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sábado, 10 de agosto de 2019

Beca de residencia en la Casa de Traductores Looren, Suiza 2020


Queridos colegas:

Se acerca la fecha límite para participar en: La convocatoria Becas Looren & COINCIDENCIA 2020, para traductoras y traductores literarios latinoamericanos;  y la Convocatoria de la Casa de Traductores Looren, espefícifa para Argentina realizada en conjunto con Becar Cultura, programa de cooperación para la formación, la investigación y la creación artística. 

Ambas convocatorias están abiertas hasta el 12 de agosto de 2019 para residencias del 30 de enero al 29 de febrero de 2020. 

La casa de taductores Looren, en el marco de su programa Looren América Latina, y la fundación suiza para la cultura Pro Helvetia, en el marco de su programa para América del Sur COINCIDENCIA, convocan a la sexta edición de las Becas Looren para traductores latinoamericanos. 

Las becas se dirigen a traductoras y traductores literarios que estén traduciendo una obra literaria de cualquier idioma al español o al portugués y que cuenten con un contrato editorial para la traducción. se prestará especial atención a las candidaturas de traductores literarios que expresen interés en establecer vínculos profesionales con colegas de la región y en explorar formatos trandisciplinarios de transmisión de literatura traducida o los vínculos de la traducción con otras artes. A su vez, se prestará atención a proyectos de traducción relacionados en sentido amplio con los temas propuestos por el programa COINCIDENCIA, a saber: memoria, construcción del territorio, conflicto y post-conflicto, narrativas no modernas. 

Cada beca contempla una estadía de un mes en la Casa de TRaductores Looren (del 30 de enero al 29 de febrero de 2020), un subsidio de 1,500 francos suizos y el reintegro de los gastos de viaje. 

La convocatoria también puede consultarse en: https://www.looren.net/assets/media/Becas_Looren_Coincidencia_2020.pdf

Para darse un norte de lo que puede ser, visiten el testimonio de Iván García, quien nos compartió sus testimonio de la estancia en la Casa de Traductores Looren 2019.

http://circulodetraductores.blogspot.com/2019/04/una-casa-de-traductores-en-looren-breve.html


Y la convocatoria de la Casa de Traductores Looren en la Confederación Suiza y la Secretaría de Gobierno de Cultura dependiente del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la República Argentina - en el marco del Programa BECAR CULTURA-, que ofrecen DOS becas para la residencia internacional en la Casa de Traductores Looren, con el auspicio de la Embajada Suiza en la República Argentina. 


La convocatoria completa se puede consultar en:
https://becar.cultura.gob.ar/bases-convocatoria-2019/







jueves, 1 de agosto de 2019

Becas de residencia en la Casa de Traductores Looren, Suiza 2020

Queridos colegas:

Les compartimos dos convocatorias: La convocatoria Becas Looren & COINCIDENCIA 2020, para traductoras y traductores literarios latinoamericanos;  y la Convocatoria de la Casa de Traductores Looren, espefícifa para Argentina realizada en conjunto con Becar Cultura, programa de cooperación para la formación, la investigación y la creación artística. 

Ambas convocatorias están abiertas hasta el 12 de agosto de 2019 para residencias del 30 de enero al 29 de febrero de 2020. 

La casa de taductores Looren, en el marco de su programa Looren América Latina, y la fundación suiza para la cultura Pro Helvetia, en el marco de su programa para América del Sur COINCIDENCIA, convocan a la sexta edición de las Becas Looren para traductores latinoamericanos. 

Las becas se dirigen a traductoras y traductores literarios que estén traduciendo una obra literaria de cualquier idioma al español o al portugués y que cuenten con un contrato editorial para la traducción. se prestará especial atención a las candidaturas de traductores literarios que expresen interés en establecer vínculos profesionales con colegas de la región y en explorar formatos trandisciplinarios de transmisión de literatura traducida o los vínculos de la traducción con otras artes. A su vez, se prestará atención a proyectos de traducción relacionados en sentido amplio con los temas propuestos por el programa COINCIDENCIA, a saber: memoria, construcción del territorio, conflicto y post-conflicto, narrativas no modernas. 

Cada beca contempla una estadía de un mes en la Casa de TRaductores Looren (del 30 de enero al 29 de febrero de 2020), un subsidio de 1,500 francos suizos y el reintegro de los gastos de viaje. 

La convocatoria también puede consultarse en: https://www.looren.net/assets/media/Becas_Looren_Coincidencia_2020.pdf

Para darse un norte de lo que puede ser, visiten el testimonio de Iván García, quien nos compartió sus testimonio de la estancia en la Casa de Traductores Looren 2019.

http://circulodetraductores.blogspot.com/2019/04/una-casa-de-traductores-en-looren-breve.html


Y la convocatoria de la Casa de Traductores Looren en la Confederación Suiza y la Secretaría de Gobierno de Cultura dependiente del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la República Argentina - en el marco del Programa BECAR CULTURA-, que ofrecen DOS becas para la residencia internacional en la Casa de Traductores Looren, con el auspicio de la Embajada Suiza en la República Argentina. 


La convocatoria completa se puede consultar en:
https://becar.cultura.gob.ar/bases-convocatoria-2019/








jueves, 16 de mayo de 2019

Programa ViceVersa

Queridos colegas:

Se encuentra abierta la convocatoria para el programa ViceVersa para el trabajo conjunto de traductores de alemán a portugués  y viceversa.

La convocatoria se encuentra abierta hasta el 10 de junio.

La información completa se puede consultar en: https://www.looren.net/








miércoles, 6 de marzo de 2019

Testimonio desde Looren

Queridos colegas:

Nos comparte Iván García,uno de los residentes actuales de la Casa de Traductores Looren -en su emisión 2019-, el testimonio de Tomás Cohen, también residente actual del programa Looren América Latina. ¿Recuerdan que les compartimos la convocatoria para éstas estancias en julio?


18. FEBRUAR 2019 – GASTBEITRAG


Instantánea de budismo y traducción

Tomás Cohen



Tras un viaje en bus desde el norte de Alemania —largo, pero no inusual para alguien de un país tan largo como Chile— llegué a Zürich y luego a Hinwil bien entrada la noche. Marco, el cuidador de la casa, me recibió amablemente, me mostró mi habitación, mi baño, la cocina y, sobre todo, la biblioteca. Era un tesoro de libros en muchos idiomas y géneros, con énfasis en autores suizos y teoría de la traducción: el tipo de biblioteca que abre el apetito intelectual. Durante mi estadía en la Casa de Traductores Looren, además de aprovechar su extensa colección de diccionarios, descubrí la obra de poetas que hasta entonces no había leído, o que al menos no había leído aún en buenas traducciones al castellano. Leí con mucho gusto a Philippe Jaccottet en traducción de Rafael-José Díaz, descubrí la ejemplar labor traductora de José Aníbal Camposy me alegré de encontrar las traducciones de Joyce hechas por Mario Domínguez Parra.
Soy un viajero obstinadamente poco práctico: mi equipaje puede resumirse como una delgada capa de ropa sobre un fondo de libros y más libros y cuadernos. A Looren traje incluso una estatuilla de una deidad budista, Mañyúshri, “buda del habla iluminada”: un San Jerónimo de 16 años, con una flor que germina de un mudra en su mano izquierda, forjado en bronce, del porte de una copa de vino. Un santo patrono para que velara sobre mi mesa de trabajo, ya que en Looren traduciría aforismos budistas del tibetano al castellano. Gracias a que la biblioteca de Looren incluía compilaciones de aforismos de distintas tradiciones, pude modular mejor el tono de mis traducciones y notar paralelos transculturales, como en el siguiente aforismo de Sakya Pandita (Tíbet, 1182-28) que se asemeja a nuestro dicho “nadie es profeta en su tierra”:

མཀས་པ་རང་གི་ཡུལ་བས་ཀྱང་།
ཡུལ་ཁམས་གཞན་ན་མཆོད་པ་ཐོབ། 
ནོར་བུ་གཞན་དུ་བྲིན་པ་ཙམ།
རྒྱ་མཚོའི་གླིང་དུ་ག་ལབྲིན།


En países ajenos, el sabio recibe
más reverencia que en su terruño.
¿Tendría una joya más demanda  
en su isla nativa que en el continente?

Eran quizás los últimos días gélidos del invierno; la nieve era todavía densa y profunda, aunque me decían que se derretiría la siguiente semana. Para espaciar el trabajo, salía a caminar ya entrada la noche. A la luz de la luna casi llena se adivinaban en la nieve pisadas y rastros de cola: un gato, un músculo que zorro, un ciervo. Admirar la fosforescencia de la luna —ahora llena— sobre la gruesa nieve que cubría Wernetshausen me recordó este poema del novísimo poeta norteamericano Kaveh Akbar (“About bridges and the shadow of bridges”), que traduje entonces: 


Sobre puentes y las sombras de puentes

desmorónalos si debes pero si lo haces
retiraré mis bromas y herviré
todas tus gallinas que cloquean ahora
detrás de mi casa
de hecho pensándolo mejor 
las hornearé hasta que queden 
duras y negras como balas de cañón
y te las dispararé hasta que estés
muerto como Colón y olvidado como
su calceta arenosa llena de conchas
la armonía
es un tipo de gramática y eso que no
soy hablante nativo no le estás hablando
a nadie y menos a mí con mi
látigo sin golpe y mis delantales
hervidos
te di la mitad de mi 
duda me diste la mitad
de tu ovillo el juez falló que
el trueque era justo pero no te vio
pellizcar tus mejillas para seducir al 
alguacil
entonces era verano
ahora es invierno y uno duro tan frío
que el gran lago se congeló no sólo una capa
puro hielo y todos los peces desconcertados
congelados a medio trago






Tomás Cohen es un escritor, traductor y activista cultural chileno. Traduce del tibetano y del inglés al castellano, y ha trabajado como editor para Asymptote, una revista internacional de traducción literaria. Su deseo de poder traducir literatura budista lo llevó a vivir por dos años en un monasterio budista en Katmandú, Nepal. Radicado en Hamburgo, desde 2015 viene organizando la Hafen-Lesung (“Lectura del puerto”), un ciclo de recitales multilingües de poesía y prosa.

Fotos: Vera Ley








jueves, 19 de julio de 2018

Traducir en grande para los pequeños

Queridos colegas:

Mariángel Mauri, colega argentina, nos comparte su testimonio sobre su participación en el taller "Traducir la imaginación" que se llevó a cabo en noviembre de 2017. El taller es impulsado por Fundación TyPA y Looren América Latina y se lleva a cabo cada año.

TRADUCIR LA IMAGINACIÓN
V Taller sobre traducción y edición de literatura infantil y juvenil

Cada año, desde hace cinco años, la Fundación TyPA y Looren América Latina convocan a traductores y editores de literatura infantil y juvenil, así como a especialistas en el género, a sumergirse en un encuentro intensivo de ejercicio, reflexión y debate en torno a la traducción de literatura para chicos y jóvenes. Cada año, además, el taller se nutre mediante la cooperación con el Filbita, el Festival Internacional de Literatura Infantil de Buenos Aires, organizado por la Fundación Filba.


La quinta edición de Traducir la Imaginación se realizó en Buenos Aires entre el 22 y el 25 de noviembre de 2017; cuatro jornadas de inmersión plena en los múltiples aspectos que atañen a la traducción y la edición de literatura infantil y juvenil. Durante esos cuatro días un grupo de traductores de diferentes lenguas, de editores y de especialistas nos reunimos para reflexionar sobre los problemas que presenta la traducción de la literatura para niños y jóvenes, para intercambiar experiencias entre traductores y con editores argentinos y extranjeros, para analizar el escenario local de la traducción y edición en este campo y para promover y fortalecer la práctica de la traducción de literatura infantil extranjera.El taller se organizó en diferentes módulos de trabajo: análisis de traducciones, criterios de edición, charla y debate en torno a la realidad del campo en la Argentina, conversaciones entre traductores y con editores, escritores e ilustradores invitados. Durante esas cuatro jornadas contamos con la presencia entrañable (por no hablar de su trayectoria como editora y promotora de la literatura para niños) de Patricia Aldana, fundadora de la editorial canadiense Groundwood Books, presidenta de IBBY entre 2006 y 2010 (una de las organizaciones internacionales más importantes de apoyo y promoción de la literatura para niños) y actual presidenta de la Fundación IBBY. Su vastísima experiencia, su compromiso con la lectura y el libro infantil, sus logros incontables fueron una fuente de inspiración para todos los que participamos del taller. También tuvimos la inmensa fortuna de conversar cara a cara con el escritor inglés David Almond, autor de más de treinta obras de literatura infantil y juvenil y ganador, en 2010, del prestigioso Premio Hans Christian Andersen que IBBY otorga, cada dos años, a un escritor y a un ilustrador por su contribución a la literatura para chicos y jóvenes. En nuestro encuentro con Almond hablamos sobre distintos aspectos de su literatura y de cómo esta se vincula con su biografía y su origen geográfico, pero, ante todo, tuvimos la rara oportunidad de intercambiar opiniones y hacerle consultas sobre los problemas que surgieron del análisis de la traducción de un capítulo de su novela Island (Hodder, 2017).
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Foto tomada de http://www.typa.org.ar/es/noticia.php?id=210







Otra experiencia conmovedora y de gran aprendizaje fue la charla que tuvimos con los suizos Germano Zullo y Albertine, escritor e ilustradora de una infinidad maravillosa de libros para chicos y adultos. En ese encuentro los autores nos permitieron vislumbrar la cocina de sus obras mediante un recorrido desde la idea a la historia, al texto, y de ahí a la ilustración, y viceversa. Al igual que con Almond, tuvimos ocasión de examinar con ellos cuestiones vinculadas con la traducción de una de sus obras, Le Président du Monde (La Joie de Lire, 2016).
      
Otra nota interesante del taller, por las posibilidades que propone, es el hecho de que los textos que tradujimos, y que luego analizamos y corregimos entre todos los participantes, no tuvieran hasta ese momento una traducción al castellano. Su carácter inédito abre entonces la posibilidad concreta de pensar y trabajar en la publicación de esas traducciones mediante la colaboración con editores del género. Del encuentro entre traductores y editores que se propicia en el taller han surgido en estos años proyectos concretos de publicación y otras experiencias editoriales.

Traducir la Imaginación es una iniciativa única de formación de traductores en el maravilloso mundo de la literatura infantil; se trata de un esfuerzo gigante de un pequeño grupo de instituciones que, desde hace varios años, vienen desarrollando experiencias novedosas y muy enriquecedoras en torno a la traducción y la edición de literatura para niños; experiencias que han abierto muchas puertas y que han abonado caminos, que han despertado vocaciones y que han hecho posible que muchos nos volviéramos a casa, a nuestros libros, a nuestras historias, mágicamente transformados.

Mariángel Mauri, La Plata, Argentina.



Aquí algunos enlaces para conocer más sobre la Fundación TyPA, el Filbita y la organización IBBY.

martes, 10 de julio de 2018

Becas Looren para traductores literarios latinoamericanos: convocatoria abierta

Queridos colegas:

Les compartimos el mensaje que Carla Imbrogno, coordinadora de Looren América Latina, nos envía  sobre las becas para estancias de traducción en Looren, Suiza, del 29 de enero al 28 de febrero de 2019 para tres traductores literarios latinoamericanos:

Estimados traductores y amigos de la Casa de Traductores Looren:
La Casa de Traductores Looren, en el marco de su programa Looren América Latina, y la fundación suiza para la cultura Pro Helvetia, en el marco de su programa para América del Sur COINCIDENCIA, convocan a la quinta edición de las Becas Looren para traductores literarios latinoamericanos. Las becas se dirigen a traductoras y traductores literarios que estén traduciendo una obra literaria de cualquier idioma al español o al portugués y que cuenten con un contrato editorial para la traducción. Se prestará especial atención a las candidaturas de traductores literarios que expresen interés en establecer vínculos profesionales con colegas de la región y en explorar formatos transdisciplinarios de transmisión de literatura traducida o los vínculos de la traducción con otras artes. A su vez, se prestará atención a proyectos de traducción relacionados en sentido amplio con los temas propuestos por el programa COINCIDENCIA, a saber: memoria, construcción del territorio, conflicto y post-conflicto, narrativas no modernas. Se otorgarán tres becas. Cada beca contempla una estadía de un mes en la Casa de Traductores Looren, un subsidio de 1.500 francos suizos y el reintegro de los gastos de viaje.

Para mayor información, consultar la página web: requisitos y condiciones de postulación.

Fecha límite para recibir postulaciones: 27 de agosto de 2018
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Carla nos comunica también que en esta emisión,  los colegas argentinos cuentan con el apoyo de su Ministerio de Cultura, por lo que para ellos la convocatoria es independiente y está abierta hasta el 31 de julio de 2017.  Ir a la convocatoria. 


Para saber un poco más de qué se trata estas residencias, pueden leer algunos testimonios a partir de este enlace.

* * *


lunes, 14 de agosto de 2017

Becas Looren 2018 para traductores latinoamericanos

Queridos colegas,

La casa de Traductores Looren ha lanzado este año una nueva convocatoria para otorgar becas a tres traductores latinoamericanos. La recepción de postulaciones cierra en dos semanas, el 31 de agosto.

Les compartimos aquí el mensaje de Gabriela Stöckli y Carla Imbrogno en el que explican los detalles de estas becas:




Estimados traductores y amigos de la Casa de Traductores Looren:

La asociación Casa de Traductores Looren, en el marco de su programa “Looren América Latina” y con el apoyo de la fundación Avina Stiftung, abre una nueva convocatoria para otorgar 
becas (pasaje hasta 1.000 francos suizos, estadía, subsidio de manutención) a tres traductores latinoamericanos que deseen residir en la Casa de Traductores, en Suiza, entre el 22 de enero y el 21 de febrero de 2018. Estas becas están dirigidas a traductores literarios profesionales que estén traduciendo una obra literaria de cualquier idioma al español o al portugués y que cuenten con un contrato editorial para la traducción. Se privilegiarán las postulaciones de traductores literarios que se desempeñen en actividades de networking, capacitación profesional o actividad sindical o gremial.


Para mayor información, consultar la convocatoria adjunta o nuestra página web: https://looren.net/files/becas_looren_2018.pdf
Fecha límite para recibir postulaciones: 31 de agosto de 2017
Si desea ser integrado a nuestra base de datos y recibir esta y otras convocatorias, por favor envíe un correo electrónico con sus datos (nombre y apellido, dirección postal, combinación de idiomas) a la siguiente dirección: americalatina@looren.net

lunes, 3 de julio de 2017

Looren América Latina: convocatoria abierta para 2018



Querido colegas,

Nos comparte Carla Imbrogno, coordinadora del programa Looren América Latina, la convocatoria para que tres traductores latinoamericanos hagan una residencia en la Casa de Traductores Looren (Suiza) en febrero de 2018. Aquí su mensaje:

Estimados traductores y amigos de la Casa de Traductores Looren:
La asociación Casa de Traductores Looren, en el marco de su programa “Looren América Latina” y con el apoyo de la fundación Avina Stiftung, abre una nueva convocatoria para otorgar becas (pasaje hasta 1.000 francos suizos, estadía, subsidio de manutención) a tres traductores latinoamericanos que deseen residir en la Casa de Traductores, en Suiza,  entre el 22 de enero y el 21 de febrero de 2018. Estas becas están dirigidas a traductores literarios profesionales que estén traduciendo una obra literaria de cualquier idioma al español o al portugués y que cuenten con un contrato editorial para la traducción. Se privilegiarán las postulaciones de traductores literarios que se desempeñen en actividades de networking, capacitación profesional o actividad sindical o gremial.

Para mayor información, consultar la convocatoria adjunta o nuestra página web: requisitos y condiciones de postulación.

Fecha límite para recibir postulaciones: 31 de agosto de 2017

Carla nos comunica también la buena noticia de que a partir de esta emisión, los colegas argentinos cuentan con el apoyo de su Ministerio de Cultura, por lo que cuentan con una convocatoria independiente, abierta también hasta el 31 de agosto. Ir a la convocatoria.


Para saber un poco más de qué se trata esta residencia,

* * *

viernes, 10 de marzo de 2017

Jorge Fondebrider entrevista a Jose Aníbal Campos en Looren

Estudio y biblioteca de la Casa del Traductor, Looren, Suiza

Queridos colegas,

Hoy les compartimos esta entrevista que Jorge Fondebrider hizo a José Aníbal Campos durante su estancia en la Casa del Traductor en Looren, Suiza. Como recordarán, Aníbal nos acompañó en 2015 en una de las charlas del Círculo de Traductores sobre literatura suiza contemporánea. Aquí pueden escuchar el audio de aquella charla. 


La entrevista se publicó el mes pasado en el blog del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, y así nos presenta Jorge a su entrevistado:

José Aníbal Campos. Foto tomada de
su perfil en Acantilado


"Verdadera fuerza de la naturaleza, cocinero bombástico y aglutinador de cualquier grupo, aceptó conversar sobre su experiencia en Looren así como en otras casas de traductores europeas, y recorrer su pasado cubano y sus experiencias en Galicia y Canarias, donde vivió varios años antes de radicarse en Viena".



Aquí la liga para que disfruten de la entrevista:

jueves, 6 de octubre de 2016

Allende Tenochtilán: Traducir la imaginación

Queridos colegas,

Como siempre es bueno saber lo que sucede en otros hemisferios en torno al oficio, aquí la información del IV Taller & foro de traducción y edición de literatura infantil y juvenil, que se impartirá en Buenos Aires en el marco del Festival de Literatura Infantil, del 9 al 12 de noviembre de 2016. La convocatoria está abierta hasta el 15 de octubre.

Aquí la invitación que nos hace llegar Carla Imbrogno:

Looren América Latina  (el programa para Latinoamérica de la Casa de Traductores Looren) y Fundación TyPA convocan a traductores, editores y especialistas de literatura infantil y juvenil a reunirse en un nuevo encuentro intensivo en torno a la traducción. El espacio contará con la participación de profesionales invitados de Argentina y del extranjero, y se realizará en cooperación con FILBITA, el festival de literatura infantil de Buenos Aires.

Se ruega leer detenidamente las bases.

Participación gratuita con selección previa. Una vez confirmada la participación, la misma es vinculante durante las tres jornadas y media que dura el encuentro. Algunas de las actividades se integran a la programación de FILBITA.


Con el apoyo de la fundación Avina Stiftung y de Fondo de Cultura Económica Argentina. Acompaña la Asociación Argentina de Traductores e Intérpretes (AATI). 



viernes, 19 de agosto de 2016

Diez consejos para cuando vayan a Looren


Diez consejos para cuando vayan a Looren
Lucrecia Orensanz

Queridos colegas:

Reúno aquí diez puntos que me resultaron (o hubieran resultado) útiles a principios de este año durante la estancia en Looren dentro del programa Looren América Latina (aquí el relato). Para quien quiera poner en práctica estos diez sabios consejos, sigue abierta hasta el 31 de agosto la convocatoria 2017 de las Becas Looren América Latina, cuyas bases pueden consultar en este enlace (recuerden que necesitan tener un contrato editorial por la traducción que van a trabajar y, de preferencia, realizar algún tipo de trabajo gremial o de gestión de redes). Van, pues, los diez puntos:

1. Por muchos escalofríos que les pueda provocar la imagen de arriba, no lleven muchos suéteres ni ropa de abrigo, porque allá todos los interiores, incluido el transporte, tienen calefacción (incluso en exceso). Para cuando salgan, basta con una buena chamarra y botas o zapatos gruesos para caminar en la nieve. Pero para interiores es más que suficiente con la ropa normal, si acaso una playeras de manga larga y un suetercillo ligero. Esto me lo recomendaron Pablo Ingberg y Claudia Cabrera, y se los agradezco en verdad. Para muchos parecerá una tontería, pero parece que en América Latina, o al menos en México, vivimos bajo el mito subtropical y creemos que en nuestros países siempre hace buen tiempo, de modo que los espacios que habitamos no están adaptados al frío y cuando baja la temperatura (y es lo mismo cada año durante varias semanas), tenemos frío constantemente, sea afuera o adentro, de día o de noche, en casa, en la calle, en el trabajo, en la escuela, siempre y en todas partes. Entonces trasladamos esa sensación a un lugar donde nieva y nuestra mente la multiplica y sólo piensa en abastecerse de suéteres. Pero la verdad es que allá uno no tiene frío nunca. Y por cierto, qué agradable fue no pasar frío.

2. Aparte de aligerar la maleta de ropa de abrigo, pueden sacar más cosas. Por ejemplo, no lleven toallas, porque les van a dar varias de distintos tamaños y grosores, cada una para un uso específico inimaginable (mejor preguntar para qué es cada una), todas en perfecto estado y con olor a lavanda. Tampoco lleven ropa de cama, aplica la misma explicación. También pueden sacar de la maleta algunos implementos que necesiten para su rutina cotidiana, porque la casa cuenta con artilugios de lo más inverosímiles. Por ejemplo, si hacen yoga, no hace falta que lleven su tapetito, porque allá hay varios. Si son cafeteros devotos, no hace falta que transporten la cafetera favorita, allá hay varias. Ni siquiera es muy necesario que lleven computadora, porque allá les pueden prestar una. Y si tienen alguna duda sobre si hay o no tal o cual cosa, les pueden preguntar a las chicas de la administración, que son sumamente accesibles y les responderán al instante en cualquiera de veintisiete lenguas distintas. Y en general, llévense poca ropa, porque hay un enorme espacio de lavado y secado que funciona a la perfección, así que pueden lavar varias veces esos pocos cambios de ropa que lleven.

3. El espacio que les quedó libre en la maleta después de quitar la ropa de abrigo, toallas, computadora y la colcha que les tejió la abuelita para el bautizo, lo pueden llenar con algunos alimentos o sustancias que sean necesarios para ustedes y que allá no puedan conseguir o que resulten demasiado caros. Allá todo es carísimo y aplica bien la frase que nos enseñó Sonia Verjovsky: "En Suiza, el que convierte no se divierte". Entonces mejor no pensar en pesos, y para evitarlo, algunas previsiones vienen bien. Por ejemplo, Aníbal Campos me recomendó que llevara bastante café, y le agradezco mucho el consejo. Me llevé casi dos kilos, así que alcanzó bien para las semanas que estuve y todavía para dejarles a los que estaban ahí cuando me fui, y como era un café muy rico, fue bien recibido. Como con cualquier viaje, ir para allá es una buena oportunidad para cambiar hábitos y comer cosas locales, pero todos tenemos alguna rutina o vicio (como en mi caso el café por la mañana) que requiere algún insumo que vale la pena llevar. Y como parte de esto mismo, llévense (y tómense) sus vitaminas, para que no desperdicien parte de la estancia en estar enfermos.

4. Como aún les quedará espacio en la maleta después de agregar los insumos de su vicio personal, les recomiendo llevar algún alimento local de su región para compartir, porque hay la tradición de que cada tanto uno de los huéspedes cocina una cena para todos. No es obligatorio, pero la mayoría acaba entrándole a la fiesta. Esto aparte de las cenas semanales que cocina Marco. En las semanas que estuvimos allá las latinoamericanas, nos tocó comer tortilla española, pimientos rellenos a la búlgara y un menú turco cuyo nombre se perdió en el licuado multilingüe de esas cenas. Bien hubiera podido llevarme medio kilo de mole en pasta y un kilo de minsa para hacer una moliza, pero en su momento pensé que era una tontería. Mal hecho. Cuando fue el turno de la delegación latinoamericana, hicimos empanadas, que no eran representativas de ninguno de nuestros países, pero fueron bien recibidas. Y sí me había llevado una botella de mezcal que me regalaron para el viaje y que también fue bien recibida.

5. Y aun así les seguirá quedando espacio, entonces les recomiendo que lleven un regalito para la gente que atiende la casa y que les va a estar ayudando desde los trámites y durante la estancia. Estas personas son Marco Rüegg, que es como el mayordomo de la casa y que aprecia muchos los buenos vinos locales de distintas partes del mundo; el equipo administrativo de la casa, que son Gabi Stöckli, la directora, Monica Mutti, que les va a dar todas las indicaciones para llegada y viáticos, Zorka Ciklaminy, Florence Widmer-Schnyder y Janine Messerli; y el dúo dinámico formado por Vesna Kašic y Fatema Mouradi, que se encarga de que la casa esté siempre resplandeciente (el hijo de Fatema, por cierto, muy amablemente me ayudó a encontrar la casa a altas horas de la noche). Los pueden ir conociendo en este enlace.

6. Consideren que la casa está lejos de todo y que allá en Heidilandia siguen estrictos horarios de descanso, de modo que en domingo no pueden conseguir nada que les haga falta, en sábado sólo en ciertas horas en la tiendita del caserío cercano, Wernetshausen, e incluso entre semana sólo en un horario bastante estricto e indescifrable para nuestra lógica latinoamericana. Todo esto viene a cuento porque si llegan el sábado en la noche, por ejemplo (como me pasó a mí), tengan la precaución de llevar alguna cosita que puedan cenar ese día y desayunar al siguiente, en lo que le agarran la onda a la casa y al rumbo, algún pan o fruta seca o algo que pase la aduana, porque allá nada de que me doy una vuelta al Oxxo o al K-mart por un cuartito de leche o una caguama. Como complemento de esto, existe en la cocina de la casa una despensa comunitaria donde los residentes anteriores van dejando alimentos no perecederos que ya no necesitan, de modo que les conviene echarse una asomada ahí antes de ir de compras. Esto es una muy buena recomendación cortesía de Aníbal Campos, sólo que en ese momento inmediato de la llegada es un poco difícil echar mano de la despensa colectiva, por ese es bueno llevar un pequeño lonche.

7. Una gran recomendación que me hizo Pablo Ingberg fue comprar un boleto mensual para el cantón de Zurich, para lo cual deben llevarse una foto tamaño pasaporte o carnet (o en su defecto lo que en México llamamos "tamaño infantil"). Este boleto les cuesta como 130 francos si es para usar después de las 9am (más caro si es antes), que suena a bastante, pero para ir de Zurich a la casa, de todos modos tienen que tomar un tren que les va a costar como 23 francos, y a lo largo de la estancia seguramente van a hacer al menos otros viajes a Zurich, ya sea para las actividades que se organizan como parte de la estancia, o bien para llegar a otras partes. Por otra parte, el mismo programa les va a otorgar como cortesía un pase por un día, que pueden usar en cualquier fecha. Tanto el pase mensual como el diario que les den incluyen un recorrido en barco por el lago. Considerando las salidas que piensen hacer, valoren si les conviene lo del pase mensual. A mí me sirvió mucho, y como la estancia rebasó un poco el mes, usé el pase de cortesía para llegar al aeropuerto ya para regresar. Por cierto, al sacar su boleto de avión, consideren que no sea a una hora a la que resulte imposible transportarse: yo ni pensé en esto y mi avión salía a las 7am, de modo que tuve que pasar la noche en el aeropuerto (interesante --platiqué con varios loquitos, y uno de ellos hasta me regaló un pequeño cuadro de su autoría, que luego regalé por si estaba poseído--, pero no lo recomendaría como parte del plan).

8. Si traducen de una de las lenguas oficiales de Suiza (francés, italiano, alemán o romanche), la fundación ProHelvetia les va a regalar cinco libros de su elección publicados en Suiza. Vayan pensando qué libros quieren, para que cuando les escriba Zorka Ciklaminy para pedirles su carta a los Reyes, no los agarre de sorpresa sin saber qué pedir. Si no tienen ninguna pista sobre literatura suiza, pueden escuchar la charla que nos compartió el año pasado Aníbal Campos o echarse una zambullida a la selección de libros que hace cada año ProHelvetia y de ahí ir navegando. Por ejemplo, si traducen de italiano o francés, se pueden guiar por las editoriales y luego visitar sus catálogos.

9. Desde que lleguen, lo más pronto que puedan, suban al Bachtel, que es la "montaña" cercana, y van a querer ir todos los días. Pueden seguir las indicaciones en los senderos, o bien preguntarle a la gente de la casa, pero no está lejos y mientras caminen hacia arriba, seguro llegan. Hasta arriba del Bachtel hay una torre de transmisión a la que pueden subir por una escalera metálica y desde donde se ven todos los valles y los Alpes alrededor. Esto es hermoso. Pero lo más espectacular es el columpio gigante que está cerca de la torre y con el cual sienten que pueden lanzarse volando hacia el valle. Más que cualquier cosa, por ese columpio espero un día volver a Looren. Le agradezco a Kriton Iliópoulos esta foto de una vez que subimos.


10. Por último, desempolven su francés, alemán, inglés, italiano, ruso, rumano, catalán, búlgaro, griego, chino y ucraniano, porque les van a venir bien durante las cenas colectivas y los encuentros en la cocina. En su defecto, podrán arreglárselas con el schwyzertütsch o el romanche que aprendieron en la primaria. También pueden rescatar de sus años prelingüísticos el Gran Diccionario Universal de Caras y Gestos.

Y como pilón, hubo una experiencia extraña que no logro clasificar y de la cual no puedo derivar un consejo, pero que me parece importante compartir. Desde que llegué, tuve la sensación de que en todo momento estaba a punto de romper algo o quebrantar alguna norma importante e indescifrable. Todo está tan en su sitio, cada objeto tiene un lugar tan exacto y una función tan precisa, todo es tan silencioso, todos los humanos locales, incluso los niños, parecen tan determinados respecto de sus acciones y cada uno de sus gestos parece tan económico y dirigido, que yo me sentía continuamente a punto de destruir algo. Por fortuna, creo que no rompí nada material o simbólico, pero el día antes de irme, en el último recorrido por los alrededores, fui encontrando en mal estado varios objetos que me habían llamado la atención y que había mirado con curiosidad durante las semanas anteriores. Fue un poco perturbador: aquella gallinita de colores colocada como adorno sobre un buzón, ¡caída!; aquel duendecillo metálico que custodiaba un jardín y al que le había tomado una foto, ¡tirado y con un brazo desprendido!; aquel poste que delimitaba un terreno, ¡partido por la mitad!; aquel letrero con un búho al que le había tomado una foto para mi mamá, ¡colgando de un solo remache! ¿Simple casualidad? Eso espero, o quizás un gesto de despedida...







sábado, 13 de agosto de 2016

Cláudia Mello Belhassof habla sobre su estancia en Looren

Queridos colegas:

Cláudia Mello, la becaria brasileña que estuvo este año en la Casa de Traductores Looren como parte del programa Looren América Latina, nos comparte el relato de su estancia, que ya previamente compartió en Facebook.

Su relato está en portugués, para felicidad de los lusófonos y lusófilos, pero también es accesible a los que hablamos español.

Recuerden que la convocatoria para las Becas Looren América Latina 2017 sigue abierta hasta el 31 de agosto: las bases en este enlace.





 



Relato
Cláudia Mello Belhassof

Mal consegui acreditar quando recebi, por e-mail, a confirmação de que iria para Looren no início do ano seguinte. A bolsa foi um presente inesperado. Quando me inscrevi, não achei que poderia ganhar.

Foram quatro meses de preparação e ansiedade. Eu chegaria no inverno e não tinha casaco, botas adequadas, nada que me ajudasse a enfrentar o frio suíço. Sem contar que eu não falava nada de alemão. Mentira, eu sabia agradecer. Já era alguma coisa!


Viajar sozinha sempre me deixa tensa, e isso aumentou ainda mais a ansiedade. E era a primeira vez que eu ia ficar um mês sozinha, num lugar que eu não conhecia, sem nenhum amigo por perto, sem conhecer nada nem ninguém. Seria uma bela aventura.

Junto comigo, mais três bolsistas, todas mexicanas. Conversamos um pouco por e-mail, mas o receio de antipatizar com as pessoas que iam conviver comigo durante um mês era enorme. Imagina passar um mês num local desconhecido e com pessoas antipáticas? Seria desesperador.

Mal sabia eu que, no instante em que encontrasse minhas colegas bolsistas mexicanas, nos entenderíamos de imediato. Quando Lucrecia Orensanz chegou e bateu na porta do meu quarto, abri e encontrei um sorriso espontâneo. E ela ainda levou um presente para mim! A segunda a chegar foi Claudia Cabrera, minha xará, com quem também me identifiquei na hora. Sua simpatia era contagiante. Por fim, quando Sonia Verjovsky chegou, uma surpresa: ela era parecida com uma amiga querida de São Paulo. Foi quase uma amizade instantânea.


Os primeiros dias foram de adaptação ao local, ao comércio, à casa, ao quarto, ao mercado, ao clima. Quase não trabalhei, tentando me ajustar a tudo. No segundo dia, andei sozinha até a cidade mais próxima usando o GPS do celular, para comprar comida. Depois descobri que fiz uma loucura: andei pela estrada, em vez de seguir pela trilha na floresta. Só soube que havia uma trilha depois de ter me arriscado. Faz parte da aventura!

Depois da primeira semana, instituímos uma rotina: acordar, tomar café, caminhar pela floresta, almoçar e trabalhar até a hora do jantar (ou até mais tarde). Às vezes, acendíamos a lareira e ficávamos bebericando um vinho, trabalhando ou conversando. Certo dia, fizemos uma discoteca depois de um dos jantares coletivos semanais. Tinha até nome: chimenea (lareira em espanhol).
Isso me fez lembrar dos outros hóspedes da casa, além das bolsistas, que também se integraram bem conosco. Eram colegas de toda parte do mundo, todos muito talentosos e receptivos. Fomos muito bem recebidas por eles. As conversas à noite eram sempre muito proveitosas.


Nas últimas semanas, eu, Claudia e Sonia decidimos trabalhar juntas na biblioteca. Foi aí que o trabalho rendeu mais! Ficávamos juntas a tarde toda, trabalhando, comendo chocolate e, de vez em quando, interrompendo para conversar ou tirar uma dúvida na tradução, apesar de trabalharmos com idiomas diferentes. Funcionou maravilhosamente bem!

A despedida foi muito difícil. Sempre sentirei falta daqueles dias no paraíso, com a única preocupação de trabalhar, me alimentar, limpar o quarto e caminhar até a cidade, respirando um ar puro e geladinho.



Impossível agradecer o suficiente por ter recebido essa bolsa. Foi uma troca pessoal e profissional intensa, amplificada pela convivência diária e incessante. Quando fomos embora, nos disseram que a casa ficaria silenciosa e mais triste, sem nossas risadas e conversas. Acho que conseguimos espalhar um pouco da alegria latina na Suíça.




domingo, 19 de junio de 2016

Otro testimonio de una residencia en Looren



Otro testimonio de una estancia en Looren, 2016
Lucrecia Orensanz

Queridos colegas:

Hace ya más de tres meses que regresé de la Casa de Traductores Looren, en Suiza, pero no me había reportado porque en cuanto desembarqué fui secuestrada por el peligroso cártel de Los Asuntos Pendientes, que me tuvo cautiva y sin ver la luz todo este tiempo. Gracias a las siempre eficientes y oportunas intervenciones de nuestras fuerzas del orden, fui liberada hace un par de días, con algunas magulladuras, pero lista para contarles las aventuras allá en el Viejo Mundo. La liberación ocurrió justo a tiempo, porque ya viene la charla del 21 de junio, 12 libros suizos recomendados para traducción, en la que se va a presentar la siguiente convocatoria de las Becas Looren América Latina, así que ojalá este testimonio sirva como invitación para que muchos de ustedes se animen a solicitar una residencia y el programa pueda prolongarse bastante tiempo más. Lo que anoto aquí se complementa con la información que pueden encontrar en el sitio web de Looren, con lo que nos contó en su entrevista Gabriela Stöckli, directora de la casa, y con las experiencias que narran otros residentes dentro de nuestra serie "Entre traductores te veas" (que se irán publicando poco a poco). 



1. ANTES

Aunque ha habido testimonios anteriores, como el de Pablo Ingberg y el de Florencia Martín, voy a platicar (un poco extensamente) mi experiencia porque cada una tiene sus peculiaridades. En primer lugar, para mí es difícil separar la residencia en sí del hecho de que fue mi primera vez en Europa. Esto no es sólo un asunto geográfico, sino psíquico, por decir, quizás un poco íntimo, pero tengo que despachar el asunto para poder pasar a lo que a ustedes les puede interesar más como futuros residentes. La cuestión es que cultivé durante mucho tiempo un gran orgullo por mi continente americano, sumado a bastantes reservas hacia el Viejo Mundo: una especie de orgullo paleolítico por el territorio físico y orgullo romántico y militante por América Latina (no importa que en los hechos reales mis antepasados hayan cruzado el Atlántico hace cien años y no el Estrecho de Bering hace quince mil). Se dio así por herencia familiar y circunstancias de vida, pero lo agradezco, pues me llevó a cruzar el charco a una edad avanzada y de la mano de mi oficio. Al dar el salto en estas condiciones, me parece que puedo establecer una relación madura y provechosa con esta otra parte del mundo. En mi caso, que es el de muchas colegas que son mamás, también es pertinente apuntar que nunca había buscado una estancia de traducción porque el minucioso frenesí cotidiano de hijos y trabajo me mantenía sujeta al día a día, pero en esta ocasión se combinaron favorablemente las condiciones muy propicias de la convocatoria de Looren, ciertos reacomodos familiares y la concreción oportuna de un contrato editorial, y ahora aquí estoy escribiendo un testimonio al respecto.


Empiezo entonces por dos requisitos que marca la convocatoria de las Becas Looren América Latina (la misma que se acaba de publicar para 2017): tener un contrato editorial por una traducción literaria (en ese momento tenía firmado con Deleátur un contrato para traducir Chroniques antérieures de Vincent La Soudière) y realizar algún tipo de esfuerzo en favor del gremio (me pareció que las actividades del Círculo cubrían esta parte). Además, para cuando salió la convocatoria, ya había comenzado a dar clases en el Diplomado de Traducción de Textos Especializados del DTI, la materia de Gestión de proyectos, en la que se toca el tema de las residencias para traductores, y esto fue el último empujón, pues me pareció lo más correcto predicar con el ejemplo. Narro todo esto porque me costó mucho trabajo decidirme a enviar la solicitud, y creo que varios (sobre todo varias) colegas han de estar en la misma situación. Cuando me comunicaron que me habían seleccionado, entré en pánico y pasmo; torpemente, ni siquiera compartí la buena nueva con colegas cercanos. Pero la beca se fue vinculando con otras circunstancias --la charla de Aníbal Campos en noviembre, las gestiones editoriales por el proyecto que iba a trabajar y los contactos con colegas en Europa, con cuyo apoyo esperaba apuntalar mi traducción-- y poco a poco todo fue entrando en su sitio. Vinieron meses frenéticos de preparativos: trámites, correspondencia, avisos, negociaciones, acuerdos familiares y vecinales para encargar hijos, casa y mascotas, gastos, gestiones y mil minucias. Para sorpresa de muchos, el inminente salto de continente provocó también un salto tecnológico: me hice de un teléfono con whatssap. Y de pronto ya era momento de cruzar el océano.


 2. DURANTE


La gente de Looren es en extremo ordenada y nos había enviado instrucciones precisas para llegar a la casa desde cualquier parte del universo, desde cualquier huso horario y a cualquier hora. Como tengo un don para perderme, me las ingenié para tomar un tren equivocado, pero mis esfuerzos no prosperaron porque allá en Suiza todo conspira a favor de que nadie se aparte de la senda correcta, así que acabé llegando a la Casa Looren el sábado 23 de enero casi a las 22 horas, con el paisaje cubierto de nieve. Me recibió Marco Rüegg, que viene siendo el mayordomo de la casa, o más bien su ángel de la guarda. Todos lo adoran, es inevitable. Algo lampareada, conocí esa misma noche a la italiana Margherita Carbonaro, un traductor esloveno que se iba al siguiente día y a los catalanes Dolors Udina y Toni Clapés, que estaban cenando. Todos en la gran cocina, el corazón de la casa. Luego conocí lo que sería mi cuarto durante cinco semanas, con su camita, su gran escritorio frente a la ventana y su ropero, todo perfectamente funcional y limpio. Y silencioso. Lo recuerdo y el silencio vuelve a zumbarme en los oídos.



Al paso de los días siguientes fui conociendo a más residentes, tanto del programa latinoamericano como europeos. En esta segunda emisión de Looren América Latina estuvimos tres mexicanas (Sonia Verjovsky, que traduce novela de inglés a español, Claudia Cabrera, que traduce de alemán a español, y yo, que llevaba un proyecto de francés a español) y una brasileña, Cláudia Mello Bellhasof, que traduce de inglés a portugués un género juvenil llamado novela paranormal, hasta entonces desconocido para mí (pueden ver las fichas y antecedentes penales de las cuatro en este enlace). A diferencia de los colegas europeos, que en su mayoría acuden regularmente a la casa (algunos reinciden año con año desde que se fundó hace una década) y que incluso han estado en otras residencias europeas (casi todos los países tienen, constituyen la red RECIT), para las latinoamericanas fue una novedad (salvo para la Claudia mexicana, que ya tenía amplia experiencia con residencias y talleres internacionales: Looren, Banff, Straalen, Buenos Aires, Guadalajara, etc.). Cuando nosotras llegamos, ya estaban ahí colegas como Margherita Carbonaro, que traduce novela de inglés a italiano, Dolors Udina, que traduce novela de inglés a catalán, Toni Clapés, que traduce poesía de francés a catalán, Mariya Georgieva, que traduce a Proust y otras obras literarias de francés a búlgaro, Özge Karlik, que traduce filosofía de alemán a turco, y Viktoria Popova, que traduce filosofía de alemán a búlgaro. Al paso de las semanas, a ellos los fueron remplazando otros colegas alemanes, ucranianos y un griego, Kriton Iliopoulos, que traduce novela de español y portugués a griego (poco a poco iremos subiendo las entrevistas con varios de ellos).


Normalmente, los europeos que van a Looren en distintos momentos del año buscan el encierro y el aislamiento propicios para trabajar intensamente. A tal efecto contribuyen tanto la disposición interna (una casa estudio hermosa, acogedora, completamente equipada y en perfecto funcionamiento) como la externa (su emplazamiento en la montaña de Heidi, algo lejos del diminuto poblado de Wernetshausen, a su vez apartado del pequeño poblado de Hinwil, a su vez a muchas estaciones de tren de Zürich). En el caso del programa Looren América Latina, se busca que además de trabajar sin distracciones, los traductores establezcan vínculos con colegas y con instancias suizas vinculadas con la producción editorial, como la fundación ProHelvetia. Pero al parecer, en esta segunda emisión introdujimos algunas irregularidades. Por una parte, según los comentarios de Marco y los residentes habituales, durante febrero de este año las latinoamericanas convertimos la casa en un sitio bastante más ruidoso y fiestero de lo que suele ser. Por otra, pedí permiso para hacer tres salidas a otros países, con el fin de visitar a colegas y personas relacionadas con los libros que estuve traduciendo, de modo que estuve bastante tiempo fuera (por ahora no voy a detallar esta parte). Esto fue atípico, pero incalculablemente provechoso, no sólo para mis proyectos personales, sino para el gremio (o eso espero), pues tanto en la casa como en las salidas entrevisté a colegas para nuestra serie de podcasts "Entre traductores te veas", que ya está empezando a aparecer en línea. Hablar con todas estas personas fue una de las partes más enriquecedoras e inspiradoras del viaje.


Como parte del programa que nos llevó a Looren, Gabi Stöckli nos agendó dos jornadas de reuniones muy interesantes en Zürich: una en ProHelvetia y otra en la Fundación James Joyce. En ProHelvetia, que es la fundación suiza para la promoción de la cultura (incluida literatura y traducciones), hablamos con Angelika Slavisberg, su directora, y con Anna Schlossbauer y Aurélia Maillard Despont, responsables de literatura italiana e infantil y juvenil, respectivamente, que nos compartieron material e información sobre posibles proyectos que se pueden emprender. Más adelante y de parte de ellas, Eva Stensrud nos amplió la información. De algún modo, este puente se concreta en la charla del 21 de junio. De estos encuentros me asombró la sencillez y horizontalidad de las personas que forman la institución, tanto en el momento de recibirnos ahí en las oficinas, como en los procedimientos establecidos para solicitar apoyos: por ejemplo, si un editor quiere pedir un apoyo a ProHelvetia, le escribe directamente a Angelika Slavisberg en cualquier momento del año e inicia las gestiones (todo esto está en la página de la organización, no es información privilegiada).



En la Fundación James Joyce tuvimos otra jornada intensa: un recorrido por la casa con su director, Fritz Senn, y una larga plática con el traductor alemán Ulrich Blumenbach sobre la situación gremial en Alemania, y de pilón pudimos asistir a una sesión de lectura del Ulysses de Joyce, que realiza semanalmente el profesor Fritz, y una sesión del taller de traducción mensual que dirige Ulrich Blumenbach, simplemente para observar cómo trabajan. Conocer la situación gremial de los traductores en Alemania (sus logros en cuanto a gestión con editoriales, reconocimiento pleno de derechos patrimoniales, incluso transición hacia pago complementario de regalías y encargo, mentoría para traductores novatos, premios de traducción y escenarios de lectura, entre otros mecanismos) fue muy importante y ojalá sirva para alimentar una asociación de traductores aquí en México.


Aparte de toda esta agitación local e internacional, la vida en la casa en sí es no sólo agradable, sino inspiradora. Esto ya se ha mencionado en testimonios previos. El que se trate de una "Casa" es muy atinado, congruente con cómo suele ser nuestro oficio: algo que realizamos en la casa. Entonces una estancia así es básicamente un cambio temporal de casa, un breve rato en una casa donde no tenemos que ocuparnos de toda la cotidianidad doméstica. Pero también es un cambio temporal de familia, pues desde la primera vez que te cruzas con los colegas en la cocina o que conoces a Marco o que bajas a la administración a arreglar algún asunto con Monica, Zorka, Florence o quien esté ahí, tienes la sensación de ser adoptado por una familia efímera pero inmediatamente entrañable. Y me parece que desde el primer instante, todos nos sumamos a perpetuar este ánimo para los que siguen.


Podría narrar muchos detalles (las cenas entre colegas, las anécdotas, los alrededores, las salidas, las minucias del trabajo realizado, los casos de choque cultural, etcétera), pero esto se volvería aún más kilométrico. Retomo más bien las preguntas con las que abre la convocatoria de las Becas Looren América Latina: ¿Traducir en un ambiente idílico y propicio para la concentración? Sí, definitivamente. ¿Intercambiar experiencias entre colegas en un contexto internacional? Sí, sobre todo esto en el caso del programa latinoamericano. ¿Consultar nuestra biblioteca especializada? Sí; casi no lo mencioné, pero las cinco bibliotecas de Looren (obras traducidas en la casa, literatura suiza, literatura mundial, obras sobre traducción, diccionarios especializados y otras obras de referencia), distribuidas por la casa, además de contener todo tipo de joyas, generan un entorno inspirador para el trabajo y el estudio. A esto se suman otros detalles, como que cada habitación lleve el nombre de un escritor suizo (a mí me tocó Charles Ferdinand Ramuz, de quien no tenía conocimiento hasta entonces) y aloje en sus libreros una selección de su obra, de modo que uno siempre está rodeado por una escenografía que contribuye a que se cumplan los objetivos del programa. Entonces sí, sin duda la Casa de Traductores Looren favorece la traducción literaria en múltiples aspectos, como dice la convocatoria.



3. DESPUÉS

Me advirtieron que caería en una depresión al regresar del primer mundo, pero en realidad volví con muchos ánimos de hacer cosas y compartir la experiencia. Claro, es posible que mi secuestro a manos de Los Asuntos Pendientes contribuyera a mantenerme alerta y sin posibilidad de deprimirme, pero tampoco creo que haya sido sólo eso. En resumen, diría que fue una experiencia inspiradora y revitalizante. En lo más inmediato, tuvo un efecto directo en mi proyecto; creo que después de los intercambios que permitió este viaje, la traducción de Crónicas anteriores es más madura y precisa. En otro nivel, creo que el viaje contribuye a fortalecer los canales de intercambio editorial entre México y Suiza, al haber ahora más conocimiento de causa para realizar iniciativas como el evento 12 libros suizos recomendados para traducción, en el que ojalá nos acompañen. Y más a largo plazo, espero que conocer las experiencias de otros colegas y otros países contribuya a la comunicación gremial entre nosotros en México y que podamos generar, sin perder el Círculo, esquemas gremiales de otro tipo, como una asociación, nuestra propia casa de traductores, más talleres internacionales y todo lo que llegue a concebir nuestra imaginación.