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jueves, 19 de julio de 2018

Traducir en grande para los pequeños

Queridos colegas:

Mariángel Mauri, colega argentina, nos comparte su testimonio sobre su participación en el taller "Traducir la imaginación" que se llevó a cabo en noviembre de 2017. El taller es impulsado por Fundación TyPA y Looren América Latina y se lleva a cabo cada año.

TRADUCIR LA IMAGINACIÓN
V Taller sobre traducción y edición de literatura infantil y juvenil

Cada año, desde hace cinco años, la Fundación TyPA y Looren América Latina convocan a traductores y editores de literatura infantil y juvenil, así como a especialistas en el género, a sumergirse en un encuentro intensivo de ejercicio, reflexión y debate en torno a la traducción de literatura para chicos y jóvenes. Cada año, además, el taller se nutre mediante la cooperación con el Filbita, el Festival Internacional de Literatura Infantil de Buenos Aires, organizado por la Fundación Filba.


La quinta edición de Traducir la Imaginación se realizó en Buenos Aires entre el 22 y el 25 de noviembre de 2017; cuatro jornadas de inmersión plena en los múltiples aspectos que atañen a la traducción y la edición de literatura infantil y juvenil. Durante esos cuatro días un grupo de traductores de diferentes lenguas, de editores y de especialistas nos reunimos para reflexionar sobre los problemas que presenta la traducción de la literatura para niños y jóvenes, para intercambiar experiencias entre traductores y con editores argentinos y extranjeros, para analizar el escenario local de la traducción y edición en este campo y para promover y fortalecer la práctica de la traducción de literatura infantil extranjera.El taller se organizó en diferentes módulos de trabajo: análisis de traducciones, criterios de edición, charla y debate en torno a la realidad del campo en la Argentina, conversaciones entre traductores y con editores, escritores e ilustradores invitados. Durante esas cuatro jornadas contamos con la presencia entrañable (por no hablar de su trayectoria como editora y promotora de la literatura para niños) de Patricia Aldana, fundadora de la editorial canadiense Groundwood Books, presidenta de IBBY entre 2006 y 2010 (una de las organizaciones internacionales más importantes de apoyo y promoción de la literatura para niños) y actual presidenta de la Fundación IBBY. Su vastísima experiencia, su compromiso con la lectura y el libro infantil, sus logros incontables fueron una fuente de inspiración para todos los que participamos del taller. También tuvimos la inmensa fortuna de conversar cara a cara con el escritor inglés David Almond, autor de más de treinta obras de literatura infantil y juvenil y ganador, en 2010, del prestigioso Premio Hans Christian Andersen que IBBY otorga, cada dos años, a un escritor y a un ilustrador por su contribución a la literatura para chicos y jóvenes. En nuestro encuentro con Almond hablamos sobre distintos aspectos de su literatura y de cómo esta se vincula con su biografía y su origen geográfico, pero, ante todo, tuvimos la rara oportunidad de intercambiar opiniones y hacerle consultas sobre los problemas que surgieron del análisis de la traducción de un capítulo de su novela Island (Hodder, 2017).
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Foto tomada de http://www.typa.org.ar/es/noticia.php?id=210







Otra experiencia conmovedora y de gran aprendizaje fue la charla que tuvimos con los suizos Germano Zullo y Albertine, escritor e ilustradora de una infinidad maravillosa de libros para chicos y adultos. En ese encuentro los autores nos permitieron vislumbrar la cocina de sus obras mediante un recorrido desde la idea a la historia, al texto, y de ahí a la ilustración, y viceversa. Al igual que con Almond, tuvimos ocasión de examinar con ellos cuestiones vinculadas con la traducción de una de sus obras, Le Président du Monde (La Joie de Lire, 2016).
      
Otra nota interesante del taller, por las posibilidades que propone, es el hecho de que los textos que tradujimos, y que luego analizamos y corregimos entre todos los participantes, no tuvieran hasta ese momento una traducción al castellano. Su carácter inédito abre entonces la posibilidad concreta de pensar y trabajar en la publicación de esas traducciones mediante la colaboración con editores del género. Del encuentro entre traductores y editores que se propicia en el taller han surgido en estos años proyectos concretos de publicación y otras experiencias editoriales.

Traducir la Imaginación es una iniciativa única de formación de traductores en el maravilloso mundo de la literatura infantil; se trata de un esfuerzo gigante de un pequeño grupo de instituciones que, desde hace varios años, vienen desarrollando experiencias novedosas y muy enriquecedoras en torno a la traducción y la edición de literatura para niños; experiencias que han abierto muchas puertas y que han abonado caminos, que han despertado vocaciones y que han hecho posible que muchos nos volviéramos a casa, a nuestros libros, a nuestras historias, mágicamente transformados.

Mariángel Mauri, La Plata, Argentina.



Aquí algunos enlaces para conocer más sobre la Fundación TyPA, el Filbita y la organización IBBY.

sábado, 20 de agosto de 2016

¿Qué significa ser editor literario hoy en día?





Colegas:


El pasado martes 16 de agosto hubo una charla interesante en el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires: cuatro editores de los de a deveras se reunieron con Jorge Fondebrider a celebrar los cuarenta años de la famosa editorial española Pre-Textos platicando sobre lo que significa ser editor literario en la actualidad. Se trata de Manuel Borrás, de la mencionada editorial española Pre-Textos, y tres editores argentinos: Miguel Balaguer, de Bajo la Luna, Luis Chitarroni, de La Bestia Equilátera, y Miguel Ángel Petrecca, de Gog & Magog.

Pueden ver más detalles y disfrutar el video de la charla en este enlace.


Y para seguir con el tema y complementar puntos de vista, los invitamos a recordar la charla que tuvimos en el Círculo en junio del año pasado, "La edición independiente en México y la importancia cultural de la traducción en el proceso editorial", en la que participaron José María Espinasa de Ediciones Sin Nombre, Gerardo González de Aldus y Alejandro Cruz Atienza de La Caja de Cerillos. Pueden ver el video de esa charla en este enlace.



martes, 20 de octubre de 2015

Reflexiones sobre la revisión de traducciones

Hola a todos,

El día de hoy queremos compartir con ustedes esta importante reflexión de Esperanza Tardáguila, profesora de traducción en la Universidad de Antioquía en Medellín. El texto hace un repaso intensivo sobre las lagunas que hay en el imprescindible proceso de revisión de un texto traducido y propone algunos parámetros que pueden orientarnos en esta labor.
Este artículo reflexiona sobre muchos de los puntos que se tratarán en la charla del Círculo de Traductores este miércoles 21 de octubre, "El texto es el pretexto: acercamiento a la corrección editorial de textos", que impartirá Ana Lilia Arias.
Esperemos que les guste y los esperamos el miércoles a las 17:00 hrs. en el Centro Cultural España.  

Reflexiones sobre la revisión de traducciones 

por Esperanza Tardáguila

 

El objetivo de nuestro estudio es el de reflexionar sobre un tema que durante mucho tiempo ha sido descuidado por los traductólogos a pesar de su crucial importancia en todo el proceso de traducción, a saber, la revisión. En este artículo, en primer lugar, abordaremos el problema de una definición clara de este término, en segundo lugar, las diferentes clases de revisión según el sujeto o sujetos que la realizan y finalmente, comentaremos el problema de la objetividad  en la revisión y presentaremos algunos parámetros propuestos por dos autores: Mossop y Horguelin/Brunette.


1. Introducción

El origen del presente artículo sobre la revisión de traducciones  se encuentra, fundamentalmente, en reiteradas  observaciones  a lo largo  de nuestro  trabajo como asesora de las Prácticas  de Traducción en la Escuela de Idiomas  de la Universidad  de Antioquia  de Medellín.

Durante nuestra experiencia, hemos podido constatar que  un  cierto número de estudiantes no autorrevisan sus traducciones antes de  su entrega al asesor. La autorrevisión nos parece una práctica muy importante, sobre todo cuando  sabemos que en nuestro medio un  gran número de estudiantes se convertirán en traductores independientes y no siempre tendrán la posibilidad de que sus traducciones sean revisadas por un tercero antes de su entrega.

En cuanto  a la revisión se refiere, hemos constatado la escasa literatura que existe sobre el tema y la poca claridad  en la utilización  de  términos  como crítica, evaluación  y  revisión de  traducciones, donde  diferentes  autores  lo usan  casi  como sinónimos.

Por  todo  lo  anterior,  en  el presente  artículo  creemos  necesario  abordar,  en primer lugar,  la poca importancia  que  se  le  ha  dado  a  la  revisión  y autorrevisión  en  la formación  de los futuros traductores;  en segundo lugar, tratar  de definir el término revisión y sus diferentes tipos, y, terminar con algunos parámetros  propuestos  por dos autores: Mossop y Horguelin / Brunette


2. La revisión ¿una ausente en la formación de traductores?

A menudo se dice que el oficio de traductor  es una de las profesiones más antiguas del mundo y que la revisión es tan  antigua  como  la primera,  puesto  que  el acto   que consiste en verificar la fidelidad  y comprensión de los textos  traducidos  surge de la acción de traducir.  A pesar de que   constituye  una etapa fundamental del proceso de traducción, la revisión no ha sido valorada en su justa medida  por los traductólogos. Si bien se ha escrito abundantemente sobre  la  traducción, muy poco se ha dicho sobre la revisión.

Al respecto, Louise Brunette,  coautora  de uno de los pocos manuales  de revisión que existen, nos dice en su artículo “L´auto-révision – Contexte d´une formation en révision”,  que  la literatura  sobre revisión  es muy  escasa  y más  aún  la relativa  a la autorrevisión. Esta afirmación  está basada en un informe de 1999, que muestra  que el porcentaje  de artículos  que  tratan  el tema  de  la revisión, directa  o  indirectamente, representa  menos  del 1%   en el seno de la Traductología. Posiblemente, una  de las razones  sea el  no saber exactamente dónde incluir el estudio  de la revisión bilingüe, considerada   ya   por   diversos autores   como   una   rama   o   subdisciplina   de   la Traductología (Parra: 2007: 241).

En el ámbito académico, observamos que  no  abundan  los formadores  en revisión y se puede   afirmar que  tan  solo  un  reducido   número  de centros de  formadores de traductores  han integrado la revisión en sus planes de estudio. Según  Parra (2007: 242) “las pioneras  en la materia fueron  las universidades  canadienses,  donde  ya en 1974 Paul  Horguelin  impartió  el primer  curso de revisión a estudiantes  francófonos de la Universidad de Montreal. En Europa,  a título de ejemplo, mencionaremos Rennes  2 (Haute Bretagne) y la Facultad de Traducción e Interpretación de Granada (España), con la implantación en el año 2001 del plan de estudios adaptado que incluye una asignatura   cuatrimestral   optativa   denominada “Revisión,  Edición  y Maquetación textual”.

Ante esta situación,  podemos  afirmar que casi ningún  traductor  ha aprendido, en sus años  de estudio,  los principios  generales  de la revisión,  como  tampoco  la aplicación sistemática  de los procedimientos de  autorrevisión. A partir  de los años  setenta  los imperativos  del mercado hicieron crecer   el interés por esta actividad,  que mejora  la calidad de las traducciones, y así lo confirma Silvia Parra  (2005: 55) cuando  dice que es en esos mismos años cuando  se intensifica la búsqueda de la calidad en traducción “debido  a la evolución  experimentada por la traducción  en diversos aspectos,  como consecuencia  de tres factores fundamentales: a) el volumen  de traducción no literaria experimenta  un crecimiento  vertiginoso;  b) el desarrollo  de la teoría  de la traducción como  ciencia  y  c)  el  desarrollo   de  los  medios  de  comunicación  (que  origina  el incremento   de  los  intercambios),  que  redundan  en  una   mayor   relevancia  de la traducción”.

En la actualidad, el objetivo de casi todas  las teorías  de la traducción  consiste  en la definición  de calidad  y en “la recherche de l´efficacité de la communication” (Horguelin  y Brunette,  1998: 12). “De  ahí,  que  la necesidad  de revisar  los principios  generales  y parámetros  de la revisión  tenga su origen,  por  una  parte  […] en la búsqueda  de la calidad y la eficacia de la comunicación y, por otra, en el hecho de que la mayoría  de las traducciones  que se someten a revisión suelen ser   de textos especializados o pragmáticos” (Parra: 2005: 55).



3. Revisión: en búsqueda de una definición

La primera  dificultad  que encontramos al tratar  de definir  el término  revisión es su carácter ambiguo  y el número  de  definiciones  propuestas.   Aquí  comentaremos  las definiciones propuestas por dos autores:
Graham (1989), trata  de esclarecer las diferencias  entre  checking (corrección),  revising (revisión) y editing (edición), tareas que se realizan  con el fin de lograr textos con una calidad  aceptable.  El autor  define  el  checking  como  una  actividad  que  consiste  en corregir los errores tipográficos, evidenciar  las ambigüedades  y verificar la ortografía de los nombres propios. En cuanto  al editing, se trata sobre todo de preparar  y adaptar textos  para  su publicación,  eliminar  las partes  no pertinentes  o bien  uniformizar  el estilo. Pero cuando  Graham trata de definir lo que es la revisión enumerando todas las tareas  que  le son  propias,  mejorar  la terminología, aclarar  partes  un  poco oscuras, asegurar  la  coherencia  terminológica, vigilar  la  ortografía,  la  gramática,  adaptar  la carga emocional  del texto inicial a la especificidad del lector (Graham 1989: 66), ya no captamos muy bien la distinción  entre checking y editing y quedamos  con la impresión de que la tarea del revisor  es hacer un poco de todo. Sobre esto, el mismo Graham es consciente puesto que  dice:

The duties of the checker and those of the revisor will overlap and both functions may very well be exercised at the same time by the same person (1)

En cambio   Horguelin  (1985: 9), en función  del texto que se debe revisar y teniendo como  criterio si es un  texto  original  o un  texto  traducido,  determina  dos  tipos  de revisión:

a)  La revisión unilingüe « consiste  à assurer la qualité informative et linguistique (contenu et forme) d´un texte en vue d´atteindre  l´objectif de la communication ; informer,  inciter à agir, faire  partager une opinion » (2)
b)  La revisión bilingüe es igual que la anterior,  pero Horguelin  le añade el texto de origen, por lo tanto  consiste en verificar la equivalencia  del texto de origen al texto  de  llegada  según  los  criterios  de  una  buena  traducción.  “La  revisión bilingüe es por tanto comparativa”  (Horguelin 1985: 9)

Sin embargo, estamos de acuerdo con Parra (2005: 17) cuando  opina que la definición de revisión bilingüe que presentan  Horguelin y Brunette (1998: 237) en la tercera edición de Pratique de la révision es más completa que la anterior:

´´Etape de l´opération de traduction consistant en l´examen global et attentif d´un texte Traduit et de son original pour rétablir, au besoin, la conformité de la traduction à des critères méthodologiques et théoriques, linguistiques, textuels et situationnels (dans la nouvelle situation d´énonciation), ces critères ayant été préalablement  précisés (3)

En cuanto  a la terminología  utilizada  por Horguelin  y Brunette  (1998), Parra  señala que “de acuerdo  con la definición  que dan  los autores  del término  révision unilingue, preferimos  utilizar en  español  el término  corrección, en  lugar  de  revisión  unilingüe o revisión monolingüe, para referirnos  a las modificaciones  y mejoras  que realiza  en un texto de origen, el autor del mismo o bien un tercero” (Parra: 2005: 17).
De la misma  forma,  Parra  (2005: 17) encuentra  más apropiado  utilizar  en español  el término revisión de la traducción  en  lugar  de  revisión  bilingüe “porque  no  se trata  de verificar  y corregir un  texto  en  dos  lenguas,  sino  de  corregir  y mejorar  el texto  de llegada comparándolo con el texto de origen”.
De  lo  anterior  se desprende  la  definición  de  revisión  de  la  traducción  “como  una lectura atenta de  un  texto  de  llegada,  considerado como  producto  semiacabado o borrador  de traducción, realizado  por  la misma  persona  que  ha  traducido  el texto (traductor)  o un tercero (revisor), generalmente  comparándolo con el texto de origen y utilizando  para  ello una  serie de criterios establecidos  a  priori,  con  la finalidad  de comprobar  si se han cumplido las especificaciones del encargo de traducción y realizar las oportunas  correcciones y mejoras en el texto de llegada, antes de proceder a su entrega al cliente” (Parra : 2005: 18).


3.1. Diferentes tipos de revisión

De  acuerdo  con  Parra  (2005: 21-23) podemos  distinguir  diversos  tipos  de  revisión desde el punto de vista del sujeto o personas que la realizan:
La  autorrevisión  es la verificación  del borrador  de traducción  por  parte  de la misma persona que ha traducido  el texto. De acuerdo con Mossop (2001b: 91), “eliminar  esta parte esencial del proceso de producción  de la traducción  no es profesional”  y, como mínimo,  el traductor  debe hacer una relectura completa del texto traducido,  aunque  lo recomendado sería hacer también una lectura comparativa.
Actualmente, con el uso de Internet,  se está fomentando la revisión recíproca entre los traductores   independientes  que  trabajan  sin  intermediarios.  La  revisión recíproca,  es aquella que se practica entre dos traductores  que se revisan mutuamente, ya sea comparando el TL (texto de llegada)  con el TO (texto de origen), o bien simplemente limitándose  a leer el TL completo.
La revisión de concordancia consiste en leer la traducción  en voz alta para que un colega compruebe la correspondencia con el TO.
La  lectura  cruzada  es la  revisión  que  se realiza  entre  dos  traductores,   los cuales  se limitan a leer el texto de llegada completo como si se tratara de un texto de origen, con el fin de detectar errores y comprobar  su calidad.
La   revisión colectiva   es  la  que   realizan   varias   personas,   generalmente   un   grupo multidisciplinar  compuesto  por terminólogos,  especialistas en un determinado campo, cliente, traductor,  etc.
La revisión pericial se requiere cuando  hay divergencias de opinión  entre el cliente y el traductor. Este tipo de revisión se realiza con la finalidad de que el revisor perito valore y certifique la calidad de una traducción. 


4. Parámetros: una cierta objetividad para la revisión

Al igual que   la evaluación,  la   revisión de textos traducidos  sólo será aceptable  si el que la recibe está convencido  de que la revisión  efectuada  no es el resultado  de un juicio  intuitivo   o  subjetivo por  parte  del  revisor.  De  ahí  que  el  problema   de  la objetividad  en la revisión necesite como condición  previa la existencia  de parámetros adecuados,   aunque  ellos  no  puedan  garantizar   un carácter  objetivo  absoluto  en  la acción de revisar, puesto que una cierta subjetividad es inevitable tanto en el campo de la revisión como en el de la traducción.
Antes  de  presentar     los  parámetros   propuestos   por  algunos   autores,   nos  parece conveniente   examinar,   aunque   sea  someramente,  los  términos   de  parámetros   y principios.  Horguelin  y Brunette  (1998:39) nos dicen  que si los parámetros  son una respuesta  a la pregunta  “¿Qué hay que verificar?”,  entonces  los principios  son también una respuesta  a la pregunta  “¿Cómo proceder?”. Dicho  de otra manera,  los parámetros constituyen  una base para el juicio del revisor, mientras  que los principios conciernen más bien al aspecto metodológico  relativo al cumplimiento de los procesos necesarios para la revisión.
Desafortunadamente, no son muchos  los especialistas  que han  propuesto  parámetros concretos para guiar el trabajo de los revisores. No obstante,  vamos a  mencionar  a los autores Darbelnet y Horguelin / Brunette.


4.1 Darbelnet (1970: 89) propuso cinco criterios para lograr una buena traducción:

1)  la transmisión  exacta del mensaje del texto de origen
2)  la consideración de las normas gramaticales vigentes
3)  la elaboración  de una traducción  idiomática
4)  la conservación  del mismo tono que el texto de origen (equivalencia estilística)
5)  la plena inteligibilidad del texto de llegada (adaptación cultural)

Sin embargo, estos parámetros  no lograron satisfacer a quienes pretendían  racionalizar la  revisión y disponer  de  criterios  cuantificables  que  garantizaran la  objetividad  al determinar  la calidad de la traducción  (Parra: 2005: 57).


4.2 Horguelin y Brunette (1998). Estos autores proponen  los siguientes parámetros:

1)  exactitud (fidelidad al sentido);
2)  corrección (respeto del código lingüístico);
3)  legibilidad (fácil comprensión)
4)  adaptación funcional (tiene en cuenta  tono, destinatario)
5)  rentabilidad 



Es interesante  observar que en el concepto de legibilidad, el cual debe permitir evaluar el logro comunicacional del texto de llegada, hay un cambio de enfoque, pues ya no se trata de preocuparse  por los equivalentes  adecuados  de un término, sino de saber si el texto traducido  puede ser fácilmente comprendido por los lectores y si logra de manera eficaz su función comunicativa.                              El  cuarto   parámetro,  la  adaptación  funcional,   resume   lo  que  otros  autores  han expresado  como  diferencias  culturales,  alusiones  literarias  y folklóricas y la inclusión del destinatario, pero Horguelin  y Brunette   han logrado integrar todo esto en un solo término general y  puede aplicarse tanto a textos literarios como a textos pragmáticos.           El quinto, el de rentabilidad, tiene el mérito de presentar el espíritu pragmático de estos dos autores,  quienes se muestran categóricos en cuanto  a que los revisores tienen todo el derecho  a rechazar  los textos que consideren  mediocres  porque:
1) la operación  no es rentable; 2) la calidad del producto  acabado no es satisfactorio; y 3) la reputación  del revisor podría verse comprometida.

Ante  este  concepto  de  rentabilidad   podríamos   cuestionar  a  ambos  autores  por  los criterios que  permiten  establecer  si una  traducción   es  revisable  o  no.  Al  respecto, Brunette  responde que  una traducción  no es aceptable si hay que invertir más tiempo en la revisión que en la traducción.


5. Parámetros para la revisión didáctica

La propuesta  de Brunette  (2000a)   presenta  aspectos  originales  que, según la autora, habría  que integrar  en la formación  de traductores/revisores, en  la enseñanza  de la revisión y, en especial, en los cursos de traducción  habituales.
Para  la  enseñanza   de  la  revisión  y de  la  autorrevisión,  la  autora  determina   cinco parámetros:

1.  Lógica: la continuidad de sentido
2.  Finalidad: si se ha respetado  la intención  del iniciador  de la traducción  y si el efecto producido                          corresponde  al esperado
3.  Situación: si se han  considerado  los elementos  extralingüísticos  que rodean  la producción  del                          texto que hay que revisar.
4.  Norma Lingüística: si se ha respetado el uso correcto de la lengua
5.  Rentabilidad: si el resultado de la revisión del texto es satisfactorio en relación al esfuerzo y                                       tiempo invertidos desde tres puntos de vista: económico,  funcional y pedagógico. 

En cuanto al contenido  de los objetivos didácticos, Brunette apuesta por la adquisición de cinco habilidades:

1.  Dominar el code de notation. Es decir los signos y símbolos que se utilizan  para corregir textos.
2.  Distinguir entre mejora y corrección (la primera no es indispensable,  la segunda sí)
3.  Justificar las correcciones identificando  claramente  el error y argumentando las modificaciones,        de manera convincente,  en cuanto a la forma y al fondo.
4.  Distinguir entre un texto revisable y no revisable. En teoría, propone  considerar como criterio la         rentabilidad, en la práctica,  el tiempo  dedicado  a la revisión y la identificación  de la naturaleza       de las faltas evidentes y de los malos hábitos (negligencia, falta de documentación).
5.  Habituar  al estudiante  al uso de herramientas informáticas.

Brunette  plantea  también  la consecución  de  dos  objetivos  respecto  a  la actitud  del estudiante: 

1.  que adquiera confianza en sí mismo y
2.  que  desarrolle  y ejerza  su espíritu  crítico,  mediante  el rigor y la honestidad, imprescindibles          para la revisión.

Si el futuro traductor  aplica los parámetros  anteriores  y practica de manera  sistemática la autorrevisión,  consideramos   que  logrará   la  responsabilidad  necesaria   ante   los cambios y modificaciones  de un texto.


6. Conclusión

En este artículo, hemos presentado  el estado de la cuestión sobre la revisión tanto en el ámbito académico  como  en  el mundo  profesional  y hemos  podido  constatar  que  a pesar de ser una actividad tan relevante, no ha tenido la importancia debida.
También  hemos  dado  una  definición  del  término  revisión  y hemos  podido  ver,  al mismo tiempo, que dicho término es plural. Junto a la definición hemos presentado  los diferentes tipos de revisión, entre ellos el de la autorrevisión  como el más importante para  la  formación   de  futuros traductores.   Acto  seguido  hemos  orientado   nuestra reflexión  sobre  los parámetros  susceptibles de  garantizar  un  carácter  objetivo  en  el juicio del revisor y hemos estudiado los parámetros propuestos por Darbelnet y Horguelin/Brunette, agregando  los parámetros  de Brunette  para  la revisión didáctica realizada en el ámbito académico. 
La diversidad  de enfoques  relativos  a la definición  y a los parámetros  de la revisión reflejan de manera  evidente  dos cosas:  de una  parte,  la complejidad  del trabajo  del revisor y, de otra, la escasez de investigaciones sobre el tema.



Notas

(1) “Las tareas del corrector y del revisor se superponen  y ambas funciones pueden ser realizadas
al mismo tiempo y por la misma persona” (T. de la A)

(2) “consiste en garantizar la calidad informativa y lingüística (contenido y forma) de un texto con el fin de lograr el objetivo de la comunicación; informar, incitar a la acción, hacer que se comparta una opinión” (T. de la A)

(3) “Etapa de la operación de traducción que consiste en realizar un examen global y atento de un texto traducido y de su original para, en su caso, restablecer la adecuación de la traducción a los criterios metodológicos  y teóricos, lingüísticos, textuales y situacionales (en la nueva situación de enunciación) determinados previamente” (T. de Silvia Parra) 


Bibliografía


BRUNETTE, Louise (2000a): L´Auto-révision-Contexte d´une formation en révision. Formation des traducteurs.  Actes du Colloque international Rennes 2 (24-25 septembre 1999). En Collombat,  O y Gouadec, D., 173-179 Paris: La Maison du Dictionnaire.

DARBELNET, J (1970): Traduction littérale ou traduction  libre ? META XV,2: 88-94

GRAHAM, J.  D.  (1989): Checking,  Revision  and Editing, In  C.  PICKEN,   (Ed.),  The
Translator's Handbook.

HORGUELIN, Paul A. (1985) : Pratique de la révision. 2a ed Montreal  : Linguatech

HORGUELIN, Paul A. y BRUNETTE, Louise (1998) : Pratique de la révision 3ème
édition. Revue et augmentée.  3a ed. Brossard (Québec): Linguatech  éditeur

MOSSOP,  Brian (2001b) Revising and Editing for translators. Manchester:  St. Jerome

PARRA GALIANO, SILVIA (2005)  La revisión de traducciones en la Traductología: Aproximación a la práctica de la revisión en el ámbito profesional mediante  el estudio de casos y propuestas de investigación. Tesis Doctoral.  Universidad  de Granada (España).

-------------- (2007). Propuesta metodológica para la revisión de traducciones: principios generales y parámetros. In: TRANS No 11, Universidad  de Málaga (España). http://www.trans.uma.es/trans_11.htlm


Imágenes: elegidas por Círculo de Traductores para esta publicación 

domingo, 14 de junio de 2015

El traductor también es un vector

Hola a todos,

Hoy les compartimos este texto de César Ambriz Aguilar, que no sólo nos pareció muy interesante y de gran relevancia para nuestra labor, sino que además se vincula directamente con dos eventos recientes en la ciudad de México: la VI Feria del Libro Independiente que se realizó hace poco en la librería Rosario Castellanos del FCE y la Tercera Charla del Círculo de Traductores que será el próximo 17 de junio en el Centro Cultural de España en México, y será justamente una conversación con tres editores independientes mexicanos. ¡No se la pierdan!



El traductor como vector
por César Eduardo Ambriz Aguilar


Quiero a mi editor más de lo que me conviene.
Juan Villoro


De unos años para acá, las editoriales independientes en México han llamado mucho la atención sobre sí mismas. Tanto en la prensa escrita, como en las distintas ferias del libro que se realizan a lo largo del año en todo el país, su presencia es cada vez más notable. Ha sido tal el éxito, que durante un mes entre mayo y junio se realiza en la Ciudad de México la Feria del Libro Independiente con la colaboración del Fondo de Cultura Económica y del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.





Habría que empezar por definir su posicionamiento y su identidad. Si bien bajo esta etiqueta de “editoriales independientes” se agrupan sellos muy disímiles, todos  coinciden en no estar subordinados a un grupo comercial mayor o algún aparato del Estado. Su supervivencia en tanto entidad comercial parece un milagro si recordamos que México es, estadísticamente, reconocido como un país de escasos lectores y, por ende, escasos compradores de libros. Y es que, además de su identidad en términos económicos, estas editoriales se caracterizan por emprender proyectos que las editoriales llamadas “comerciales” o “trasnacionales” jamás se atreverían a llevar a cabo. La labor, por lo tanto, parece doblemente suicida.

Y sin embargo, este año se está celebrando la 6ª edición de la Feria del Libro Independiente. Y asombra aún más que cada año se sumen nuevas editoriales, en lugar de que disminuya el número de participantes. De entre las más de 70 editoriales que podemos ubicar en este grupo, hay un puñado de ellas que ha hecho las cosas de forma tan ejemplar que su situación parece estable. Cualquier persona en contacto con los libros puede ubicar sin problemas a Almadía, Sexto Piso, Trilce, Era y Aldus, por mencionar algunas con más reflectores. Pero, a pesar de las circunstancias tan adversas en las que publican estas editoriales, ¿qué es lo que las sostiene? ¿Qué han hecho bien estos editores, ese gremio al que Villoro llama con cariño “los optimistas ante la catástrofe”? [1] Si bien cada caso merecería una respuesta particular, me aventuro a nombrar un factor en común que no se ha tomado en cuenta todavía: muchas de estas editoriales conocen la importancia de publicar traducciones.

Quizá no sea algo tan evidente, así que profundicemos en ello. Hay un punto en el que el editor y el traductor comparten las mismas pasiones. Ambos realizan su labor a partir del impulso de compartir algo que consideran valioso. Y aunque la vox populi dice que estos sujetos celosos de su labor no se llevan bien, la verdad es que no pueden vivir el uno sin el otro. Los dos, en la misma medida, influyen y hasta determinan lo que se lee. Y el alcance de esto es enorme, pues trazan una historia invisible detrás de la historia de la literatura y de las sociedades. Basta preguntarnos: si nadie hubiera traducido ni publicado a Faulkner, ¿García Márquez hubiera sido? Si Marx se hubiera quedado encerrado en el alemán, ¿el mundo sería el que es hoy? Por lo tanto no resulta ocioso reflexionar sobre el papel de la traducción en el mundo editorial.[2] Tomás Segovia lo ilustra muy bien:

En toda cultura, incluso en las culturas hegemónicas […] más de la mitad de la riqueza cultural se debe a la traducción [...] un país donde no hubiera traducciones rápidamente se volvería un país estrecho. Las  traducciones  se mezclan con  la cultura propia de ese  país y la renuevan constantemente. Sin traducción, la cultura no tendría hijitos, es un matrimonio.[3]

Traducir y publicar, sin embargo, no son trabajos aislados. Dependen de un marco comercial en el que se especula con la bolsa de valores literarios. Y al parecer los que dictan las tendencias, los que se comen el mercado, son las editoriales que pertenecen a grupos trasnacionales. Parece imposible competir con esa maquinaria que engulle a cuanta promesa literaria aparece en el panorama de cualquier lengua. Random House, Anagrama, Planeta, Alfaguara y otras más quieren echarse al bolsillo todas las constelaciones literarias. Esto no siempre fue así, pues durante el bloqueo editorial del franquismo en España, eran México y Argentina quienes llevaban el pulso de la publicación de traducciones, especialmente el Fondo de Cultura Económica. Pero ante las circunstancias actuales se vuelve necesario preguntarnos, ¿qué hay detrás de lo que se traduce en México? ¿Se traducen acaso sólo las sobras de lo que se apropian estas editoriales poderosas?

Es evidente que muchos de estos esfuerzos de las editoriales independientes mencionadas antes se ven doblegados por el poderío editorial y comercial de estos grupos dominantes. Pero en esas relaciones de poder, los editores independientes han buscado otras minas. Mencionemos algunos casos: si las editoriales trasnacionales se apoderan de los “autores consagrados” (como Anagrama hizo con Auster y Carver), Sexto Piso hace un movimiento interesante: rastrea los vínculos entre esas constelaciones. Si la obra de Paul Auster está publicada y apalabrada por Anagrama, los editores de Sexto Piso supieron aprovechar eso y publicaron uno de los libros favoritos de Auster. Si Alfaguara tiene la obra de Saramago, la editorial Almadía publicó astutamente a Gonçalo M. Tavares con una ficha azul sobre la portada que llevaba estas palabras del nobel portugués: “dan ganas de darle un puñetazo por escribir tan bien a los treinta y cinco años”. No quiero decir con esto que se cuelguen de la proyección comercial de otros autores, sino que han sabido ubicar muy bien las otras voces en medio de esa gran conversación que es la cultura, como la define Gabriel Zaid.[4]

Y es que creo que el papel del traductor aquí se asemeja al del editor. Como afirma Arturo Vázquez Barrón: “creo que [el traductor] tiene la responsabilidad y la obligación de proponer textos que quiera traducir. La responsabilidad de dar a conocer nuevas literaturas o nuevos autores no sólo recae en los editores. El traductor también es un vector y también tiene esa responsabilidad”.[5] Dadas las circunstancias actuales en las que labora el traductor, no es suficiente con que esté formado y sepa traducir bien, también debe saber generar proyectos atractivos, y mostrarle a los editores un autor, una obra a la que no puedan decir que no por su doble potencial literario y comercial. Parece difícil, pero podemos enumerar algunos ejemplos ilustrativos, tan sólo de la lengua inglesa, de algunas lagunas en el mercado editorial hispánico: John Gardner, John Updike, Lydia Davis, Donald Barthelme, Ray Bradbury, Margaret Atwood, Somerset Maugham y John Cheever por mencionar a algunos.

Para poder delimitar mejor todos estos proyectos potenciales dentro de las editoriales independientes resulta pertinente definir la línea editorial de lo que traducen. Como una muestra para empezar a trazar estos proyectos, analizaré el catálogo de una editorial especializada en traducciones a partir de su catálogo. Esto nos permitirá esbozar la geografía de proyectos con potencial de publicarse.


Para no aventarse de un Sexto Piso

Si hablamos de editar y traducir libros como una actividad suicida, ningún ejemplo más ilustrativo que la editorial Sexto Piso. Sus fundadores refieren que el nombre viene precisamente de ver la labor editorial como aventarse de un sexto piso, porque, supuestamente, si uno se lanza desde esa altura es probable que muera. Sin embargo, parece que editan sus libros en una planta baja, porque su labor ha sido ejemplar en el panorama editorial hispanoamericano. Desde 2002 han sabido llenar ciertos nichos que han los lectores han sabido valorar. Esto ha llevado a que económicamente parezcan muy estables.


Su catálogo está dividido en ensayo, clásicos breves, narrativa e ilustrados (algunos infantiles). Me centraré únicamente en su colección de narrativa como muestra de lo que un traductor podría considerar para proponer proyectos que encajen con una línea editorial determinada. Cuando uno analiza detenidamente el catálogo de Sexto Piso se da cuenta de que posee obras de autores que incluso han sido publicados por sellos con una maquinaria editorial diez veces más grande. Escritores, por ejemplo, como Henry James, John Steinbeck, Rudyard Kipling, George Orwell, Roberto Calasso y Robert Musil. Salvo el caso de Musil (de quien editaron más de la mitad de su obra), las obras que han publicado de estos autores podrían parecer periféricas respecto de su obra principal, pero quizá eso, en lugar de restarles valor, lo incrementa, ya que son títulos que sólo encontrarán en esta editorial. Todas estas obras, además, son traducciones ya sea del inglés, alemán o italiano, a español. Por lo tanto, el traductor puede, en su búsqueda de proyectos viables, seguir esta estrategia de ubicar obras “periféricas” de autores que tienen calidad literaria y potencial comercial comprobados.
 
Se me ocurren algunos proyectos posibles en esta línea, que, a partir de aquí enumeraré como una serie de ejemplos de proyectos de traducción que estoy llevando a cabo para conformar el catálogo de mi editorial próxima a aparecer en el mercado. Los traductores pueden identificar posibles proyectos similares a partir del análisis de estas lógicas editoriales. Ejemplo de estas obras “periféricas” de autores probados son los ensayos de Ezra Pound y de Raymond Carver que podrían tener un gran atractivo para el lector que compra los libros de Pound en la editorial Hiperión o los libros de Carver en Anagrama.


 

Un segundo perfil de esta colección es el de autores consagrados en la literatura estadounidense como Kurt Vonnegut, William Gaddis, Donald Barthelme y John Fowles, pero que han entrado de forma muy gradual y discreta al ámbito literario hispánico. Sin embargo, este tipo de autores suelen tener mucho potencial, ya que han existido proyectos similares en la historia de la traducción y la edición en el ámbito hispánico que han determinado incluso movimientos literarios. Por ejemplo, en la década de 1930, Victoria Ocampo y el grupo Sur (entre ellos Borges y su madre) empezaron a traducir un conjunto de obras de autores como Virginia Woolf, D.H. Lawrence, William Faulkner, entre otros, cuya lectura determinó el gusto literario de una generación tan importante como el Boom latinoamericano.[6] En este caso resulta un poco más difícil delinear posibles proyectos, pero hay casos como el de Joseph Heller, cuya novela Catch-22 se vende de forma consistente en Estados Unidos, aunque es muy poco conocido en el ámbito hispánico. Se me ocurre un ejemplo que podría ser paralelo a John Kennedy Toole cuya novela La conjura de los necios fue rescatada por Anagrama: Thornton Wilder, autor poco conocido cuya novela The Bridge of San Luis Rey también ganó el Pulitzer unos años antes que el mismo Kennedy Toole.



Encuentro un mecanismo más en la composición de este catálogo aunque sólo está presente en un libro. Se trata de una antología de cuentos que publicó Sexto Piso, reunidos por Nadine Gordimer (premio Nobel sudafricana) y que incluye autores como Saramago, Rushdie, García Márquez, Atwood, Grass, Updike, Sontag, Woody Allen y otros. En esta línea he traducido por considerarla muy viable una antología de cuentos editada por Raymond Carver titulada American Short Story Masterpieces. La antología resulta atractiva no sólo por el aval de Carver, sino también porque cuenta con relatos de Joyce Carol Oates, E. L. Doctorow, Ursula K. Le Guin, John Updike, John Gardner y otros.



Estas son sólo algunas de las lógicas editoriales que un traductor puede empezar a identificar para proponer proyectos de traducción. Sería interesante revisar también qué criterios editoriales operan en las editoriales especializadas en poesía, o las colecciones de ensayo. Así mismo, resultaría muy productivo revisar desde qué lenguas se traduce más, y, sobre todo, si han empezado a introducir literatura de lenguas que no suelen traducirse tanto a español.


Conclusiones

Esta breve aproximación a la relación latente entre las labores del traductor y el editor pretende mostrar un panorama de esa otra tarea que el traductor literario tiene que asumir. Si bien únicamente me centré como muestra en una editorial y en una lengua de origen, el traductor puede realizar esta misma clase de sondeo según sus gustos y sus proyectos. Reitero que la labor del traductor hoy en día va más allá del conocimiento de su oficio. También tiene que saber tomar el pulso del ámbito literario y editorial y proponer proyectos que latan en esa misma frecuencia. Muchas veces nos pintan el panorama más alarmante de lo que en realidad es. No creo que el traductor deba ver al editor como un agente hostil que sólo se aprovecha de su fuerza de trabajo. Creo, más bien, que debe de saber pensar como un editor. Y no es una actividad imposible, pues el traductor está acostumbrado a desdoblarse en otra conciencia. En gran medida, ese es uno de los vectores de su oficio.


Notas
[1] Si bien le da ese nombre al editor catalán Jorge Herralde, sin duda alguna aplica para cualquiera que ejerza el oficio. Vid. Jorge Herralde, El optimismo de la voluntad, p. 3.
[2] Lejos quedaron ya, espero, esas consideraciones absurdas que veían en el influjo de otras culturas una contaminación. Antonio Alatorre narra un caso muy cómico. Dice que en los ochenta se formó una comisión para la defensa del español mexicano, que buscaba construir y fortalecer una identidad nacional sin influjos extranjeros. Los funcionarios del PRI que conformaban la comisión solicitaron su asesoría y la de Juan Rulfo y pusieron a éste como ejemplo de escribir “a lo mexicano”. Fue grande su sorpresa, sin embargo, cuando Alatorre les dijo que si Rulfo había adquirido tal maestría al escribir había sido por leer a puros escritores gringos. Vid. Antonio Alatorre, Ensayos sobre crítica literaria, pp. 160-180.
[3] Tomás Segovia en De oficio, traductor, pp. 46-47.
[4] Vid. Gabriel Zaid, Los demasiados libros, pp. 29-40.
[5] Arturo Vázquez Barrón en De oficio, traductor, p. 81.
[6] Hay declaraciones explícitas, por ejemplo de Cortázar y de García Márquez, sobre cómo este proyecto determinó sus lecturas en una época en la que se publicaba a un ritmo más mesurado (y me atrevería a decir, más humano). Dice, por ejemplo, García Márquez: “Gracias a ellos fuimos admiradores precoces de Jorge Luis Borges, de Julio Cortázar, de Felisberto Hernández y de los novelistas ingleses y norteamericanos bien traducidos por la cuadrilla de Victoria Ocampo”. Vid G. García Márquez, Vivir para contarla, p. 137.


Referencias
ALATORRE, Antonio. Ensayos sobre crítica literaria. México: Conaculta, 2001, 188 p.
GARCÍA Márquez, Gabriel. Vivir para contarla. México: Planeta, 2002, 579 pp.
HERRALDE, Jorge. El optimismo de la voluntad: experiencias editoriales en América Latina. México: Fondo de Cultura Económica, 2009, 329 pp.
SANTOVEÑA, Marianela et al. De oficio traductor. Panorama de la traducción literaria en México. México: Bonilla Artigas Editores, 2007, 308 pp.
ZAID, Gabriel. Los demasiados libros. México: Random House Mondadori, 2010, 151 pp.


*César Eduardo Ambriz cursó la carrera en Lengua y Literaturas Hispánicas así como el Diplomado en Traducción de Textos Especializados, ambos en la UNAM. Escribe y traduce de forma cotidiana y también está interesado en la comprensión de lectura, la docencia, la edición y el periodismo cultural. Incursionó en el mundo de las librerías al fundar en conjunto el proyecto de la librería Wiser Books & Coffee, especializada en literatura en inglés y editoriales independientes. Actualmente dirige la sección de Literatura de la revista electrónica Síncope y está próximo a lanzar su sello editorial Aldaba.

lunes, 8 de junio de 2015

III Charla del Círculo de Traductores

Hola a todos,

Les recordamos que el próximo miércoles 17 de junio tendremos la tercera Charla del Círculo de Traductores. Esta vez será una conversación con tres editores independientes mexicanos que nos contarán sobre su experiencia en el mundo editorial y sus andanzas con la traducción.
Los esperamos como siempre en el Centro Cultural de España a las 17:00 hrs.
Transmisión en vivo en este enlace.


martes, 26 de mayo de 2015

III Charla del Círculo de Traductores: la edición independiente en México


El próximo miércoles 17 de junio
se llevará a cabo la 
tercera charla del 
Círculo de Traductores.
¡Los esperamos!


En esta ocasión, quisimos aprovechar la coyuntura de la VI Feria del Libro Independiente, que termina el 7 de junio, para adentrarnos en el mundo de las editoriales independientes mexicanas. Vamos a charlar con los editores de tres proyectos diferentes acerca de su experiencia en el mundo editorial y sus andanzas directas o indirectas con la traducción.

¿Qué le otorga a un proyecto editorial el carácter indie? ¿Cuáles han sido los retos de la edición independiente en México? La traducción es solamente el medio que nos permite acceder a la literatura escrita originalmente en otro idioma, ¿o se considera una presencia literaria concreta? ¿Puede considerarse el trabajo del traductor un acto de interpretación crítica, un acto creativo?

Participantes:
José María Espinasa: nació en la ciudad de México, el 15 de octubre de 1957. Ensayista y poeta. Realizó estudios de cine y literatura en la UNAM. Ha sido profesor, periodista y editor. Fundó y dirigió durante dos años el suplemento Ovaciones en la Cultura. Director de Ediciones Sin Nombre, coordinador de producción editorial de El Colegio de México.

Alejandro Cruz Atienza: (Ciudad de México, 1978), editor y fotógrafo, estudió sociología en la UNAM y fotografía en la Escuela Activa de Fotografía. Hace más de diez años trabaja en el mundo de la edición. Es cofundador de La Caja de Cerillos Ediciones.

Gerardo González: (México, 1978) es editor y traductor. Estudió Artes Visuales en la UNAM. Desde el 2007 es director editorial de Aldus, donde ha sido responsable de la publicación de más de 200 obras de poesía, filosofía, ficción y arte. Es miembro fundador de la Alianza de Editoriales Mexicanas Independientes y ha participado en foros de discusión en torno al libro en Argentina, España y México.

martes, 23 de septiembre de 2014

¿Cerrar el Fondo de Cultura Económica?

Colegas:

Nos comparte Silvia Senz Bueno el siguiente artículo de Sabina Berman aparecido en Proceso el pasado 21 de septiembre. Y dice: "Interesante artículo sobre la batalla por el dominio del 'Territorio de la Mancha / de la Ñ' y la inoperancia del Fondo de Cultural Económica de México en esa lid. Plantea preguntas que deberían responderse desde México, y que son tal vez extensibles a otros países de Latinoamérica".

Silvia siempre envía materiales interesantes, muchos sobre las batallas por el control económico de nuestra lengua, que se han ido acumulando sin que pueda difudirlo todo. Pero ya iré colgando aquí parte de todos esos textos importantes. Saludos,

Lucrecia



El Fondo, dormido en sus laureles
Sabina Berman

11 de septiembre de 2014
Tomado de: http://www.proceso.com.mx/?p=382692

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Leo Zuckerman se preguntó si se justifica la existencia de una editorial subsidiada como es el Fondo de Cultura Económica. “No nos hagamos bolas”, escribió en poesía vernácula. “El Fondo sirve (únicamente) a una élite cultural, académica e intelectual”.

Airadas le llegaron las respuestas de dos de nuestros escritores más aristocráticos. Empleo el término “aristocrático” en el sentido en que lo hacía José Vasconcelos: por virtud de la excelencia, incluidos en una minoría. Jesús Silva Herzog Márquez le llamó liberal salvaje. Jorge Volpi le recordó que la alta cultura siempre ha sido patrocinada y nuestras instituciones culturales subsidiadas cifran la ventaja cultural que tenemos sobre el resto de Latinoamérica.

Y sin embargo, me parece a mí que la pregunta de Leo se sostiene. Sí, ¿por qué el Fondo no ha logrado, en medio siglo, llegar a más lectores? ¿Por qué no llega a los millones de preparatorianos y universitarios del país? ¿De verdad el defecto reside en esos lectores posibles pero no reales, o es en el Fondo?

Que es lo mismo que preguntarse asuntos más particulares. ¿Por qué los últimos 24 años las colecciones de poesía y de dramaturgia del Fondo no han crecido mientras que su cava de vinos sí, hasta ser famosa entre los editores del idioma de la ñ?¿Por qué uno de nuestros mayores antropólogos, cuyo nombre él no me agradecería que tecleara aquí, puede publicar su último libro, de tema mexicano por cierto, en una de las más exigentes editoriales universitarias de Estados Unidos, pero en el Fondo se le pide que espere tres años para su publicación en español?

¿Por qué los primeros años del Fondo fueron los de su expansión territorial, de la multiplicación de sus librerías en el mundo de la ñ, mientras en los últimos 24 años inaugurar una librería en Bogotá y una en la colonia Condesa de la capital se proclama como una hazaña?

Más preguntas concretas. ¿Cómo sucedió que España a finales del siglo XX se adueñó de la difusión y la enseñanza del español en el planeta, a través de su Instituto Cervantes, si era el Fondo el que tenía la ventaja hasta un lustro antes?

¿Y cómo es que ahora, cuando una España en crisis económica debe cerrar sus institutos Cervantes, el Fondo no avanza para ocupar los vacíos? En el mismo sentido, ¿por qué es que ante el encogimiento de las editoriales españolas, el Fondo no lidera la avanzada de nuestras buenas editoriales nacionales?

Es decir, dicho en poesía vernácula, ¿cuándo se durmió el Fondo en sus laureles? ¿Cuándo se acomodó en la seguridad del subsidio y el deleite de su cava de vinos y se olvidó de crecer y de servir a más que a una minoría autosatisfecha?

Leo se pregunta si se justifica la existencia de una editorial subsidiada cuyos libros llegan a muy pocos. Digo que me parece a mí que la pregunta es importante, aunque la respuesta que Leo da es, sí, para citar a Silva Herzog, la de un liberal salvaje. (Perdón, amigo Zuckerman, y con el aprecio intacto a tu afán de sacudir las complacencias de las élites.)

Aun en términos económicos, es una respuesta poco útil. ¿Qué gana México con cerrar el Fondo? Nada, nada y nada. Salvo la diferencia actual entre sus costos y sus ventas, 200 millones de pesos, una partida minúscula en el contexto del presupuesto estatal. ¿Y qué oportunidades gana el país si el Estado decide despertarlo y hacerlo crecer?

Servir a muchos más, coleccionar a nuestros clásicos de las últimas tres décadas, lo que no ha hecho, y expandir nuestro mercado editorial a otras latitudes, ahora que ocurre el encogimiento de las editoriales españolas.

Los espartanos cogían a sus hijos de los talones y los hundían en el río helado. Si no morían de neumonía los dejaban vivir. Si enfermaban, los atravesaban con una espada, para abreviar su agonía. Por eso fueron atenienses y no espartanos Sócrates y Platón. Por eso los espartanos fueron magníficos en el arte del asesinato, la guerra, pero no en las artes de la cooperación y el bien vivir, las bellas artes y la filosofía.
Somos ya espartanos en exceso. Cultivemos nuestras instituciones atenienses.

Pongamos a un lado los laureles marchitos del Fondo y despertémoslo. Para volver a lo vernáculo: esperemos del Fondo otros laureles más verdes.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Se presenta La familia Cardinal en traducción de José Luis Rico

 
Domingo 14 de septiembre,
 Palacio de Bellas Artes,
 12:00 hrs.,
presentación de
 La familia Cardinal
 
Primera traducción al castellano
de la novela publicada en 1883 por Ludovic Halevy, 
en la traducción de José Luis Rico
y con dibujos de Javier Guadarrama.
 
Conversarán Luis Alberto Ayala Blanco y Jorge F. Hernández.
 
 
 
 

jueves, 27 de marzo de 2014

Libros argentinos por el mundo: salón de ventas de derechos de autor en la 40 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires


La Fundación TyPA y la Fundación El Libro convocan a editores argentinos de libros de ensayo y pensamiento a participar de encuentros de trabajo con los editores extranjeros invitados a la XII.

Semana TyPA de Editores en Buenos Aires.

La venta de derechos es una estrategia fundamental para promover el crecimiento de las editoriales locales y estimular la publicación y difusión de obras argentinas en el exterior. Sin embargo, muchas veces resulta complejo iniciar este camino y establecer los contactos necesarios.

Con el objetivo de agilizar este proceso, la Fundación TyPA organiza el VII. Salón de Venta de Derechos de autor en el marco de la Feria del Libro. El mismo está dirigido a editores argentinos pequeños y medianos, que hayan publicado libros de ensayo y pensamiento que puedan suscitar interés internacional de ser traducidos y distribuidos en otros mercados.

Se agendarán conversaciones individuales (de 15 minutos cada una) en las que los profesionales locales podrán presentar su catálogo, referirse a libros y autores puntuales y establecer sus primeros contactos personales con los colegas extranjeros.

Para participar del VII. Salón de Derechos es necesario ser expositor de la Feria del Libro o estar inscripto a las Jornadas Profesionales. El Salón es abierto pero con inscripción previa (sin excepción). Según el perfil de cada editor local, la Fundación TyPA combinará citas con aquellos editores que resulten más afines a su  propuesta. Se recibirán sugerencias sobre los encuentros, pero no aseguramos poder cumplir con todos los pedidos. Tendrán prioridad para las reuniones los primeros en anotarse.

Para solicitar cita, por favor enviar un mail a: letras@typa.org.ar

INVITADOS 2014

PAULINE BUISSON
Odile Jacob, Francia

ANA BUNCIC
Sandorf, Croacia

ALEXANDRINE DUHIN
Fayard, Francia

HEINRICH GEISELBERGER
Suhrkamp Verlag, Alemania

ANDREA GHEZZI
Edizioni La Linea, Italia

BIBIANA LEME
Boitempo, Brasil

KATE MARSHALL
University of California Press, EEUU

ALEXANDER ROESLER
S. Fischer Verlag, Alemania

LEANDRO SARMATZ
Companhia das Letras, Brasil

BILL SWAINSON
Bloomsbury, UK

Rogamos leer aquí atentamente los perfiles de los editores antes de solicitar las citas con alguno de ellos. 

Fecha límite para inscribirse: miércoles 16 de abril
Confirmación de citas por parte de Fundación TyPA: viernes 18 de abril

Este programa se lleva a cabo en el marco de las Jornadas profesionales de la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires y cuenta con el apoyo de Fundación El libro, Embajada Británica, Embajada de Francia, Institut Français d'Argentine y el programa Opción Libros del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.