miércoles, 16 de septiembre de 2015

Reflexiones de salud para "gente de escritorio": segunda parte

Hola a todos,

Aquí la segunda parte del texto de Atenea Acevedo sobre salud y calidad de vida en personas que pasan horas interminables sentadas frente a la compu.
No olviden que la próxima semana Atenea estará con nosotros para dialogar sobre este tema en la siguiente Charla del Círculo de Traductores
¡Los esperamos!
 


Factores de la calidad de vida: 
alimentación, vínculos y actividad física
Atenea Acevedo*

Como veíamos en la primera entrega dedicada a la salud laboral de los traductores, caracterizados por ser a la vez frilanceros y “gente de escritorio”, existe una relación directamente proporcional entre nuestra salud y nuestra productividad. Hay varios aspectos de la vida cotidiana en los que podemos incidir para mejorar nuestra calidad de vida. Hacerlo sólo requiere un plan de trabajo individual sencillo y adecuado a la vida de cada uno. En particular, hay tres factores de la calidad de vida en los que sí podemos influir a partir de nuestras decisiones cotidianas: nuestra alimentación, los vínculos que establecemos con los demás y nuestra actividad física. Hacerlo con conciencia es la mejor herramienta en la búsqueda de bienestar.

Alimentación

Cada cuerpo es único y debes escuchar y conocer el tuyo. Piensa en los alimentos que te caen pesado o te causan sueño o activan tu estado de alerta. Identifica la cantidad de veces que necesitas (no que deseas) ingerir alimento a lo largo del día para mantener tu energía en un nivel óptimo, a partir de qué momento de la noche no te conviene comer nada, a qué hora digieres mejor tu comida más abundante de la jornada. Repasa tus hábitos alimenticios: adicciones, placeres culposos, ausencia de alimento durante demasiadas horas, ingesta continua o impulsiva, comer sobre el escritorio de trabajo, etcétera.

Tal vez hayas considerado eliminar determinados alimentos de tu dieta o incorporar otros, cumplir o flexibilizar tus horarios de ingesta, consultar a especialistas en nutrición o agregar suplementos. Si crees que cambiar algún aspecto de tu alimentación puede mejorar tu calidad de vida te sugiero, para empezar, plantearte un solo objetivo claro, accesible y realista. Es más sencillo y gratificante dar un paso pequeño y firme a la vez que intentar una gran zancada y correr el riesgo de frustrarte o compadecerte y dar por sentado que el cambio no es para ti.

Vínculos

Si trabajas por tu cuenta es probable que hayas desarrollado un temperamento solitario. Si eres oficinista quizás te abrume la interacción humana. El espacio laboral es, en sí mismo, un aspecto que amerita análisis cuando de bienestar se trata, pero transformarlo suele estar fuera de nuestro control, al menos en lo inmediato.

Lo que sí vale la pena es hacer un balance de las relaciones que establecemos, conservamos y desgastamos dentro y fuera del trabajo. Identifica tus relaciones de jerarquía y cómo te afectan, piensa en la manera en que te vinculas con tus pares o colegas, cómo negocias con tus clientes. ¿Eres consciente de tu imagen laboral? ¿Tiendes a aislarte o te sabes parte de un gremio? También es importante evaluar tu situación afectiva más allá del trabajo. Todos tenemos una red invisible de contactos (amistades, familiares, pareja, mascotas) a la que idealmente aportamos y nos brinda seguridad, confianza e intimidad. ¿Tienes claro quiénes conforman tu red? ¿Adviertes vínculos que no suman ni enriquecen, pero persistes en ellos? ¿Te gustaría ampliar tu red, pero nunca tienes tiempo de cultivarla?

Es normal que el cambio en nuestros vínculos despierte emociones tan encontradas que acabemos posponiéndolo indefinidamente. Te aseguro que no es necesario ni deseable convertirte en otra persona, sino reconocer tus patrones de convivencia y las posibilidades de hacer ajustes positivos a tu vida emocional. Nunca es tarde para elegir tus compañías más constantes.

Actividad física


Entre palabristas sabemos de sobra que el antónimo de sedentarismo es actividad. Tal vez la propuesta de adoptar una rutina física sea la que genera más resistencia o escepticismo. Confío en que el contexto inicial de estas reflexiones despierte una mínima motivación para intentarlo y la consecuente experiencia de bienestar abone la posibilidad de transformar rutina en hábito y, a su vez, hábito en gozo.

Puedes empezar por programar pausas en tu jornada laboral para levantarte, hacer estiramientos suaves o dar un paseo alrededor de la cuadra. Después, añade una breve serie de movimientos dinámicos al inicio de tu día y una práctica relajante para antes de dormir. Agrega paulatinamente algún tipo de ejercicio que te haga sentir bien y puedas realizar de dos a tres veces por semana, de preferencia a la misma hora.

Hay personas muy dinámicas que disfrutan actividades cardiovasculares o aeróbicas. Otras optan por fortalecer sus músculos, pero deben vigilar el peso que levantan si sufren de contracturas o problemas de espalda. Otras más prefieren estiramientos y equilibrios profundos. Hoy contamos con infinidad de programas y planes de activación física, opciones para ejercitarnos en espacios públicos o en la intimidad de nuestra casa con videos proyectados en la pantalla de la computadora. Nos hemos quedado sin excusas, todo es cuestión de sumar el deseo de empezar, la voluntad y la constancia.

Somos un cúmulo de relaciones.

Te invito a la charla del 23 de septiembre, en la que podremos dialogar más sobre la salud laboral de los traductores y otros frilanceros.

Además, próximamente realizaremos talleres donde podrás reflexionar sobre tu forma particular de relacionarte con tu cuerpo, la comida, el dinero, el trabajo, el ocio y el descanso, tus vínculos afectivos y laborales. Igualmente, anunciaremos los talleres de yoga para gente de escritorio que desee incorporar una práctica sencilla, revitalizadora y relajante a su estilo de vida.

Cambiar parece agotador y puede serlo, pero te aseguro que cada minuto que dediques a modificar el día a día vale oro: existe una relación directamente proporcional entre tu salud y tu productividad.

*Atenea Acevedo trabaja frente a un monitor y un teclado desde 1998. Está en el camino del yoga desde 2008, práctica que reafirma su alegría de vivir con ligereza, fuerza y estabilidad, herramientas que invita a descubrir en quienes participan de su enseñanza. En 2012 se certificó como instructora de hatha yoga y constantemente continúa su formación como practicante e instructora mediante talleres y cursos. Es también licenciada en relaciones internacionales por la UDLA, maestra en estudios de Europa del Este por la Escuela Superior de Economía de Praga y especialista en estudios de género por la UNAM. 
atenea.acevedo@gmail.com
www.facebook.com/mujer.a.contracorriente

2 comentarios:

  1. Gracias a Atenea por la próxima charla y estos consejos.

    Me perdí la primera parte, donde quizás trató lo de la vista y sus complicaciones.

    Si tienen consejos prácticos al respecto, de antemano gracias.Muy necesarios.

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    1. En este enlace puedes leer la primera entrega del texto de Atenea:
      http://circulodetraductores.blogspot.mx/2015/09/reflexiones-de-salud-para-gente-de.html

      Y en éste, una nota de Rocío Montiel relacionada con salud laboral:
      http://circulodetraductores.blogspot.mx/2015/09/tiempo-y-salud-aspectos-fundamentales.html

      Ojalá puedas asistir a la charla para que le plantees a Atenea tus preguntas sobre el tema de la vista.

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