Mostrando las entradas con la etiqueta memoQ. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta memoQ. Mostrar todas las entradas

viernes, 17 de abril de 2015

¡Iniciamos este miércoles!



¿Cuáles son las ventajas y las desventajas en torno a las herramientas tecnológicas que se utilizan para traducir? ¿Es lo mismo hablar de: software de traducción profesional, “traductores” automáticos y programas de Traducción Asistida por Computadora (TAC)?

En esta charla conoceremos a detalle las características de cada uno y de qué manera nos facilitan el trabajo… O acaso, para algunos traductores, ¿lo hacen más difícil?

Nos dice Manuel que, quienes quieran, pueden descargar aquí la versión gratuita para llevarla el día de la charla e ir practicando los pasos en tiempo real, pero no es forzoso.
 
¡Los esperamos!

Aquí las ligas a las entradas de Manuel en este blog:
http://circulodetraductores.blogspot.mx/2015/03/con-ustedesi.html 
http://circulodetraductores.blogspot.mx/2015/03/con-ustedesii.html 

viernes, 20 de marzo de 2015

Con ustedes...(II)

Aquí la segunda entrega que nos hace Manuel Azgard sobre las Traducciones Asistidas por Computadora (TAC), esta vez con un recorrido inicial comparativo entre MemoQ y Trados. Estén pendientes porque pronto habrá más material, además de charlas y talleres, referente a estos controversiales softwares de traducción.




 Con ustedes... ¡MemoQ! (y otras herramientas)

por Manuel Azgard  
 
Hace un par de años, me topé con un cliente que requería utilizar una TAC en específico, misma que estaba conociendo sus primeros meses de vida en un lugar remoto en Europa del Este. Muy pocas personas y agencias utilizaban ese programa en aquellos días, pero me bastaron dos o tres interacciones con esta TAC para marcarla como una de mis preferidas. Hablo de MemoQ, un programa desarrollado por la empresa húngara Kilgray Translation Technologies, y a continuación expongo los motivos por los que se convirtió muy pronto en mi TAC preferida.

En primer lugar, Kilgray es una empresa que escucha y trabaja con lingüistas, de manera que sus productos está diseñados por traductores, para traductores. A diferencia de otros desarrolladores de herramientas TAC, donde son los programadores quienes parecen dictar las pautas para el desarrollo de los programas, Kilgray recurre primero a nosotros, los traductores. Nos escucha, capta cuáles son nuestras necesidades y se pone manos a la obra con base en ellas. En segundo lugar, la interfaz de su programa estrella, MemoQ, es bastante intuitiva y fácil de aprender. Todo está perfectamente organizado de manera que siempre encontrarás lo que necesitas. Esto la distingue enormemente de otras TAC quizá más reconocidas, pero que francamente, para muchos de nosotros resultan sumamente intrincadas, imprácticas y confusas. Y en tercer lugar, es una de las herramientas más accesibles comparando lo que cuesta contra lo que nos ofrece:
  • cada licencia que compras te permite acceso a la versión completa y permanente de MemoQ en más de una computadora de forma simultánea;
  • existen distintas ediciones, dependiendo de lo que necesitas: Translator Pro, Project Manager y MemoQ Server;
  • para Latinoamérica, el costo de cada edición de MemoQ tiene un descuento (basta con especificar que estás en México para aplicarlo al momento del pago);
  • y por si fuera poco, la versión gratuita de MemoQ permanece activa durante 45 días (son 15 más que el estándar habitual de 30) y al final de ese periodo, te preguntarán si quieres comprar la licencia para adquirir una versión completa, o si te conformas con la versión de prueba, que a partir del día 46 tendrá funciones mucho más limitadas. Por ejemplo, no te permitirá acceder a proyectos en línea a través del servidor de tus clientes, no te permitirá usar múltiples memorias de traducción, etc. Pero podrás seguir trabajando con proyectos sencillos.
A continuación, quisiera mostrarles algunas capturas de pantalla para que se vayan dando una idea de lo fácil que es usar este programa, en comparación con otros. En una tercera entrada de esta columna les compartiré un cuadro comparativo más completo.

MemoQ:

 1. Por supuesto, crear un nuevo proyecto. Pan comido. Notarán que a la izquierda se muestra una columna con noticias relevantes acerca de Kilgray, MemoQ y eventos en los que participarán. Esta columna se actualiza todos los días con las noticias más importantes del momento en el mundo de MemoQ. Aquí también verán todos los proyectos que ustedes, los usuarios, han creado en MemoQ, así como otros datos (que veremos en otras entradas). Por motivos de confidencialidad, aquí me veo obligado a ocultar los nombres de los proyectos.


2. Definir el nombre y los idiomas del proyecto (entre otras opciones):


3. ¿Qué documentos voy a traducir? Supongamos que no recuerdo dónde los tengo, aun no los he recibido, o por algún motivo, quiero saltarme este paso por ahora. Simplemente hagamos clic en “Next”.


4. Definir la memoria de traducción. Disculpen, por motivos de privacidad debo ocultar los nombres (porque se llaman como mis clientes).


5. Si quisiera, podría definir a continuación una base terminológica (TB), pero por ahora, ya terminé. Más tarde importaré los documentos, luego definiré una memoria y quizá no utilice una TB. Así que por ahora, haremos clic en “Finish”.

6. El proyecto está creado y activo. Cuando encuentre (o me manden los documentos) que no definí en el paso 3, simplemente podré arrastrarlos con el ratón a esta pantalla y listo, estaríamos listos para trabajar (aunque lo más recomendable sería definir también la memoria, si no lo hicimos en el paso 4... ya que esto resta propósito a un programa de traducción).


Conclusión: Como también notarán, el panel de la izquierda (donde antes estaban las noticias) es fácil de identificar y está claramente dividido. También notarán que abajo de la porción blanca de la pantalla, hay tres columnas de opciones con texto ya sea en azul (opciones habilitadas) o gris (inhabilitadas). Más adelante, en las charlas, talleres y “Q-toriales”, (de los que les informaremos oportunamente en este medio), hablaremos a fondo de estas opciones.

Ahora sigamos el mismo procedimiento con Trados Studio:

1. Por supuesto, crear un nuevo proyecto. ¿Pan comido? A la izquierda, igual que memoQ, Trados muestra algunas ayudas importantes. Se actualizan poco, pero bueno, eso no interfiere con nuestro trabajo. Adelante, hagamos un nuevo proyecto.


2. Definir el tipo del proyecto y la plantilla... ¿usaremos una nueva o una que ya tengamos? Si ya la tengo, ¿cómo sé que me sirve tal o cual? Normalmente, el cliente te definiría la plantilla que ocupe... a MemoQ no le importa si tienes tal o cual plantilla, le importa lo que necesitas. En fin, hagamos clic en “Default” y prosigamos.


3. Nombre del proyecto, ubicación, descripción, y otras opciones, incluidas fechas de entrega y nombre del cliente. Hasta aquí, todo bien. “Next”


4. Ahora elijamos el par de idiomas:


5. Agregar los archivos. Mmmm. No recuerdo dónde están, o no me los han enviado, o por alguna razón, quisiera saltarme este paso... 



6. Uppps... no me permite saltar pasos. Trados es “demasiado lógico”, muy poco flexible en algunos sentidos. Tiene una lógica y una secuencia tan “perfecta” que le resulta imposible saltarse un paso y completarlo después.


7. De acuerdo, definamos ahora mismo el archivo. Vayamos a “Add Files” y busquemos el documento. Luego, damos clic en “Next”:



8. Ahora toca definir la memoria de traducción. Además de otras opciones para cada memoria:


9. En este momento, ya le podemos dar “Finish”. O bien, podemos continuar a lo largo de otras 5 pantallas de opciones que verdaderamente, requieren de muchísima experiencia en tecnología informática (IT) para comprender bien.

10. Si elegimos el camino rápido y dimos “Finish” en el punto anterior, tendríamos que llegar a la interfaz del proyecto, ¿no? Pues no. Recuerden, Trados es demasiado lógico y no omite ningún paso, por evidente que sea. Así que, regresamos a la pantalla inicial:



11. De acuerdo. Vayamos a “Projects” (abajo a la izquierda). Aquí hay que hacer doble clic en el nombre del proyecto. Por suerte, los ordena por fecha, así que debería ser el más reciente:

|

12. Ahora, ya que hicimos doble clic en el proyecto, solo tenemos que ir a “Files” (abajo a la izquierda, debajo de “Projects”). Ahí tenemos que hacer doble clic en el archivo: 




13. Ya que hacemos doble clic en el archivo, podemos comenzar a trabajar...

Conclusión: Como habrán notado, en el paso 6 ya estábamos listos para trabajar en memoQ, o al menos casi listos, si no habíamos definido los documentos y memoria al inicio (aunque arrastrar y soltar es sumamente rápido, y crear una memoria también. Ya lo veremos en los “Q-toriales”, charlas, etc.).

A mi modo de ver, dadas las numerosísimas opciones que ofrece Trados al inicio de un proyecto, es ideal para gerentes de proyecto que conocen a fondo el programa y que tienen una amplia experiencia en IT. Sin embargo, para usuarios “comunes y corrientes”, como la gran mayoría de nosotros, resulta verdaderamente intrincado, nada intuitivo y demanda muchas, muchas horas de capacitación, ensayo y error, contacto en los foros de soporte, etc.


Por el contrario, programas como MemoQ y MemSource (que también estudiaremos en esta columna cuando el tiempo lo permita) son sumamente fáciles de entender y usar desde las primeras horas. En el caso de MemoQ, como les compartía en la primera entrada de esta columna, me tomó apenas un par de días conocer las funciones esenciales para comenzar a trabajar, y cuestión de un par de semanas conocerlo más fondo. Además, el soporte que ofrecen a través de su sitio Web y los correos de contacto (e incluso en los foros de Yahoo y hasta vía twitter), te permite tener la confianza de que estás tratando con personas que se interesan por tus inquietudes y necesidades más apremiantes.

Los invito a que comiencen a explorar el sitio de MemoQ para familiarizarse con el programa y, en general, con la empresa que lo desarrolla. Su sitio es: https://www.memoq.com/.  

Quizá algún día sean comentarios suyos los que aparezcan en foros como estos:





Ver aquí ficha curricular de Manuel Azgard.

Nota: las imágenes, logotipos, textos y todo el material gráfico que se muestra en esta entrada, así como los derechos de propiedad intelectual y de otros tipos vinculados a los mismos, son propiedad de sus respectivos creadores, desarrolladores y/o comercializadores. El autor únicamente los utiliza con fines ilustrativos y/o informativos.


viernes, 6 de marzo de 2015

Con ustedes...(I)

Esta es la primera entrega sobre softwares de traducción a cargo de nuestro experto en el tema, Manuel Azgard. Para todos aquellos que pegan el grito en el cielo con sólo escuchar de ellos, y también para los que no.




Con ustedes... ¡MemoQ! (y otras herramientas)

por Manuel Azgard

Por lo general, cuando menciono los términos “software de traducción profesional”, varios compañeros, tanto lingüistas como de otras áreas profesionales, se remiten de inmediato a los “traductores” automáticos disponibles de manera gratuita en internet. En el mejor de los casos, piensan en los diccionarios, también gratuitos y en línea.

Por otra parte, hay quienes efectivamente conocen las llamadas “TAC” (o “CATs”, en inglés), que son programas de Traducción Asistida por Computadora, es decir, herramientas que ayudan al traductor, pero que dependen al cien por ciento de su trabajo. Sin embargo, quienes las usan en nuestro país, por lo general conocen una o dos como máximo... de las cuales, debo señalar, ninguna es mi preferida. Pero ese es tema de otra entrada en este blog. Por el momento, comencemos por hacer la distinción entre un “traductor” automático y una TAC.

Si me permiten el recurso discursivo, primero dejaré en claro qué no es una TAC. Un programa de traducción asistida no es uno de aquellos programas gratuitos que se autoproclaman “traductores” automáticos... que en realidad distan muchísimo de lo que nosotros, como profesionales, definiríamos como “traductor”. Estos programas son incapaces de reconocer contextos temáticos y minucias del idioma que un traductor profesional puede discernir fácilmente. En mi experiencia, son un desastre al momento de conjugar subjuntivos, obviamente no son capaces de redactar una misma idea en tonos formal, informal o amistoso, ni mucho menos adaptar el estilo, la redacción y la terminología a las necesidades de nuestro cliente o de nosotros mismos. En otras palabras, estos programas se asemejan más al “traditore” que al “traduttore”, en la paranomasia que ya todos conocemos.

Por el contrario, “en la esquina roja”, tenemos las TAC. . Este tipo de programas te permiten generar tantas “memorias de traducción” (o TMs, translation memories) y bases terminológicas (o TBs, term bases) como desees. Ambos elementos se van alimentando de tu trabajo, y en algunos casos, a lo más que llegan, es a proponerte términos que encuentran en la base de datos a la que cada una se conecta. Pero no “traducen” por ti.

Una TAC que definiría como “decente” es aquella que te permite trabajar en casi cualquier tipo de archivo, desde los .DOC / .DOCX que todos conocemos, hasta archivos más especializados, como .XML, entre otros. Asimismo, si tienes un proyecto altamente repetitivo, te ayuda a “poblar” los segmentos que ya tradujiste antes, siempre y cuando hayas alimentado tu memoria y la tengas activa en el proyecto. Y lo mejor de todo, si tienes en tus manos un XML saturado de código que no se traduce, en algunos casos ni siquiera te lo muestra, o bien, lo importa como tags o placeholders (“etiquetas”), así que no tendrás que “adivinar” qué texto se traduce y qué partes son código para el programador.

Un ejemplo de lo que hemos mencionado hasta aquí: un cliente te manda traducir su software, versión 1. Entonces, abres tu proyecto en la CAT de tu elección, generas una memoria y, si lo deseas, una base terminológica. Como es un trabajo urgente, te apresuras los próximos 14 días (¿unas 12 horas al día, quizá?) para traducir y revisar tu trabajo, y logras entregar a tiempo a tu cliente. Créanme, sin una TAC, esto te tomaría más horas al día y más de 14 días. Un año después, te envía a traducir la versión 2 del software. Es el mismo cliente, el mismo tema, solo con algunos cambios, así que requiere la mayor uniformidad posible con respecto a la versión original. Sin una TAC, lo más probable es que, o tengas que buscar los cambios “a mano”, o en el mejor de los casos, hacer una comparación en tu procesador de textos o con tu lector de PDF. En mi experiencia, una comparación de documentos PDF, dependiendo del lector de PDF que uses, puede tomar entre unos cuantos minutos hasta casi una hora. Después de esto, tendrías que ir viendo página por página qué te marcó como texto nuevo, texto repetido y texto borrado del nuevo documento. Suponiendo que, en el mejor de los casos, esta comparación y análisis “a mano” te tome una media hora, aún así, después de tantos meses, cabe la posibilidad de que hayas olvidado alguna que otra palabra (“¿Cómo puse tal término?” “¿Cómo quedó tal enunciado?”). Recuerda: ¡es el mismo software, así que la uniformidad es prioridad! En este escenario, agradecerás haber trabajado con tu programa de traducción profesional. Al abrir el nuevo proyecto, vinculas la base terminológica y la memoria que generaste para la versión 1; así te mostrará un buen número de repeticiones y “semi-repeticiones” (llamadas fuzzy matches o fuzzies). Voilà! Te quedan muchos menos segmentos por traducir y quizá algunos más por verificar (los fuzzies). Y tu nuevo mejor amigo informático también te mostrará las diferencias entre los segmentos que ya tiene en la memoria contra los que tienes en el nuevo documento. De este modo, la versión 2 del software que te pidieron, te tomó a lo sumo dos días de trabajo, quizá tres, en lugar de tomarte nuevamente 12-15 horas diarias por unos 18 días, y sin la certeza de haber mantenido completa uniformidad en estilo y terminología.

En estos programas, tú mismo defines si quieres que se vincule a una base terminológica “genérica”, que aplique una “traducción automática” con tu memoria y con el contenido de esa base. Claro, también puedes decirle “no te molestes, gracias, déjame a mí”. Así, solamente aprovecharás el contenido de tu memoria y tu base terminológica para ir poblando segmentos repetidos o fuzzies. También puedes consultar términos individuales en ambos componentes (TM y TB), y hasta modificar el contenido de ambos para ajustarte a las preferencias de tu cliente y así, en futuros proyectos, tendrás la versión más actualizada de la terminología.

Por último, la CAT que hayas elegido te dará la opción de exportar diferentes tipos de archivos. En lo personal, mi herramienta preferida es MemoQ. Es realmente fácil de entender, intuitivo y práctico. Digo que es fácil, porque en comparación con otras TAC, me tomó unos cuantos días dominar las funciones que más necesito, y quizá un par de semanas dominarlo a fondo. Digo que es intuitivo porque los comandos están donde tú creerías que están. Casi nada está oculto en recónditos menús y aún más recónditos submenús. Y en otra entrada, verán por qué afirmo que es práctico (un avance: soporta incluso archivos generados por otras TAC, además de que te permite exportar exactamente el tipo de archivo que quieres fácilmente).

En pocas palabras, MemoQ demanda muy poco esfuerzo para aprender sus características principales (y también resulta mucho más fácil entender las funciones avanzadas, en comparación con otras TAC más famosas). Este producto es desarrollado por la empresa húngara Kilgray, a un precio preferencial para América Latina: casi la mitad del que anuncian en su sitio web para profesionales individuales. MemoQ te permite generar un archivo final (en el formato original que te envió tu cliente) o archivos “intermedios”, entre los cuales destaca una tabla bilingüe, que muestra la lengua origen en la columna izquierda y tu traducción a la derecha.

En fin, quisiera despedir esta primera entrada retomando una idea central: el software de traducción profesional tiene enormes ventajas. Por una parte, la ayuda que te brinda al alimentarse de tus traducciones y permitirte consultar esas memorias. Por otra, el tiempo que te ahorra si tienes documentos de temas similares con contenidos similares (el ejemplo del software que mencionaba anteriormente es un caso que me sucedió a mí: la segunda y siguientes versiones me tomaron 2 o 3 días de trabajo, unas 6-8 horas por día, en lugar de 12-15 horas por 18 días). Además, su uso se está volviendo un requisito cada vez más solicitado para trabajar con numerosas agencias de traducción e incluso cada vez más clientes finales. Es por ello que surgió esta iniciativa con el Círculo de traductores... estén pendientes, próximamente tendremos más información sobre este tema (en especial referente a MemoQ).



Manuel Azgard Contreras (México) traductor profesional con 10 años de experiencia en traducción “no literaria” y 3 en traducción literaria. Por un lado, se ha especializado en las áreas jurídica, médica, corporativa y técnica. Y por el otro, tiene experiencia principalmente en la traducción de comics y novelas gráficas. Egresó del Centro Universitario Angloamericano en 2004, donde estudió la licenciatura en lenguas y la especialidad en traducción e interpretación. Ha tomado cursos y talleres, especialmente en traducción literaria y jurídica, además de asistir a presentaciones y demostraciones de diversas herramientas de traducción.