Mostrando las entradas con la etiqueta diccionarios. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta diccionarios. Mostrar todas las entradas

jueves, 8 de septiembre de 2016

Nuevo diccionario jurídico de Javier Becerra

Atención traductores jurídicos,

Les compartimos el aviso que nos envía María Luisa López sobre el lanzamiento del nuevo diccionario jurídico de Javier Becerra, quizás el más importante y reconocido profesor de traducción jurídica en México.



AVISO DE LANZAMIENTO


Favor de tomar nota que ya está disponible en línea la suscripción al servicio de consulta del Diccionario de Terminología Jurídica Norteamericana (inglés-español)de Javier F. Becerra, en la siguiente dirección:
http://diccionariojfbecerra.com
La obra constituye una nueva edición, corregida y extensamente aumentada de la primera edición que fue publicada en forma impresa en 2008 por la Escuela Libre de Derecho de la Ciudad de México.  Es una compilación de términos y frases de contenido jurídico que se utilizan en el sistema legal de los Estados Unidos, con equivalentes en español, en el lenguaje que se usa en México.  Se trata de un importante estudio de derecho comparado en el que se ha procurado no solamente proporcionar una traducción al español, sino también dar una breve explicación del contenido conceptual en áreas de especialización donde aparecen esos términos y frases, de manera que el usuario pueda entender su significado.  La búsqueda se realiza directamente ingresando el vocablo a consultar en el espacio destinado a ese fin o bien utilizando el índice, donde aparecen alfabéticamente los términos en inglés que se incluyen en el diccionario.

Se ha incluido un espacio para mostrar los nuevos términos que el autor va incorporando periódicamente a la obra, con objeto de actualizarla. También el usuario podrá formular dudas y preguntas breves al autor sobre su contenido.

Consideramos que esta nueva edición es una significativa adición a las obras de consulta existentes para abogados, traductores legales, intérpretes judiciales y otras personas interesadas en este tema y esperamos su visita a nuestra plataforma.


contacto@diccionariojfbecerra.com

jueves, 28 de julio de 2016

El diccionario: obra de teatro sobre María Moliner


Queridos colegas:

Se encuentra en cartelera (en la ciudad de México) la obra El diccionario, sobre los quince años que María Moliner le dedicó a elaborar su Diccionario de uso del español, mejor conocido como "el María Moliner". La obra de teatro se centra en la dinámica familiar y psicológica durante el proceso de elaboración del diccionario. En este 2016 se cumplen cincuenta años de la primera edición del María Moliner.

La pieza es de Manuel Calzada y la dirige Enrique Singer, con las actuaciones de Luisa Huertas, Óscar Narváez, Roberto Soto e Israel Islas, actores de la Compañía Nacional de Teatro. El diccionario se presenta en la sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, atrás del Auditorio Nacional, y estará en cartelera hasta el 7 de agosto. Pueden consultar horarios y costos en este enlace. Como referencia, pueden leer la nota de Juan Carlos Talavera en Excélsior en este enlace y una nota de Secretaría de Cultura en este enlace.

A modo de aperitivo, les recomendamos volver a leer la célebre nota "La mujer que escribió un diccionario", escrita por Gabriel García Márquez en 1981, a propósito del fallecimiento de María Moliner y que reprodujimos hace un par de años en este blog (en este enlace).

Les recomendamos también ver un breve documental que hizo en 2004 la TVE, que enmarca la vida y obra de María Moliner mucho más allá del diccionario y revela las circunstancias nacionales de España en las que surgió el proyecto: en este enlace. Este documental lo conocimos gracias al excelente proyecto radiofónico argentino ¡Traductoras, al aire!

Un pequeño homenaje a esta obra que muchos consultamos todos los días y que está cumpliendo cincuenta años.


viernes, 3 de octubre de 2014

"La mujer que escribió un diccionario", por Gabriel García Márquez


 Colegas:

Les comparto esta nota que hizo hace ya mucho tiempo Gabriel García Márquez sobre María Moliner, "la mujer que escribió un diccionario". Apareció originalmente en El País el 10 de febrero de 1981, en la columna Opinión (está ahora en este enlace). Luego la reprodujo la revista Algarabía número 104 (abril de 2013), de cuyo extracto preliminar en línea tomé las fotos, salvo las últimas dos, que son de su biografía en el Centro Virtual Cervantes. Saludos,

Lucrecia


La mujer que escribió un diccionario

Gabriel García Márquez

 10 de febrero de 1981
 


Hace tres semanas, de paso por Madrid, quise visitar a María Moliner. Encontrarla no fue tan fácil como yo suponía: algunas personas que debían saberlo ignoraban quién era, y no faltó quien la confundiera con una célebre estrella de cine. Por fin logré un contacto con su hijo menor, que es ingeniero industrial en Barcelona, y él me hizo saber que no era posible visitar a su madre por sus quebrantos de salud. Pensé que era una crisis momentánea y que tal vez pudiera verla en un viaje futuro a Madrid. Pero la semana pasada, cuando ya me encontraba en Bogotá, me llamaron por teléfono para darme la mala noticia de que María Moliner había muerto. Yo me sentí como si hubiera perdido a alguien que sin saberlo había trabajado para mí durante muchos años.


María Moliner -para decirlo del modo más corto- hizo una proeza con muy pocos precedentes: escribió sola, en su casa, con su propia mano, el diccionario más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua castellana. Se llama Diccionario de uso del español, tiene dos tomos de casi 3.000 páginas en total, que pesan tres kilos, y viene a ser, en consecuencia, más de dos veces más largo que el de la Real Academia de la Lengua, y -a mi juicio- más de dos veces mejor. María Moliner lo escribió en las horas que le dejaba libre su empleo de bibliotecaria, y el que ella consideraba su verdadero oficio: remendar calcetines. Uno de sus hijos, a quien le preguntaron hace poco cuántos hermanos tenía, contestó: «Dos varones, una hembra y el diccionario». Hay que saber cómo fue escrita la obra para entender cuánta verdad implica esa respuesta.


 María Moliner nació en Paniza, un pueblo de Aragón, en 1900. O, como ella decía con mucha propiedad: « En el año cero". De modo que al morir había cumplido los ochenta años. Estudió Filosofía y Letras en Zaragoza y obtuvo, mediante concurso, su ingreso al Cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios de España. Se casó con don Fernando Ramón y Ferrando, un prestigioso profesor universitario que enseñaba en Salamanca una ciencia rara: base física de la mente humana. María Moliner crió a sus hijos como toda una madre española, con mano firme y dándoles de comer demasiado, aun en los duros años de la guerra civil, en que no habla mucho que comer. El mayor se hizo médico investigador, el segundo se hizo arquitecto y la hija se hizo maestra. Sólo cuando el menor empezó la carrera de ingeniero industrial, María Moliner sintió que le sobraba demasiado tiempo después de sus cinco horas de bibliotecaria, y decidió ocuparlo escribiendo un diccionario.


 La idea le vino del Learner's Dictionary, con el cual aprendió el inglés. Es un diccionario de uso; es decir, que no sólo dice lo que significan las palabras, sino que indica también cómo se usan, y se incluyen otras con las que pueden reemplazarse. «Es un diccionario para escritores», dijo María Moliner una vez, hablan do del suyo, y lo dijo con mucha razón. En el diccionario de la Real Academia de la Lengua, en cambio, las palabras son admitidas cuando ya están a punto de morir, gastadas por el uso, y sus definiciones rígidas parecen colgadas de un clavo. Fue contra ese criterio de embalsamadores que María Moliner se sentó a escribir su diccionario en 1951. Calculó que lo terminaría en dos años, y cuando llevaba diez todavía andaba por la mitad. «Siempre le faltaban dos años para terminar», me dijo su hijo menor. Al principio le dedicaba dos o tres horas diarias, pero a medida que los hijos se casaban y se iban de la casa le quedaba más tiempo disponible, hasta que llegó a trabajar diez horas al día, además de las cinco de la biblioteca. En 1967 -presionada sobre todo por la Editorial Gredos, que la esperaba desde hacía cinco años- dio el diccionario por terminado. Pero siguió haciendo fichas, y en el momento de morir tenía varios metros de palabras nuevas que esperaba ver incluidas en las futuras ediciones. En realidad, lo que esa mujer de fábula había emprendido era una carrera de velocidad y resistencia contra la vida.


 Su hijo Pedro me ha contado cómo trabajaba. Dice que un día se levantó a las cinco de la mañana, dividió una cuartilla en cuatro partes iguales y se puso a escribir fichas de palabras sin más preparativos. Sus únicas herramientas de trabajo eran dos atriles y una máquina de escribir portátil, que sobrevivió a la escritura del diccionario. Primero trabajó en la mesita de centro de la sala. Después, cuando se sintió naufragar entre libros y notas, se sirvió de un tablero apoyado sobre el respaldar de dos sillas. Su marido fingía una impavidez de sabio, pero a veces medía a escondidas las gavillas de fichas con una cinta métrica, y les mandaba noticias a sus hijos. En una ocasión les contó que el diccionario iba ya por la última letra, pero tres meses después les contó, con las ilusiones perdidas, que había vuelto a la primera. Era natural, porque María Moliner tenía un método infinito: pretendía agarrar al vuelo todas las palabras de la vida. «Sobre todo las que encuentro en los periódicos», dijo en una entrevista. «Porque allí viene el idioma vivo, el que se está usando, las palabras que tienen que inventarse al momento por necesidad». Sólo hizo una excepción: las mal llamadas malas palabras, que son muchas y tal vez las más usadas en la España de todos los tiempos. Es el defecto mayor de su diccionario, y María Moliner vivió bastante para comprenderlo, pero no lo suficiente para corregirlo.


Pasó sus últimos años en un apartamento del norte de Madrid, con una terraza grande, donde tenía muchos tiestos de flores, que regaba con tanto amor como si fueran palabras cautivas. Le complacían las noticias de que su diccionario había vendido más de 10.000 copias, en dos ediciones, que cumplía el propósito que ella se había impuesto y que algunos académicos de la lengua lo consultaban en público sin ruborizarse. A veces le llegaba un periodista desperdigado. A uno que Ie preguntó por qué no contestaba las numerosas cartas que recibía le contestó con más frescura que la de sus flores: «Porque soy muy perezosa». En 1972 fue la primera mujer cuya candidatura se presentó en la Academia de la Lengua, pero los muy señores académicos no se atrevieron a romper su venerable tradición machista. Sólo se atrevieron hace dos años, y aceptaron entonces la primera mujer, pero no fue María Moliner. Ella se alegró cuando lo supo, porque le aterrorizaba la idea de pronunciar el discurso de admisión. «¿Qué podía decir yo », dijo entonces, «si en toda mi vida no he hecho más que coser calcetines?».


domingo, 18 de mayo de 2014

"Lo 'políticamente correcto' y el papel de los diccionarios": conferencia de Luis Fernando Lara este 20 de mayo






Colegas:

Recuerden que este martes 20 de mayo es la siguiente conferencia del ciclo "Temas del español contemporáneo" que está dando Luis Fernando Lara en El Colegio Nacional.

En esta ocasión, el tema es "Lo 'políticamente correcto' y el papel de los diccionarios", con subtemas como la confusión entre catálogo y código, el papel del diccionario académico y los diccionarios sociales, y las demandas de alterar el significado de las palabras.

La cita es este martes 20 de mayo a las 19:00 horas en el Aula Mayor de El Colegio Nacional, ubicado en Donceles 104, Centro Histórico de la Ciudad de México. Entrada libre, y transmisión en línea en el horario del evento. Me explicaron también que en ese mismo enlace se puede ver la grabación durante los dos o tres días posteriores al evento, aunque no sé aún si haya una vía para acceder al material después de eso. Aquí abajo la información completa de todo el ciclo de conferencias. Saludos,

Lucrecia





jueves, 13 de marzo de 2014

Diccionario técnico de aeronáutica e ingeniería aeroespacial de Augusto de Santis

Colegas, va de parte de Augusto de Santis esta información sobre su Diccionario Técnico de Aeronáutica e Ingeniería Aeroespacial (Madrid: Grupo Editorial Garceta, 2013).



​
Estimados colegas,

Tengo el enorme agrado de presentarles mi nuevo libro: “Diccionario Técnico de Aeronáutica e Ingeniería Aeroespacial”. Esta nueva obra es el producto de la profundización de la investigación que requirieron los dos libros anteriores, de gran repercusión en todo Hispanoamérica. La obra compila más de 17.900 artículos y entradas traducidas, desarrolladas, interpretadas, referenciadas y ejemplificadas.

El libro se encuentra disponible en versión impresa tradicional, editado por Grupo Editorial Garceta desde Madrid, España al mundo y en versión Ebook a través de Amazon.

Los invito a conocer el libro en la web: http://www.mta-aero.com.ar

En la web también podrán encontrar los excelentes libros editados por Garceta sobre temas aeronáuticos, no dejen de verificar los títulos.

Actualmente, MTA Aero dispone de acuerdos bilaterales con la Escuela de Vuelo Alas (Córdoba, Argentina) para los cursos de Piloto Comercial y con Aviation English Argentina (Buenos Aires, Argentina) para cursos de inglés específico destinado a tripulantes de cabina, los invito a conocer los buenos servicios que brindan esas organizaciones.

Muy pronto les presentaré más material propio y de la editorial, estamos trabajando en nuevos e innovadores desarrollos.

Augusto De Santis

Twitter: @MTA_Augusto
augusto@mta-aero.com.ar

jueves, 9 de mayo de 2013

Definiciones de diccionario a medida de la ideología, cortesía de la RAE

Colegas,

Nos envía Silvia Senz Bueno la siguiente nota de Ricardo Soca, tomada de su blog elcastellano.org: http://www.elcastellano.org/ns/edicion/2013/mayo/drae23.html

La crisis europea y el español panhispánico



Por Ricardo Soca

Las dificultades por las que atraviesa actualmente España afectan también al español, por lo menos al estándar creado en Madrid por la Real Academia Española y sus subsidiarias agrupadas en la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale). En efecto, conviene al Estado español –que enfrenta apremiantes demandas sociales– que el diccionario excluya de sus definiciones las «deficiencias e injusticias de la economía de mercado», reconocidas en la vigésima segunda edición (2001):

estado de bienestar 1. m. Sistema social de organización en el que se procura compensar las deficiencias e injusticias de la economía de mercado con redistribuciones de renta y prestaciones sociales otorgadas a los menos favorecidos (subrayado mío).
En la 23.a edición, prevista para 2014, se excluye la mención a «las deficiencias e injusticias de la economía de mercado», que podría alentar a quienes buscan una justa compensación por el castigo que les imponen precisamente, esas «deficiencias» y esas «injusticias» que solo afectan a una parte de la sociedad.

En efecto, la definición de estado de bienestar prevista para la vigésima tercera edición ha cambiado de la siguiente forma:

estado de bienestar 1. m. Organización del Estado en la que este tiende a procurar una mejor redistribución de la renta y mayores prestaciones sociales para los más desfavorecidos.
Se pone así de manifiesto una vez más que el llamado «español panhispánico» es en realidad una lengua inexistente, no hablada en ninguna parte, creada en busca del mantenimiento del control de la lengua por parte de Madrid, de acuerdo con las conveniencias del reino de España. En cuanto a la participación de Asale en esta supuesta variedad del español, no es, en mi opinión, más que una tapadera para que se mantenga el control que la RAE ejerce desde hace trescientos años sobre la lengua y cuyas riendas no quiere soltar.

Si para muestra basta un botón, vale recordar que el titular del dominio web asale.org está registrado bajo el nombre Real Academia de la Lengua y que el DNS (domain name server) se hospeda en Madrid, en dos servidores de llamados crea.rae.es y ns4.rae.es. Dado el hecho de que cualquier individuo o entidad puede registrar un dominio en la web, cabe preguntarse por qué la Asale, si es una entidad realmente existente y no un mero sello de la RAE, no puede registrar el suyo. Cabe preguntarse también por qué, si es una reunión de iguales, cada una de sus reuniones debe ser presidida por el rey de España.

Con esto queda claro que, si abrazamos la ideología panhispánica, los 430 millones de hablantes deberíamos ajustar nuestro idioma a las necesidades y conveniencias de un estado que, en materia de lengua, no renuncia al antiguo poder colonial y no acepta, más que discursivamente, situarse en pie de igualdad ante sus excolonias. Tendremos que sujetarnos a una Asale hecha de súbditos del monarca que preside cada una de sus reuniones y que avala sin chistar cada una de las decisiones de la casa dieciochesca.

jueves, 31 de enero de 2013

Luis Fernando Lara y Francisco Segovia en el Círculo de Traductores



Para comenzar las sesiones presenciales de 2013,
nos da gusto recibir en el Círculo de Traductores a

Luis Fernando Lara y Francisco Segovia

con la charla
"El diccionario integral
y el diccionario de mexicanismos"


miércoles 06 de febrero de 2013, 17:00 horas
Centro Cultural de España en México




Sinopsis

En esta sesión se explicará cómo está conformado el Diccionario del español de México que elaboró el Dr. Lara con su equipo en El Colegio de México, y lo contrastará con el Diccionario de mexicanismos que publicó la Academia Mexicana de la Lengua en 2010. Los temas lexicográficos que trata el Dr. Lara se inscriben en el cuestionamiento del colonialismo lingüístico de la Real Academia Española y en la defensa más amplia de la diversidad del español, de modo que son temas de gran interés para los traductores.



Luis Fernando Lara Ramos (Ciudad de México, 20 de marzo de 1943) es un lingüista, investigador y académico mexicano que colabora para el Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de El Colegio de México desde 1970. Desde 2007 es miembro de El Colegio Nacional. En El Colegio de México coordina el trabajo del Diccionario del Español de México (más información en http://dem.colmex.mx/) y el Seminario Permanente de Lexicografía. En 2012 recibió el doctorado honoris causa en la universidad de Sherbrooke, Quebec, Canadá

Las sesiones presenciales del Círculo de Traductores se realizan a las 17:00 horas en el Centro Cultural de España en México, ubicado en Guatemala 28, Centro Histórico. La entrada es libre y gratuita, abierta a todo público. También pueden ver las sesiones en línea por http://www.ccemx.org/ 



La foto que aparece arriba está tomada del diario en línea de la FES Cuautitlán, del artículo "Los diccionarios, depósitos de la memoria verbal": http://www.cuautitlan.unam.mx/noticias/noticia2011023.html
 

domingo, 9 de septiembre de 2012

Diccionario de partículas discursivas del español






Un proyecto interesante y útil elaborado por un equipo enorme de gente coordinada por Antonio Briz desde la Universidad de Valencia.
La dirección del Diccionario:

http://www.dpde.es/

Para entender por qué el eje de este diccionario son las "partículas discursivas", acá un fragmento de su Presentación (para las notas y referencias, entrar a la página del Diccionario):


[...] El término elegido para nombrar el conjunto de formas recogido en el DPDE es el de partícula discursiva. Se trata de elementos lingüísticos que guían la interpretación del discurso; con palabras utilizadas en enfoques actuales, tienen un carácter más procedimental que conceptual. Todas las formas recogidas comparten las siguientes características:
a) mediante su empleo —afirmaciones como las que siguen son frecuentes en los estudios especializados— «el hablante justifica la conclusión, su opinión», «cambia el tema de conversación o lo redirige», «el hablante llama la atención sobre algo o realza algo», «expresa un falso acuerdo», «controla el contacto o interpela», «señala que su turno continúa», «marca el inicio del diálogo o lo cierra», etc., y todo ello ante un oyente o lector. Luego, el valor de la partícula discursiva está ligado a la interacción; de otro modo, la «marcación del discurso» por parte de estas partículas consiste básicamente en cuatro funciones (ver Briz, 1998; Portolés, 1998, y Pons, 1998 y 2000):
— la conexión, argumentativa (valgan como ejemplos prototípicos además, encima), reformuladora (por cierto, es decir) o estructuradora (por una parte... por otra parte). Esta función supone una relación entre dos miembros discursivos, uno expreso y otro expreso o sobreentendido.
— la modalización, que supone normalmente una intensificación o atenuación de lo que se dice en un miembro del discurso y desde el punto de vista del hablante (¡ojo!, eso sí, tía, bueno).
— la focalización, que destaca un elemento expreso —el foco— frente a una alternativa expresa o sobreentendida. Las partículas focales pueden tener un significado escalar (incluso, hasta, ni siquiera) o no tenerlo (también, tampoco).
— el control del contacto, que se centra en la relación entre hablante y oyente (sea el caso de mira, ¿eh?).
b) su función va más allá de la gramática; por tanto, no se corresponden con ninguna de las categorías gramaticales establecidas;
c) son el resultado de un proceso de gramaticalización; gramaticalmente hablando, antes fueron otra cosa.
Hasta fechas muy recientes se ha prestado escasa atención al tratamiento lexicográfico de estas partículas. Por fortuna, además del que aquí se presenta, son varios los proyectos de investigación que actualmente dedican sus esfuerzos a la elaboración de diccionarios de conectores, marcadores, modalizadores, sin olvidar la reciente publicación del Diccionario de partículas, del profesor Luis Santos.
Este grupo de palabras se ha caracterizado, desde el punto de vista lexicográfico, por poseer significado gramatical, frente al significado léxico de las palabras plenas. Puesto que estas últimas constituyen el grueso de las unidades de una lengua, no es de extrañar que hayan sido el centro de la actividad lexicográfica; por el contrario, las partículas, sin embargo, además, encima, o sea, al menos, bueno, claro, mira, ¡hombre!, etc. han recibido en los diccionarios, por la difícil aplicabilidad de las reglas válidas para otras categorías, una definición residual, caracterizada principalmente por la enumeración de sinónimos, no siempre coincidentes con el significado de la unidad que se pretende definir: no obstante: sin embargo (Diccionario de español actual, de Seco y otros); así pues: en consecuencia, por lo cual (Diccionario de la lengua española, de la Real Academia Española); entonces: equivale a «en ese caso» (Diccionario de uso del español, de María Moliner).
A lo sumo, por tanto, tales definiciones pueden servir para orientar al lector en la comprensión de un texto, pero en ningún caso ayudan a predecir su uso, ni a distinguir las diferencias entre su significado y el de otras partículas cercanas o semejantes. Además, muchas partículas, si aparecen, lo hacen en subentradas.
En otras lenguas existen reflexiones sobre este tema, ya sea como caracterización programática (Iordanskaja, 1993), ya como descripción particular (Iordanskaja y Mel’cuk, 1995). Destacables son algunos proyectos lexicográficos, como el diccionario español-francés-portugués de partículas, coordinado por Anne-Marie Spanoghe (1996) o el ya concluido Dictionnaire explicatif et combinatoire du français contemporain, de Mel’cuk et al. (1999), que, a pesar de su carácter general, ha prestado una atención especial al tratamiento de las conjunciones. Sin olvidar que todo proyecto de este tipo sigue teniendo como modelo el Wörterbuch der deutscher Partikeln, de Helbig (1992).
En las últimas décadas la investigación lingüística ha prestado especial atención al estudio de la relación entre la lengua y su uso. Y, por ello, las partículas discursivas se han convertido, en un objeto de estudio preferente en las más diversas lenguas. Las descripciones, sin embargo, no cubren el conjunto de las partículas discursivas del español, se realizan desde enfoques diferentes y son accesibles tan sólo a lectores especializados. Por otra parte, las informaciones que se encuentran en las gramáticas, como sucede en la Gramática descriptiva de la lengua española (1999), editada por I. Bosque y V. Demonte, están dirigidas a estudiosos del idioma más que a un público general interesado por el español, además de hallarse diseminadas en distintas partes de la obra, por lo que la consulta es, cuando menos, costosa.
Así las cosas, nuestro objetivo fue la redacción de un Diccionario de partículas discursivas del español (DPDE) que resolviera algunas de estas carencias. En su confección se han aplicado a la descripción lexicográfica los avances obtenidos en la investigación pragmática y el análisis del discurso, procurando evitar las deficiencias clásicas en la definición de este tipo de entradas (circularidad en la definición, falsos sinónimos, etc.) y ampliando a la vez el catálogo de informaciones sobre su uso (véanse más adelante los distintos campos: «prosodia y puntuación», «registro», «posición», etc.), que aparecen de manera sistemática y no de modo aislado, como hasta ahora.
En esta tarea hemos tenido varias circunstancias favorables: los numerosos trabajos y monografías sobre partículas publicados en los últimos años nos han ayudado a comprender los principios que rigen su funcionamiento, el desarrollo de grandes corpus de referencia ha permitido el fácil acceso a los datos y, asimismo, los avances informáticos nos han dotado de medios que han facilitado la exposición de los resultados. Para beneficiarnos de esta última circunstancia, el DPDE se presenta inicialmente en formato electrónico, aunque más tarde tendrá una edición impresa.
Deseamos que el DPDE sea útil tanto a los hablantes nativos que quieren perfeccionar el dominio de su idioma, como a los traductores, a los profesores y estudiantes de español como lengua extranjera, que hallan en estas unidades una de las principales dificultades en su aprendizaje.
No olvidemos que el dominio del uso de estos marcadores es fundamental para el desarrollo de la competencia discursiva, es decir, para la organización del discurso, y de la competencia pragmática, en tanto que el marcador forma parte de un conjunto de estrategias interaccionales. De hecho, instruyen sobre la actividad argumentativa y la interpretación de los enunciados, ayudan a formular y reformular los enunciados, ordenan otra veces la materia discursiva y, en fin, controlan con frecuencia el contacto.
[...]