jueves, 25 de octubre de 2012

El principito en hñähñu

Nota publicada en SDPnoticias.com el pasado 17 de octubre, sobre la traducción de El principito al hñahñu (conocido también como otomí).




Abre debate la traducción de “El Principito” al otomí; “¿Por qué mejor no publicar a escritores indígenas?”

El poeta y periodista cultural Mardonio Carballo indicó que no le parece tan atractivo que se traduzcan clásicos a las lenguas indígenas.

México, D.F.-  “En mi opinión es mucho más importante saber que están diciendo los pueblos indígenas y sus integrantes” escribió a través de su cuenta de twitter el poeta y periodista cultural náhuatl, Mardonio Carballo.

Carballo, quien colabora en la primera emisión de Noticias MVS con la cápsula Las Plumas de la Serpiente y conduce para el Canal 22 De Raíz Luna, planteó un serio debate sobre la traducción de “El Principito” al otomí, realizada por el profesor del Centro de Enseñanza de Idiomas de la FES Acatlán, Raymundo Isidro Alavez.

“Premisa falsa a mi parecer ¿Ahora que se tradujo El Principito al Otomí, los niños otomíes van a valorar más su lengua? No sería más necesario para el país que se publicaran libros de creadores en lenguas indígenas y darlos a conocer masivamente, para que los otros -los que hacemos que un niño se avergüence de su lengua- aprendamos a valorar a las otras culturas con las cuales compartimos este cachito de tierra que se llama México. Tal vez así, los niños y los papás de los niños no encuentren en la discriminación las razones para echar su lengua al olvido. Mucho ruido y pocas nueces” escribió en otra red social.

“¿Cuántos indígenas hemos leído El Principito o por lo menos fragmentos de este libro hermoso? Todos los que pasamos por la escuela primaria. ¿Cuántos escritores en lenguas indígenas conocemos? Preguntas para reflexionar. Y ojo, nadie está diciendo que El Principito no sea un gran libro”, puntualizó Carballo.
Ante los cuestionamientos sobre traducciones en doble vía, incluidas otras obras clásicas e incluso música de Francisco Gabilondo Soler, Mardonio insistió:
“¿Alguien conoce los cuentos y chistes del General Charis tan cotorros que los zapotecos cuentan y cuentan y que son tan hermosos? ¿No sería maravilloso que todos nos los supiéramos? Mi insistencia va en un sentido: No conocemos a los pueblos indígenas de México”.

La presentación de “El Libro"
Durante la presentación del libro en la Casa de Francia, la investigadora Verónica Kugel confió en que al ser una "lectura tan bonita y agradable, muchos jóvenes que ya no leen en su propia lengua se animarán a volver a hacerlo".

Por su parte, el profesor de idiomas de la UNAM indicó que trató "de rescatar los valores que inculca el autor como la solidaridad entre amigos, el deseo de ser feliz con cosas simples como una puesta de sol o las ganas de aprender y explicarse por qué suceden las cosas como si lo hiciera un niño".

Cabe destacar que Isidro Alavez es egresado de la Escuela Normal Rural "Luis Villarreal” ubicada en el Mexe, Hidalgo y posee estudios de maestría en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México, y un diplomado en Historia de México por la Academia Mexicana de la Historia.



Y la noticia anterior, a la que remite el enlace:
Tomada de: http://www.sdpnoticias.com/cultura/2012/10/17/especialista-de-la-unam-traduce-el-principito-al-otomi

Especialista de la UNAM traduce "El Principito" al otomí


"El Principito" del francés Antoine de Saint-Exupéry, fue traducida por Raymundo Isidro Alavez para unos 300 mil integrantes de la población otomí ubicados en Hidalgo, Estado de México, Guanajuato, Querétaro y Puebla.


México, 17 Oct. (EFE).- "El Principito" del francés Antoine de Saint-Exupéry, una de las grandes obras de la literatura contemporánea, ha demostrado ser uno de los "libros más universales" de la historia al ser traducido a la lengua indígena mexicana otomí, aseguró la investigadora Verónica Kugel.

"Esta traducción tiene doble importancia: para El Principito porque muestra que es uno de los libros más universales y que más impacto han tenido, y para el otomí porque nos muestra que puede expresar cualquier idea", explicó la investigadora del centro de documentación Hñähñu, la variante a la que ha sido traducida la obra.

Durante la presentación, en la Casa de Francia, de esta primera edición de 2.000 ejemplares, la experta confió en que al ser una "lectura tan bonita y agradable, muchos jóvenes que ya no leen en su propia lengua se animarán a volver a hacerlo".

Explicó que el título fue la parte más difícil de la traducción, pues los expertos pensaron en utilizar la expresión "Con el hijo del Rey", pero se dieron cuenta de que en realidad en el libro no hay referencias a un monarca. Por ello, expresar en esa lengua la "idea de un joven tan especial, fue la aventura lingüística del libro".

"Cualquier traducción técnica es mucho más fácil que la literaria, que requiere de experiencia, de enamorarse del libro, de dedicación y de una excelente visión de las culturas", afirmó Kugel, quien espera que haya una segunda edición de una obra que de acuerdo con la traducción literal se tituló "El muchachito gran jefe".

"El Principito" en Hñähñu está enfocado, de acuerdo con la académica, a dos públicos muy diferentes entre sí, uno que no habla la lengua indígena, que va a ser minoritario y que querrá coleccionarlo, y otro indígena, especialmente en escuelas o personas en general.

Kugel explicó que el pueblo otomí es uno de los más antiguos de México y está compuesto por unos 300.000 pobladores que principalmente se encuentran en los centrales estados de Hidalgo, México, Guanajuato, Querétaro y Puebla.
Por su parte, el traductor de la obra, Raymundo Isidro Alavez, aseguró a Efe que el "mayor reto" fue "describir los valores que transmite el autor" pues si se intenta adecuar a la lengua otomí de forma literal se pierde el sentido, de tal manera que leyó el libro varias veces para "sentir sus palabras y poderlas transmitir".

Algunos vocablos como "asteroide", "planeta" o "biombo" no existen en Hñähñu, por lo que según afirmó Alavez uno de los mayores esfuerzos de traducción fue encontrar nuevas palabras que permitieran identificar estos conceptos desconocidos en la lengua.

"Traté de rescatar los valores que inculca el autor como la solidaridad entre amigos, el deseo de ser feliz con cosas simples como una puesta de sol o las ganas de aprender y explicarse por qué suceden las cosas como si lo hiciera un niño", explicó el traductor, miembro de la Facultad de Estudios Superiores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), plantel Acatlán.


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