lunes, 28 de noviembre de 2011

El dardo en la Academia


 
Envía Ricardo Soca de elcastellano.org un aviso sobre el libro El dardo en la Academia, que reproducimos aquí, y a continuación la nota respectiva en Addenda et Corrigenda.

Nota de Ricardo Soca
Solicito su colaboración para divulgar el libro El dardo en la Academia, de varios autores, entre ellos sus editoras, las filólogas Silvia Senz y Montse Alberte. Son casi 1.400 páginas sobre el papel de la Academia Española en el desarrollo de las glotopolíticas sobre nuestra lengua. Es la obra más completa publicada hasta el momento sobre este tema. Por favor, invite a sus amigos a divulgar esta dirección donde se encontrarán todos los detalles sobre esta importante obra, que habrá de ser, sin duda, un parteaguas en el estudio de las políticas lingüísticas españolas: http://addendaetcorrigenda.blogia.com/2011/112501-el-dardo-en-la-academia-melusina-descripcion-historia-y-guia-de-lectura.php.


Nota de Silvia Sens y Monserrat Alberte
(tomada de la dirección anotada arriba)
Ficha bibliográfica y contenido
Silvia Senz y Montserrat Alberte (eds.): El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española, 2 vols. (vol. I: 736 pp.; vol. II: 640 pp.), Barcelona: Melusina, 2011. ISBN: 978-84-96614-97-0; ISBN vol. 1: 978-84-96614-98-7; ISBN vol. 2: 978-84-96614-99-4.

Índice
Volumen I
Advertencia al lector
Màrius Serra: «¿A quién engaña la RAE?»
Silvia Senz y Montserrat Alberte: «El dardo en la Academia, un proyecto editorial de fondo. (A modo de introducción)»
1. Luis Carlos Díaz Salgado: «Historia crítica y rosa de la Real Academia Española»
2. Juan Carlos Moreno Cabrera: «“Unifica, limpia y fija.” La RAE y los mitos del nacionalismo lingüístico español»
3. Luis Fernando Lara: «El símbolo, el poder y la lengua»
4. Gianluigi Esposito: «Accademia della Crusca, Académie Française y Real Academia Española: paralelismos y divergencias»
5. Silvia Senz, Jordi Minguell y Montserrat Alberte: «Las academias de la lengua española, organismos de planificación lingüística»
6. José del Valle: «Política del lenguaje y geopolítica: España, la RAE y la población latina de Estados Unidos»
7. Graciela Barrios: «La regulación política de la diversidad: academias de lenguas y prescripción idiomática»
8. José Martínez de Sousa: «La obra académica a lo largo de tres siglos»
Notas

Volumen II
9. Silvia Senz: «Una, grande y (esencialmente) uniforme. La RAE en la conformación y expansión de la “lengua común”»
10. María Pozzi: «Terminología y normalización en las academias de la lengua española»
11. Montserrat Alberte: «La “laboriosa colmena”: los diccionarios hipotéticos de la RAE»
12. Esther Forgas: «El compromiso académico y su reflejo en el DRAE: los sesgos ideológicos (sexismo, racismo, moralismo) del Diccionario»
13. Susana Rodríguez Barcia: «Un mundo a su medida. La construcción de la realidad en los últimos diccionarios de la RAE»
14. Maria Antònia Martí y Mariona Taulé: «La Academia y la investigación universitaria en las tecnologías de la lengua»
15. Silvia Ramírez Gelbes: «Correctores, periodistas y la Academia Argentina de Letras: amores y desamores»
Notas
Nómina de autores

Historia y guía de lectura
La idea de El dardo en la Academia surgió de la manera más casual hace cinco años, en una conversación con José Pons, editor de Melusina, durante la que salió a colación un tema recurrente entre profesionales del sector editorial español con una cierta trayectoria: el bajo perfil de la Real Academia Española como organismo estandarizador. Partiendo de este juicio crítico previo, contribuir a explicar cómo una institución normalizadora semipública, con una producción menos abundante de lo que aparenta y mucho menos consistente, actualizada y disponible de lo que es exigible, puede haber llegado a ejercer una influencia social sostenida sobre los hablantes de español de ambos lados del Atlántico fue el reto que José Pons nos lanzó; un reto que decidimos asumir con esta obra y que trasladamos al resto de autores, algunos de ellos también miembros de esta bitácora.

La obra que hoy tenemos ya en nuestras manos es el fruto de cinco años de duro trabajo autoral y editorial, de la apuesta sostenida y arriesgada de un editor de fuste, y de una conciencia viva, compartida por todo el equipo de darderos, de la necesidad de ofrecer a la sociedad de habla castellana una imagen lo más fidedigna, completa y rigurosa posible de lo que son y representan las academias de la lengua para el hablante común, para los estudiantes y enseñantes, para los profesionales de los medios escritos, y para la comunidad de lingüistas, terminólogos, lexicógrafos y desarrolladores de tecnologías de la lengua, a fin de que cada cual pueda evaluar, a partir de los exhaustivos ensayos que El dardo en la Academia incluye, los perjuicios (mayoritarios) y beneficios (escasos) que se derivan de estas instituciones. Valga este adelanto como muestra de los análisis que la obra realiza y de las diversas conclusiones que de ellos pueden desprenderse:

Análisis de las diversas facetas académicas y de su interrelación 
Conclusiones
1. Institucional

• Estructura, histórica y actual (organigrama, recursos humanos, sistema de elección/exclusión de miembros, perfil de su membresía, composición, subestructuras...), de la RAE:
caps. 1, 4, 8, 9 y 11.

• Fines estatutarios (históricos y actuales) de la RAE y de diversas academias americanas:
caps. 1, 2, 4, 8, 9, 11, 15.

• Funcionamiento (reglamento interno y sistema y medios de trabajo) de la RAE:
caps. 1, 4, 5, 8, 9, 10 y 11.

• Naturaleza jurídico-administrativa y fiscal de la RAE:
caps. 1, 4, 9.

• Finanzas (recursos financieros, balance ingresos/gastos y control del Estado) de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española:
caps. 4, 9, 11.

• Inserción en estructuras del Estado (Consejo de Estado, Instituto de España, Ministerio de Educación, Casa de Su Majestad el Rey...) y grado de autonomía operativa de la RAE y de diversas academias americanas:
caps. 3, 4, 6, 7, 9, 15.

• Relaciones públicas (con prensa y usuarios) de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española:
caps. 1, 4, 5, 9, 11.

• Discurso público de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española:
caps. 1, 2, 3, 5, 6, 9, 11, 12.

• Política de publicaciones y relación con sus editoras:
caps. 5, 8, 9.

• Ideario: evolución y permanencia de rasgos ideológicos idiosincrásicos de la RAE y de algunas academias americanas:
caps. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 9, 12, 13, 15.

1. Del estudio de la dimensión institucional de la RAE, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, de diversas academias americanas y del perfil de sus integrantes se concluye que:

• La RAE es una entidad tradicionalmente endogámica, nepótica, machista, elitista, clasista, conservadora, hermética, nacionalista y católica, carente de transparencia, en exceso autónoma del control administrativo, en exceso supeditada a los intereses del poder político y económico, con un desmesurado afán de lucro, beneficiaria de una cantidad desproporcionada de caudales públicos y promotora de una imagen pública ilusoria.

• Las academias filipina y americanas son organismos de poca entidad y escasa autonomía, con un ideario parecido al de la RAE, en su mayoría supeditadas históricamente a la Academia Española por razones estatutarias y hoy subordinadas a ella por razones financieras, logísticas y tecnológicas.

• La Asale es un organismo financieramente dependiente del Gobierno de España y de los patronos privados de la RAE (benefactores corporativos de la Fundación pro RAE y la Fundación Carolina, como Repsol, Telefónica, Grupo Prisa, Grupo Planeta, Grupo Santander, etc.).









2. Agente de política lingüística

• Políticas del lenguaje en las que ha participado y participa la RAE, directamente o por medio de sus filiales:
caps. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 9.

• Caracterización y objetivos de la actual Política Lingüística Panhispánica (PLP) de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española:
caps. 2, 3, 4, 5, 6, 7, 9.

• Articulación de la PLP con políticas de continuidad en los gobiernos de la España democrática (comercio exterior, asuntos exteriores, política cultural exterior, orden constitucional...):
caps. 2, 5, 6, 7, 9.

• Articulación de la RAE con otras estructuras (públicas o no) españolas de política lingüística, y de fomento y proyección cultural (Agencia Efe, Instituto Cervantes, Seacex, Icex...):
caps. 5, 6, 7, 9.

• Articulación de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale) con estructuras políticas supranacionales (Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado):
caps. 6, 9.

2. Del estudio del papel de la RAE y de la Asale como agentes de política lingüística se concluye que:

• Ambas son entidades al servicio de la unidad normativa del español, objetivo que interesa y beneficia muy en particular a las estrategias geopolítica y económica de España.

• Ambas son entidades que promueven el mantenimiento de la hegemonía constitucional y social del español en los países donde es lengua de uso, así como su consideración como lengua internacional o como lengua de trabajo de organismos internacionales o de integraciones regionales, en detrimento de otras lenguas con las que convive.
3. Agente de planificación del español

• Objetivos principales de la RAE (y hoy también de la Asale) como agente de planificación: codificación y estandarización del español (elaboración de una ortografía, una gramática y un léxico normativos, según un determinado modelo ideal de lengua):
caps. 1, 2, 3, 4, 5, 8, 9, 11.

• Objetivos secundarios de planificación en los que participa la RAE y grado de implicación en ellos:
caps. 5, 9, 10.

• Articulación de la RAE con otras entidades de normalización del castellano (Fundéu, filiales de Fundéu, Aeterm, academias asociadas, otras reales academias de España...):
caps. 1, 3, 5, 6, 7, 9, 10, 15.

• Articulación de la RAE con investigadores de la lengua y desarrolladores de tecnologías lingüísticas:
caps. 2, 3, 5, 10, 14.

3. Del estudio de su labor como agente de planificación del castellano/español se concluye que la RAE tiene un espíritu omnipresente y hegemonista, dado que siempre se ha postulado y posicionado como la institución a la que corresponde dirigir, coordinar y controlar todos los procesos de planificación y normalización del castellano, incluso los que superan claramente sus competencias y la preparación de sus especialistas.

Del análisis de su relación actual con las academias asociadas se concluye que el sistema de colaboración interacadémica en la realización de la nueva norma panhispánica no es tan horizontal y equitativo como pretende el discurso oficial de la RAE.

Del análisis de su papel y labor en la mayor parte de los campos de planificación y normalización del castellano se concluye que la RAE:

• obstaculiza el desarrollo de la planificación y estandarización en el campo de la terminología y en el de la simplificación del lenguaje jurídico-administrativo;

• interviene, con poco acierto y conocimiento de causa, en la regulación de la escritura de exotopónimos, e intenta interferir en la legislación de la toponimia y la onomástica de aquellos territorios donde el castellano es oficial o cooficial, competencia que corresponde a otros organismos;

• interfiere en la regulación de la escritura científico-técnica, estableciendo normas contrarias a las promulgadas por organismos competentes;

• no promueve sinergias con los investigadores del mundo universitario y de las industrias de la lengua.

4. Organismo oficial de codificación y estandarización del español (función principal)

• Modelos normativos y criterios de corrección (características, valores y objetivos de la norma del español, histórica y presente):
caps. 1, 2, 3, 5, 7, 8, 15.

• Estilos normativos históricos y actuales:
caps. 2, 3, 5, 8, 9.

• Cientifismo y modernidad en la labor académica (ideas sobre el lenguaje, modelos teóricos de referencia, grado de conocimiento descriptivo de la diversidad lingüística, manejo y desarrollo de recursos tecnológicos, aplicación de metodologías adecuadas, rigor y ética científicos, y grado de arbitrariedad y subjetividad en la norma):
caps. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14.

• Productividad (histórica y actual) de obra normativa y de recursos lingüísticos:
caps. 1, 3, 4, 5, 9, 10, 11, 14.

• Calidad y fiabilidad de la norma (consistencia, compleción, transparencia, rigor) y de los recursos lingüísticos académicos:
caps. 2, 3, 5, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14.

• Disponibilidad de las obras normativas y de los recursos lingüísticos académicos:
caps. 5, 8, 9, 10, 11, 14.

• Difusión de la norma (a través de los medios escritos y de las instituciones educativas):
caps. 1, 3, 5, 9.

• Adecuación de la norma y del modelo de lengua a los objetivos y al ideario de la institución:
caps. 2, 3, 5, 7, 8, 9, 11, 12, 13.

• Adecuación de la norma a las necesidades de normalización del castellano y de los profesionales de la lengua:
caps. 1, 2, 3, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 15.

• Permeabilidad de la obra académica a la ideología característica de la institución (v. § 1):
caps. 1, 2, 3, 5, 6, 7, 9, 10, 11, 12, 13, 15.

4. Del análisis de los modelos de lengua, históricos y presente, que elabora, y de sus códigos normativos se concluye:

• que la RAE selecciona y privilegia en su modelo de lengua tres variedades de referencia: variedad social culta (en exclusiva) + variedades geográficas centro-norteñas de España (hoy sin exclusividad: se admiten algunas formas de las variedades americanas) + variedades funcionales escrita y literaria (hoy sin exclusividad: se admite la lengua de los medios de comunicación);

• que la RAE no ha acabado de fijar su actual modelo de lengua, que oscila entre el unitarismo, el monocentrismo y el polimorfismo, para desorientación del usuario;

• que la RAE mantiene su papel prescriptivo y proscriptivo, en una versión blanda en la actual norma panhispánica;

• que resulta imposible saber en qué conocimiento idiomático fundamenta sus obras;

• que las obras académicas actuales mantienen concepciones del lenguaje obsoletas;

• que, pese a los medios de que dispone, en la realización de las obras académicas actuales se siguen aplicando metodologías obsoletas;

• que mantiene un comportamiento antiético al omitir sistemáticamente sus fuentes teóricas, no tanto por tradición como por cultivar una imagen social de omnisciencia;

• que su capacidad productiva pasada y presente está en desproporción con los medios humanos y financieros de los que ha gozado y goza;

• que la mayor parte de su obra y de los recursos que produce son inconsistentes y tienen una calidad deficiente;

• que, debido a los errores, deficiencias e inconsistencias y arbitrariedades de su obra, da un mal servicio a los usuarios y particularmente desorienta a los profesionales del lenguaje;

• que la mayor parte de su obra y de los recursos que hoy produce no están disponibles para los usuarios de manera libre y gratuita, y los que lo están, no son accesibles y consultables en las debidas y factibles condiciones;

• que el ideario idiosincrásico de la institución (v. § 1) impregna buena parte de su obra, condicionando con ello en el usuario una determinada visión del mundo y de la sociedad;

• que la RAE siempre ha querido ejercer un poder directo sobre los medios de difusión de su obra normativa (medios escritos y medio escolar), cosa que logró por decreto en diversos momentos de su historia en lo que se refiere a la institución escolar, y que ha conseguido en el presente en lo relativo a los medios de comunicación, gracias a la colaboración de la Agencia Efe y de la Fundación del Español Urgente;

• que, a pesar de esto último, sus códigos normativos y las ideas sobre el lenguaje que emanan de ellos no congenian con las necesidades de las instituciones educativas ni de los medios escritos actuales.

5. Ascendiente (poder)

• Relación (histórica y presente) de la RAE y de algunas academias americanas con estructuras del poder político, social y económico:
caps. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 11, 15.

• La RAE como coartífice y símbolo de una determinada identidad de la lengua (responsabilidad en la conformación de las representaciones del castellano/español a lo largo de su historia y en el presente, en colaboración con otros agentes ideológicos):
caps. 1, 2, 3, 5, 6, 7, 9, 11, 12, 13, 15.

• La RAE como autoridad idiomática (grado de influencia, histórica y presente, en los países donde el castellano es lengua de uso o lengua hegemónica):
caps. 1, 2, 3, 5, 6, 7, 8, 9, 15.
5. Del análisis de su grado de autoridad e influencia concluimos que:

• La RAE tiene sobre la sociedad castellanohablante, en cualquier país, un ascendiente que no se corresponde con la eficacia de su labor normativa, y que más bien se deriva de su incrustación en las estructuras de poder político, social y, hoy, también económico.

• Dada su sostenida influencia en el mundo hispánico a lo largo del tiempo, favorecida por la subordinación histórica de las academias filiales filipina y americanas, la RAE es además responsable principal de la difusión social de una determinada visión del castellano, de las demás lenguas y del lenguaje, que margina visiones alternativas del español, que favorece la minorización de las lenguas con las que convive y que obstaculiza la difusión social de los avances de la lingüística moderna.

• En los momentos que goza de mayor autoridad, gracias al apoyo político, suele obstaculizar el desarrollo de aquellos trabajos normativos y producciones de obras de referencia sobre la lengua que podrían representar un reto a su doctrina y autoridad, aun cuando también supongan un estímulo para el trabajo académico.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Despedida a cuatro manos


Por el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires nos enteramos de la muerte del traductor español Hernán Sabaté, el pasado martes 22 de noviembre. El Club reprodujo la despedida que le escribió su amigo Andrés Ehrenhaus, y la retomamos también aquí. Para compensar la tristeza de la despedida y acercarnos al trabajo de Sabaté, reproducimos también la pequeña entrevista que les hizo a él y a su colega Montse Gurguí, con quien traducía a cuatro manos, la también traductora Noemí Risco Mateo en 2008 y que colgó en su blog Laberinto de ideas.


Chau Hernán, viejo roquero
Por Andrés Ehrenhaus
Tomado de

El  martes a la madrugada se murió Hernán Sabaté. Tenía más cicatrices que un torero y una mente lúcida como pocas en esta noble y trajinada profesión. Acabo de ir al portal del ISBN a corroborar lo que siempre nos admiraba de él: en efecto, bajo su nombre hay 478 entradas, todas ellas traducciones. Hernán traducía desde 1976, el año en que llegué a España, pero apenas me llevaba dos años de edad; sin embargo, su concepción absolutamente pragmática de la cosa es la que ha dado pie a esos números de récord Guiness, alejados de los de la mayoría de nosotros. Para Hernán, éramos, somos obreros, albañiles, peones, los jornaleros de la literatura, mensajeros anónimos de las letras ajenas, y en cierto modo estaba, está bien que apenas se nos vea. Para Hernán, ser invisibles era, es un don, un don que hay que devolver con esfuerzo, honestidad y paciencia; lo mismo le daba la peor de las novelas de serie rosa que el James Ellroy más difícil. Todo era, es trabajo, todo se tenía, se tiene que hacer bien. Hernán traducía para paliar el hambre de comida, no la sed de trascendencia. Creo que puedo decir con toda seguridad que Hernán traducía con alegría, que se alegraba de poder y saber traducir.

Cuatro días antes habíamos estado charlando con él y Montse Gurgui, con quien traducía a cuatro manos desde 1984, en el balcón que da a la cancha del Europa, el club más antiguo de Barcelona. Montse y Hernán acababan de ganar el Premio Esther Benítez, y Hernán estaba orgulloso de haber ganado el único premio que para él tenía sentido, porque al ganador lo votan los colegas de profesión: el reconocimiento de los pares lo gratificaba más que la somera visibilidad pública. Coherente hasta el final, Hernán sabía que solo los que saben saben cuánto cariño y trabajo hay dentro de cada libro. La entrega del premio se había adelantado al martes precisamente para que Hernán llegara, pero no llegó. Él ya lo había anticipado, con una sonrisa pícara, esa tarde mientras comentábamos la jugada: “Yo no sé si podré ir”. Un humor y una integridad de fierro hasta en las horas más trágicas. Así era y así vamos a recordarlo. Un hacha. Un corazón enorme. Un viejo roquero. Chau, Hernán.


Entrevista a Montse Gurguí y Hernán Sabaté

Por Noemí Risco Mateo

Tomada de: http://laberintodeideas.blogspot.com/2008/05/entrevista-montse-gurgu-y-hernn-sabat.html


Montse Gurguí y Hernán Sabaté llevan trabajando juntos desde hace muchos años. Es una manera diferente de traducir novelas y también más rápida porque como ellos mismos dicen, "Siempre ven más cuatro ojos que dos".

¿Cuándo y por qué decidisteis dedicaros a la traducción literaria?
Hernán: No quería trabajar en un sitio fijo y la profesión de traductor me facilitaba tener esa libertad. Además, me gustaba leer y se me daba bien el inglés, así que me pareció buena idea. Empecé en el 76 con Martínez Roca, también traduje algo para la revista de ciencia-ficción Nueva Dimensión. Por aquella época todo era muy diferente a ahora, la documentación era más lenta. Hay un antes y un después de Google.

Montse: En 1985, y sin tener nada claro a qué quería dedicarme tras un paréntesis hippie, me encontré con Hernán Sabaté en el metro, al que conocía de la facultad y del IEN, de las Ramblas y del London, y al que había perdido la pista desde hacía ocho años. Me contó que se dedicaba a la traducción literaria, me pasó el capítulo de una novela que estaba traduciendo para que yo probara, le echó un vistazo a la prueba y me animó a llevar el currículum a todas las editoriales que encontrara. También me pasó una lista de teléfonos y nombres de las personas por las que tenía que preguntar.

Al principio me dio algo de corte y probé suerte en otras editoriales, por lo que traduje manuales, fascículos de astrología, sexología, mecánica de automóviles, jardinería... y al cabo de un año en Edicions 62, por el hecho de que mi tatarabuelo fuera bisabuelo de Mercè Rodoreda, me encargaron mi primer ensayo y después, una novela. Cuando pude poner esos dos libros en el currículum ya no me dio corte ir a las editoriales que había señalado Hernán y a partir de ahí ha sido un no parar.

Hernán empezó en el 76, Montse en el 86, y empezaron a traducir juntos en el 96. Jeje, el número de la bestia, ¡qué casualidad! Soléis traducir libros juntos, ¿por qué? ¿Cuáles son las ventajas? ¿Y las desventajas?
Ven más cuatro ojos que dos.
Hernán: yo estaba cansado de trabajar tantos años solo, tenía la necesidad de comunicarme con alguien y le propuse a Montse hacer un libro a medias.
¿Las ventajas? Nos ayudamos mutuamente, aprendemos el uno del otro. Por ejemplo, a mí se me da mejor la narración y a Montse, los diálogos; ella vive los personajes. Alguna vez discrepamos con según qué palabras, pero al final acabamos llegando a un acuerdo.

¿Cómo os repartís el trabajo? ¿Cómo hacéis para unificar estilos?
Normalmente un capítulo lo hace uno y otro capítulo, el otro; pero los dos leemos todos los capítulos tanto en versión original como en castellano.
El estilo se ha ido unificando con el paso de los años. Siempre hacemos una lectura final de la traducción (nos vamos turnando con cada libro) y ahí se perfilan todos los detalles.

¿Qué les parece a las editoriales vuestro trabajo en pareja?
Algunas han puesto pegas, pero cuando ven la traducción final se callan.

Hernán, has traducido muchos libros de fantasía y terror. ¿Cuál ha sido tu experiencia con este género? ¿Qué destacarías?
La fantasía tiene sus cosas, hay que estar muy atento a los nombres propios o a los términos inventados, ya que dentro de este género hay muchos seguidores que si te equivocas en un pequeño detalle enseguida se dan cuenta y te lo recriminan.
Destacaría en especial como mejor libro de vampiros El Sueño del Fevre de George R. R. Martín. También he traducido a Anne Rice y creo que se basó en esta novela para crear a sus personajes y el contexto de las Crónicas Vampíricas.

¿Algún escritor te ha resultado más difícil de traducir que otros? ¿Quién y por qué?
Montse: James Elroy y Nadine Gordimer
Hernán: Stephen King. Su estilo barroco con tanto adjetivo es muy complicado.

¿Cuál es tu autor preferido?
Montse: Salman Rushdie y García Márquez.
Hernán: el poco tiempo que me queda para la lectura, lo dedico al ensayo.

¿Qué opináis sobre la fantasía, el terror y la ciencia-ficción que se publica actualmente en España?
Estados Unidos son los que marcan, si se llevan los dragones, pues dragones; si es magia potagia, magia potagia. No estamos muy puestos en este género actualmente. Traducimos más novela negra y también histórica.

sábado, 26 de noviembre de 2011

La traducción en la FIL de Guadalajara


Para quienes van a la XXV Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, que comenzó hoy y se extiende hasta el 4 de diciembre, hay varios eventos relacionados con la traducción.

El domingo 27 de noviembre


La Dirección de Literatura de la UNAM presenta el IV Anuario impreso de su Periódico de poesía. En la presentación estarán Ana Franco Ortuño, Sandra Lorenzano, Luis Armenta Malpica y Pedro Serrano, editor del periódico. Será el domingo 27 de noviembre a las 13:00 horas, en el Salón Alfredo R. Placencia. Expo Guadalajara.

El Periódico de poesía tiene una sección permanente dedicada a la traducción, en la que presentan en versión bilingüe selecciones de distintos poetas de todas partes del mundo. Por ejemplo, en el número 44, correspondiente a noviembre de 2011, aparecen poemas del galés Richard Gwyn traducidos Jorge Fondebrider, de la galesa Gillian Clarke traducidos por Pedro Serrano, del japonés Hideo Furukawa traducidos por Eiko Minami, del vietnamita Linh Dinh traducidos por Luis Alberto Arellano y del francés Bernard Noël traducidos por Sara Cohen.

El Periódico de poesía se produce mensualmente en versión electrónica, pueden consultarlo en el siguiente enlace:


El domingo 4 de diciembre
El Fondo de Cultura Económica presenta el libro Traslaciones. Poetas traductores 1939-1959, una antología coordinada y prologada por Tedi López Mills y publicada este año. En la presentación estarán también los poetas y traductores Pura López Colomé y Pedro Serrano.

En esta antología participaron 33 poetas que también se han dedicado a la traducción al español, sobre todo de lenguas como el inglés, francés e italiano, entre ellos José Luis Rivas, Mónica Mansour, Pura López Colomé, Pedro Serrano, Fabio Morábito y Tedi López Mills.

La presentación será el domingo 4 de diciembre de 18:00 a 18:50 horas en el Salón Agustín Yáñez, planta alta de la Expo de Guadalajara. Acá el enlace: http://www.fil.com.mx/prog/programa_indice.asp


Otras
Lo anterior entre otras actividades, claro, porque hay más. Por ejemplo, dentro del rubro "Alemania, invitada de honor" hay una sección llamada "programa para profesionales" y ahí aparece la plática "Fomento a la traducción: diferentes iniciativas alemanas", que a varios les podría interesar (aunque quién sabe exactamente cuál sea el criterio para ser considerado un "profesional"). Será el 30 de noviembre de 13:00 a 13:45 horas en el Rincón Literario del Pabellón de Alemania. Pueden verlo acá: http://www.fil.com.mx/prog/programa_indice.asp

Otra actividad es la presentación del trabajo que hizo el último grupo de participantes en la Fabrique des traducteurs de Arles, un programa de residencia fascinante para jóvenes traductores dentro del Collège International de traducteurs littéraires de Arles. Los datos de esta presentación no aparecen en el programa, pero en cuanto los consigamos, los pondremos acá. Mientras tanto, pueden conocer el programa tan interesante de la Fabrique en este enlace: http://www.atlas-citl.org/fr/citl/la_fabrique_des_traducteurs.htm

jueves, 24 de noviembre de 2011

Premian a Selma Ancira

Y justo después de publicar la entrada anterior, aparece la noticia de que "España galardona a la filóloga y traductora mexicana Selma Ancira", ¡felicidades! Aquí la nota de Armando Tejeda en La Jornada:

http://www.jornada.unam.mx/2011/11/24/cultura/a08n2cul

Selma Ancira en Argentina


El pasado 14 de noviembre, la traductora Selma Ancira presentó la charla "Marina y la música" en el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires (la foto está tomada de la entrada correspondiente en el blog del Club, donde aparece también una reseña biográfica de Selma). Para nuestra fortuna, el Club realiza sus reuniones en el Centro Cultural de España de Buenos Aires, que graba todas sus actividades, así que podemos ver la videograbación de la charla en este enlace:


La presencia de Selma en Argentina se enmarca en la Semana Tsvietáieva organizada por Sofía González Bonorino en la Biblioteca Nacional, y su plática se centró en la musicalidad y otros rasgos peculiares de la escritura de esta autora rusa. Muchas de las referencias que hace son al libro Mi madre y la música de Tsvietáieva, traducido por Selma y publicado este año en México por Ediciones Sin Nombre (pueden ver la portada aquí).

La relación de Selma Ancira con Tsvietáieva ha acumulado ya unos treinta años de intercambios apasionados, así que en su caso la inevitable intimidad que se establece entre un traductor y su escritor, incluso en los affairs más breves, ha alcanzado una madurez que permite narrar experiencias que van mucho más allá de lo anecdótico. Por ejemplo, cuenta Selma cómo ha ido profundizándose su acercamiento a las obras de Tsvietáieva al ir conociendo de primera mano lo que en ellas se menciona y cómo esto ha transformado su manera de traducirla. Dice:

"Durante estos más de veinte años, en algunos casi treinta años, que separan las antiguas traducciones de las nuevas, he visitado muchos lugares a los que Tsvietáieva estaba vinculada y de los que habla constantemente en sus obras: el río Oká de su infancia, Praga y sus alrededores, París y sus suburbios, Ielábuga en Tatarstán, Koktevel en Crimea, Berlín... Entonces, cuando comencé a traducirla, no eran más que sonidos que contenían alguna información biográfica y geográfica, y que se han convertido en imágenes con colores, texturas, sonidos, olores, y en mi caso, esto indiscutiblemente enriquece la traducción.

Además, en estos años se me ha ido afinando el oído en lo que a la música de Tsvietáieva se refiere. Me siento más perceptiva a sus sonidos, sus cadencias, sus giros, al ritmo interno de su prosa. A veces llego a oírla incluso antes de terminar de leer la frase. Esto sin duda debe de ser el resultado de tantos años de convivencia.

¿A qué me refiero cuando digo convivencia? No me refiero sólo al hecho de traducirla y leerla, sino también al haber leído, a lo largo de los años, los libros que ella leyó y fueron importantes para ella [...], haberme acercado a las biografía o a la obra de quienes estuvieron cerca de ella o fueron importantes para ella; Rilke y Pasternak, sobre todo.

Y, finalmente, algo fundamental para mi trabajo: haberme adentrado en el mundo de sus traducciones. Ha sido muy revelador ir descubriendo qué pensaba y cómo entendía la traducción literaria."

En relación con la manera de traducir de Tsvietáieva, Selma cita la carta que le escribió Tsvietáieva a André Gide a propósito de sus traducciones al francés de Pushkin: "Lo que sobre todo quise fue seguir a Pushkin lo más cerca posible, sin ser su esclava, lo que indiscutiblemente habría hecho que me quedara yo a la zaga del texto del poeta. Y cada vez que sentía ganas de esclavizarme, el poema perdía".

Partiendo de este conocimiento cada vez más intenso de su autora, Selma está volviendo a traducir sus obras, no porque sean incorrectas las versiones anteriores, sino porque ahora puede ofrecer unas donde devuelve a la autora sus marcas, sus giros y su música, en que la traduce como a ella le hubiera gustado ser traducida, porque era también la manera en que traducía a sus autores. Y todo esto es ganancia finalmente para los lectores.

Selma subraya la importancia de que un mismo traductor establezca una relación así de profunda y longeva con un autor, porque es lo que permite mantener las concordancias internas de su escritura, ir conociendo sus marcas características y conservarlas en los textos traducidos, y estas pistas son las que finalmente le permiten al lector ir conociendo la obra de que se trate. Y aclara que esto no significa que sólo un traductor exclusivamente deba traducir a cada autor.

Sin establecer reglas generales, porque aclara que no las hay, que "cada autor te dice cómo quiere ser traducido", Selma va dando en esta charla cantidad de pistas reveladoras que van más allá de las particularidades de sus textos. Así como para Selma la carta de Tsvietáieva a Gide es una clase magistral sobre traducción literaria, así también las pláticas de Selma son clases magistrales sobre cómo podemos y debemos elaborar nuestras experiencias de traducción, que finalmente alimentan nuestras decisiones y nuestras relaciones con los autores, los lectores, los editores y los colegas traductores.

Las experiencias elaboradas de esta manera, las "experiencias elocuentes", como las llama Patricia Willson, son el justo punto medio entre las anécdotas simpáticas pero intrascendentes y las teorías interesantes pero a veces muy abstractas. Nos hace mucha falta escuchar más experiencias así y también aprender a elaborar las propias.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Dos invitaciones

Queridos colegas, acá dos invitaciones para los próximos días.

Primera:
Mañana, jueves 24 de noviembre, la Casa Refugio Citlaltépetl invita a su Jueves Literario con la plática entre Philippe Olé-Laprune y Thierry Guichard sobre la literatura francesa contemporánea. La plática será a las 19:00 horas.

Esta plática es una excelente oportunidad para conocer autores y obras actuales, así como sus sellos editoriales y saber qué se ha traducido y qué no, y todo esto en voz de dos excelentes conversadores. Philippe Ollé-Laprune es el director de la Casa Refugio Citlaltépetl y sobre todo es un gran lector y amante de la literatura. Thierry Guichard es director de la revista Le Matricule des anges, dedicada a la actualidad literaria y todo un referente en este terreno. Pueden conocerla en: http://www.lmda.net/

La Casa Refugio se ubica en Calle Citlaltépetl núm. 25, entre Ámsterdam y Campeche, col. Hipódromo Condesa, en la ciudad de México, tels. 52 11 44 46 y 52 11 32 64


Segunda:
Pasado mañana, viernes 25 de noviembre, el IFAL invita a la plática sobre la Fabrique des Traducteurs que dará Jörn Cambreleng, director del Collège International des traducteurs littéraires (CITL) de Arles. Esta plática se da en el marco del Seminario de Formación de Jóvenes Traductores que realiza el IFAL cada año y será de 11:30 a 13:30 horas en la Sala Moliére del IFAL.

Jörn hablará sobre el centro, su funcionamiento, la manera de obtener becas de residencia y presentará el trabajo que hizo el grupo de cinco becarios de la Fabrique des Traducteurs este año. Lo acompañará Humberto Pérez Mortera, uno de los becarios de este año, así que será una gran oportunidad para conocer su experiencia y los procedimientos para quienes quieran realizar esta estancia el próximo año.
Pueden conocer algo sobre el CITL en su página: http://www.atlas-citl.org/ y sobre la Fabrique en este enlace: http://www.atlas-citl.org/fr/citl/la_fabrique_des_traducteurs.htm

Esta plática será de 11:30 a 13:30 horas el viernes 25 de noviembre en la Sala Moliére del IFAL, que se ubica en Río Nazas núm. 43, col. Cuauhtémoc, en la ciudad de México, tel. 55 66 07 77.

martes, 22 de noviembre de 2011

Y sigue la mata dando...

Agradecemos a Silvia Senz Bueno el envío de las últimas noticas sobre el duelo entre la RAE y Ricardo Soca de elcastellano.org. La noticia viene en dos partes:

1. Las declaraciones de la RAE presentadas en la página de Fundéu-BBVA (nótese el vínculo empresarial).

2. La respuesta de Ricardo Soca, presentada en su página elcastellano.org junto con una petición que los invitamos a firmar: "La lengua es de todos, no de las corporaciones".

Acá el texto de Ricardo Soca, con sus respectivos enlaces:

"Nuevo ataque de la RAE a elcastellano.org"

Por Ricardo Soca

El secretario general de la Real Academia Española (RAE), Darío Villanueva Prieto, atribuyó a este humilde escriba, en una reciente entrevista a la agencia EFE, el dudoso mérito de haber contribuido a que la «docta casa» haya llegado en octubre a los cincuenta millones de visitas. Tal milagro, que le puede hacer crecer la nariz como a Pinocho a este imaginativo académico, se habría debido, según él, al apoyo masivo que obtuvimos en la internet tras el ataque sufrido en septiembre por parte de la RAE. Como se sabe, la entidad financiada por los contribuyentes españoles y por multinacionales con sede en Madrid y Barcelona nos envió amenazas de procesos civiles y penales mediante un mensaje electrónico (y no una carta, como dice Villanueva) procedente del servicio jurídico de Grupo Planeta, por haber puesto material de la Academia a disposición de los hispanohablantes en nuestro portal elcastellano.org 

El procedimiento de este filólogo galaico-asturiano resulta indigno de su ciencia y parece más propio de otras profesiones: primero mandar a los matones y después distorsionar la verdad ante la prensa. En efecto, Villanueva intenta vincular nuestra denuncia del ataque perpetrado por el consorcio RAE-Planeta, con las elecciones argentinas, algo que cree fundamentar en el fuerte apoyo que recibimos por parte de la prensa del Cono Sur, a la que su institución y las academias filiales se negaron reiteradamente a dar declaraciones. Nos parece un tanto delirante que el académico haga esa relación entre las candidaturas a las elecciones en la Argentina y el hecho de que se prestara atención a nuestro caso en los medios del Cono Sur. Al parecer, la RAE no entiende que los hablantes, sean de donde sean, puedan tener un criterio autónomo y una conciencia nítida de que la lengua es de todos, y no de las corporaciones, y de que intenten defender esa propiedad común de intentos de monopolización como el que la corporación española ha protagonizado a instancias de sus patrocinadores. Y quizá en la RAE estén tan habituados a que los medios españoles omitan todo lo que puede perjudicar a la «docta casa», que les resulta ahora extraño que el periodismo latinoamericano no tenga una actitud tan sumisa y reverencial, y se limite a cumplir con su deber, que es informar al ciudadano de lo que le incumbe. En una versión más digna de un guionista de teleteatro que de un académico que debería comportarse en forma de merecer respeto, Villanueva nos acusa de «haber manipulado el diccionario [...] cambiando algunas cuestiones en función de sus [nuestros] criterios». 

Como todos saben, lo que hicimos no fue publicar un diccionario pirata, como el entrevistado sugiere, sino presentar en nuestra web información sobre los cambios previstos por la Academia para la edición de 2014 mostrándolos todos juntos, un servicio que la RAE siempre ha negado y sigue negando a sus visitantes. El respetado lingüista mexicano Luis Fernando Lara había afirmado el mes pasado que «el conflicto que ha creado el emisario de Planeta —otro vicario de la Academia— con Ricardo Soca más bien parece el intento de impedir algo que a la Academia le habría gustado hacer antes que Soca». En su papel de mandadero del Grupo Planeta, Villanueva afirmó que los portales que incluían material de la RAE hacían «uso fraudulento del diccionario» (?), aunque no explicó en qué consistiría el delito de fraude de que los acusa irresponsablemente. Por otra parte, mintió como un beduino al afirmar que todos esos sitios web retiraron los contenidos cuestionados, algo que hasta él sabe que no es verdad y esperamos que nunca llegue a serlo.
El lingüista español José del Valle, de la City University de Nueva York, calificó estos hechos como «un ataque obsceno de la RAE por medio de sus matones corporativos» en defensa de un mito ideológico y acientífico fomentado por la Academia y sus subsidiarias: la existencia de un supuesto español panhispánico, una lengua que nadie habla pero que sirve a los intereses de las corporaciones, según estudios económicos patrocinados por la Fundación Telefónica.

Decir una verdad para introducir subrepticiamente falsedades en un argumento es un método muy utilizado por políticos inescrupulosos para engañar a su electorado. Villanueva acude a este recurso al afirmar que las consultas al Diccionario Panhispánico de Dudas son «abiertas y gratuitas», lo que es verdadero, aunque no dice que la versión en línea de este diccionario no ofrece ni siquiera un lemario de todas sus entradas, lo que facilitaría mucho las búsquedas al usuario; y omite el hecho de que para acceder a algunas funciones del Diccionario de la Lengua Española es preciso comprar un DVD que no es barato, porque en la web de la Academia no se ofrecen. Y que para consultar todos los diccionarios incluidos en el Nuevo Tesoro Lexicográfico hay que comprar dos DVD muy caros vendidos por Espasa (Planeta), porque en la web solo se presentan algunos. Un procedimiento de mercadeo que tal vez sea apropiado para supermercados y centros comerciales pero que resulta inadecuado y poco digno para una academia que debería velar por sus casi tres siglos de historia.

Las filólogas catalanas Silvia Senz y Montse Alberte, coeditoras y coautoras del libro El dardo en la Academia, que se publica por estos días en España, destacaron en conversaciones con elcastellano.org que «la RAE no ofrece todos sus contenidos en abierto ni mucho menos, y los que ofrece no son nada amigables y se dan en malas condiciones de usabilidad. Para empezar —nos indicó Alberte—, la propia web no cumple siete recomendaciones de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 (WCAG 1.0), entre ellas proporcionar atajos de teclado e indicar el idioma principal del documento (resulta paradójico que justamente la RAE no indique el idioma). Las posibilidades de consulta de su principal diccionario, el DRAE, se reducen a una: buscar una entrada por el lema y visualizarla; no se ofrecen hiperenlaces a las distintas palabras que forman la entrada; no se permiten búsquedas por marcas técnicas, ni por uso lingüístico, ni por ámbito geográfico ni cronológico, ni por categorías gramaticales, etc. La web de la RAE no permite tampoco conocer el lemario que conforma el DRAE ni el del DPD, ni visualizar los avances de la próxima edición del DRAE en paralelo a la edición actual, lo cual dificulta mucho las consultas. Todas estas prestaciones, en cambio, podemos obtenerlas en la red gracias a otros portales, mantenidos por particulares que han desarrollado desinteresadamente aplicaciones y presentaciones que mejoran en mucho las académicas; portales que son precisamente los que ellos han decidido perseguir y quieren cerrar, porque ponen en evidencia las deficiencias de sus servicios y suponen un menoscabo de su imagen pública y su autoridad.

Especialmente lamentable es la interfaz de consulta del Nuevo Tesoro Lexicográfico, que en lugar de favorecer la navegación por sus contenidos digitalizados, la impide. Algo tan simple como pretender visualizar el prólogo de cualquiera de los diccionarios que lo componen se convierte en una aventura; ¡basta hacer la prueba! En cuanto a los corpus, otro de los recursos del portal de la RAE que son básicos para los profesionales de la lengua y los investigadores, cabe destacar que la versión en internet no está lematizada, por lo que solo pueden realizarse búsquedas por formas concretas, es decir, el modo más primitivo de consulta; además, su capacidad de procesamiento de búsquedas con comodines es ínfima, lo que se traduce en una respuesta de error. Y, por supuesto, los usuarios no pueden descargárselo, algo que sí permite, por ejemplo, el corpus del inglés (BNC)». Senz, que calificó como «vergonzosas» las declaraciones de Villanueva, observó además que el entrevistado «tampoco dice ni mu de las restrictivas condiciones de reproducción que la RAE impone en su 'Aviso legal' según las cuales no se permiten siquiera enlaces directos a páginas de su portal», algo que, obviamente, es inaceptable en una internet transparente, sinérgica y democrática.

Por nuestra parte, suscribimos la tesis de los estudiosos de las políticas de la lengua española y de sus dimensiones geoestratégica y en el sentido de que lo que está en juego en este lamentable episodio no es sólo el acceso a los recursos de la lengua a la que la Academia debería servir, ni la protección de lo que considera su propiedad intelectual, ni tampoco la atracción de usuarios a su sitio web. La razón que guía a la RAE en su forma de actuar responde sobre todo al guión geopolítico del Estado español y de las trasnacionales españolas, que apunta a asociar internacionalmente la lengua española a lo que llaman «marca España», una estrategia de imagen-país —recogida en documentos oficiales disponibles en la red— que favorece la explotación económica y geopolítica por parte de España del carácter globalizador de la lengua española y de sus puentes históricos y culturales con América Latina.

Una estrategia en la cual la RAE y sus paniaguados desempeñan un papel diplomático, al crear una norma «panhispánica» que dice —aunque no sea así— admitir la diversidad de las hablas cultas americanas, para lograr con ello que su posición de autoridad idiomática siga prevaleciendo en toda América; que se mantenga vivo un sentimiento de comunidad hispánica que haga admisible la presencia de empresas españolas en América Latina, y, finalmente, que las industrias de la lengua y la industria editorial —que sobre todo están desarrolladas en España— puedan operar en todos los países hispanohablantes sin atender realmente a la variedad del idioma de cada país ni contribuir a su crecimiento.

Comprendemos que el Grupo Planeta actúe como lo hace movido por el afán de lucro y la obtención de mayores beneficios, puesto que se trata de una empresa y ese es su papel en la sociedad, pero este proceder resulta indigno en una academia que debería estar dedicada a generar conocimiento y ponerlo a disposición de todos los hablantes. En efecto, para una entidad financiada en parte con el dinero de los contribuyentes españoles, se trata de métodos espurios que manchan su tradición y arrojan dudas sobre sus fines verdaderos.

Y nos referimos no solo al retaceo del uso de sus contenidos y a las amenazas a quienes trabajamos desinteresadamente por la lengua —las acusaciones de afán de lucro que nos hace Villanueva son falaces y calumniosas— sino también a su papel político al servicio de los intereses de España y su actitud de prepotencia hacia una América Latina que se independizó hace ya mucho de la metrópoli y que ni debería admitir controles exteriores de sus políticas del lenguaje, ni debería seguir los dictados culturales de la otrora Madre Patria.

Sería de desear que los miembros de la Academia cumplieran su función, actuando como generadores y portadores de conocimiento y no como mandaderos del gran capital y de quienes añoran las glorias imperiales.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Artesanos de la lengua

Para alimentar las reflexiones sobre los intentos españoles de privatizar nuestra lengua, unos párrafos como siempre lúcidos y militantes de Tomás Segovia, tomados del ensayo "Artesanos de la lengua", publicado por primera vez en Alegatorio (México, Ediciones Sin Nombre, 1996) y reproducido en Miradas al lenguaje (México, El Colegio de México, 2007, pp. 51-71). Todo el ensayo es una joya, acá una probada (pp. 66-71) a propósito de la RAE y las distintas visiones de lo que significa la corrección en la lengua:

[...] Pero los traductores al español contamos con algunas condiciones peculiares que hacen nuestra situación particularmente complicada. Una de ellas es el Diccionario de la Real Academia de la Lengua. Caso único en toda la historia de la humanidad, y se dice pronto. Nunca un diccionario, ni la institución que lo produce, han tenido ese carácter oficial y ese estatuto de autoridad. Esa circunstancia es todavía más inquietante si recordamos otra de las pesadillas del traductor a español: la diversidad, más bien habría que decir pluralidad, de nuestra lengua. Son veintitantos países, y muy divergentes, los que la usan, y por supuesto cada uno a su manera. Podría uno pensar que entonces el español debe ser la lengua más rica del m undo, tanto en acervo como en matices. Nada de eso: para eso está nuestra celosa vigilancia. Por ejemplo, la próxima traducción que voy a emprender la publicará una editorial mexicana. Pero el contrato (que es de nivel internacional)impone que el texto lo revise un académico español. No vaya a ser que al traductor se le cuele algún americanismo que enriquezca pecaminosamente la lengua. Todos los hispanohablantes se pasan el tiempo corrigiendo y ridiculizando a los hispanohablantes de otros países. El diccionario de la Academia incluye algunos americanismos. Muy pocos y equivocándose más veces de las que podría y debería. Pero además los marca como tales, mientras que no se le ocurre marcar como "peninsularismos" o incluso castellanismos los usos exclusivos de esas regiones evidentemente minoritarias, puesto que los hispanohablantes de fuera de la península son muchísimos más y la importancia actual de su literatura por lo menos comparable. Un lenguaje como el de Valle Inclán, que escribe utilizando recursos de muchas regiones españolas y varios países hispanoamericanos, es formalmente admirado pero nada emulado. Yo he tratado aquí de traer a colación algunos usos hispanoamericanos para llamar la atención sobre esa riqueza y sobre la evidente dignidad del español hablado en América, y para insinuar a los traductores todo el interés que debería tener para ellos [se refiere a los ejemplos expuestos en las páginas anteriores: la preposición "a", la locución "en tanto que", tiempos verbales, terminaciones femeninas y neutras, sintaxis, etc.].

Pero el último desaguisado de la Real Academia merece capítulo aparte. [...] De pronto la Academia decide que ahí va todo. Se acabaron los tiquismiquis y el recelo con las innovaciones y la referencia a los clásicos y a la tradición y al escrutinio etimológico. Todo vale. Bueno: todo todo, no; pero sí todo lo que se ve y se oye en los grandes medios de comunicación y en el lenguaje de las grandes empresas y de los ricos y poderosos, aunque, eso sí, siempre que sea en la Península y sus islas. La Academia debió despertar súbitamente a la evidencia auroral de que el diccionario es un registro pasivo y el lexicógrafo un observador neutral. Casualmente, esa evidencia no se le impuso hasta un momento histórico en que el irrespeto con la tradición; la diversificación de actividades y su otra cara: la igualación consumista de los diversos grupos; la modernidad; la innovación, todas esas cosas han dejado de ser ofensivas o amenazadoras para los poderosos y privilegiados y han pasado por el contrario a formar parte del programa político de las clases más conservadoras y dominantes. Pero dejemos eso, que no es mi verdadero cuestionamiento.

Ateniéndonos meramente a la lengua, es evidente que ningún diccionario puede eludir la responsabilidad que implica su autoritarismo tal vez involuntario pero rigurosamente inevitable, pero menos que ninguno el de la Real Academia que siempre fue deliberadamente autoritario. Un buen diccionario es consciente de que, mal que le pese a sus autores, la gente lo utilizará para darse en la cabeza unos a otros con la contundencia del "¡lo dice el diccionario!", y en consecuencia suele filtrar su información señalando por lo menos de dónde proviene y a veces dando indicaciones sobre su posible valoración. Así por lo menos se suaviza un poco esa contundencia que los traductores sufrimos tan a menudo en nuestras humildes y artesanales cabezas. El más ominoso personaje de nuestro gremio, el "corrector de estilo", en ningún ámbito lingüístico merece más que en el del español llamarse "corruptor de estilo". Con la nueva reedición de la Academia, en edición barata para mayor alarma, podemos imaginar los estragos que va a provocar.

Es que en el ámbito del español, por la particularidad histórica de su cultura y señaladamente de su Real Academia, es especialmente difícil convencer incluso a personas cultas de que la autoridad del diccionario es muy relativa. Ya he dicho antes que ninguna norma de corrección, a diferencia de una norma profesional, puede ser propiamente oficial. Pero oficial o no, tampoco está excluido que desautoricemos una norma del diccionario por absurda o errónea. En realidad no es el uso el que tiene que autorizarse en el diccionario, sino el diccionario en el uso, lo cual no significa que todo valga igual, porque repito que es del uso mismo de donde emana su propia valoración jerárquica, su propia imagen como proyecto de lengua y su propia norma espontánea de corrección. El diccionario no puede ni cerrar los ojos al autoritarismo al que está condenado, ni en el extremo opuesto borrar, de manera a su vez autoritaria, la noción de corrección que palpita en la lengua misma.

[...]

Concluiré diciendo que la mayor o menor autoridad de un criterio de corrección no debería depender sino de la mayor o menor compenetración en profundidad con la lengua, hecha por supuesto de amor y de interés basados en una sensibilidad y desarrollados en una amplia experiencia. Es claro que un rasero tal es vago y flotante y de aplicación siempre discutible. Pero no absurdo. Por lo menos respeta plenamente las dos evidencias complementarias que he tratado de dibujar un poco: que la idea de corrección está arraigada ineliminablemente en la práctica real de los hablantes, y que es imposible de oficializar sin falsearla y sin dañar la lengua real. Los traductores nos parecemos a los autores de diccionarios en una cosa: que no podemos escapar, aunque quisiéramos, a la condena de tener que ser o guardianes o corruptores de la lengua, del todo o mezcladamente. En estas condiciones, la verdadera manera de no caer en el dogmatismo autoritario no es pasarnos del lado de los que se lavan las manos, sino entrar en la resistencia.