes “tiraba la jábega en San Lúcar”), sino de un invento de los pescadores de Gloucester, Masachusets, que empezaron a usarla en 1855. Era una red de 396 metros de bramante alquitranado con pesas de plomo en su parte inferior y boyas de corcho en  el superior. Fue sustituida por la moderna y ecocida red de arrastre. Por su parte, la nasa es una trampa en forma de embudo, hecha de jarcias entretejidas.

8. Los arreos de extranjeros muertos. Desde hace mucho, un gran número de pescadores en estas costas son inmigrantes portugueses. El banco George, a la altura de Cape Cod, donde los Eliot tenían su casa de verano, fue durante largo tiempo el emporio de la industria pesquera de Nueva Inglaterra. Su bacalao se llevaba a Europa y era la base de la alimentación popular. La tormenta perfecta. Una historia real de la lucha del hombre contra el mar de Sebastian Junger da un contexto muy útil para leer The Dry Salvages. Un libro predilecto del joven Eliot fue Fishermen of the banks, colección de cuentos de James B. Connolly, para la que Eliot escribió un prólogo cuando fue reimpresa en 1928. Adolescente, Eliot navegó una y otra vez por estas aguas, de modo que el poema se basa en un conocimiento de primera mano.
En un sentido simbólico cristiano, la pesca representa el anhelo de eternidad y salvación y también la búsqueda de paganos para convertirlos a la fe. Los primeros discípulos  de Jesús fueron pescadores. Ya que en la antigüedad los peces eran considerados unisexuales o asexuales entraron fácilmente en el simbolismo de la Madre Divina y de su Hijo, el Portador de la Salvación (Manfred Lurker, Diccionario de imágenes y símbolos de la Biblia).

9. Boya silbante. Eliot define así groaner en una nota al pie del poema.

10. La marejada (ground swell). Ya que su traducción exacta, mar de fondo, ha venido a significar sobre todo “inquietud o agitación más o menos latente que enturbia o dificulta un asunto” (Diccionariode la Real Academia Española), preferí interpretar su significado meteorológico: “Agitación de las aguas que, causada en alta mar, forma una marejada que viene a romper en la costa, donde no hace mal tiempo” (Diccionario del español actual), o bien: “Marejada que proviene de alta mar” (María Moliner, 2007).

11. Antes de aquel amanecer que ansiaron / Más que los centinelas la mañana. Parece una manera excesiva de traducir before the morning watch que Eliot toma del Salmo 130, 6 (De profundis). En la versión King James dice:


My soul waiteth for the Lord more than they that watch for the morning: I say, more than they that watch for the morning.


Pero en la versión de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera el pasaje se traduce así:


Mi alma espera a Jehová
Más que los centinelas a la mañana,
Más que los vigilantes a la mañana.


Para las familias que permanecían en tierra, cuenta Junger en La tormenta perfecta, la pesca era un infierno aun peor que para las tripulaciones sorprendidas por  la niebla en los Grandes Bancos, donde la corriente cálida del Golfo se encuentra con la corriente de la Península de Labrador. Muchas tripulaciones a las que envolvió  la repentina niebla nunca jamás volvieron a ser vistas. Para sus esposas y sus hijos al dolor de perder a los hombres en las olas se agregaba la agonía de ignorar su destino, ya que algunos pescadores podían ser arrastrados hasta tierras tan lejanas como el Brasil y regresar a Gloucester muchos meses después.

12. Que es y era desde el principio... Una cita de la Plegaria Matutina anglicana que Eliot escuchaba diariamente. El sacerdote dice:

Glory be to the Father, and to the Son, and to the Holy Ghost.

La congregación responde:


As it was in the beginning, is now, and ever shall be: world without end. Amen.


Es la versión que figura en The book of common prayer que también se reza en la misa católica:


Gloria Patri, et Filio, et Spiritu Sancto.
Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula
saeculorum. Amen.


II
13. ¿En dónde acaba esto...? Es el verso inicial de una sextina, forma inventada hacia 1210 por el trovador Arnaut Daniel (c. 1180-1210). Daniel dejó diecinueve poemas amorosos que mezclan diversos vocabularios –erótico, místico, técnico– notables por sus rimas difíciles. Todos ellos figuran en The translations of Ezra Pound (1963).
Arnaut Daniel nació en el castillo de Ribérac, cerca de Altaforte, en el arzobispado de Périgord. Amó sin esperar correspondencia a una dama de la nobleza, casada con En Guillem de Buovilla. Los poetas italianos lo consideraron el más grande de los trovadores. En Purgatorio XXVI, 112-117, Dante se encuentra a Guido Guinizelli  (c. 1235-1276), el poeta que marcó la transición entre la poesía trovadoresca y el dolce stil novo. Cuando Guido le pregunta cuál es la razón de que muestre “tanto amor al hablar y en la mirada”, Dante le contesta:


Yo respondí: “Las dulces rimas vuestras,
Que, cuanto durará el uso moderno,
Me harán de vuestra tinta amar las muestras.”
(Traducción de Ángel Crespo)


Guinizelli contesta:


“Oh, hermano mío, aquel que allí discierno”,
Dijo de uno que estaba a nuestro alcance,
“Fue el mejor forjador de hablar materno...”


Como se recordará, Eliot citó este verso (fu miglior fabbro del parlar materno) en la dedicatoria de La tierra baldía: “For Ezra Pound, il miglior fabbro”.
Arnaut Daniel incorporó la sextina al repertorio del trobar clus, el estilo contrario al trovar leu. La primera sextina del poeta provenzal es la que comienza: Lo ferm voler qu’el cor m’intra (“La firme voluntad que ha entrado en mi corazón”).

Dante y Petrarca escribieron las sextinas iniciales de la poesía italiana. En los Siglos de Oro españoles Fernando de Herrera destacó en el manejo de esta, acaso la más complicada de las formas. Elena Varela Merino, Pablo Moíño Sánchez y Pablo Jauralde Pou en su excelente Manual de métrica española (2005) destacan a Jaime Gil de Biedma entre los autores del siglo XX que han escrito sextinas.

La sextina original consta de seis estrofas de seis versos endecasílabos. Las sílabas finales en cada estrofa no riman entre sí pero repiten las sílabas de sus últimas palabras en un orden cambiante que, sin embargo, observa un esquema fijo.
Ezra Pound considera la sextina “una delgada lámina de llama que se dobla y desdobla sobre sí misma”. A principios del siglo XX reinventó la forma en su “Sestina: Altaforte”, basada en Bertran de Born, quien contestó a Arnaut Daniel empleando las mismas consonancias. “Altaforte” es un elogio del derramamiento de sangre y la alegría de matar que hoy no podemos leer sin estremecernos:


There’s no sound like to sword sworded, opposing
No cry like the battle rejoicing.

(No hay sonido como el de las espadas que
                            [entrechocan y se oponen
Ni grito como el de regocijo en la batalla.)


Según Martín de Riquer, “en el cultivo de la sextina solo puede salir airoso un gran poeta que sepa imponer su pensamiento a técnica tan rígida y artificiosa”. Eliot emplea en esta sección de The Dry Salvages una variante de la sextina clásica: a lo largo de sus estrofas no repite en distinto orden las mismas palabras de la estancia inicial (ni incluye para cerrarla un “envío” o “tornada”), pero hace que las palabras rimen de una estrofa a otra:


Primera estrofa            Segunda estrofa
1 wailing                        1 trailing
2 flowers                        2 hours
3 motionless                  3 emotionless
4 wreckage                    4 breakage
5 unprayable                  5 reliable
6 Annunciation               6 renunciation


14. No tiene fin, no acaba aquel mudo gemido. Según varios comentaristas, Eliot expresa aquí la omnipresencia y omnipotencia del sufrimiento, una de las cuatro “nobles verdades” del budismo. Buda afirma que la enfermedad, la vejez y la muerte son nuestro destino. Vivir significa ser presa del dolor.

15. El tiempo destructor. Según Verma, el tiempo acaba perpetuamente con el futuro al convertirlo en ahoray transmutar el instante en otra región del pasado. Otros críticos hallan en este verso una cita de la Ode to the West Wind de Percy B. Shelley (1792-1822), que en sus versos decimotercero y decimocuarto habla del tiempo como destructor y preservador:


Wild Spirit, which art moving everywhere;
Destroyer and preserver; hear, oh hear!
(Espíritu salvaje que vas por dondequiera,
Destructor y preservador, escucha, ¡escucha!)


16. Con su carga de negros muertos, / Gallineros y reses muertas. Otro verso aberrante de Eliot. Los cadáveres de los negros sonchattel, ganado, al mismo título que las vacas; no seres humanos sino propiedades arrasadas por la inundación, como las gallinas y los gallineros.

17. La manzana amarga y el mordisco en la manzana. Alusión directa al Génesis 3, 6:


Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.


Milton dice en los tres primeros versos de Paraíso perdido:


Del hombre la desobediencia, la primera, y del fruto
De aquel prohibido árbol cuyo deletéreo gusto
Trajo al mundo muerte y todos nuestros males...
(Traducción de Bel Atreides, 2005)


En todas las culturas indoeuropeas, la manzana es el sagrado corazón de la inmortalidad de la Diosa Madre. Los celtas llamaron Avalon, “Tierra de las manzanas”, a su paraíso, adonde fue llevado el rey Arturo. Estudios recientes han mostrado que la manzana aún no existía en los supuestos tiempos de Adán y Eva.


III
18.A veces me pregunto / Si es esto lo que Krishna intentó decir. La Bhagavad Gita(“Canción de nuestro Señor”), texto esencial de la religiosidad hindú, poema sánscrito anónimo, es parte del Mahabharata, escrito unos doscientos años antes de Cristo. Consta de setecientos versos divididos en dieciocho capítulos y es una suma del pensamiento de la India, suma contenida en un diálogo entre Krishna, la suprema deidad que es un avatar o encarnación de Vishnu, Señor del Universo, y el príncipe Arjuna.

En el carro de guerra conducido por Krishna, Arjuna atraviesa el campo de batalla de Kurukshetra entre los dos ejércitos enemigos: sus propias huestes y las tropas del usurpador. Arjuna ve en sus oponentes una multitud de hombres a los que conoce y ama. Prefiere morir antes que asesinarlos para saciar la ambición de poder que significa el reinado. Arjuna ve a Krishna transformarse en Vishnu y escucha lo  que le aconseja: “Abandona los deseos que estremecen  la mente, llega a la tranquilidad de la que saldrán el fin y la curación de tus dolores y encontrarás consuelo para tu alma y alcanzarás el yoga.”

19.La rosa real. La rose du Roifue cultivada por Margaret Cavendish, duquesa de Portland, hacia 1775. Entre las llamadas Portland roses, la rose du Roisobresale por ser la fuente originaria del color rojo y el grato aroma de las rosas actuales.
Eliot dijo en una carta: “En realidad hay tres rosas en el conjunto de poemas [que forman los Cuatro cuartetos]: la rosa sensual, la Rosa sociopolítica [citada siempre con mayúscula] y la rosa espiritual. De algún modo las tres se han identificado en una sola.”

20.El camino que sube es el que baja. Cita del fragmento de Heráclito que lleva como epígrafeBurnt Norton.

21.Consideren ecuánimes / porvenir y pasado. / En ese instante que no es de acción ni de inacción: Dice la Bhagavad Gita(V, 18): “Los hombres que tienen conocimiento del ser contemplan ecuánimes el Brahma, imbuidos en conocimiento, en el cuerpo de una vaca, un elefante, un perro y un paria.”
Y en IV, 18: “Quien ve inacción en la acción y acción en la inacción es sabio entre los hombres.”

22.En toda esfera del ser. Enla Bhagavad Gita(VII) Krishna afirma: “En toda esfera del ser el espíritu humano debe estar absorto en la hora de la muerte, pues a ella se encamina.”

23.(Y la hora de la muerte es cada momento), porque, según la Bhagavad Gita, el pasado ya no existe y es inútil y el futuro es irreal y de él nada sabemos. Krishna dice que Arjuna debe entrar en la batalla sin importar el resultado: si durante el combate tiene en mente a Krishna, al morir se unirá con él.

24.El fruto de la acción. Otras palabras de la Bhagavad Gita: “Tienes solo el derecho de trabajar pero no de recoger el fruto. Que el fruto de la acción no sea tu motivo. Y, sin embargo, no debes caer en la inacción.” (Traducción de Salvador Barros Horcasitas.)


IV
25.Señora, en tu santuario que está en el promontorio. Eliot dijo que se refiere a la estatua de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro que se yergue sobre el puerto de Marsella. Otros suponen que habla de Nuestra Señora del Buen Viaje en la Iglesia de los Portugueses de Gloucester, Masachusets, construida en lo alto de una cuesta empinada. Cuenta Junger en La tormenta perfecta que “entre las dos torres hay una escultura de una Virgen María, de mirada cariñosa y solícita que tiene algo entre las manos; es la Virgen a la que se encomiendan los pescadores del lugar. No es el niño Jesús lo que tiene entre sus brazos, es una goleta de Gloucester” (traducción de Cari Baena).

26. Figlia del tuo figlio. Comienzo de la plegaria de San Bernardo en Paradiso XXXIII: Vergine Madre, figlia del tuo figlio.

27. Ángelus. Oración que en 1318 empezó a rezarse tres veces diarias, por la mañana, a mediodía y al anochecer, como alabanza de la Virgen y recuerdo de la Encarnación para aquellos que están dedicados a su trabajo. Comienza con las palabras “Angelus Domini” y está precedida por un toque de campana.


V
28.Comunicarse con Marte. Desde La guerra de los mundos de H. G. Wells (1898) hasta que casi un siglo después se iniciaron las exploraciones con navíos espaciales, se  creyó que Marte estaba habitado y los marcianos fueron un tema constante en la novela popular y en el cine. Las imágenes hasta hoy trasmitidas muestran que Marte es un desierto. Sin embargo, no faltan quienes han querido ver un rostro humano en un cráter y, ya en pleno 2008, un hombre o una mujer que medita sobre una roca.

Se ha juzgado este verso, a mi juicio anacrónicamente, un reproche de Eliot a la exploración del espacio exterior cuando casi nada sabemos del espacio interior que nos revelaría qué somos y por qué actuamos como actuamos. Es curioso pensar que en el momento de escribir The Dry Salvages aún faltaban muchos años para que los Estados Unidos iniciaran su programa espacial, impensable sin la contribución de los científicos al servicio de Hitler y la tecnología que hizo posibles los cohetes lanzados contra Londres y otras ciudades de Inglaterra en la segunda etapa de bombardeos que son el tema del último cuarteto, Little Gidding.

Toda esta sección es una crítica a los intentos no cristianos de conocer el pasado y el futuro.

29. Dialogar con espíritus. La teosofía de madame Blavatsky y la tabla ouija fueron muy importantes en la vida y la obra de W. B. Yeats (1865-1939).  Eliot las rechazó como una falsa alternativa a la verdadera religión.

30.La conducta del monstruo marino. Se refiere a la búsqueda del monstruo de Loch Ness. En 1933 un médico londinense retrató una forma extraña en las aguas del lago Ness en Escocia. Desde entonces no ha cesado la discusión entre quienes afirman que todo es un invento y quienes sostienen que el lago Ness tiene, en efecto, un habitante. Estos últimos se basan en la biografía de San Columbano (véase Little Gidding, II), de quien se dice que en el siglo VII halló en las profundidades de este lugar una aquatilis bestia. En caso de existir, “Nessie”, como se llama afectuosamente al dinosaurio anfibio, sería, como el límulo de las costas norteamericanas, la “sugerencia de una creación anterior y distinta”.

31. Leer en bolas de cristal o en las entrañas de las aves (en el texto haruspicate or scry). El verbo “aruspicar” no existe en español, sí en cambio el sustantivo “arúspice”: “sacerdote que en la antigua Roma examinaba las entrañas de las víctimas para hacer presagios” (DRAE). Scry: To see or predict the future by means of a crystal ball. Eliot se burla de nuestro afán de adivinar el porvenir que, si pudiera ser conocido, dejaría de ser futuro.

32. Diagnosticar enfermedades por la firma. En vida de Eliot algunos grafólogos pretendieron deducir de la firma de Shakespeare la ignota enfermedad que causó primero su retirada a Stratford-upon-Avon y después su muerte a los 52 años.

33. La baraja. Una referencia al tarot que antes aparece en La tierra baldía en manos de “Madame Sosostris, famosa vidente”. El tarot fue introducido en Europa por los gitanos en el siglo XV. Por eso se le llama “El libro de adivinación de los gitanos”. Sus 78 cartas son alegorías  de las fuerzas naturales y las virtudes y vicios humanos.

34. Estrellas de cinco puntas (pentagrams). Empleo “estrella de cinco puntas” para evitar la confusión con “pentagrama” (conjunto de cinco líneas paralelas sobre las que se escriben las notas musicales:stave y staff en inglés). Según Jean Chevalier, las cinco puntas expresan la unión de los desiguales y la síntesis de los complementarios. El pentagrama, en este sentido, simboliza el matrimonio, la dicha y el logro. Los antiguos lo consideraron representación de lo perfecto.

35. La imagen que recurre. Una alusión desdeñosa al psicoanálisis. Eliot, a consecuencia de su horror y su fascinación por la sexualidad, lo aborrecía como algo inconvicente y en última instancia falso. En una carta a James Strachey dice que había leído muy poco a Freud y consideraba indeseable para un poeta saber demasiado acerca de las funciones mentales.

36. Explorar el útero o el féretro. Un débil eco en español de la rima interna de Eliot: To explore the womb, or tomb, que encarna su rechazo tanto de Freud como del esoterismo en todas sus formas.

37. Cuando exista aflicción en las naciones. En Lucas 21, 23 Cristo profetiza el fin del mundo: “Y habrá señales en el Sol y en la Luna y en las estrellas; y en la tierra angustia de las gentes perplejas por el estruendo del mar y de las olas.”

38. Edgware Road. En contraste con Asia, el Oriente exótico, la Edgware Road aparece como una calle londinense vulgar. Hoy su sección final está llena de tiendas y restaurantes árabes y vietnamitas, y la habitan quienes provienen de las antiguas colonias británicas.

Para Eliot, la Edgware Road representa la vulgaridad de la civilización urbana en sus peores aspectos: comercialismo, exceso de tránsito, arquitectura lamentable. Fue durante mucho tiempo un lugar frecuentado por los inmigrantes irlandeses. Tony Curtis escribe en “Suitcase” (1993):


Edgware Road
Adonde vienen los irlandeses sin techo
Con el maltratado equipaje de sus padres.


39. El momento dentro y fuera del tiempo. En los coros de La roca (VII), escribe Eliot:


Un momento del tiempo y en el tiempo,
Un momento no fuera del tiempo, 
            [sino en el             tiempo, en             aquello
Que llamamos historia.


40. Poderes demoníacos del inframundo (daemonic, chthonic powers en el original [chtonic: of or relating to the gods and spirits of the underworld]). Alguna vez he leído en español la palabra “ctónico” pero ahora no la encuentro ni siquiera en el Diccionario de palabras olvidadas o de uso poco frecuente (1993) de Elvira Muñoz.

41. Si nuestra reversión temporal nutre / (A no mucha distancia del ciprés). “Reversión” tiene por lo menos dos sentidos: el cristiano, la vuelta a la tierra, al barro original del que estamos hechos, y el budista, el renacimiento a otro ciclo de existencia, de acuerdo con nuestras buenas o malas acciones en esta vida.

42. Ciprés. Eliot escribe por supuesto yew tree (tejo). En la cultura anglosajona el tejo es el árbol de los cementerios. En la cultura hispánica, el ciprés representa el árbol funerario por excelencia.

domingo, 23 de febrero de 2014

Se presenta la traducción de José Miguel Barajas del Igitur de Mallarmé


Los invitamos a la presentación de


IGITUR

de

Stéphane Mallarmé

Traducción de
José Miguel Barajas


jueves, 27 de febrero, 19:00 hrs.


Casa del Poeta, Café-Bar Las Hormigas
Álvaro Obregón 73, Colonia Roma, México, D.F.


con

Tedi López Mills

Adolfo Echeverría

José Miguel Barajas






Traducción de José Miguel Barajas
Paréntesis de Tedi López Mills
Ilustraciones de Fulvio Testa
AUIEO Ediciones, 2013
Edición bilingüe. 112 páginas
ISBN 978-607-7974-18-5















Una nueva traducción de la obra “homeopática” de Mallarmé, que había de curarlo de la Impotencia: “Si el cuento está hecho, yo estoy sanado: similia similibus”. Cuento, poema en prosa, drama… pero, sobre todo, vestigio de una ética y poética de la creación, Igitur acompañaría a Mallarmé como un espectro apuntador en su búsqueda del Libro, “persuadido de que en el fondo no hay más que uno, el que todos los que han escrito han intentado sin saberlo, incluidos los Genios. La explicación órfica de la Tierra, que constituye el único deber del poeta, y el juego literario por excelencia.”



 






dado1.jpg“Este cuento se dirige a la Inteligencia del lector que pone las cosas en escena, por sí misma” advierte la epígrafe: cuento, Inteligencia, lector, escena: son pistas que conducen hacia el nombre del protagonista, Igitur, es decir ergo, acuerdo y motivo de palabras, principio y figura del sentido.  



El manuscrito de Igitur consta de 48 hojas, ordenadas y numeradas por el Dr. Edmond Bonniot, yerno del poeta. Su versión fue publicada por Gallimard en las Éditions de la Nouvelle Revue Française en 1925, misma que se encuentra en las Œuvres complètes de Mallarmé, curadas por Hernri Mondor y G. Jean-Aubry para la Bibliothèque de La Pléiade en 1945. En el texto fijado por Bonniot se basa la presente traducción.


dado2.jpg


 Edmond Bonniot

Prefacio
a partir de documentos inéditos

Fue, creo, en 1900. Admitido, estando sólo todavía comprometido, por mi lamentada desaparecida, en el honor impregnado de confianza de analizar con ella una pila de notas, caducas luego de haber servido a obras anteriores (Mallarmé, lo sabemos, tenía la costumbre de lanzar las primeras ideas, los primeros lineamientos de su trabajo sobre octavos de media hoja de papel escolar) –notas apretadas en grandes cajas de té de China, de madera–, tuve la satisfacción de descubrir entre ellas un cuaderno más grande, de aspecto más importante: estaba formado por un cierto número de medias hojas plegadas en dos, encerradas en una de ellas como cobertura, sobre la que leí:

Igitur. Desecho
La Locura de Elbehnon

Conocía por Mallarmé mismo quien de ello había hablado un Martes, la existencia –¿había ocurrido?– de este poema en el que había trabajado durante su juventud. Obtuve de su hija, sin pena, que se conservara el precioso cuaderno. […] 
Más tarde con entusiasmo me uní, con una alegría de explorador prudente, no a descifrar, sino a desbrozar un manuscrito muy frondoso, del que sin embargo creo haber comprendido el hilo conductor. […]


                     

miércoles, 29 de enero de 2014

Brevísima reunión de poesía japonesa, por Cristina Rascón


Brevísima reunión de poesía japonesa

traducción y notas por Cristina Rascón


Publicado el 25 de enero de 2014 en el suplemento Confabulario, de El Universal

y mucho más material de Cristina Rascón en: www.cristinarascon.com.mx


TANKA

 Murasaki Shikibu


恋ひわびてありふる程の初雪は消えぬるかとぞうたがはれける
-         紫式部

un llanto de amor / mientras la vida se va / nieve incipiente / que no desaparece / y observas con  recelo

-         Murasaki Shikibu (978-1014, aprox.)


HAIKU


蛸壺やはかなき夢を夏の月
-          松尾芭蕉

pulpos en jarrón / y su sueño efímero / luna en verano

-         Bashō (1644-1694)


さくらさくらさくさくらちるさくら
-          山頭火

cerezo cerezo abre cerezo cae cerezo

-         Santōka (1882-1940)


SENRYŪ

Omikuji
fotografía de Cristina Rascón


おぶつだんそっと泣くとこ笑うとこ
-         下村勝俊

altar fúnebre / con disimulo llorar / y también reír

-         Shimomura Katsutoshi (1938 )


VERSO LIBRE

Ishigakirin

くらし

食わずには生きてゆけない。
メシを
野菜を
肉を
空気を
光を
水を
親を
きょうだいを
師を
金もこころも
食わずには生きてこられなかった。
ふくれた腹をかかえ
口をぬぐえば
台所に散らばっている
にんじんのしっぽ
鳥の骨
父のはらわた
四十の日暮れ
私の目にはじめてあふれる獣の涙。
-          石垣りん


VIVIR

No se puede vivir sin comer.
Arroz
verduras
carne
aire
luz
agua
padres
hermanos
maestros
dinero, corazón.
No hubiera sobrevivido hasta hoy sin comer todo eso.
Traigo el estómago hinchado,
si me limpiara la boca
ensuciaría la cocina
con el rabo de una zanahoria
huesos de pollo
las vísceras de mi padre
cuarenta atardeceres
en mis ojos por primera vez se desbordan las lágrimas de la bestia.
-         Ishigakirin (1920-2004)



PROSA POÉTICA

Shuntarō Tanikawa


見知らぬ詩男

背の高い男を見た。背の高い男は、やせていて、素裸だった。彼の皮膚は象の皮膚のように皺だらけであり、男根は矢印のように地面を指していた。顔に は、眼がなくて、その代わりに胡桃の美が二つ、なっていた。彼はそれで、樹々や岩や女を見るらしかった。視線には乾いた風のような味があり、私は森と彼と の間に立って、その視線を飲み干した。背の高い男は、低い疲れたような声で、「実は俺は時男なんだ」と伝えた。背の高い男後を向くと、その灰色の背中に は、びっしりと字が書いてあった。その字はみなごく小さい突傷らしかったが、私はそれを判読することができなかった。ただ、まだ新しい二三の字から尻の方 へ流れ出している僅かな血を、舌でなめてやることができただけだ。
-          谷川俊太郎

El extraño hombre-poesía

Vi a un hombre alto. El hombre alto era delgado y estaba llanamente desnudo. Su piel era arrugada como piel de elefante, su miembro apuntaba como una flecha hacia el piso. En su rostro, en lugar de ojos tenía dos nueces. Y con eso como que podía ver los árboles, las mujeres y las rocas. En su mirada había un sabor como de viento seco. Yo, de pie, en medio de él y del bosque, engullí esa mirada. El hombre alto, con voz baja y cansada expresó: “La verdad es que… yo… soy hombre-poesía”. Por detrás del hombre alto, en su espalda gris, había letras escritas, aglomeradas. Parecían pequeñas heridas de navaja pero no pude leer con juicio esa cuestión. Lo único posible fue lamer con la lengua una línea de sangre que brotaba de dos o tres letras nuevas y que corría rumbo a sus nalgas.

-         Shuntarō Tanikawa (1931)



Brevísimas notas de la traductora:

1.  Murasaki Shikibu, autora de la primera novela psicológica del mundo, Genji Monogatari (s. XI), participó en antologías imperiales con tanka, la primera forma de poesía japonesa, creada para separarse del canon de China.

2. Este haiku de Bashō juega con el ideograma oculto de efímero (hakanaki ,儚き), casi igual al ideograma de sueño (夢), acentuando el espejismo transitorio del pulpo que se cree en refugio cuando en una trampa.

3. Santōka escribe haiku sin métrica, sin cesación, incluso sin kigo (palabra de estación), pero con juegos musicales, visuales y filosóficos. En este haiku el juego visual es no usar ningún ideograma. Los verbos del original son florece y esparce, los sustituyo por abre y cae, para salvar la musicalidad.

4. El senryū de Shimomura fue el ganador del Concurso Nacional de Senryū de 2010 con el tema de Obutsudan (altar fúnebre). El senryū tiene la misma métrica del haiku, 5-7-5, pero no trata de la naturaleza ni exige los elementos del haiku (cesación, kigo, entre otros). Trata sobre el ser humano y su dinámica social.

5. Ishigakirin es un icono feminista en Japón, ya que fue empleada en un banco toda su vida, algo totalmente inusual en Japón porque las mujeres eran obligadas a renunciar a su empleo al contraer matrimonio. Ella optó por no casarse y en ser de las primeras en alcanzar la jubilación.

6. Shuntarō Tanikawa es el poeta vivo más reconocido en Japón, ha recibido todos los premios literarios de su país y algunos por su obra en traducción. Además de verso libre, prosa poética y sonetos, ha escrito libros de poesía para niños y traducido guión, cómic y poesía del inglés al japonés.

7. Los poemas de Murasaki Shikibu, Bashō,  Santōka  y Shimomura reproducen en español la métrica exacta del original, el orden visual y gramatical de los elementos, la palabra kigo y la cesación. En los poemas de Ishigakirin y Tanikawa la métrica es similar al original, respetando el orden de los elementos.

jueves, 16 de enero de 2014

"Elogio de Selma", por Adolfo Castañón

 


Foto: Carlos Cisneros/ archivo La Jornada
Elogio de Selma
Adolfo Castañón
La Jornada Semanal
29 de diciembre de 2013
 
Una mañana de fines de 1985, en las oficinas del Fondo de Cultura Económica, conocí a Selma Ancira Berny (por cierto, el nombre de Selma es aféresis de Anselma, que a su vez proviene del germánico y tiene que ver con aquel o aquella a quien un dios sirve de protección, helm, Selma en efecto trae la protección divina que le sirve como yelmo). Me la presentó y encargó don Jaime García Terrés. Antes de cruzar siquiera una palabra con ella, oí que una voz decía nítidamente dentro de mí: “Es griega”; yo, como un autómata, al saludarla, le dije: “Eres griega.” Ella disparó una carcajada homérica que me hizo sentir un niño o un enano ante la figura menuda y pulcra de esa muchacha con cara de niña que llevaba el nombre de la escritora sueca Lagerlöff, cuyas leyendas y narraciones perfumaron los jardines enterrados de mi infancia. Años después la joven helenista Selma traduciría, para el Fondo de Cultura Económica, a Yannis Ritsos y los ensayos de Giorgos Seferis.

Como abejas de panales vecinos, nos hicimos amigos; los autores y libros que zumbaban en nuestras mentes y corazones encontraron en nosotros un punto de reunión, un claro del bosque al que llegábamos para conversar y compartir el pan y la sal de la experiencia leída, vivida, entrevista en sueños. Tuve la buena estrella de acompañar a Selma Ancira a la agonizante URSS en septiembre de 1986 a una fantasmal Feria del Libro que se celebraba allá donde parecían salir de las catacumbas de la exclusión muchos escritores que luego serían conocidos fuera. Si yo creía conocerla un poco, allí me quedó claro de que la había ignorado casi completamente, como aquel que cree haber puesto pie en una isla sin darse cuenta de que en la realidad había alcanzado a poner el pie sobre el lomo de una ballena; en Moscú, Selma se transformó como una crisálida que repentinamente despliega en el aire sus alas como una mariposa. Daba la impresión de que Selma conocía a todo el mundo o que no sólo hablaba su idioma sino que por así decir era capaz de adivinar sus pensamientos más secretos. Desde que llegamos al aeropuerto hasta que salimos diez días después de Moscú, me acompañó esa impresión de que Selma era capaz de hacer cantar a las piedras, hablar a los árboles, hacer bailar los muros y torres, conversar con los pájaros y las estrellas, hacer brotar el aguamiel de una sonrisa de un rostro de roca, cuando no reír y cantar como una hija pródiga que regresa y es reconocida y bendecida con júbilos y aleluyas. ¿De dónde podía venir esta órfica familiaridad estremecedora? ¿De los años en que la niña adolescente Selma estuvo en la urss estudiando hasta obtener –con su carita de inocencia– un doctorado en Filología Eslava venciendo con gracia y despreocupación olímpicas arduas pruebas que habrían intimidado al oso de la Sorbona y a la hiena del currículo y de los expedientes? ¿O bien en algo que Selma traía en la sangre heredada de los Ancira del norte de México, y como estaba emparentada con los fundadores del hotel? Al que no conocía, Selma lo reconocía o lo convertía en un pariente desconocido al que volvía a encontrar. Conocimos y visitamos a muchos escritores en aquellos días: Anatoly Ribakov, Victoria Tokareva, Ludmila Petrushevskaya, Vladímir Dudinsev, Chinguiz Aitmatov, Yuri Kariakin. Íbamos y veníamos por un Moscú helado y lluvioso, Selma se orientaba lo mismo en los laberintos interminables del titánico Hotel Rusia que en la enorme casona donde se alojaba la Asociación de Escritores. Tenía muchos, muchos amigos, pero entre todos y tantos recuerdo en particular a uno: Yuri Greidin, un obelisco con grandes ojos que sabía hablar español y con el cual Selma me encargó y me mandó de viaje en su compañía a la antigua ciudad rusa de Novgorod, una ciudad de juguete, hecha toda de madera, capital de la antigua Rusia y cuna de Rachmaninoff.


Foto: Luis Humberto González/
archivo La Jornada
En Novgorod descubrí algo que tenía que ver con Selma: en una de las iglesias más antiguas descubrí una imagen de la Theothokós –o sea de la Virgen–, una figura que no se contentaba con parecerse a Selma sino que tenía la misma mirada deslumbrante que chispeaba en los ojos de la hija de Carlos Ancira, “el jardinero de fantasmas”, mexicano que le había prestado cuerpo y presencia al loco del Diario de un loco, de Nikolai Vassilievich Gogol como quien realiza y actualiza un acto ritual durante muchos años en el escenario. Es natural que, al volver a Moscú, tuviera miedo de mirar de frente a Selma, temeroso, cauteloso (y deseoso) de no encontrarme con la mirada de aquella Inmaculada entrevista en Novgorod que era capaz de tragarse al peregrino ruso o mexicano en el beso abismal de su mirada y lengua de fuego. Esas lenguas de fuego las volví a ver pintadas en el museo del pintor Anatoly Rubliov que Selma hizo abrir para nuestra visita como una cerrajera experta que conoce los secretos de las amas de llaves eslavas. Ahí la nueva Rusia inventada por la educación soviética me dejó una huella inolvidable cuando nuestro guía me hizo saber su completa extrañeza ante el mundo imaginario cristiano: ajena a conceptos, palabras como “apocalipsis” o transfiguración, palabras que le eran desconocidas. Esa especie de nuevos lectores “laicos” e incultos eran precisamente lo que suscitaba el temor y la angustia de una poeta tradicional como Marina Tsvietáieva. La experiencia de ese viaje a Moscú en compañía de Selma Ancira quedó resonando en mí durante muchos años. Compartí con ella experiencias como la de ver escenificada la obra Corazón de perro, de Mijail Bulgakov, en un escenario empedrado de carbón, o ir a visitar al día siguiente el departamento en que había vivido el escritor tan sospechoso como venerado al que nos permitieron asomarnos, entre recelosos y respetuosos gracias a la verba persuasiva de la misteriosa Ancira.

En esos días tuve la sensación de haber estado compartiendo cada minuto con una hija de Hermes y de Babel en quien se hacía cuerpo y letra el fuego de Pentecostés, el ascua de la traducción. Pero todo esto sólo profundizaba el enigma: ¿quién era en verdad esta mustia vestal políglota? ¿De qué fuego estaba hecha su ascua? ¿Por qué me había brindado un poco del vino espumoso de su amistad? Leyendo sus traducciones del ruso a lo largo de los años, sus versiones de Tolstói y de Chéjov, de Pushkin y de Bulgakov, de Marina Tsvietáieva y de Gogol y Dostoievsky, tengo a veces la impresión de que en ella y en sus traducciones cobra cuerpo y presencia –whatever that means– el alma rusa, el alma esteparia y errante del eslavo peregrino, hermana de esa otra alma no menos alerta que es la de la llanura y el llano en llamas americano. Y es que Selma Ancira es –así lo tienen que reconocer en España– profundamente mexicana y americana en sus acentos y tonos criollos y señorialmente mexicanos, acentos y prosodia patricios que visten a su idioma de una naturalidad que –no hay otra palabra– sólo se puede decir casta. No sé si sea por esa razón que la traductora Selma Ancira puede ser llamada una escritora o traductora; una inteligencia que sabe nadar muchos kilómetros a contracorriente para ir a depositar sus huevos en el nido más prístino y recóndito para que ahí puedan volver a dar vida. Esta condición del que sabe ir a contracorriente durante mucho tiempo sin perder el rumbo en la aparente agitación es, creo, uno de los secretos de esta celosa constructora de puentes entre un archipiélago y otro.

Dije que Selma Ancira vivió durante muchos años –los años de su juventud y adolescencia– en la Unión Soviética y que ha sabido traer la comunión con las letras rusas hasta las playas de esa otra periferia de Europa que es la cultura y la lengua española en América. No dije que al mismo tiempo –y como quien no quiere la cosa– que Selma Ancira descansa de Rusia, España y México en Grecia, y que es ahí, en ese archipiélago en ese otro continente Caribe, donde ha encontrado la tercera mitad de su corazón: traduciendo a Yannis Ritsos y Giorgos Seferis, acariciando las aristas del alfabeto cirílico ya no desde la perspectiva eslava sino desde el ángulo helénico, sin mayores aspavientos, y siempre cumpliendo su tarea iluminada por un oficio de piedad –de piedad ortodoxa y eslava, helénica y pagana, Caribe y mediterránea.

¿Selma Ancira es entonces ese ser capaz de armar y desarmar historias entre el español y el ruso, el griego moderno y la lengua leal y jubilosa del que ha sabido ir más allá de las adaptaciones y ha sabido dar con el tañido de su propia campana? Sí, y algo más: es la mediadora que trae en sus manos de letras la ofrenda traducida de la poderosa voz de Marina Tsvietáieva, al mundo de habla hispana, a México que habla español gracias a otra Marina, la lengua Malinche, que algo tiene que ver con la traducción. Esa mediación no es accidental: hay en el fondo algo de necesario, entre esos extremos acaso complementarios que son Rusia y México. Esa complementariedad tiene que ver con la alegría opuesta al terror que hacen sobrevivir a la humanidad a través de las figuras de Marina Tsvietáieva y de Boris Pasternak, de Riner Maria Rilke y de Leon Tolstói, de Nikolai Vasilievich Gogol y de Alexander Sergei Pushkin, de Johan Wolfang Goethe y de Miguel de Unamuno.