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domingo, 15 de enero de 2017

Continúa la recolección de firmas contra el SIELE

Queridos colegas:

Al iniciar este año diecisiete, ya suma treinta y siete semanas (¡casi un embarazo!) el llamado del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires a firmar en contra del SIELE, que es el Servicio Internacional de Evaluación de la Lengua Española, creado por el Instituto Cervantes, varias universidades de España y América Latina (incluida la UNAM) y empresas del Grupo Prisa. Concretamente, este llamado al repudio surgió cuando la Universidad de Buenos Aires (UBA) se sumó al sistema mediante el llamado Memorándum de Entendimiento.

El asunto de fondo, al que responde este llamado, es el de la propiedad de la lengua española, en los dos sentidos de la locución: a quién pertenece (o sea, quiénes son los propietarios de la lengua, quiénes pueden explotarla comercialmente) y cuál es su forma apropiada (de entre sus muchísimas variantes). En este enlace pueden ver un panorama del asunto y por qué es de interés de todos los hispanohablantes.

Y en este enlace pueden ver la lista de quienes han firmado hasta ahora, en la que encontrarán colegas de muy diversas áreas --escritores, traductores, correctores, editores, historiadores, sociólogos, antropólogos, arqueólogos, periodistas, directores teatrales, actores, hispanistas, lingüistas, filólogos y lexicógrafos, entre otros-- de muchos países. Si quieren sumar su firma, basta con escribir al correo clubdetraductoresliterarios@gmail.com. Más detalles en este enlace.

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En la foto, una colecta de firmas de Amnistía Internacional.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Encuesta sobre traducción




Colegas,

Cada año, el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires lleva a cabo una interesante iniciativa: realiza una encuesta sobre traducción en la que ya han participado editores, libreros, traductores y escritores. Este año fue el turno de los periodistas o encargados de secciones culturales de periódicos de todo el ámbito hispanohablante; ellos respondieron las tres preguntas de la encuesta para saber qué tantos libros traducidos reseñan, si mencionan el nombre del traductor y si comentan la traducción. Al cierre de la encuesta, Jorge Fondebrider, coordinador del Club, invita a algún escritor a revisar todas las respuestas y dar un comentario, siempre revelador. Esta vez, el comentarista fue Jorge Aulicino, poeta y traductor argentino. 

Aquí pueden ver la presentación y las respuestas de los tres primeros encuestados:

Una vez en el blog, pueden encontrar los enlaces a las siguientes partes (ocho) de la encuesta.

Y aquí el comentario:

sábado, 20 de agosto de 2016

¿Qué significa ser editor literario hoy en día?





Colegas:


El pasado martes 16 de agosto hubo una charla interesante en el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires: cuatro editores de los de a deveras se reunieron con Jorge Fondebrider a celebrar los cuarenta años de la famosa editorial española Pre-Textos platicando sobre lo que significa ser editor literario en la actualidad. Se trata de Manuel Borrás, de la mencionada editorial española Pre-Textos, y tres editores argentinos: Miguel Balaguer, de Bajo la Luna, Luis Chitarroni, de La Bestia Equilátera, y Miguel Ángel Petrecca, de Gog & Magog.

Pueden ver más detalles y disfrutar el video de la charla en este enlace.


Y para seguir con el tema y complementar puntos de vista, los invitamos a recordar la charla que tuvimos en el Círculo en junio del año pasado, "La edición independiente en México y la importancia cultural de la traducción en el proceso editorial", en la que participaron José María Espinasa de Ediciones Sin Nombre, Gerardo González de Aldus y Alejandro Cruz Atienza de La Caja de Cerillos. Pueden ver el video de esa charla en este enlace.



domingo, 22 de mayo de 2016

¿Quién es el dueño de la lengua?: algo sobre el Memorándum de Entendimiento



Queridos colegas:

Regresan las preguntas de siempre: ¿quién es el dueño de la lengua?, ¿quién la puede explotar económicamente?, ¿quién puede decidir su forma correcta?

Vale la pena que le prestemos atención a la controversia que está generando el SIELE (Servicio Internacional de Evaluación de la Lengua Española), el nuevo examen estandarizado para el español, así como al llamado a repudiar el Memorándum de Entendimiento, por el que la Universidad de Buenos Aires (UBA) se suma a las instituciones originales (Instituto Cervantes, Universidad de Salamanca y UNAM, que lanzaron la iniciativa el año pasado ya de manera cuestionable).


Como siempre, podemos contar con Jorge Fondebrider del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires (CTLBA) para que nos hable de los intereses ideológicos y sobre todo económicos que se juegan en las iniciativas institucionales relacionadas con la lengua española.

Para entender mejor de qué trata esta controversia y qué está en juego, algunos enlaces de la gran cantidad de material y pruebas que ha estado publicando el CTLBA durante el último mes:


 La nota inicial en el CTLBA, publicada el 15 de abril, en la que se enlistan varios puntos cuestionables de la propuesta del SIELE y la adhesión de la UBA, y que dio lugar al llamado al repudio:
http://clubdetraductoresliterariosdebaires.blogspot.mx/2016/04/esto-es-de-extrema-gravedad-leer.html

El boletín de prensa del Instituto Cervantes, en el que explican que la empresa Telefónica será la encargada de comercializar el examen:
http://www.cervantes.es/sobre_instituto_cervantes/prensa/2016/noticias/siele-presentacion-VII-CILE.htm


La nota sobre el repudio aparecida en Proceso el 19 de abril:
http://www.proceso.com.mx/437744/rechazan-a-espana-arbitro-la-lengua-castellana

Las firmas reunidas hasta el 21 de mayo para suscribir el llamado al repudio, que sigue activo:
http://clubdetraductoresliterariosdebaires.blogspot.mx/search/label/SIELE

Entrevista a Jorge Fondebrider en el programa Los 7 Locos, conducido por Cristina Mucci (es el tercero de los cinco segmentos del programa, marcados en la esquina superior izquierda). Hacia la mitad se habla de paso sobre la Ley de Traducción Autoral (más en este enlace) y sobre los mecanismos de la industria editorial transnacional.
http://www.tvpublica.com.ar/articulo/los-libros-y-la-lengua/




martes, 21 de julio de 2015

Breve reseña: Poetas que traducen poesía

Hoy les compartimos esta nota tomada del blog del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires. Es sobre un libro de reciente aparición en el que casi una cuarentena de poetas dan cuenta de las delicias y tribulaciones que han enfrentado al traducir poesía.



La editorial chilena LOM acaba de publicar, en su colección Heterodoxos, Poetas que traducen poesía, un volumen compilado y editado por Jorge Fondebrider, a quien también corresponde el prólogo. Los articulistas invitados son Pedro Serrano (México), Verónica Zondek (Chile), Jorge Aulicino (Argentina), Jaime Siles (España), Henri Deluy (Francia), Jerome Rothenberg (Estados Unidos), Valerio Magrelli (Italia), Nuno Judice (Portugal),  Miguel Angel Petrecca (Argentina), Jordi Doce (España), Richard Gwyn (Gales), Bill Herbert (Escocia), David Ferry (Estados Unidos),  Silvia Camerotto (Argentina), Daniel Samoilovich (Argentina), Pura López-Colomé (México), Fabio Morábito (México), Waldo Rojas (Chile), Eiléan Ní Chuilleanáin (Irlanda), Francisco Segovia (México), Peter Sirr (Irlanda), Paulo Henriques Britto (Brasil), Eduardo García Aguilar (Colombia), Roberto Echavarren (Uruguay), Armando Roa Vial (Chile), Zoë Skoulding (Inglaterra), Roberto Mascaró (Uruguay), Circe Maia (Uruguay), Tom Pow (Escocia),  Alvaro Rodriguez Torre (Colombia), Anna Crowe (Escocia),  Marco Fazzini (Italia), Madeleine Campbell (Canadá), José María Álvarez (España) e Yves Di Manno (Francia).

Se reproduce, a modo de anticipo, un fragmento del prólogo:

“Ezra Pound señaló, a principios del siglo XX, que «la gran literatura es sencillamente idioma cargado de sentido hasta el máximo de sus posibilidades». Y luego, puesto a trazar una jerarquía, le atribuyó a la poesía el honor de ser la forma literaria con mayor concentración de significado. De ahí su importancia y también su dificultad, la cual se pone aún más de manifiesto a la hora de traducir poesía. Se trata de una labor que requiere un amplio conocimiento que excede con mucho las posibilidades de la mayoría de los traductores profesionales, obligando a quien la lleve a cabo a pensar como poeta. Por ello, este libro propone el testimonio de treinta y cinco poetas de diversas generaciones y procedencias que, desde muy distintas perspectivas, comentan cómo han traducido y cuáles fueron las dificultades más frecuentes con las que se toparon a la hora de traducir poesía. Como podrá comprobarse, no hay una única respuesta. Con todo, ya se trate de una reflexión general o de los datos específicos del trabajo sobre la obra de un único autor, los textos recogidos en el presente volumen explican y justifican las razones de esa práctica.”

lunes, 1 de diciembre de 2014

Canal de Youtube del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires


Queridos colegas:

Les comparto con mucho gusto que desde hace como un mes, el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires (CTLBA) ya tiene su canal de Youtube, en el que se van alojando de manera más permanente los videos de las charlas que realizan regularmente en el Centro Cultural de España de Buenos Aires. Todavía no están todos los videos, pero supongo que poco a poco irán subiendo los demás, que son muchísimos. El CTLBA comenzó a trabajar en agosto de 2009, de modo que está corriendo su sexto año de actividades.

Los videos del Club de por sí se alojaban en la plataforma del streaming del CCEBA, pero como la capacidad es limitada y se alojan todas las actividades del centro y el Club ha realizado tantísimas charlas, cada tanto desaparecían los videos o era difícil encontrarlos. Entonces este canal de Youtube es una buena noticia para consultar el material invaluable que han reunido.

Como saben, el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires está dirigido por Jorge Fondebrider y su mecánica combina la difusión de materiales en un blog constante, que constituye un archivo textual y de enlaces, con la realización regular de sesiones presenciales en las que colegas hablan de diversos aspectos de la traducción y que al quedar grabadas constituyen un archivo audiovisual. Esta mecánica de doble archivo es la que quisimos retomar en el Círculo de Traductores, de modo que el Club ha sido en todo momento una inspiración para nosotros.

Al inicio de cada una de sus charlas, Jorge muy ordenadamente nos recuerda el credo del Club y el conjunto de circunstancias que lo hace ser. Si lo escuchan van a ver que es lo mismo que vivimos aquí en México y en otras partes, que compartimos los mismos pendientes y que no está de más estarlo recordando. Podemos elegir al azar entre las charlas y siempre es grato encontrar esta presentación. Por ejemplo, tomemos la charla de Pablo Anadon sobre traducción de poesía, realizada el 21 de septiembre de 2009:

https://www.youtube.com/watch?v=sn8T9hQ237s&index=47&list=UUHcdbt4-3M3d1uZl_p0tOYg

O bien la inauguración del II Simposio de Traducción que se realizó a principios de noviembre de 2010 y uno de cuyos temas fue el español y su diversidad, que siempre ha sido central en las discusiones del Club:

https://www.youtube.com/watch?v=N_k0cgfpvMI&list=UUHcdbt4-3M3d1uZl_p0tOYg

Total, que así nos podríamos seguir. Queda entonces el canal en sus manos para que se atasquen como corresponde: https://www.youtube.com/watch?v=sn8T9hQ237s&index=47&list=UUHcdbt4-3M3d1uZl_p0tOYg

Saludos y enhorabuena,

Lucrecia

miércoles, 17 de septiembre de 2014

¿Ahora también la Wikipedia?, ¡qué voracidad!



Colegas:

Nos invita Jorge Fondebrider del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, a sumarnos a la campaña para impedir que la Wikipedia en español se españolice o se marcaespañice.

Copio abajo las dos entradas sobre este asunto subidos a su blog en los últimos días (mismos días en que en México tenemos ley seca porque estamos celebrando 204 años de que inició la guerra de independencia). ¿Qué dicen nuestros wikipedistas latinoamericanos sobre este "I Editatón" de la Wikipedia en español, a cargo de la RAE, el Instituto Cervantes y la Biblioteca Nacional de España?,  ¿qué decimos al respecto los traductores latinoamericanos?

Los traductores estamos constantemente consultando la Wikipedia y muchísimos otros sitios de Internet, sitios construidos colectivamente desde todas partes del mundo, ¿a poco estamos de acuerdo en que la Marca España ahora se encargue de editar a su gusto este patrimonio colectivo?

Saludos,

Lucrecia


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Lunes, 15 de septiembre
"Un llamado a corregir y editar los contenidos torpemente españolizados de la Wikipedia"

El 11 de septiembre pasado, en el portal Cibersur se publicóla siguiente noticia: “La sede de la Biblioteca Nacional de España en Madrid acogerá el próximo 27 de septiembre la I Editatón de Wikipedia que se organiza en España, un acto en el que "wikipedistas" expertos y noveles editarán artículos sobre la lengua y la literatura en español publicados en esta web”. Traducido, esto quiere decir que nuevamente las tres instituciones van a intentar copar esta herramienta de consulta, ensuciándola con los contenidos de la RAE y con informaciones meramente peninsulares, como muy fácilmente se puede comprobar en muchas entradas. Desde este blog, entonces, se llama modestamente a los wikipedistas latinoamericanos a que corrijan muchos de esos contenidos claramente hispánicos. Por caso, en las entradas referidas a escritores, suelen señalarse nada más las traducciones españolas, aun cuando muchas veces éstas fueron realizadas primero por latinoamericanos. Para no hablar de las definiciones de las palabras o de las malas traducciones de artículos escritos originariamente en inglés.
Los directores de la Biblioteca Nacional de España, Ana Santos Aramburo; del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha; y la Real Academia Española, José Manuel Blecua, darán la bienvenida a los participantes de esta convocatoria que busca "crear y actualizar" contenidos sobre el español y en castellano, en la "mayor enciclopedia de Internet", según informa una nota la BNE.

En este "maratón de la edición", que estará patrocinado por Telefónica, las tres instituciones colaborarán proporcionando documentación bibliográfica in situ y virtual a los participantes.

Los contenidos a editar, que elegirán libremente los participantes, irán desde artículos sobre "el español en el mundo" o "el turismo idiomático", a la creación o ampliación de documentos sobre los escritores que han obtenido el Premio Cervantes. Además, se actualizarán los artículos propios de cada una de las tres instituciones.

Antes de dar comienzo a la I Editatón se realizará una breve introducción sobre cómo incorporar y modificar contenidos en Wikipedia y otros proyectos Wikimedia.

Los participantes, que podrán ser hasta 140, tendrán que llevar un ordenador portátil y contarán con la ayuda de "wikipedistas veteranos", que servirán de apoyo a los asistentes al acto.
 
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Y comenta Susana Campano:
Todo el mundo sabe que la wikipedia en español está mal escrita, con errores de ortografía y no tiene nireferencias ni bibliografía. Vamos, de vergüenza. Marca España a tope, Los artículos como imperio español, panhispanismo o hispano son flipantes, todo el mundo fue españistán en algún momento de la vida. SI alquien quiere saber algo que busque en inglés. Y a Españistan lo que es de Españistán: paro y buscarse un curro en otro país. Eso sí es "español en el mundo".y "turismo idiomático" del bueno....


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16 de septiembre
"Tomemos acciones concretas contra las entradas españolizadas de Wikipedia"

En la entrada de ayer se hacía un llamamiento a corregir las entradas de Wikipedia redactadas por españoles. 
A quien esto parezca excesivo, se le recomienda investigar las siguientes palabras de uso cotidiano en la Argentina, Uruguay y otros países de Latinoamérica: "diagramación", "manteca", "medias","torta", "banana", "pollera", "medialuna", "bife", "birome", "arquero", "basquet". La lista, por supuesto, podría ser mucho más larga, así como también la manera de nombrar en otras partes del continente americano a lo que aluden estos sustantivos. La pregunta es simple: ¿qué autoridad se arrogan los idiotas de la RAE y sus adláteres para condicionar los contenidos de Wikipedia al mero punto de vista español?
Como señalábamos ayer en este blog, sería interesante que se hiciera correr la voz por toda Latinoamérica para que espontáneamente los usuarios del continente tomemos cartas en el asunto y comencemos a corregir las entradas españolizadas poniendo en pie de igualdad la información. Y, claro, no se trata sólo del vocabulario. Como decíamos ayer, libros publicados en nuestros países que no figuran en la información, títulos de películas y de series, y todo lo que los usuarios consideremos necesario mejorar.

Y para que las cosas sean todavía más equilibradas, ¿qué tal si se empezara a juntar firmas en toda Latinoamérica para advertir a los administradores de Wikipedia sobre la tramposa actitud de la tan cacareada "marca España" y su adulteración de la realidad de la lengua?

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Y comenta Susana Campano:
Insisto, como dicen ahora en los doblajes de la televisón. No sólo en Latinoamérica se tiene que protestar contra esta burla. Que los temas de la reunioncilla sean "el español en el mundo" y el "turismo idiomático" me parece un escándalo.
 
 

jueves, 10 de julio de 2014

"¿Por qué necesitamos nuestras propias traducciones?", por Magdalena Cámpora

Queridos colegas:

El pasado 10 de junio se realizó en Santiago de Chile el encuentro “Diagnóstico, posibilidades y perspectivas de la traducción literaria en Chile”, organizado por la traductora chilena Pola Iriarte y apoyado por instancias como el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires (de donde tomo esta información), la Universidad Diego Portales (donde se realizó el encuentro), la Asociación de Editores de Chile, el Instituto Goethe y la Embajada de México en Chile. En en encuentro participaron

El programa completo del encuentro lo pueden consultar en este enlace del Club, que durante esta semana va a estar publicando fragmentos de las distintas ponencias en las diversas entradas de la serie "Del otro lado de la cordillera". A continuación aparece una parte de lo que dijo la traductora argentina Magdalena Cámpora a raíz de una pregunta de Pola Iriarte que nos atañe a todos: ¿por qué necesitamos nuestras propias traducciones? Saludos,

Lucrecia




Notas para contestar una pregunta de Pola Iriarte:
¿Por qué necesitamos
nuestras propias traducciones?

Magdalena Cámpora

¿Qué quiere decir tener una traducción propia? ¿Qué está hecha acá? ¿Qué tiene un léxico vernáculo? ¿Es nuestra la traducción (hablo como argentina) porque hay voseo? ¿Es nuestra la traducción (hablo como latinoamericana) porque no decimos vosotros? ¿Esto quiere decir que hay que defender a rajatabla las particularidades dialectales, que constituyen lo propio? En principio, habría que contestar que no. Creo incluso que unir el problema de lo propio con el de las particularidades dialectales es hacerle el juego a las imposiciones editoriales que nos vienen de España.

Para empezar, la identificación de la especificidad de la lengua con la pertenencia nacional es una problemática que es histórica, y que en realidad ya está superada: reenvía a las discusiones transatlánticas de las décadas del 20 y del 30 sobre el meridiano intelectual de Hispanoamérica, que los españoles querían naturalmente hacer pasar por Madrid, por motivos ideológicos y sobre todo económicos.

Lejos quedó el tiempo en que España podía considerar, como lo quería Guillermo De Torre, “al área intelectual americana como una prolongación del área española[i]” y en el que, tanto en América como en España, se sobreentendía que la lengua literaria no debía hacerse eco de las grandes diferencias dialectales orales. Lejos quedaron, también, las discusiones sobre el nombre del continente: Hispanoamérica, Latinoamérica, según se buscara defender la tradición ideológica de la llamada lengua común o, al contrario, se buscara abrir hacia otras tradiciones ya más genéricamente latinas que, en casos como el de la Argentina con Italia o Francia, iban casi de suyo.

Quiero decir: el tener traducciones que respeten las particularidades de nuestra habla ya nada tiene que ver con el gesto histórico de la emancipación colonial. Hay un consenso, de ambos lados del Atlántico, sobre la naturaleza pluricéntrica del español como lengua que no posee una norma y un uso únicos, sino dos o más, iguales en prestigio[ii].

A esto me contestarán que si ya no existe el problema de la legitimación de la variante dialectal que hablamos, sí persiste el problema de la distribución y de la aceptación de las variantes de traducción americanas en un mercado editorial amplio, cuyas pautas en muchos casos se rigen por las normas hispánicas: como todo traductor americano que haya trabajado para España sabe, la aceptación pasa por su adaptabilidad al oído peninsular.

[Un comentario al margen respecto de esto: a ningún editor español se le ocurriría pedirle a García Márquez que descolombianice sus textos, pero sí se lo pedirá a un traductor colombiano. En épocas pasadas, la práctica era de hecho directamente “fusilar” la traducción peinándola de cualquier marca gramatical, léxica o prosódica latinoamericana.

Si viviéramos en un mundo donde la traducción tuviera el mismo estatuto que el texto original como trabajo de creación, esa limpieza lingüística sería impensable. Es de hecho impensable esa limpieza cuando el traductor es un autor: ¿quién se atreve acaso en Francia a tocar las traducciones de Poe hechas por Baudelaire, o en la Argentina la traducciones que hizo Borges de Faulkner o de Virginia Woolf, o incluso hoy en día las que hace Aira? El problema no está en el texto final, sino en el nivel de legitimación de quién lo produce.]

Pero volviendo más pragmáticamente a los problemas de distribución, es un hecho que las traducciones demasiado localistas, si bien son interesantes desde un punto de vista traductológico, son poco vendibles. Pienso por ejemplo en una versión de Pantagruel que salió hace tres o cuatro años en Buenos Aires, por Dedalus Editores, en la que el faubourg Saint-Marceau se convierte en el arrabal Saint-Marceau, y los comentarios soeces de Panurgo son traducidos por juegos de palabras sacados del mundo escolar argentino, por ejemplo la repetición muy rápida de la expresión “lápiz japonés”.

Se calcula que la literatura argentina contemporánea tiene en la Argentina 20.000 lectores potenciales: ¿cuántos de ellos estarán dispuestos a apostar por una traducción tan localista de Rabelais? Si uno reduce lo propio a las particularidades lingüísticas, hay menos lectores. Y eso es un problema, porque las traducciones, que están el inicio de la cadena editorial, dependen de su último eslabón, que es la venta.

Es evidente que por nuestras propias condiciones (lectorado finalmente pequeño y cautivo) no podemos ser todo lo etnocéntricos que queremos.

Lo que me lleva a la pregunta inicial: ¿qué es entonces una traducción propia? Podría ser interesante considerarlo en dos niveles, uno individual y el otro colectivo.

Desde lo individual, pensar la traducción como la construcción de un entramado que contiene muchas y variadas cosas que constituyen lo propio:

-Primero, obvio, la bajada de línea editorial que pega sobre la versión propuesta y que siempre va a ser específica, circunstancial, y va a estar adscripta a un espacio propio (qué es lo que se pacta con la editorial respecto del nivel de localismo lingüístico)

-Segundo, el propio idiolecto del traductor, que por más invisible que sea no deja de ser quien elige las palabras y su disposición gramatical en la lengua de llegada. Todo traductor tiene mañas, giros, señas que surgen de su historia, de su saber y de sus circunstancias de producción; el traductor argentino Marcelo Cohen[iii] llega incluso a comparar la traducción con la identidad: ambos son, dice, siempre un “agregado”, y “muchos de sus componentes provienen de elecciones o adherencias azarosas”;

-Tercero, la historia de las traducciones anteriores de ese texto. Mariana Dimópulos –a quien quiero nombrar porque discutí muchas de estas ideas con ella– siempre marca cómo la traducción de textos filosóficos tiene que tomar en cuenta la historia y los circuitos de transmisión de los términos. También: hay títulos, hay incipits que tienen una historia que hay que considerar– La metamorfosis siendo el caso más célebre;

Por último –y quizás este último punto del entramado sea un poco vaporoso, pero quiero decirlo igual porque es fruto de mi propia experiencia como traductora– creo que la traducción es propia cuando se arma una relación conciente entre el texto original y la lengua a la que se lo traduce. Me parece (pero es del orden de la intuición) que existen afinidades electivas entre ciertos textos y ciertas variantes dialectales cuya presencia termina negociándose en el texto traducido. Doy muy brevemente un ejemplo personal, que viene de la experiencia de traducción con Rojo y Negro:

Creo que Le Rouge et le Noir está escrito en un francés que contiene a priori, de antemano, su propia traductibilidad al español rioplatense; es una obra que se halla en el español rioplatense, aunque sin caer por supuesto en dialectismos exagerados (ni che, ni voseo). Esto, por varias razones que identifiqué en la práctica de traducción, por ejemplo 1) un sistema de tiempos verbales que encastra bien con el que usa Stendhal: formas simples en vez de compuestas, perfectos simples connaturales al Río de la Plata en vez pretéritos perfectos compuestos peninsulares que recargan; futuros perifrásticos que refuerzan el coloquialismo stendhaliano; 2) también (es consecuencia de lo primero), un patrón rítmico y tonal, una prosodia, que hace que cierta oralidad de superficie del estilo de Stendhal se trasluzca en la entonación, en la dicción, en el débit rioplatense; 3) finalmente, el léxico argentino que se nutre de palabras extranjeras y que tiene un eco perfecto en el rol de los extranjerismos[iv] en la prosa de Stendhal: los críticos[v] hablan de babeylismo, haciendo un juego con el apellido real del escritor, Beyle. Hay en Stendhal una superposición de la morfología de las lenguas que es constante; ese fenómeno se da, como bien se sabe, en el español de Argentina, donde abundan calcos gramaticales y sintácticos, en particular del italiano.

Posibilidad de pensar esta intimidad entre ciertas variables dialectales y el estilo de un texto, o en cualquier caso –y eso quizá sea más interesante- intentar justificar formalmente esa intimidad.

Esto entonces en cuanto a lo propio como entramado individual, que no necesariamente remite al localismo extremo, a la problemática excluyente de las variantes dialectales.

La segunda perspectiva para pensar lo propio es desde lo colectivo, cuando lo propio surge de un conjunto de acciones entre los distintos actores del campo editorial, entre las cuales pueden contarse: el desarrollo de un campo editorial fuerte, con capital, que pueda comprar derechos; elegir títulos; pagar traducciones nuevas; pagar propuestas, informes, lecturas de scouting a los traductores, que son muchas veces los primeros en manejar lo nuevo; permitir en consecuencia una circulación verdadera de textos, ideas, libros, y con ellos de autores y lectores, desde las Ferias de Libros donde se da el encuentro lector-autor, hasta los peregrinajes privados de lectores.

En suma: constituir lo propio al poder armar nosotros mismos el catálogo de títulos que traducimos, editamos, comercializamos, leemos.











NOTAS

[i] Guillermo De Torre, “Madrid, Meridiano intelectual de Hispanoamérica”, 1927.

[ii] Tener en cuenta quand même que para el Diccionario Panhispánico de Dudas (2005), el 70% de los “errores” que se sancionan corresponde a usos americanos. Ver al respecto “Para una soberanía idiomática”.

[iii] “Nuevas batallas por la propiedad de la lengua”, 2007 (reproducido en la entrada de este blog del 23 de abril de 2010).

[iv] Artículo 3, Privilèges : « Cent fois par an, il saura pour vingt-quatre heures la langue qu’il voudra ».

[v] Éric Bordas, « Le babeylisme scriptural de Stendhal, ou le style comme langue étrangère », 2011.

Tomado de: http://clubdetraductoresliterariosdebaires.blogspot.mx/2014/07/del-otro-lado-de-la-cordillera-2.html
La foto de Magdalena Cámpora es de Paulo Slachevsky, tomada del mismo enlace.

sábado, 1 de marzo de 2014

Encuesta para libreros, realizada por el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires

Este año, el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires inauguró sus actividades con los resultados de la encuesta que le envió a libreros de muchos países de habla hispana.

Los resultados se estuvieron publicando durante las últimas semanas, y ayer 28 de febrero aparecieron las conclusiones de Marietta Gargatagli, que reproducimos aquí. Si entran al blog del CTLBA, pueden consultar todas las respuestas en las entradas anteriores.

Una encuesta para libreros: algunas conclusiones

Al cabo de dos semanas de encuesta y con 28 libreros de 27 librerías de la Argentina, Colombia, Chile, España y México, damos por terminada la encuesta para libreros. Amablemente, Marietta Gargatagli, filóloga e investigadora muy especializada en el mundo del libro y en traducciones, además de apasionada lectora, ha accedido a leer todas las respuestas en detalle y tratar de observar lo que éstas revelan. Siguen entonces sus conclusiones. 

Encuesta sobre traducciones y librerías
Después de haber entrevistado a editores, escritores y traductores, el Club de Traductores Lterarios de Buenos Aires interrogó a libreros de España y de América latina sobre el placer, el displacer y el uso de las traducciones en el amplio y compartido espacio del castellano.

De esas respuestas sorprende, en primer lugar, la ausencia de una marca específica para las obras de autores extranjeros. No es culpa, sin embargo, de quienes venden libros. Lo omitido corresponde a una vieja tradición. Las estadísticas sobre traducciones son bastante recientes y no pocas veces se reducen a pequeños datos confusos. Práctica antigua que las editoriales se limitan a repetir. En los catálogos o en las páginas web no se informa quiénes son los autores de la versión castellana de los libros que venden. Y a menudo ni siquiera se menciona que se trata de obras extranjeras ni de cuál pudo ser la lengua original. Tal es la costumbre, casi sin excepciones, de las grandes empresas e incluso de muchas de las chicas que prefieren dar a los lectores (y a los libreros) informaciones que creen más relevantes: precio, número de páginas, formato, presentación, fecha de edición, etcétera.
Quizá la ausencia en el origen explique las respuestas ambiguas o tentativas referidas a la primera pregunta: ¿Qué porcentaje de libros traducidos vende en relación con el total de las ventas? Salvo el responsable de Eterna Cadencia (que utilizó como referencia los libros más vendidos en el 2013) y el de Crack Up (que computó lo vendido el día anterior), la casi totalidad de los entrevistados se mostró muy dubitativo con los porcentajes de libros traducidos. Dubitativos y generosos porque las cifras oscilan entre el 20 y el 80 por ciento. La perplejidad es comprensible y aparece perfectamente resumida por Débora Yanover (Librería Norte, Argentina): “Como dicen los uruguayos, si le digo le miento. No tenemos cómo hacer esa estadística”. Opinión que compartió Andy Andersen (Lilith Libros, Argentina): “No se me ocurre una forma de pedirle al sistema que informe sobre este tema…”.
A pesar de estas vacilaciones, resulta singular que en la mitad de las librerías consultadas se considere que, de diez libros que se venden, entre seis y ocho son traducciones. Lo elevado del porcentaje sugiere que las traducciones se identifican con los libros más vendidos y éstos con los que no tienen la mejor calidad.
La asociación bestsellerización y literatura traducida más que un acierto parece un diagnóstico. En esta conjetura, la diferencia entre la lengua propia y las lenguas extranjeras parece destinada a difuminarse en otra oposición: los libros más vendidos frente a los meros libros.
Las librerías son todavía un espacio de resistencia cultural; más allá están la acechante ignorancia o los eBooks: las diferentes plataformas que los venden y los propios libros no mencionan ya a los traductores. La omnipresencia de los libros traducidos en esta encuesta quizás, lejos de augurar un merecido reconocimiento, está vaticinando un fin. No el fin verdadero, más bien la liquidación de una profesión, la transformación del traduttore traditore en traditore tradito, traduttore finito o traduttore afanato.
Ahora la madre patria copa
La segunda de las preguntas: ¿Qué procedencia tienen las traducciones y qué dice el público sobre éstas? era doble y, por tanto, las respuestas también se duplicaron. Respecto de la primera de las cuestiones existió una descripción unánime que aparece en el subtítulo: la mayor parte de las traducciones son españolas o, como aclara Alejandro Vázquez (La Barca, Argentina), de editoriales de capitales españoles. Argentina aparece mencionada entre las librerías locales y en respuestas de Colombia, Chile y México. También México figura como referencia entre los libreros de Argentina, Colombia y Chile; mientras que los consultados de Colombia y Chile comentan que la traducción no tiene un carácter profesional en estos países, aunque los colombianos mencionan un conocido repertorio de buenos traductores.
En España, las respuestas contienen en dos casos una desviación: se entiende por “procedencia” la lengua del original. La confusión es insignificante; sin embargo, refleja de algún modo que lo que venden los libreros peninsulares carece de la complejidad americana y está más cerca del mundo globalizado de los objetos impersonales que de la problematicidad de los libros y del modo de leerlos. De este lado del Atlántico, los libros tienen espesores nacionales: son españoles o argentinos o colombianos o mexicanos y nadie duda de que los libros tienen “procedencia” porque la presencia de los conglomerados industriales con sede en España es, desde los años noventa, imposible de desdeñar. No porque se trate de un problema de mercados: ese modo de editar impone formas de leer, de reseñar, de divulgar, que no pueden desconocerse porque entran en contradicción con las formas de la edición independiente o con el deseo de “tener el mejor fondo posible de autores” como menciona Pablo Braun (Eterna Cadencia, Argentina).
Y no sólo eso. De la “procedencia” nace también otra reflexión paralela. Como apunta Néstor Pascuzzo (Crack Up, Argentina): “la traducción es la forma de apropiarse, para la lengua, de ese autor extranjero”.
La segunda parte de la pregunta abordaba la opinión de los lectores respecto de la procedencia de esos libros. También en este caso existe una bifurcación entre la mayor parte de las respuestas americanas respecto de las peninsulares. Los libreros de Argentina, Chile, Colombia y México coinciden en reproducir juicios no muy favorables sobre las versiones que llegan de España o editan en los países americanos las 168 filiales de los grandes conglomerados del libro (25 en Argentina, 35 en México, por ejemplo). Esos dictámenes incluyen desde observaciones como las de Nicolás Leterier Saelzer (Ulises, Chile) que cuestionan las “traducciones hechas a la rápida o de manera industrial” o las de uno de los mejores libreros catalanes, Josep Cots, que anota que “los editores no dan tiempo suficiente a los traductores para que pulan sus traducciones y no siempre son satisfactorias” (Documenta, Cataluña).
Más allá de los aspectos formales producidos por las ediciones “en cadena”, las observaciones abarcan numerosos aspectos que las “mexicanizaciones” de las que habla Arturo Ortega Blake (Urgens, México) o las adaptaciones de última hora no logran disimular. Insistentemente se cuestiona el uso del argot o de los modismos peninsulares que provocan “un salto en la lectura” o resultan “ruidosos”. Los libreros de Colombia, Chile y Argentina trasladan una opinión bastante unánime de los clientes que califican a las versiones peninsulares de “invasión” y excluyentes. Las críticas más agudas (San Librario y Arteletra de Colombia) se ciernen sobre Anagrama que sigue la misma política de los grandes grupos editoriales (Random House, Santillana, Planeta, Océano) replicando de forma anacrónica libros traducidos hace treinta o cuarenta años y destinados, ya en aquel momento, a un público estrictamente nacional.
Esas prácticas puramente comerciales tienen muy poco que ver con los libros y nada con lo literario. Tal como resume Sandro Barella (Norte, Argentina) “la tradición de traducciones hechas en el país muestra que una visión no imperial de la lengua permite un acercamiento más verdadero –y placentero– a una obra originada en un ámbito lingüístico ajeno.”
Las buenas traducciones nacionales

La última de las preguntas también era doble, aunque la segunda parte era la simple razón de la primera parte: ¿Privilegia usted la venta de traducciones realizadas en su propio país? ¿Por qué?
Casi sin excepciones las respuestas indicaban que existe una relación directa entre la forma de la lengua de la traducción y la lengua del país. Tal como señaló el responsable de la librería Mascaró (Argentina): “Hablar el mismo idioma que el texto (traducido) definitivamente facilita el acercamiento”.
¿Se trata de algo posible? Hasta una respuesta poco optimista indica que sólo se puede ser optimista.
Curiosamente, Chile (donde los libreros parecen más melancólicos) fue uno de los países de América que tuvo hasta la década de 1950 una industria editorial floreciente y nada indica que no pueda reconstruirla. Colombia, Uruguay y Venezuela fueron productores de libros y el actual desarrollo en Argentina y en México de empresas independientes, nuevas y antiguas, resulta notable. También en España y en Cataluña la producción de libros parece seguir este camino. No parece haber otro. 

miércoles, 19 de febrero de 2014

Encuesta para libreros del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires

Queridos colegas,
como en otras ocasiones, el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires comienza un nuevo año publicando los resultados de una encuesta, en este caso enviada a libreros. Las anteriores han sido a traductores (2013), escritores y editores.

Pueden consultar los resultados de la encuesta a libreros en las entradas de febrero de su blog, a partir del día 17: http://clubdetraductoresliterariosdebaires.blogspot.mx/2014/02/una-encuesta-para-libreros-i.html
Aprovecho para recomendarles en general que conozcan este blog, y pueden hacerlo a partir del recuento de sus primeros cinco años de actividad: http://clubdetraductoresliterariosdebaires.blogspot.mx/2013/12/un-balance-de-nuestros-primeros-cinco.html

Regresando a la encuesta para libreros, Jorge Fondebrider, coordinador del CTLBA, la presenta con estas palabras:

A lo largo de los últimos cuatro años, el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires ha realizado tres encuestas a propósito de la traducción literaria: la primera fue con editores, la segunda con escritores, la tercera con traductores. Ahora, comenzando nuestro sexto año de actividades, hemos decidido realizar una encuesta con libreros y conocer, desde esa otra parte de la cadena, qué pasa con los libros que traducimos cuando salen al mercado.

Para nuestros fines, hemos solicitado a libreros de buena parte de Hispanoamérica que respondieran a tres preguntas, que, como se verá más abajo, fueron siempre las mismas. Con todo, a pesar de los muchos esfuerzos realizados, resultó imposible que los libreros consultados en Ecuador, Perú, Uruguay o Venezuela se avinieran a contestar. Por lo tanto, el lector se encontrará únicamente con representantes de  la Argentina, Colombia, Chile, España y México, acaso los países más activos a la hora de traducir y publicar libros en nuestro idioma.

Asimismo, se buscó reflejar la mayor diversidad posible recurriendo a grandes y pequeñas librerías, a librerías de las capitales y de las provincias, a librerías de libros nuevos y, en algún caso, también usados, etc.

Para nuestra sorpresa las grandes cadenas (como Yenny-El Ateneo o Cúspide, en la Argentina) no permitieron que quienes trabajan en sus librerías participaran de la encuesta. Por lo tanto, tuvimos que conformarnos solamente con las buenas, aquéllas muchas veces atendidas por gente que conoce el libro sin necesidad de recurrir permanentemente a las computadoras como en los supermercados. A todos ellos, trátese de dueños o empleados, estamos muy agradecidos y aprovechamos la oportunidad para decirlo públicamente [...]



jueves, 17 de octubre de 2013

Otra opinión entre las muchas posibles "Alejandro Patat"

Hola, colegas.

Con todo lo que ha acontecido últimamente en Argentina en el mundo de la traducción, aprovecho para reproducir esta nota desde el http://clubdetraductoresliterariosdebaires.blogspot.mx/. Espero y lo disfruten.

Saludos cordiales,
Jorge Pérez Arteaga

Otra opinión entre las muchas posibles

“A partir de la investigación y de su propia experiencia como traductor, el autor de este artículo reflexiona sobre las variadas formas que puede adquirir el delicado arte de expresar en una lengua lo que está escrito en otra, y destaca la importancia que ha tenido esa tarea en la constitución de la identidad cultural del país”, dice la bajada del artículo que Alejandro Patat* (foto) publicó en ADN, del diario La Nación de Buenos Aires, el viernes 11 de octubre pasado.

La Argentina, una inmensa traducción


La traducción literaria en la Argentina –afirman en los últimos años casi por unanimidad todos aquellos que la han estudiado o practicado– no es un factor al margen de la identidad cultural del país, sino uno de los pilares sobre los que se funda tal identidad. Sin traducciones pensadas, programadas y elaboradas por argentinos a lo largo de dos siglos, nuestra cultura sería otra o probablemente no sería. Anna Gargatagli y Patricia Willson han ejemplificado de manera magistral cómo la busca de un estilo propio de nuestros escritores ha sido y es inescindible de la vasta experiencia en el campo de la traducción.


Dos ideas inconciliables
Si se me permite una síntesis brutal, creo que es posible reducir todos los debates modernos sobre la traducción, fuera y dentro de nuestro país, a dos grandes polos inconciliables. A la primera posición, férrea en su afán totalitario, la llamaría "semiótica", porque considera la traducción un acto comunicativo, susceptible de ser catalogado minuciosamente en una serie finita de fenómenos. Quienes levantan esa bandera están persuadidos de que la traducción es una práctica codificada, que implica determinados procedimientos y estrategias, aplicables en los distintos casos que todo texto presenta. Para ellos, el traductor es un técnico que ejercita una labor mecánica con mayor o menor desenvoltura. Hoy existen asociaciones, colegios de traductores públicos, carreras específicas, publicaciones y congresos de traductología en universidades de todo el mundo. En estas instituciones han nacido verdaderos grupos "fundamentalistas", que excluyen de la órbita de la "buena" traducción a quienquiera no haya recibido su formación, y que congelan, por lo tanto, el concepto de la traducción como profesión.


Del otro lado, en continua posición de combate o, peor aún, con agresiva indiferencia a la idea de la profesionalización, se ubican los que defienden la perspectiva de la traducción como un hecho que yo llamaría "estético". Como es razonable, quienes sostienen este otro postulado ahondan sus raíces en los primeros debates filosóficos y religiosos para llegar a la idea de traducción como producto artístico, con sus propias convenciones y poéticas. Para estos últimos, es inútil que un traductor conozca las abstrusas taxonomías que la tradición académica difunde sin cesar y que cambia según los caprichos de las modas universitarias. El acto de traducir, argumentan, se basa en un trabajo de excavación en la propia lengua, con agotadoras intuiciones explorativas y experimentales. La traducción esconde las mismas insidias de cualquier actividad artística, y el traductor enfrenta plenamente los desafíos de la escritura.


Problemas
Dado que he optado por la brutalidad, espero se me conceda otra síntesis. La ya casi infinita biblioteca acerca de la traducción guarda en realidad un engaño. Como la filosofía, la traducción vuelve siempre a los primeros interrogantes, que, son, desde ya, irresolubles. Según Franco Buffoni, el mayor estudioso de la traducción en Italia, director de la magnífica revista Testo a Fronte, todos esos interrogantes se han presentado a lo largo de la historia como ejes binarios de carácter opositivo. Libertad/sumisión; traición/fidelidad; estilización/literalidad; sentido/palabra; domesticación/extranjerización son algunos de los ejes claves que dieron lugar a las diversas tipologías traductivas que Antione Berman ha examinado en su brillante ensayo La traduction et la lettre ou l'auberge du lointain . Más allá de estos excelentes materiales, propongo –modestísimamente– otro camino.


Un estudio por casos
En distintas oportunidades, ya sea en el café o en las aulas universitarias, me he visto obligado a discutir acaloradamente sobre uno de los lugares comunes más difundidos en nuestro país: el hecho de que la cultura argentina es el resultado de una conmixtión original de ideas y soluciones que provienen de Francia o de Inglaterra. La idea de una élite cultural filofrancesa y filoinglesa ya en el siglo XIX no me parece discutible. Demasiados testimonios lo confirman.


Ahora bien, si en vez de concebir las traducciones argentinas del inglés y del francés como hegemónicas y paradigmáticas nos detuviéramos a pensar aquello que deriva del contacto de nuestra literatura con otras lenguas, obtendríamos nuevas perspectivas y cuestiones. Dada mi limitado conocimiento, querría ilustrar sólo algunos fenómenos que resultan del contacto entre la literatura italiana con las tradición traductora de nuestro país.


Insisto, todavía no existe una historia de la traducción en la Argentina, pero si existiera, debería organizarse por "casos", y debería tener en cuenta esas otras empresas no tan marginales que los argentinos emprendieron más allá de las literaturas inglesa y francesa. Los "casos" son simplemente los distintos modos de haber entendido y ejecutado la práctica de traducción.


La traducción política
Los románticos, se sabe, abrazaron la idea de la traducción como gesto iluminista, como arma capaz de borrar las fronteras y de universalizar las ideas fundacionales de la modernidad. En la Argentina, la traducción de las tragedias de Alfieri o de las novelas de Foscolo y Manzoni significó dar a conocer la catástrofe italiana, especular de la argentina, en cuanto naciones en busca de una auténtica libertad. La apropiación política de esos textos claves de la literatura italiana del siglo XIX fue fundamental también para la generación del 80, que vio a Italia no como nación-modelo, sino como nación-hermana. Quizás éste sea uno de los motivos por los cuales los lectores argentinos de hoy siguen leyendo las grandes obras inglesas y francesas del siglo XIX como obras "maestras" de mundos acabados, pero desconocen en general esas obras italianas. Porque fue su circulación en traducciones políticas, demasiado apegadas a las urgencias históricas de nuestro país, la que no permitió ni siquiera entrever los motivos por los que esas mismas obras son imprescindibles en Italia: su innovación formal y su grandiosa experimentación lingüística.


No será la primera ni la última vez que los textos italianos entrarán por la puerta de la política (Gramsci, por mencionar el caso más importante del siglo XX), para desatender la imponente grandeza estética de sus escritos.


La traducción demiúrgica
La traducción de La Divina Comedia , hecha por Bartolomé Mitre, sufrió los embates violentos de los irreverentes jovencitos reunidos en torno a la revista Martín Fierro , allá por los años veinte. Desde entonces, la versión del poema dantesco ha sido injustamente olvidada o denigrada. Sin embargo, la traducción de Mitre ha tenido un rol imprescindible en nuestro país, nos guste o no nos guste su versión. ¿Por qué? Porque al cabo de largos años de trabajo, que van desde 1891 hasta 1897, considera su propia versión a la par del original. Es más, antepone al texto una "Teoría del traductor" e incluye cientos de notas a la traducción (y no al texto). Todo eso implica que estamos leyendo La Divina Comedia de Mitre, más que la de Dante.


Traducción demiúrgica significa que el traductor se sobrepone al autor. Porque si éste construye y crea, el segundo se sumerge y penetra en el misterio de la creación.


La traducción por identificación
"La tarea del escritor no es imaginar sino percibir", sentenció Proust. Propongo que el predicado se aplique plenamente a la tarea del traductor. "Un traductor debe primeramente perder y luego recuperar su propia identidad", afirmaba Elsa Gress, escritora danesa, en ese precioso volumen sobre la traducción que la revista Sur publicó en 1977. La Argentina ofrece muchos casos de escritores abocados a la percepción sutil de una obra imaginada por otro. La llamaré traducción por identificación. A tal punto que un traductor de este tipo sufre una especie de ensimismamiento y apropiación de una identidad ajena, cuyo síntoma final consiste en transformarse en álter ego del autor. Permítaseme contar una anécdota curiosa. Cuando en 1997 traduje junto con Carlos Ripso una antología de Montale, no preví que esa acción, efectivamente audaz y osada, despertaría las justas sospechas de Horacio Armani, el famoso traductor de Montale en la Argentina. Nuestra operación no guardaba ningún rencor contra aquel texto excelente que había circulado y sigue circulando notablemente en nuestro país. Armani, sin embargo, no concebía que existieran dos versiones simultáneas. La paradoja –lo descubro después de años– es que muchas veces la nueva identidad del traductor es tan perfecta que termina por velar la del escritor mismo, y no viceversa.


La traducción que da voz
En aquel número inolvidable de Sur, tres textos subyacen a las discusiones de los latinoamericanos que participaron del volumen: la famosa diatriba Newman-Arnold en torno a la intraducibilidad de Homero, el artículo "Miserias y esplendores de la traducción", de Ortega y Gasset, de 1937, y el notable ensayo de Octavio Paz, Traducción: literatura y literalidad , publicado en Barcelona en 1970.


Ortega había esclarecido la diatriba acerca de la intraducibilidad de todo texto, desplazando la imagen banal de la inadecuación de los códigos retórico-semánticos de una obra clásica hacia una disquisición mucho más fina acerca de lo que una lengua manifiesta o acalla.


Cada lengua es una ecuación diferente entre manifestaciones y silencios. Cada pueblo calla unas cosas para poder decir otras. Porque todo sería indecible. De aquí la enorme dificultad de la traducción: en ella se trata de decir en un idioma precisamente lo que este idioma tiende a silenciar.


A estas alturas, habría que pensar el rol esencial que cumplieron en la dictadura argentina algunos textos de Pavese, escritos también ellos en clave durante el fascismo. La influencia de Pavese entre la generación de escritores como Piglia o Saer es notoria, pero todavía no se ha hecho hincapié en todo lo que la literatura argentina "dijo" a partir de los escritos de Pavese. O si se quiere, basta con leer muchas de las versiones de Rodolfo Alonso y Pablo Anadón para comprender cuántas más cosas dijo nuestra poesía a partir de la poesía italiana del siglo XX.


La traducción reivindicativa
Digamos que la reivindicación del estatuto de las lenguas coloniales respecto de la lengua de la madre patria acompaña los debates desde la Independencia hasta nuestros días, con las posiciones que ya conocemos, y que van de un extremo al otro.


Lo cierto es que la industria editorial de los últimos años en lengua castellana, como resulta del hermoso volumen La traducción literaria en América Latina , compilado por Gabriela Adamo, ha privilegiado la variedad ibérica a la hora de difundir textos en lenguas extranjeras. No se trata sólo de una política lingüística normativa, ciega ante un público masivo latinoamericano que tiene problemas tangibles para digerir las traducciones españolas. Con el pase de las grandes editoriales argentinas a manos españolas, se trata más bien de una cuestión de política editorial. Uno de los más espinosos es la circulación inquietante de traducciones argentinas manipuladas. Como señala Gargatagli en el volumen recién citado, "a partir de 1976, se trasladaron a España catálogos enteros de las empresas argentinas que iban desapareciendo y las traducciones nacionales pasaron a ser un inmenso borrador que podía corregirse, plagiarse, editarse, denigrarse, peninsularizarse y enviarse otra vez a la Argentina".


A este propósito resulta imperdible el ensayo de Andrés Ehrenhaus, incluido en el volumen. Argentino exiliado y radicado en España desde hace décadas, Ehrenhaus, se reconoce traductor "huésped" en la lengua de España. A las objeciones de sus connacionales por la adaptación de la propia variedad lingüística replica que, a fin de cuentas, cualquier manipulación o sumisión de la propia variedad a la normativa peninsular implica siempre un desborde, una filtración, un desangrarse de la lengua materna, que deja sus huellas y sus manchas.


Cuando en los años noventa Antonio Aliberti, poeta argentino nacido en Sicilia, concluyó sus traducciones de Leopardi, confesándome que ese enorme trabajo lo había purificado y lo había preparado para su muerte inminente, no imaginaba quizá que su versión del monumental poeta italiano nos quedaría como testimonio maravilloso de esa lengua particular que los argentinos construyeron con el aporte de los inmigrantes italianos.


La traducción como compensación
Sin embargo, los argentinos no deberíamos olvidar tan a menudo que la lengua que hablamos tiene una larga historia, que no está hecha sólo de glorias, "el bronce de Francisco de Quevedo", según rezan los versos de Borges. En 1971, en Nueva York, el político, periodista e historiador catalán Víctor Alba (1916-2003), militante del Partido Comunista español, preso por el franquismo en Alicante y luego en Barcelona, exiliado en México y luego en Estados Unidos, fue invitado a participar de unas importantes jornadas sobre traducción. El original escrito de Alba, recogido por Sur, razona en torno a un tema ajeno a la cultura norteamericana, pero impelente en el caso de la lengua española: nuestra lengua ha hecho siempre las cuentas con contextos dictatoriales, dominados por el control y la censura de Estado. El traductor no ha sido indemne a los juegos acrobáticos de la lengua y a las paráfrasis disuasivas.


La traducción ideológica
Los años setenta fueron propicios para la ideologización de la práctica de traducción, cuyo principal problema pasó a ser la cuestión de la traducibilidad cultural. En esos años, la revista Pasado y Presente , en Córdoba, al traducir los Cuadernos de la cárcel , de Gramsci, planteó el siguiente problema: ¿hasta qué punto los postulados y las ideas relativas a la realidad italiana son traducibles en América Latina? ¿Conceptos como "hegemonía" o "intelectual orgánico" significan la misma cosa de un lado y del otro del Atlántico? El debate no era otra cosa que la traducción del propio debate que Gramsci había generado en sus Cuadernos , donde se preguntaba si las literaturas populares francesa y rusa del siglo XIX eran del todo traducibles en la Italia del mismo período. La historia de las ideas en América Latina ha sido, de por sí, una respuesta a la cuestión.


La traducción como experimentación
Patricia Willson, en La Constelación del Sur, ha trazado un panorama de las traducciones argentinas del grupo Sur, analizando las soluciones de Victoria Ocampo, José Bianco y Jorges Luis Borges. De las innumerables intuiciones críticas de la ensayista, rescato aquí una en particular: la idea de que la traducción fue y es en la Argentina un laboratorio estilístico, cuyo ejercicio de reescritura traductiva termina por filtrarse en las obras.

A los tres modelos que Willson propone, yo les sumaría las soberbias interpretaciones de Enrique Pezzoni de algunos textos italianos, que no han recibido hasta ahora la misma atención que sus textos críticos. Porque no habría que olvidar la bella metáfora de Jaime Rest en su ensayo "Reflexiones de un traductor": “El texto original es siempre una partitura que atesora en su silencio la forma ideal de la composición: el traductor no en vano es un intérprete, un ejecutante de la partitura”.

La traducción como saqueo
He dejado deliberadamente para el final la visión de la traducción como saqueo, idea que Borges ha injertado en nuestra cultura. Para Ricardo Piglia, el germen de las ideas borgeanas se halla en la traducción desviada del epígrafe " On ne tue point les idées " del Facundo , que Sarmiento atribuye equívocamente a Fortoul en vez de Diderot, y que traduce "mal" en la edición de 1845: "A los hombres se los degüella, a las ideas no". Allí estaría la vocación apócrifa de nuestra literatura.


Las distintas posiciones de Borges en torno a la traducción han sido analizadas puntualmente por Sergio Waisman. Así, la célebre frase de Borges "el concepto de texto definitivo no corresponde sino a la religión o al cansancio", hoy incluida en Discusión, lo llevó a afirmar que "la superstición de la inferioridad de las traducciones –amonedada en el consabido adagio italiano– procede de una distraída experiencia". Éstos serían los corolarios que conducen a la idea de traducción como falsificación, distorsión, desdoblamiento, apropiación, saqueo. Al final de su carrera, en "El oficio de traducir", en 1975, Borges afirma –expandiendo aún más las infinitas posibilidades de la traducción– que ésta no es sino una forma de "sentir el universo".


Si Borges se apropió de una gran cantidad de textos escritos en otras lenguas, será útil saber que en 1965 se negó a aceptar la invitación de los intelectuales latinoamericanos a traducir La Divina Comedia . Claudia Fernández Greco, estudiosa de la Universidad de Buenos Aires, está llevando a cabo un análisis titánico de las traducciones de Dante en la Argentina y acaba de aportar una interesante interpretación de esa negativa. Porque una literatura está hecha también de textos que nunca existieron.


Final
En 1958, Juan Rodolfo Wilcock se encuentra en Londres, lugar que había elegido para escapar de la Argentina reducida al enfrentamiento entre peronismo y antiperonismo. Desde su exilio voluntario, escribe cartas desesperadas a Miguel Murmis, a quien había conocido y frecuentado en Buenos Aires. Y entre notas personales, agrega críptico: "Veo la Argentina como una inmensa traducción". Wilcock, el amigo íntimo de Silvina Ocampo, que se había enemistado con Victoria, deja suspendida esta idea. Creo que con esta frase Wilcock quiso subrayar que lo que más añoraba de Buenos Aires era el espíritu cosmopolita de esos años, visible en la vocación omnívora por la traducción. La suya era una consideración elegíaca de aquello que había dejado para siempre. Su destino romano, así como su pasaje deslumbrante a la literatura italiana en breves años, no hubieran sido posibles sin ese recurrente sueño argentino, que consiste ante todo en traducir.



*Alejandro Patat ha sido Responsable de la Dirección Didáctica de la Asociación Dante Alighieri de Buenos Aires y Coordinador para América Latina del “Progetto Lingua Italiana” de la Società Dante Alighieri di Roma. Ha traducido a Montale en castellano y está cuidando la edición argentina de la Historia de la literatura italiana de Alberto Asor Rosa. Ha escrito algunos ensayos sobre la relación entre la cultura italiana y la cultura latinoamericana y ha publicado L’italiano in Argentina (Guerra, Perugia 2004) y Un destino sudamericano. La letteratura italiana in Argentina, 1910-1970 (Guerra, Perugia 2005). En Italia está por salir el volumen Patria e psiche. Saggio su Ippolito Nievo (Quodlibet, 2009). Es docente de Literatura Italiana en la Universidad de Buenos Aires e investigador en la Università per Stranieri di Siena. Ha dictado cursos y seminarios en Argentina, Italia, Serbia, Túnez y Suiza.

sábado, 12 de octubre de 2013

Informe sobre la Ley de Protección de la Traducción y los Traductores

Tomando en consideración la entrada en lo referente a la ley de protección a la traducción y al traductor que se está promoviendo en Argentina reproduzco esta nota que publicó Jorge Fondebrider en el blog del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires: http://clubdetraductoresliterariosdebaires.blogspot.mx/2013/10/un-paso-efectivo.html 




En los meses que van de marzo de este año a esta fecha, los traductores Estela Consigli, Lucíla Cordone, Andrés Ehrenhaus y Pablo Ingberg se reunieron para trabajar en un proyecto de ley que cubriera los intereses de los traductores y que, gracias a la intervención decidida de un legislador y su equipo, próximamente será sometido al Congreso nacional. Para informar sobre los distintos pasos de esta iniciativa y recabar opiniones por parte de los interesados, dos de los miembros de ese grupo se hicieron presentes en el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires ante un muy nutrido grupo de traductores. La velada, de real importancia transcurrió en los mejores términos. Los interesados pueden consultarla aquí:http://www.ustream.tv/recorded/39633141


Reunión informativa sobre el proyecto de Ley de Protección de la Traducción y los Traductores

Un cúmulo de circunstancias favorables, surgidas de ese magma en constante ebullición que es el ejercicio de la traducción y su lugar en el mundo, derivó hace pocos meses en la elaboración de un proyecto que parecía tan ambicioso como inalcanzable apenas un año atrás: una propuesta de Ley de Protección de la Traducción y los Traductores, presentada para su debate y eventual aprobación en la Cámara de Diputados de la Nación. Tantapomposa mayúscula es el bosque que viene a soslayar el árbol, que no es otro que la posibilidad real y efectiva de que la profesión cuente con una herramienta legal ágil y eficaz para alcanzar el objetivo soñado desde que la traducción es pieza fundamental de la industria del libro, y estamos hablando de muchas décadas e incluso siglos: la dignidad laboral y profesional de quienes la ejercen. Un grupo de traductoresprovenientes de distintos ámbitos y dotados de experiencias diversas, pero que podría estar compuesto por casi cualquier profesional de la traducción literaria, ofició de médium, recogiendo las reivindicaciones y aspiraciones del sector y dándoles forma de reglamento ad lib que los especialistas en materias legales y políticas se encargaron de estructurar y vestir como corresponde.


Este documento ya está en danza y ha llegado el momento de sacarlo a la luz pública y proponerlo a sus verdaderos recipientes, cuales son los traductores de libros de nuestro país, así como de consensuarlo con los restantes actores de la industria de la traducción. Cabe agregar que, de cobrar curso, se trataría de un hito prácticamente internacional, un modelo señero para beneficio de la profesión en muchas otras partes del mundo y un avance inédito en las condiciones de trabajo de los traductores locales. Pero no tiremos cohetes antes de tiempo; aún queda camino por recorrer y mucha labor de difusión que hacer. Y la amplia caja de resonancia del Club de Traductores es uno de los lugares fundamentales para hacerlo.


Estela Consigli: Profesora de francés y traductora literaria y técnico-científica de la misma lengua (IES Lenguas Vivas “Juan Ramón Fernández”). Se especializa en traducción de ciencias humanas y psicoanálisis para editoriales y clientes particulares. Secretaria de la AATI e integrante de la Comisión de Derechos de Autor.


Lucila Cordone: Traductora literaria y técnico-científica de inglés (IES Lenguas Vivas “Juan Ramón Fernández”) y docente en esa institución y en el Lenguas Vivas “Spangenberg”. Síndica de la AATI, donde integra la Comisión de Derechos de Autor y colabora con la organización de charlas y actividades para traductores. Traduce textos literarios y de ciencias sociales.



Andrés Ehrenhaus: Traductor, autor, editor. Vive en Barcelona desde 1976. Formó parte de las juntas directivas de ACEtt y CEDRO y es profesor del Posgrado de Traducción Literaria y Audiovisual de la Universidad Pompeu Fabra. Publicó narrativa y novela en Argentina y España y tradujo más de cuarenta obras, entre ellas la poesía completa de Shakespeare.


Pablo Ingberg: Licenciado en Letras (UBA); publicó cinco libros de poemas, una novela y más de sesenta libros traducidos del griego antiguo, latín e inglés, además de poemas traducidos de esas mismas lenguas y del portugués, francés e italiano; cuidó las Obras completas de Shakespeare y dirige la Colección griegos y latinos de Editorial Losada.